Volver arriba

Treat yourself — Sebastian Morgan.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Trystan J. Serkyn el Dom Oct 01, 2017 12:47 pm

El calor entumecido en sus nudillos le hacían proferir pequeñas muecas de agonía conforme avanzaba por el estrechado pasillo de un hospital que a cada día que pasaba se le hacía más grande. Las paredes estaban a punto de comérselo internamente y el cansancio parecía acometer contra sus propias pupilas. Las ojeras, aunque disimuladas por el aspecto demacrado, sobresaltaban en su tez pálida. Su cuerpo, magullado, dudaba de llegar a tiempo a una sala de un despacho que se le hacía lejano.

A su paso las miradas de los pacientes distaban de ser agradables. No todos los días observabas un rostro tan demacrado y que tan sólo se veía arreglado gracias a una metamorfomagia que todavía no sabía exactamente cómo controlar. La ofuscación, la búsqueda de información para el caso de Dimitry y todo el proceso paralelo con Jürgen que se traducía en más información que encontrar para ayudar a alguien que llevaba meses rondando su cabeza. El rostro del americano no dejaba de dar vueltas, las cartas enviadas seguían amontonándose en un cajón de su cuarto, y Sinclair seguía haciendo preguntas. Evan, en cambio, trataba de mantenerse al margen. Pero que ambas habían notado sus prontas desapariciones y su carácter arisco de los últimos días era algo que no se debía obviar. Respiró tranquilo, tomando aire antes de abrir la puerta del despacho de su tutora, que hasta entonces había sido la misma pero que hacía varias semanas había cambiado por problemas y rencillas que finalmente no habían cuajado entre ambos. Ekaterina era como era, Trystan seguía siendo un hueso duro de roer y aunque no se dejaba amedrentar terminaba chocando con todas y cada una de las personas de aquel lugar. Todavía no entendía cómo seguía dando prácticas y continuando su aprendizaje en el gran hospital mágico de Gran Bretaña.

Obviando el tejimaneje de la gente a su alrededor, arremangó su propia camisa y la bata que vestía, aquella blanca y pulcra que no tenía ni una sola mancha encima. Trató de acomodar su cabello que se revolvía, como de costumbre, desordenado. No fue consciente de la persona que lo esperaba dentro pues sus ojos, cerrados, no vieron nada. Sus pies, automáticos, recorrieron la estancia en busca de una botella de agua que guardaba en una pequeña nevera de la habitación, y no fue hasta que no sintió la respiración del contrario que se sobresaltó y observó la figura portentosa que se situaba a varios metros de donde se encontraba, sentado en una silla, observándolo. Se le fue la respiración, momentáneamente, y trato de hacer desaparecer aquellas marcas de su cara, aquella palidez sobrenatural que le mostraba al mundo un rostro completamente diferente al que ya estaban acostumbrados a ver — ¿Es común entre los americanos matar del susto a los demás? — inquirió, con un deje de soberbia que se vió calmado no obstante al mirarlo nuevamente. Su aspecto tranquilo siempre amansaba hasta a la más fiera de las fieras — No te he visto llegar, ¿llevas mucho tiempo esperando? — preguntó, ordenando varios cachivaches que ya habían sido ordenados, haciendo tiempo, ladeando la cara hacia otro lado de mientras la metamorfomagia limpiaba lentamente todo resto de magulladora.


Última edición por Trystan J. Serkyn el Sáb Oct 07, 2017 3:30 am, editado 1 vez
avatar
mutism
Mensajes : 132
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Sebastian Morgan el Dom Oct 01, 2017 4:27 pm


