Volver arriba

Extra Ecclesiam nulla salus

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por Ezekiel Bramson el Jue Ago 03, 2017 8:55 am


Ap 9:5
Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.
Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen,
ni nadie que reciba la marca de su nombre.


Una modesta iglesia parroquial sirve como tapadera a los mandatos de Jehová, oculta en la oscuridad de sus entrañas se halla el tribunal de la justicia divina, un espacio donde santificar a las almas diabólicas. La santificación no tiene lugar en la superficie del templo, sino en una cripta oculta en sus raíces, cuyo acceso queda restringido a los malhechores, a los impuros. Los fieles se reúnen diariamente en la cripta, atrapan hechiceros o sus artefactos, analizan y destruyen por igual. A muchos se les permite salir con vida, con el fin de ahorrarse investigaciones y habladurías, mas no todos corren la misma suerte.

El sacerdote Bramson permanece en su parroquia la mayor parte del tiempo, impartiendo sermones bíblicos y prestando su oído en el confesionario, otorga el perdón divino tras decretar las penitencias. Cada cierto tiempo, concede una visita a las catacumbas de la iglesia, en las que la actividad sufre un incremento en horario nocturno. El modus operandi es siempre el mismo, un gran rebaño se dedica a custodiar zonas frecuentadas por hechiceros, e intervienen abalanzándose sobre ellos cuando están distraídos, de modo que no pueden utilizar su magia para defenderse. Arrebatado el instrumento que canaliza sus poderes malignos, el hechicero es atado, amordazado y transportado hasta el lugar en cuestión. Para mantener a raya sus poderes, se les suministra una droga por intravenosa que nubla sus cinco sentidos, sumiéndoles en estado de aletargamiento.

Cae uno por noche.

Ezekiel investiga a la víctima más reciente, bruja que fue hallada en un oscuro callejón dedicado a la compraventa de objetos malignos. A primera vista, parece una joven normal y corriente, bella incluso, pero se trata de una ilusión destinada a embaucar a las voluntades débiles. Truquillos de Lucifer, el sacerdote no sucumbe a ellos. ¿La finalidad? Demostrar a los hechiceros que no pueden campar a sus anchas, que la fuerza celestial está dispuesta a revelarse contra ellos, el ocultismo no servirá como amparo. — Buenas noches — las primeras palabras que la joven oye tras abrir los párpados. El primer rostro que ve, el del sacerdote asomándose, impertérrito.

Está tendida sobre un altar de roca procesada, muñecas y tobillos inmóviles por correas de cuero, una mordaza cubriéndole la boca. A su alrededor, otros magos perecen. El mago de la noche anterior fue liberado tras un lavado de memoria y la amputación de varios dedos con el propósito de impedir que utilizara la magia con la misma facilidad con la que intentó defenderse de sus captores. Por el contrario, la bruja de dos noche atrás permanece en las catacumbas, y la evidencia apunta a que no volverá a ver la luz solar; sus alaridos pueden oírse desde la habitación contigua.

¿Qué estabas haciendo en el callejón? — interroga, ante la sospecha de un plan general contra las personas de bien. Todos los hechiceros merecen el mismo desenlace, pero la misericordia recae sobre los que se inclinan a cooperar.


Última edición por Ezekiel Bramson el Jue Ago 31, 2017 5:56 am, editado 2 veces
avatar
Mensajes : 18
Muggle

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por W. S. Sinclair el Jue Ago 10, 2017 4:02 am

Inminente oscuridad se cierne ante ella. Un letargo perenne recae sobre sus extremidades, inamovibles, que yacen sobre una superficie dura, fría, incomoda. Se siente sumergida en una burbuja inaccesible, desde la que esculla el bullicio trémulo del lugar en el que se encuentra, sin poder identificar los sonidos que llegan hasta sus oídos, ahogados a raíz del sopor.  No se mueve, permanece petrificada en su lugar, segura de que lo está soñando, de que el letargo que victimiza sus sentidos no es más que el resultado de una eufórica visita al escurridizo Morfeo.  Inquietante, la simple idea de dormir y sumergirse en profundidades de la ensoñación de aquella forma tan estrepitosa, al punto de perder la noción de si misma, de donde se encuentra. Hace mucho que aquella sensación le ha sido negada por las memorias confusas que albergan los confines de su subconsciente. No obstante, hay algo que no encaja.

