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Mensaje por Bastien Fablet el Jue Ago 03, 2017 7:37 am

En las últimas semanas estaba recibiendo constantes quejas de su círculo allegado amigos. Según este grupo de personas, Bastien estaba dedicando demasiado tiempo a su trabajo, o en otras palabras, que estaba dedicando todo su tiempo a su trabajo y no estaba aprovechando su vida fuera de San Mungo. Ninguno comprendía que el rubio estuviese más que a gusto con el trabajo que tenía y que simplemente era lo único que le interesaba en ese momento. Estaba en ese punto en el que su vida profesional era más importante que cualquier otra cosa, lo demás ya llegaría. Era cierto que en las últimas dos semanas había ido a su casa solo una noche, pero a él no le parecía algo tan descabellado. Y no es que en su trabajo estuviese encerrado cual rata en una jaula, estaba rodeado de personas todo el día y lo quisiese o no debía interactuar con ellos. Sin duda, sus habilidades sociales habían evolucionado desde que trabaja en el hospital, aunque su actitud de cara a las personas no fuese la mejor.
Tras terminar de apuntar los avances en uno de sus pacientes en su cuaderno de notas, decidió que era el momento para tomar un café. Su turno había terminado, su reloj marcaba las doce de la noche, era libre de irse a casa hasta el día siguiente a las doce de la mañana. Iba a tomarse el café y después de eso decidiría si irse a casa o no. Tras recorrer los pasillos del hospital, y con café en mano, se sentó en una de las mesas de la cafetería del hospital que se hallaba medio vacía. Llevaba consigo el ejemplar del profeta al que comenzó a darle un vistazo mientras se llevaba el café a los labios. Y sin embargo, mientras leí los sucesos del día, en su cabeza estaba repasando todo lo que había hecho durante el día. Tenía la costumbre de repetirse una y otra vez sus acciones para cerciorarse de que no había cometido ningún error.
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Re: Break - privado.

Mensaje por Ekaterina Petrova el Vie Ago 04, 2017 1:11 am

Dejó caer la pluma sobre el informe que acababa de redactar, estirándose en su silla mientras los expedientes en su escritorio se organizaban ordenadamente a un costado, desocupando por completo la madera; finalmente había terminado. Levanto ambos brazos en un intento por desperezarse y reactivar sus músculos, emitiendo un efímero quejido de relajación, dejándose caer nuevamente sobre su puesto, estaba cansada, sus ojos así se lo hacían notar. Aquella era la parte que más detestaba de su trabajo; el papeleo, prefería pasar horas en rondas activas, a cargo de urgencias durante una noche atareada, en cirugías completas o incluso avanzando en sus investigaciones, lo que fuera menos concluir con el papeleo que debía entregar a Lance. Y es que sentía que el cansancio la invadía con mayor intensidad al verse sentada y leyendo algo poco interesante por tanto tiempo.

‒ He vuelto a ganar ‒Declaró fulminando los expedientes con su mirada azulada antes de levantarse y soltar sus cabellos castaños que recayeron con gracia sobre sus hombros. Se encaminó hacia la puerta de su despacho, liberando un suspiro entrecortado antes de permitirse estirarse una vez más, necesitaba despertar aun le quedaban unas cuantas horas establecidas de aquel turno, el turno más corto de su semana; apenas y catorce horas, pero llevaba más de cincuenta horas seguidas en el hospital debido a la gran oleada de enfermedades que habían asomado en la comunidad mágica.

Salió en silencio, dedicándose a revisar a algunos de sus pacientes en su camino, revisando las acciones de sus aprendices mientras tanto, sonriendo conforme al reconocer los excelentes resultados que mostraban, podía confiar en ellos, y eso le permitía darse un merecido descanso en compañía de un perfecto y cargado café que se encargaría de despertarla, puesto detestaba sentirse somnolienta en el hospital.

Compró un latte grande, con más café del que normalmente llevaba y un pequeño pastel, había olvidado la última vez que había comido aquel día, ¿lo había hecho o había sido ayer? Maldijo por lo bajo, realmente necesitaba despertar. Mientras aguardaba reconoció la silueta de uno de sus compañeros favoritos, una excelente compañía que había encontrado al ingresar a San Mungo, sonriente recogió su pedido, agradeció a la mujer y se encamino hacia el joven sanador‒ ¿Interrumpo tu cita con el periódico? ‒Bromeó con una magnifica sonrisa iluminando sus facciones, tomando asiento sin esperar una invitación, dando un pequeño y magnifico trago de su café; Por Merlín, como adoraba aquella bebida‒ Déjame adivinar, ¿no quieres ir a casa? ‒Cuestionó con falso tono acusatorio, y es que ambos sabían cuan trabajólicos e incluso obsesivos podían ser con su trabajo.
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Re: Break - privado.