-- ¿Ya no está aquí? –Preguntó con su acento americano tan marcado, que varios voltearon a mirarlo. Sebastian había alzado la voz de más, todo por la sorpresa de saber que Trystan ya no estaba bajo la tutoría de Ekaterina.- ¿Y la doctora Petrova? –Respuestas negativas. Ninguno de los dos estaba, pero era la situación de Trystan la que más le llamaba la atención. No recordaba cuándo había sido la última vez que se habían visto, pero en sus cartas no lo había mencionado. Su amigo, quizás, estaba demasiado envuelto en su trabajo que lo habría olvidado o, quizás, no quiso decirle nada para no generar una mala energía con Ekaterina, ya que Bass y ella eran cercanos. Como fuese, no era que le diese tanta importancia, Trystan sabía muy bien lo que hacía.- Me podrías indicar el camino hasta donde puedo encontrar al doctor Serkyn? –La secretaria asintió sonriente luego de ver la amabilidad y la sonrisa cortés que le había dedicado Sebastian. Ella se puso de pie y se paró a su lado para indicarle los pasillos por los cuales debía transitar. Con otra sonrisa cortés, se despidió de la chica y, luego de pensarlo, le respondió:- Tal vez vuelva más tarde. Ya sabes, cosas de aurores. –La chica sonrió coqueta y volvió a su silla. Sebastian no se daba cuenta, pero ella estaba intentando flirtear con él cada vez que se aparecía en el hospital.

Caminó por los pasillos, esquivando de vez en cuando a algunos sanadores que lo miraban con curiosidad, a veces a pacientes que se veían demasiado enfermos. La razón por la cual estaba ahí es porque llevaba mucho tiempo sin ver a Trystan y, si le preguntaba cuándo podría ir, de seguro le diría que tenía tiempo libre en dos meses más. No lo culpaba, él respondería lo mismo, pero por ello es que prefería pasarse aunque sea cinco minutos para saber cómo estaba y, de esa manera, saber que era una amistad real, incluso cuando no se habían visto más veces de las que se pueden contar con ambas manos luego de comenzar la correspondencia.

Cuando llegó al sitio que le habían indicado, el puesto de la secretaria estaba desocupado, por lo que solo se inmiscuyó en el despacho sin que nadie lo autorizara. Quizás estaba traspasando alguna norma, no tenía la autoridad ni la autorización para estar ahí, pero sabía que en cuanto llegara su amigo todo estaría bien y no se generaría ninguna clase de problema. Eso era lo importante. No se paseó por el despacho, tampoco observó nada más de lo debido, solamente se dio cuenta que había una gran cantidad de papeles sobre el escritorio más grande y otra cantidad significativa en el más pequeño, algunas fotos familiares del nuevo tutor de Trystan y algunas sillas en donde, seguramente, sentaban a los pacientes que venían a controlarse. Sebastian se sentó allí, a la espera de que apareciera el chico.

No pasaron más de diez minutos y la puerta se abrió. Bass sonrió sin pensarlo y se puso de pie cuando, al parecer, Trystan se dio cuenta por fin que él estaba ahí ocupando también la habitación.- No, pero sí lo es saludar cuando llegamos a alguna parte. –Bromeó mientras se acercaba a él que afanosamente arreglaba sin sentido las ornamentas del estante. Sebastian, al notar el extraño comportamiento, se acercó divertido por los actos de su amigo.- Más o menos. –Respondió a su pregunta listo para soltar alguna broma sobre lo que estaba haciendo cuando por fin llegó a su lado y notó los cambios de color de su rostro.- ¿Qué….qué estás haciendo? –Preguntó con un semblante serio repentino, tomándolo del hombro para girarlo y así ponerlo de frente a él. Lo miró a los ojos por unos instantes, luego recorrió con la mirada sus ojeras, sus mejillas, su cuello, sus labios. Todo tenía un color diferente que intentaba uniformarse sin ningún éxito cercano.- No me gusta cómo te ves. –Anunció con seriedad, inspeccionando el resto de su cuerpo con la mirada, se notaba fácilmente que su postura erguida le costaba trabajo y dolor.- ¿Por qué no te sientas un poco? ¿Hace cuánto no duermes? –Preguntó tomándolo del brazo para ayudarlo a encontrar un sofá cercano y sentarlo allí.
avatar
Impossible means try again.
Mensajes : 220
Gobierno