El berrido agudo de un alma en pena perfora sus tímpanos, y es entonces cuando sus ojos se abren, con lentitud, enfrentándose a la reticencia de sus parpados por mantenerse al alza, acostumbrándose a las escasas fuentes de luz que iluminan las paredes de piedra. El olor a humedad se cuela entre sus fosas nasales, ajeno, forastero, demasiado chocante como para, siquiera, considerarlo relevante de momento. Esta soñando, está segura; una pesadilla más no sería nada extraño, pues últimamente son el pan de cada día, cada vez más confusas y palpables. Y entonces paladea, o al menos lo intenta, mientras todo da vueltas a su alrededor y lo único que logra reconocer es una sombra imponente que flota sobre ella. Vuelve a paladear, y su boca, desértica, ruega por ser hidratada, más intentarlo es un suplicio, algo se lo impide. Parpadea, una vez más, y otra vez, y tras cada parpadeo la figura se esclarece, al igual que su conciencia.

Buenas noches

Demasiado clara, demasiado tangible, presente. La confusión reina en su ser. Alarmada por la voz, se obliga a salir de su estupefacción, se libera del sopor a pesar de aun sentir que la vida le pesa, que respirar es contraproducente. Escudriña la estancia, y lo poco que logra reconocer la desconcierta aún más. Intenta moverse, levantarse, marcharse, más las mordazas que retienen sus extremidades se lo impiden. El pánico es ahora evidente en su peculiar mirada, que se enfoca una vez más en el hombre que la observa, impasible, como si la escena no fuese digna de una reacción apropiada de su parte. Forcejea por liberarse, pero sus esfuerzos son en vano.

¿Qué estabas haciendo en el callejón?

¿Callejón? El Callejón Nocturno, ahí se encontraba, cerca de lo alcanzar su destino… mas no recuerda haberlo hecho. Intenta replicar, escupir las mil y un preguntas que atiborran su mente, más la mordaza en su boca se lo impide, y solo logra emitir sonidos guturales y gruñidos furiosos. Le observa, camuflando el pánico bajo una mirada iracunda, desafiante.

¿En que se ha metido? La curiosidad mató al gato, le habían dicho. Y esta vez su curiosidad parecía haber logrado tal cometido.
avatar
Mensajes : 250
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por Ezekiel Bramson el Jue Ago 31, 2017 5:55 am

Una mirada desafiante, atípica, diabólica. El sacerdote retrocede un paso, consintiendo que la consternación altere su expresión momentáneamente, reponiéndose en cuestión de segundos. La marca de la bestia, pequeñas distinciones con las que obsequia a sus adoradores, en la joven tan evidente que destaca aun en la penumbra de la cripta. Entiende que emplea su magia para disimular el estigma mientras camina entre las buenas gentes, camuflando su naturaleza maligna. Ciertamente, Ezekiel conoce el fenómeno denominado heterocromía debido a su etapa estudiosa, mas ignora la ciencia y achaca semejante aberración a un diabólico proceder.

No trates de zafarte de las ataduras, lucharás en vano y te herirás las muñecas — para ser su captor, advierte en un tono amable.

Las posibilidades de escapar son nulas. La hechicera está debilitada por la droga, privada de su magia, y las correas de cuero que atenazan muñecas y tobillos están reforzadas con el rocío de agua bendita. Neutralizadora, purificadora, capaz de eliminar los signos manifestados por el espíritu del mal. Con semblante surcado de arrugas y condescendiente, el Padre Ezekiel contempla a la víctima de brazos cruzados, bajo la bóveda gótica que cubre el espacio entre dos pilares. Lograda construcción arquitectónica la parroquia y, sobre todo, las catacumbas que actúan las veces de prisión y cámaras de tortura.

Tranquilízate, rebelarse contra la autoridad de la iglesia solamente empeorará las cosas — asegura, juzgando por los sonidos guturales emitidos que la prisionera no cooperará, y por tanto deberán optar por los métodos especiales contra insurrectos. Luchando contra la repugna, deshace la mordaza que hasta el momento retiene la boca de la hechicera, preparándose para escuchar las blasfemias que todos los magos pronuncian en un principio, cuando se creen con el derecho de opinar y confían en salir ilesos de la experiencia.

Un alarido más fuerte que el resto retumba y hace eco en la cripta. Las súplicas de la bruja de dos noches antes, extraviadas sus ganas de luchar ya solamente espera -ilusoriamente- abandonar con vida la parroquia.