Mensaje por Bastien Fablet el Vie Ago 04, 2017 10:30 am

Se llevo el café negro a los labios y dio un sorbo largo. Desde hacía un par de años un solo café no contenía la cafeína suficiente para mantenerle despierto, si buscaba realmente espabilarse necesitaba al menos dos cafés o uno de mayor contenido para poder estar activo durante las noches en las que tenía guardias. Durante esas noches lo normal era verle con un vaso de café negro hirviendo en su mano derecha, mientras sostenía su cuaderno de notas en la mano contraria. En aquel momento bebía café por pura inercia, por la costumbre de beber lo mismo siempre cuando acudía a aquella área del hospital. Sentía sus hombros pesados, como si llevasen una enorme carga ellos, pero aparte de eso no se sentía cansado, era como si su cuerpo a lo largo de los años se hubiese acostumbrado a dormir dos horas al día o a tan solo cerrar los ojos por diez minutos. Pero mientras continuase sintiéndose bien anímica y físicamente no iba a parar con ese ritmo de vida que llevaba. Pocas personas de su entorno comprendía aquel estilo de vida, pero Bastien nunca había destacado por hacer caso a los comentarios ajenos, todo lo contrario, hacia caso omiso a comentarios de terceros, mucho más a aquellos comentarios que solo estaban hechos para desalentar.
Pasó la página del periódico que le llevo a la sección de deportes, miro las imágenes con desinterés y bebió una vez más del vaso. Nunca había sido un apasionado del Quidditch ni de ningún otro deporte, durante sus años en Howgarts había disfrutado montar en escoba pero poco más. Nunca había comprendido el fanatismo ciego e irracional que tanto muggles como hechiceros mostraban hacia los deportes, Bastien no era capaz de contar la cantidad de heridos que había atendido a lo largo de los años en San Mungo a causa de practicar algún deporte. Rodeo los ojos ante sus propios pensamientos, hasta que se vio obligado a levantar la mirada del periódico cuando de reojo observo que alguien se acercaba a su mesa. Alzó levemente la comisura de sus labios, un gesto parecido a una media sonrisa en el rostro del francés, en cuento se topo con la mirada de Ekaterina. El rubio había hecho más de un amigo en hospital y uno de ellos era la muchacha que ahora se sentaba frente a él. – Ya comenzaba a aburrirme, siempre los mismos temas de conversación. – comenzó a decir, siguiéndole la broma a la muchacha. El tono de voz de Bastien siempre era bajo, y era un tono neutro, tan solo cuando se enfadaba era posible detectar algún tipo de emoción de la manera en la que hablaba. Cerró el periódico, lo dobló por la mitad y se lo acercó a su compañera. – Por si quieres que te aburra a ti también. – añadió finalmente. Se llevó ambas manos a la cabeza, entrelazando sus dedos con sus cabellos rubios, intentado peinar estos. Cuando era más joven había sido bastante vanidoso, pero su trabajo no le dejaba demasiado tiempo para preocuparse por su aspecto. – Mi turno terminó hace veinte minutos. Hace dos semanas que no voy a casa y supongo que debería ir pero no tengo demasiado interés en hacerlo. No tengo sueño, no estoy cansado… No sé, creo que podría ser más útil si me quedo por aquí. – confesó tranquilamente. Sabía que, entre todas las personas en el mundo, Ekaterina era la que mejor podría entenderle en ese aspecto de su vida.
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Re: Break - privado.

Mensaje por Ekaterina Petrova el Lun Ago 07, 2017 1:18 pm

Rio divertida ante la respuesta que obtuvo por parte de Bastien, desviando su mirada con rapidez hacia el periódico doblado que le ofrecía. Arrugó sutilmente la nariz mientras negaba, dando un rápido trago a su café cargado, lo que menos necesitaba en aquel instante era seguir leyendo letras microscópicas con información, que al menos, en ese preciso momento, no le interesaba. Había pasado horas encerrada en su despacho revisando los expedientes finalizados que sus aprendices le llevaban, cerciorándose de que todo estuviera en orden antes de ir a parar a las manos del director del hospital, por lo que seguir leyendo no se le antojaba, el solo pensar hacerlo la obligaba a sentirse cansada. Podía tener mucha energía si la necesitaban en urgencia, para volver a revisar a sus pacientes, pero para leer no le quedaban energías actualmente– No gracias, he cumplido mi cuota de relaciones aburridas el día de hoy… –Mantuvo la broma en su forma de responder, tomando un trozo del pastel que había comprado y llevándolo a su boca, el intenso sabor del azúcar recorrió sus papilas gustativas creando un contraste agradable con el amargo café que no había endulzado gracias al acompañamiento que había comprado. Perfecto para reactivarse.