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Trystan J. Serkyn el Lun Oct 02, 2017 12:41 am

Socializar nunca había sido su punto fuerte y era por ello que las cartas habían sido su medio de adoración durante los últimos meses desde la primera vez que había visto entrenar al americano en uno de los grandes parques de Nueva York. La forma en la que lo miraba, la sinceridad que lo abrasaba con sus ojos y el cariño que denotaba hacia todas aquellas personas que formaban parte de su círculo de amistades hacían de Sebastian una persona completamente diferente a la sociedad. Quizás aquello había sido lo que llamara la atención del noruego, el cuál seguía tratando por todos los medios de obviar la presencia de aquellos ojos en la sala si con tal evitaba que lo viese en un estado lamentable y del cuál no dudaba haría preguntas. Muchas preguntas. Y Trystan las aborrecía, más por el lado contrario amaba hacerlas — Lo siento, tanta tarea hace que me olvide de las buenas formas. — terció, aún evitando la confrontación directa con los ojos del auror, más sonriendo internamente porque si bien sabía que no era necesario, la correcta educación era algo de lo que Sebastian no carecía, y era algo que Jakobe podía llegar a admirar. Pocas personas en la sociedad mágica se tomaban la molestia de ser agradables. Ni siquiera Trystan era una de ellas.

Sabía perfectamente que la metamorfomagia no estaba dando resultado. Su cara, completamente parcheteada, se veía completamente blanca con ligeros toques de un moreno que no le correspondían a él sino a alguien que había visto de camino al despacho en el que se encontraban. Sebastian lo había visto poco pero lo suficiente como para percatarse de que algo no estaba bien, y el noruego no pudo más que suspirar y dejar a un lado todo el esfuerzo interno que llevaba a cabo para borrar esas magulladoras tanto de su cuello como de sus mejillas. Nuevamente se podía observar su rostro tal y como era, completamente pálido y cubierto por las ojeras que lo maltrataban por las noches. Dormir no había sido un pasatiempo muy asiduo últimamente — Practicaba, no tengo mucho tiempo para hacerlo así que aprovecho cualquier ocasión. — se excusó, más negó varias veces con la cabeza, delatándose a sí mismo — No es nada, estos últimos días han sido un calvario y la rectitud de mi nueva tutora no ayuda en lo más mínimo. — corroboró, pues en parte era cierto que San Mungo se había vuelto también en su contra.

Las salidas nocturnas en busca de respuestas a lo que el auror portaba en su mano nunca había dejado de ser secundario. Ni Sinclair lo sabía, Evangelique quizás se lo olía más, como siempre, no decía nada. Tentado a desaparecer del lugar, no tuvo más opción que volverse de frente y afrontar la mirada indecisa y preocupada de Sebastian, el cuál no parecía estar muy contento con lo que estaba viendo. Aquel resto cálido que le regalaba sin siquiera saberlo volvió a inundarlo, provocando un rubor apenas notorio en sus mejillas, y volvió a suspirar, apesadumbrado — Estoy bien, tan sólo necesito dormir varias horas. — indicó, acompañándolo no obstante para sentir el mullido sofá en su espalda, recostándose cuan largo era en el mismo — Nada que no se pueda arreglar con una siesta de un par de horas, ¿sabes? Deja de preocuparte, es una tontería. — y le ofuscaba. Estaba acostumbrado a la insistente preocupación de Sinclair. Y aunque no le molestaba que Sebastian lo hiciera, pedía a gritos una tregua que no se atrevía a formular — Llevo días tratando de buscar una forma de ayudarte con eso. — murmuró, cerrando los ojos más señalando con su índice la mano de su acompañante en aquella sala rodeada de un olor a antiséptico bastante agobiante — ¿Qué te trae por aquí? No has avisado, ya te dije que me gusta que me avisen cuando me van a venir a visitar. — rodó los ojos, ladeando la cabeza a un lado para observarlo.