Ya sin mordaza, expectante, permanece junto a su altar de losa y reformula la misma cuestión, dispuesto por completo a torturar a la pecadora en caso de negarse a cooperar. — ¿Qué estabas haciendo en el callejón? — interroga nuevamente, con voz profunda y autoritaria imponiéndose sobre los gritos de la vieja cautiva. Los siervos de dios no aceptan enviados de satán, caerán uno por uno hasta que las autoridades recuperen la cordura y permitan la realización de juicios celestiales a los acusados de practicar de brujería, de modo que los hechiceros sean juzgados y reciban su merecido castigo.
avatar
Mensajes : 18
Muggle

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por W. S. Sinclair el Vie Sep 08, 2017 1:54 am

La advertencia le sienta como un llamado al vacío, como si el hombre estuviese dirigiéndose a cuenco hueco e inerte. Su reacción es la propia, la obvia a pesar de ser la más ilógica. Desobediencia, ese rasgo esencial de su naturaleza, aquel que le lleva a removerse nuevamente, con brío, con toda la fuerza que sus músculos entorpecidos le prestan. Sus intentos son inútiles, y se frustra al comprender que el hombre tiene razón, que lo único que logra es lastimarse, más poco le importa. Lo único que le preocupa es liberarse, y que alguien le explique por qué y cómo diantre acabo en medio de tan macabra situación. Lucha contra el peso muerto de sus parpados y contra el letargo mental que no comprende. Algo limita su entereza, su capacidad de revelar el auge de sus habilidades, además de las mordazas que le impiden moverse con libertad y, claro, la ausencia de su varita. Le dedica una mirada displicente al hombre del tupido bigote, una de las muchas que encontraran en él su blanco, como si con aquello pudiera afectarle de alguna forma.

La voz del hombre retumba indolentemente en su claustro, arrancándole un estremecimiento a la joven noruega, que se encoje como puede, cual cachorro aterrado, al atisbar los movimientos del hombre en su dirección. Le libra de su ahogo, permitiéndole escarbar por aire torpemente por la boca a bocanadas que se apresuran a sus famélicos pulmones. Le resulta irónico que le pida que se tranquilice, cuando todo lo que acontece le invita a lo contrario. El frio, la humedad, las mordazas, su prisión. Una prisión. Busca su voz, sus palabras, humedece su garganta árida y tose una, dos veces, antes de abrir la boca. No obstante, no logra siquiera intentar vocear una de las mil preguntas que le embargan antes de que la estancia retumbe el grito quejumbroso de alguien a quien no logra ver. Suplicas, ruegos, hasta que finalmente el alarido vuelve a ahogarse en la penumbra del lugar. Sinclair permanece inmóvil en su lugar, observando de hito en hito al lugar de procedencia, respirando entrecortadamente, victimizada por el miedo contra el que aun batalla. ¿Qué le hacen? ¿Qué sucede? Se pregunta, y teme encontrar las respuestas.

Una vez más, el sujeto se dirige a ella con tranquilidad ajena, sin inmutarse siquiera ante lo sucedido. ¿Ante que clase de enfermo se encontraba? Ignora su pregunta y, en cambio, formula una de las propias. -¿Usted quién es?- hablar es un suplicio, uno más agotador que la necesidad intrínseca de respirar, de liberarse. -¿En… en dónde estoy?- continua, a pesar de sentir que cada palabra que abandona sus labios es una cuchillada más a sus cuerdas vocales. Las preguntas se conglomeran unas sobre otras, su mente es una algarabía incomprensible, persistente, a la que no encuentra sentido.
avatar
Mensajes : 250
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por Ezekiel Bramson el Vie Sep 15, 2017 4:59 am

Una arruga germina en su antes relajado ceño. Prácticamente imperceptible, efímera, y no augura nada bueno. La minúscula alteración en su semblante se evapora con la misma facilidad con la que aparece, retomando su plácida representación. El Padre Bramson, sereno, se pasea en torno al altar de piedra en el que la prisionera sigue tendida, vulnerable e indefensa. Las curvas de sus comisuras componen una sonrisa benévola, condescendiente, y acto seguido mece la cabeza horizontalmente, en una negativa. —Estás equivocada, bruja—. Al mencionar la última palabra como algo peyorativo, la amabilidad en su voz y sus gestos revela una gran hipocresía. De la insumisión a la súplica y finalmente a la rendición, los alaridos se apagan y las catacumbas se sumen en un silencio momentáneo.

No estás en posición de hacer preguntas. He sido misericordioso contigo permitiéndote hablar sin intervenir, concediéndote la cortesía de colaborar con la santa iglesia y lo has desaprovechado— su voz grave reverbera en la sala, permanece en el espacio por un segundo tras cesar la fuente sonora, como un eco. El sacerdote pretende divertirse a costa de la bruja de ojos dispares, a la que profesa -junto con el resto de los de su especie- un odio inigualable. —Es el problema de buscar cooperación en demonios como vosotros, que no conocéis más que sobre perversidad, traición y magia maligna—. En mitad del manifiesto indaga entre sus ropajes y extrae un habano añejo que procede a encender tras la ceremoniosa sección de la cabeza con un cortador de doble guillotina; El encendedor de butano que acciona es el mismo que causó caos en el festival de música unos meses antes.