– ¿Dos semanas? –Enarcó una ceja, sonriendo mientras negaba divertida con su cabeza, dejando una vez más su café sobre la mesa antes de volcar su atención en su compañero una vez más. Apoyó ambos codos sobre la mesa, depositando su barbilla en el puente que había creado al entrelazar sus manos, manteniendo su atención fija en el joven frente a ella– Pues, si durante estas dos semanas te has dado aunque sea una ducha no veo inconveniente en que te quedes –Bromeó con falsa seriedad, encogiéndose de hombros, Bastien no pertenecía directamente a su área, por lo que ella no estaba en la obligación de darle un sermón moral ni de enviarlo a casa, después de todo él no era uno de los medimagos que tenía a su cargo, además, ¿Cómo podría despacharlo a casa cuando ella se negaba a escuchar a Lance cuando le decía lo mismo? Bien, que ya no pasaba más de cuatro días seguidos en el hospital antes de volver, aunque fuera una hora a su departamento, pero no era por cansancio, sino porque extrañaba con creces a Frankie. Si, tenía todo un sistema mágico perfecto para que a su cachorro no le faltara nada en su ausencia, pero no era suficiente.

– De todas formas, la noche ha estado algo floja –Libero sus manos y se echó sutilmente para atrás en la silla– No es un mal día para volver a casa, yo he estado hundida bajo papeleo administrativo todo el día, ha sido un verdadero deleite –Sonrió al mirarle, bebiendo un poco más de café, siempre se le antojaba mucho mejor hacer nada en su departamento que estar leyendo expediente tras expediente, oculta en las paredes de su despacho– ¿Has visto algún caso interesante en las últimas horas? –Preguntó con interés, ante la necesidad de algo atrayente en su día.
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Re: Break - privado.

Mensaje por Bastien Fablet el Miér Ago 09, 2017 6:07 pm

Bastien siempre intentaba mantenerse dentro de sus cabales, no perder la calma y no dejarse llevar por sus emociones, las veces en las que se había comportado de manera impulsiva las cosas no habían salido como debían de salir. Para él habían solo dos maneras de hacer las cosas, la manera correcta y la manera incorrecta, y sabia que para que las cosas salieran correctamente debía de ser bastante racional y no dejarse llevar. Había sido así desde muy joven, aquella idea se le había metido en la cabeza y no había cambiado desde entonces. Creía fielmente que su vida estaba yendo por el camino correcto, porque entregaba sus horas a cuidar de los demás, en cierta manera porque ver a sus pacientes irse de allí, lo que significaba que estaban sanos, le hacía feliz. A pesar de sus problemas con las relaciones con otras personas, no podía entregar toda su vida a sí mismo, y podría haberlo hecho de haber tomado el puesto de trabajo que le había ofrecido su padre en la empresa de la familia. Él había querido siempre hacer algo más. Quizá sentía que le debía algo al mundo, que justo por esa manera individual e independiente de ser, debía ofrecerle al mundo algo más. No es que se sintiese en deuda con el universo o algo semejante, pero sentía que su existencia no podía ser tan egoísta. Podía aspirar a más, podría ser incluso medimago como lo era la muchacha frente a él, el puesto se lo habían ofrecido en un área distinta a la que él ahora estaba, pero lo había rechazado, no quería un exceso de trabajo, entre papeleos y demás, como suponía que tendría Ekaterina. – ¿Mucho papeleo? – intentó adivinar, pues suponía que a eso se refería la muchacha cuando hablaba de las relaciones aburridas. Bastien siempre leía todo lo que estaba a su alcance, leía libros que la mayoría de las personas considerarían aburridos, pero leer la cantidad de informes y demás que pasaban por las manos de los medimagos no era de su especial interés.
Soltó una carcajada suave ante el siguiente comentario de la muchacha. Negó con la cabeza, arrastrando la mirada por el lugar antes de posarla otra vez en los ojos de la castaña. – He hecho uso de las duchas diariamente, puedes estar tranquila. – respondió. Apoyó su espalda en el respaldar de la silla y llevó su mano derecha a su hombro izquierdo, haciendo pequeños movimientos circulares en él con sus dedos. Le resultaba raro estar sentado por más de diez minutos teniendo en cuenta el ritmo de vida que había tenido en las dos últimas semanas. Pensó un momento en la cama enorme que le esperaba en su casa y la idea le fue pareciendo cada vez más atractiva. – ¿Tú desde cuando no vuelves a casa? Me lo estoy planteando y quizá no sea una idea tan descabellada dormir en mi cama esta noche. –
La muchacha tenía razón cuando decía que la noche había sido algo floja. La verdad era que la mayoría de sus pacientes habían dejado San Mungo por fin, por ello mismo tendría menos carga de consciencia si se iba a su casa. Aún tenía que acabar un último informe por concluir sobre el paciente que se había ido esa misma noche, pero tenía un día más para poder hacerlo. – Ningún caso es interesante cuando llega a mis manos. – comenzó a decir con los ojos entrecerrados, pensando en sus últimos casos, desprestigiándose a sí mismo, pero porque era realista. – Quiero decir, he tenido casos complicados y me he volcado en unos más que en otros, pero yo no los llamaría interesantes. Son simplemente… casos. – se encogió de hombros. Era un muchacho simple, y todo le parecía simple. – Aunque bueno, esta misma semana tuve una chica cuya primera posición multijugos no salió del todo bien y acabó con una deformación bastante desagradable para ella, supongo. – le contó con el ceño fruncido mientras miraba el periódico, pero pensando en el caso. – Creo que eso es interesante... ¿cierto? – finalizó, volviendo la mirada a la morena con una mueca similar a una sonrisa en sus labios.
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Re: Break - privado.