La terquedad de Trystan no tenía parangón. Y sin embargo esta se veía contrarrestada con mucha facilidad cuando Sebastian andaba cerca. Más el sentimiento oscuro que lo seguía atando a una vida completamente distinta y la curiosidad lo estaban matando. Lentamente, y el noruego no oponía resistencia.
avatar
mutism
Mensajes : 132
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Sebastian Morgan el Miér Oct 04, 2017 9:28 pm

Lo observó fijamente mientras se excusaba con algunas palabras que a medias llegaba a creer. Él le estaba escondiendo algo, nadie se ve de esa manera solo por “prácticas”. Por ello es que sus labios se tensaron y sus ojos recorrieron otra vez el rostro del aprendiz de medimago, delineando su perfil, reprendiendo las magulladuras de sus mejillas y cuello. Estaba más serio de lo que se le había visto al llegar, la sonrisa ya no formaba parte de su semblante ni se podía notar que su arribo a San Mungo fue con un buen humor envidiable. Ahora estaba preocupado, inquieto por lo que podía notar solo en la superficie de la piel de Trystan. Piel que, de pronto, tornó en una escala de rosa y rojo que atribuyó al todavía inútil labor de emparejar y normalizar el color de su faz.

Le dejó recostarse en el sofá y bufó al escuchar que le bajaba el perfil a la situación. Dormir poco hacía mal, provocaba que los sentidos se adormecieran y el estado de alerta fuera potencialmente nulo. Ambas circunstancias eran una mala combinación para alaguien como Sebastian, quien debía tener todos sus sentidos despiertos para la acción; la mente atenta y el músculo tirante, así era como decía su instructor de la academia de aurores y con lo que se ha quedado toda su vida. Fuera de ello, supuso que para alguien en la situación de Trystan, donde vidas de magos y brujas dependían de sus habilidades, debía resultar igual de importante.- No puedes dejar que se adormezcan tus sentidos. –Soltó como si él, el noruego, hubiese sido testigo de todo el hilo de pensamiento que tuvo lugar en su cabeza.

Lo recorrió otra vez con la mirada, recostado en el sofá se veía tan pesado como un molino de viento. ¿Cuánto pesaría? Trystan era un chico delgado aunque de buena musculatura. De pronto, sintió la necesidad imperante de tomarlo en brazos para salir de la duda. Podría levantarlo con facilidad si lo tomaba como cuando un novio toma a la novia en la noche de bodas para atravesar la puerta del dormitorio o donde fuese que fueran a pasar la noche. Fue cuando escuchó su pregunta que regresó a la realidad y se dio cuenta que no podía recordar las palabras que recién había escuchado que dijo el castaño pero que no pudo procesar.- ¿Qué? –Frunció el ceño. Entender lo que acababa de decir su amigo le tomó un segundo más que lo que demora el promedio de personas en entender un mensaje en el mismo idioma.- ¡Ah, sí! Lamento no avisarte. –Y lo lamentaba, en cierta medida, porque no quería incomodarlo. Pero no del todo. Se movió a través de la estancia y tomó una silla para acercarla y sentarse a un lado de él, lo suficientemente cerca como para no tener que levantar mucho la voz al hablar.- Solo vine a visitarte. Me dieron unas horas libres justo cuando llegué hoy a reportar sobre un…recado…que hice ayer. Recordé que dijiste que tenías muchos turnos esta semana, así que preferí venir a verte que ir a comer sopa de ojos de quizás qué criatura mágica en el Caldero Chorreante. –Comentó un poco más relajado, ya no sentía la preocupación pulsante de hace unos segundos atrás.