Una humareda espesa campa a sus anchas por la cripta, ondea sin desvanecerse, la escasez de ventilación no favorece a su liberación. La combinación de hedores no pasa inadvertida: tabaco, hollín, óxido y humedad. Ezekiel testa una primera calada, saborea el humo dentro de su boca y exhala sin ingerir una voluta. Ubicado frente a la hechicera, degusta un puro de excelente calidad, deleitándose en silencio a base del desconcierto que debe sentir su prisionera. Permite que hable sin otorgar crédito a sus palabras, fumando sin interacción hasta que una fracción del habano se consume y, convertido en cenizas, se extravía entre el empedrado. —¿Estás más calmada ahora?— pregunta sin aguardar por una respuesta, aun con la expresión hipócrita alterando su rostro surcado de arrugas.

Porque mi tolerancia conoce límites—. Una fugaz mirada a la bóveda del techo, como si pudiera atravesar el hormigón y contemplar el cielo a través para conseguir la subjetiva aprobación de su Dios todopoderoso. Se asume enviado y predicador, procede. Apaga el puro en el cuello de Sinclair, retorciéndolo sobre su piel hasta que el humo cesa. —¿Qué estabas haciendo en el callejón?—. De momento, la consecuencia es mínima. Una quemadura leve, un cuello joven y esbelto tiznado de hollín. En una amenaza silenciosa, mientras espera la contestación deseada, hace girar la rueda del encendedor que chisporrotea previa a la aparición de una flama azulada.
avatar
Mensajes : 18
Muggle

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por W. S. Sinclair el Lun Oct 09, 2017 12:47 am

Ajenos dolores que no le concierne, culpas que no le corresponden, acusaciones que, si bien le carcomen, le aterran, le acarrean culpas que no le pertenecen. Ven en la mirada anciana el desprecio del hombre hacia lo desconocido, lo que no puede entender ni controlar. Ve en su mirada terrea el desprecio aberrante que esconde tras la fachada impasible con la que se presenta. Percibe el veneno que fluye en sus palabras, en los términos específicos que usa con intenciones de degradarla, parte de su identidad que, hasta ese justo momento, solo le habían enorgullecido, le hacían sentirse segura, a salvo. Ahora esa parte de su identidad le aterra.

Bruja

Las piezas empiezan a encajar. Su consciente dócil pone dos y dos juntos, y se atiborra de posibilidades, ninguna favorable para su integridad. Las palabras desdeñosas acuden una vez más a sus oídos, se encargan de domar su determinación, de alimentar el miedo y la confusión que le carcomen desde que abrió los ojos. Le habla de la santa iglesia, esa organización que han mancillado muchos, y que ahora es el estandarte en el que se suben todos aquellos que desprecian la magia que corre en sus venas, el concepto en el que basan sus ideales radicales y las atrocidades que cometen en su nombre.

Se mantiene en silencio, privada de su plena capacidad para desenvolverse, prefiriendo conservar la poca energía que le queda para usarla en un momento más conveniente. Le ve escudriñar entre sus ropajes, entre atenta y atemorizada; por alguna razón su corazón repica en su pecho con más fuerza al ver sus acciones, la llama con la que enciende el habano también aviva el temor enclaustrado en su pecho, y la humarada que libera es una cínica burla a su abrumada mente, nublada por el estupor que se ciñe entre sus recovecos. El hedor llega a sus fosas nasales, obligándola a exhalar forzosamente. Le observa, desafiante, pero atemorizada, y se desespera en medio del silencio que el hombre ha propiciado. Silencio que no dura, silencio que se hace exhaustivamente ruidoso, silencio que hace el aire más pesado y espesa la sangre en sus venas. Su voz, de nuevo, aquella que la noruega aprende a despreciar, al igual que aquella impasibilidad tan…desesperante.

Por un ingenuo piensa que se ha aburrido de ella. Pero lo que viene después solo confirma que apenas están empezando.

Ahoga el grito en su garganta, se le escapa un gruñido tácito entre los dientes que exhibe cual canino iracundo. Aprieta los ojos hasta siente que estallaran en sus cuencas, y hasta que el ardor es tolerable. Solo entonces inhala una bocanada de aire tensa y, con voz temblorosa, se dirige a su captor. -Lo que todos hacemos en el callejón, compras- espeta, y agarrotando los puños hasta que sus nudillos palidecen. -Va a tener que ser más claro si quiere respuestas concisas- el miedo al habla, su mecanismo de defensa, blandiendo su ego a diestra y siniestra cual chiquilla insensata, negándose a verse oprimida por un ignorante. -¿Qué… quiere…de mi?- inquiere, enfatizando cada vocablo, palideciendo ante el simple esfuerzo que le significa desafiarle con tanta insistencia.
avatar
Mensajes : 250
Académicos

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Extra Ecclesiam nulla salus

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:

No puedes responder a temas en este foro.