-- Además… –Se metió la mano izquierda al bolsillo, dejando el antebrazo derecho apoyado en su rodilla. ¿Cuándo se había inclinado hacia adelante? No lo recordaba bien.-…te traje esto. –Desde el interior sacó una cajita que se veía mucho más grande de lo que en verdad podría haber llevado en un bolsillo así de pequeño en una chaqueta de cuero. Además, tampoco se le había visto ningún objeto haciendo bulto allí. En el interior de la caja había dos cupcakes* cuidadosamente puestos y cuidados. El sabor era de vainilla con glaseado de caramelo y salsa de vainilla.- Pensé que podrías tener un poco de tiempo para mí o, al menos, para comer uno de ellos mientras descansas y yo ocupo el mismo aire que tú. –Dijo otra vez sonriendo mientras lo miraba. A pesar de que el rostro de Trystan seguía siendo el mismo, magullado y demasiado cansado como para representar a un ser humano, Sebastian actuaba otra vez como si nada de ello estuviera frente a él. Simplemente, pensó, el cansancio se retiraría por algunas horas luego de que su amigo comiera un poco de azúcar.
avatar
Impossible means try again.
Mensajes : 220
Gobierno

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Trystan J. Serkyn el Jue Oct 05, 2017 4:18 am

La mirada inquisitiva de Sebastian y la preocupación que sus orbes denotaban al recorrer el rostro del noruego hacían que Trystan se sintiese cohibido y un tanto extrañado. La forma en la que lo miraba y el bochorno que parecía sentir al no saber exactamente qué estaba pasando en la vida de Jakobe conseguía que algo internamente se avivara un poco más. Esa preocupación, esa forma de tratarlo y ese cariño intrínseco en todas y cada una de sus acciones parecía al borde de estallar de alguna forma que Trystan apenas reconocía pues entablar una conversación había sido siempre su punto débil dado a su caracter altivo y despreocupado para con la sociedad en la que vivía. Todo ello unido a su escaso control de la metamorfomagia no hacía más que agravar las cosas, y sin embargo el contrario no parecía para nada por la labor de reprocharle nada si con ello Trystan se sentía mejor. Lo conseguía, inconscientemente, sin darse cuenta del efecto que producía su mera presencia cerca de él.

— Trato de dormir lo suficiente como para rendir aquí, supongo que necesito vacaciones nuevamente. — indicó, recordando Nueva York y el ambiente febril de sus calles, más sonriendo ante la efusividad de un parque central por el que se respiraba toda la vida necesaria para vivir sin problemas en un sitio tan grande. La ciudad londinense en comparación a la estadounidense tenía mucho que envidiar. Restó importancia a la situación con un gesto de su mano, medio incorporándose en el sofá en el que se había tumbado para tratar de quedar a la altura de sus ojos sin mucha consecución dado que el cuerpo de Sebastian era, sin duda, mucho más alto que el suyo. No sabía exactamente cómo era que alguien de tales proporciones podía perfectamente pasar desapercibido en misiones que, Trystan pensaba, precisaban de mucha precaución para no llamar la atención. A la vista estaba que Bass lo tendría difícil siendo como era, y sin embargo el noruego no dudaba que dentro de los de su clase cabría destacarlo como a alguien más que competente — Creo que seré capaz de perdonarte. — terció rodando los ojos, con la mirada fija en aquel brazo donde todavía seguía la marca que el noruego llevaba meses queriendo descubrir su procedencia.

— ¿Ahora eres el chico de los recados, Bass? — preguntó, sintiendo una quemazón dentro de su cuerpo que le indicaba, nuevamente, que la mejor de las opciones era volverse a recostar. Más no lo hizo, aguantando en una posición que le ayudaba a observar todos y cada uno de los gestos del auror, que parecía muy dispuesto en su relato y convencido de que en realidad le pillaba de camino todo aquello. Una parte de Trystan quería creerse que era verdad, la egoísta que buscaba ese cariño sin saber por qué tan sólo se dedicaba a pensar que había acudido a San Mungo y no por mera casualidad — Lo que menos necesitamos es una sopa de ojos, tienes razón. — murmuró a sabiendas de que su humor era tan negro como el carbón de una parrilla. El cuerpo de Sebastian cada vez parecía más adelantado, y aunque no llegaba a sentir su respiración, si conseguía ver cómo su pecho se alzaba para tomar aire continuamente. El vaivén del mismo relajaba, causaba una sensación agradable en el noruego que no dudó ni por un instante en tomar la cajetilla que el americano le tendía con una sonrisa — Antes que tú no ha habido nadie que se hubiese preocupado porque muriese de inanición en este lugar. — terció, con los ojos abiertos, asombrado por el detalle. Decir que Sebastian era altruista era quedarse corto, muy corto, y agradeció el gesto abriendo la cajetilla para observar sendos cupcakes que desprendían un olor a vainilla apetecible — Gracias, pero has traído dos. — indicó, tendiéndole en contrario para que lo tomase — Es de buen nacido ser agradecido, y aunque habrá muchas personas que seguramente se extrañen al verme a mi decir esto... qué menos que compartirlos, ¿no? — comentó, dándole un mordisco a la pequeña magdalena y sintiendo la explosión de sabores avainillados en su boca, degustando el bizcocho mientras cerraba los ojos.

Lentamente fue engullendo el cupcake, sintiendo cómo el azúcar hacía su trabajo y sus sentidos, nuevamente, comenzaban a alarmarse. Sus magulladoras, propias de diferentes criaturas mágicas que no compartían el gusto por las intromisiones, seguían sintiéndose molestas más no les dió la importancia que precisaban cuando sus ojos volvieron a posarse en el brazo del americano — ¿Aún te causa molestias? — preguntó, en apenas un susurro, adelantándose para acariciar por acto reflejo el brazo, de apariencia carbonizada por la zona donde la herida dejaba su huella, y acercando su mirada hasta el punto de casi quedar bajo el rostro de Sebastian — Sigue causándome curiosidad hasta qué punto la magia ha tomado parte de tu organismo y hace que te duela. — terció, recorriendo con su índice todo el antebrazo hasta llegar a la mano, donde paró instantáneamente para palpar con suavidad la hendidura donde parecía haber empezado todo — He estado investigando y todavía no soy capaz de darte una respuesta... — murmuró, con los ojos entrecerrados y soltando un suspiro, cansado.
avatar
mutism
Mensajes : 132
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Sebastian Morgan el Mar Oct 24, 2017 10:58 pm

Sonrió espontáneo tras escuchar lo de las vacaciones. En esas vacaciones que el noruego había tomado fue cuando se conocieron, cuando se vieron todos los días en el mismo lugar a la misma hora. Cuando una casualidad le había llevado a conocer a un chico que consideraba demasiado críptico, que despierta curiosidad en su interior por conocer y saber más de él. Un chico que le forzaba más de pocas veces a pensar en él. Recuerdos de Trystan leyendo un libro en Central Park rebotaban en su cabeza, cada día con ropa diferente, pero en la misma posición y en el mismo lugar. Parecía que hubiese pasado hace tanto tiempo, pero no llevaba ni un año desde ese momento. Siguió sonriendo después de pocos segundos, puesto se alegraba de haber cruzado su ruta de entrenamiento con el punto preferido de Trystan para leer en el parque.

-- No puedo decir que lo soy. –Respondió con mejor humor que el de hace unos minutos atrás. Observando al noruego descansar y distender su personalidad tan retraída, le invitaba a pensar que no estaba haciendo las cosas tan mal con él.- Pero tampoco puedo decir que no lo soy. –Rió un poco mientras lo miraba. Sebastian se caracterizaba por ser alguien que se toma su trabajo demasiado en serio, por ello es que jamás se le escuchaba hacer algún comentario sobre lo que hacía o dejaba de hacer cuando estaba en el campo ejerciendo sus labores de auror. Nada más allá de lo clínicamente relevante.

Dejó el tema rápidamente atrás, en parte porque no quería tener que negarle nada a Trystan, de esa manera se enfocaban en algo más de qué hablar que no fuese su enredada situación con los centauros en el bosque que colindaba con Hogwarts.- ¿Estás bromeando? ¿Cómo es posible que nadie se preocupara por tu alimentación? –Se irguió un poco, casi indignado. No entendía cómo nadie iba a tener un detalle tan pequeño con él como lo era asegurarse de que comía algo para poder mantenerse despierto. Era inconcebible para la mente solidaria de Sebastian. No obstante, tuvieron que concurrir dos o tres segundos para darse cuenta de su propia entonación al requerir aquello. Abrió los ojos un poco y los bajó hasta el suelo, sabiéndose intranquilo por la situación: demostró demasiada inquietud, la molestia ocasionada porque nadie se preocupara de Trystan como él era directamente proporcional a la satisfacción que le generaba ser el único que lo hiciera. Y eso, desde muchas perspectivas, no estaba bien.

Gracias a Dios, o a Merlín, a Morgana, o a quien quisiera otra persona agradecer, Trystan no notó esto y, en cambio, le ofreció gentilmente el otro cupcake. Suspiró volviendo a sonreír, quizás porque estaba sorprendido por el acto de su amigo, quizás porque esperaba que él se comiera ambos panecillos. Quiso decir que no, pero temía decepcionar de alguna manera al aprendiz de medimago, por lo que aceptó silenciosamente y asintió a modo de afirmar su aceptación. Tomó con la mano derecha el dulce y con el índice de la izquierda hizo algo que nunca podía evitar: lo sumergió en el frosting y luego lo saboreó en su boca. Sabía que ese sabor era el favorito del chico que estaba frente a él, pero no sabía que era tan delicioso.- Gracias. –Comentó luego de aquello y antes de darle un mordisco al cupcake luego de retirarle el papel. Posterior a otro bocado, el panecillo había desaparecido en pocos instantes. Cuando terminó de tragar, se dio cuenta de que Trystan seguía comiendo lentamente para disfrutar del sabor. Por un momento se sintió como un animal que desgarra y devora todo a su paso. Al momento siguiente, se instaló en su mente la imagen poderosa de ese chico comiendo, de sus labios siendo endulzados por vainilla y caramelo. Aclarose la garganta, pillado en su propio pensamiento, para advertirse a sí mismo de guardar la compostura. ¡Oh! Pero, claro, aquello no sirvió de nada.

Trystan se adelantó preguntando por si “aún le causaba molestias”. ”No, Trystan. Ya no me molesta que me toques….en realidad nunca me molestó”, pensó. Pero, evidentemente, la pregunta no apuntaba a ello y, bajo la sombra de los labios con vainilla y caramelo, y del tacto curioso e infame de sus dedos sobre la “cicatriz” (a falta de un mejor nombre, es como Bass le solía llamar), su corazón se escandalizó.- ¿Qué? –Preguntó distraído, otra vez, intentando enhebrar el hilo de la conversación.- Sí, no lo sé. La magia provoca reacciones diferentes…a veces. -¿Qué? ¿Acaso lo que acababa de decir tenía algún sentido? Se metió el labio inferior debajo de los dientes superiores y guardó silencio por unos instantes mientras observaba a Trystan analizar su antebrazo y mano como si fuera parte de una muestra científica en el MET.- Esto…la cicatriz, quiero decir, ha sido igual en dimensión y profundidad desde el primer día, pero a veces me duele más que otras. –Logró, ahora sí, engarzarse un poco en la conversación. Le faltaba un poco de concentración. Quizás el azúcar había hecho su parte.- Ahora, por ejemplo, no siento dolor. –Aclaró bajando la voz al darse cuenta que era inútil alzarla más para darse a entender como alguien que hablaba claro.

Qué sofocante, cuan intolerable e incorrecto. Pero no se movió ni un ápice; porque sus músculos estaban casi paralizados, incapaces de responder a sus comandos cerebrales; porque no sabía si volvería a estar alguna otra vez así de cerca con él, atontado por la energía aliciente que desprendía Trystan; porque no se podía permitir que una cercanía así volviera a generarle los impulsos que le ofrecía su mente en bandeja de plata. No era lo que se esperaba de él, no era lo que se debía hacer.
avatar
Impossible means try again.
Mensajes : 220
Gobierno

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Treat yourself — Sebastian Morgan.

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:

No puedes responder a temas en este foro.