Mensaje por Ekaterina Petrova el Miér Ago 16, 2017 1:06 pm

— No tienes idea —La sarcástica respuesta brotó automáticamente de sus labios antes de que estos se vieran sellados por el vaso de humeante café, los vocablos habían sido liberados de forma inconsciente, casi como si fuera una respuesta programada. El papeleo era algo que siempre encontraba desbordante sobre su escritorio, no porque le permitiera acumularse ni pretendiera librarse de ello, sino porque todos los días habían archivos nuevos que debía revisar, nuevos pacientes, altas, diagnósticos, exámenes, etc, siempre había algo más. Siendo esta una de las principales razones por las que trataba de no pasar demasiado tiempo en su despacho, por lo que prefería mil veces el trabajo en campo y no tras un escritorio, razón por la que nunca podría tomar un cargo como directora de un hospital. No le interesaba. A sus ojos perdía todo el sentido.

Rio divertida ante la respuesta del joven, fingiendo alivio en una exagerada expresión mientras suspiraba, como si el problema realmente la hubiera preocupado. Se permitió comer un poco más del dulce que había comprado en contraste con la amargura de la bebida caliente, estaba segura de que aquel era el primer momento de descanso que se había tomado luego de volver al hospital, sus piernas se sentían extrañas y adormecidas al finalmente reposar. Comenzó a denotar una tensión en sus hombros y una pesadez en sus párpados que le resultaba extraña y por sobretodo molesta. Bebió más de su café, esta vez un trago largo para alejar aquellas absurdas divagaciones de cansancio, necesitaba comenzar a moverse, se sentía algo inquieta— Me haces sentir como una novata al decir esto, pero es mi tercer día en el hospital —Declaró con una sonrisa divertida, sin informar que antes de eso habían sido cuatro días, apenas y regresando unas pocas horas a casa entre cada “turno”, y antes de eso cuatro más, completando su historial de estar solo dos días en casa en el último mes.

— Si los turnos lo permiten, lo mejor es permitirse un buen descanso en una cómoda cama —Su sonrisa aumento, puesto no podía negar que sus propios pensamientos la habían tentado con semejante idea una vez se permitiera culminar con una ronda extra, y cerciorarse de que su escritorio, vacío una vez dejo su despacho, estuviera completamente cubierto de nuevo.

Enarcó una ceja cuando escucho su respuesta, antojándosele ajeno, para ella la mayoría de sus casos eran interesantes, por el mero y obvio hecho de que “despertaban su interés”, tan simple como aquello. Incluso los casos más comunes le agradaban, obviamente era mucho mejor si acontecían con nuevos síntomas porque aquello la ayudaba a mejorar como medimaga, a aumentar su investigación y a ser capaz de realizar un mejor trabajo a futuro cuando tuviera que ver un caso similar. Eran aquellas cosas las que le daban sentido al amor que tenía por su trabajo. Apoyo su codo derecho en la mesa, permitiendo que su mejilla reposara sobre su palma abierta, para observar a su acompañante con detenimiento mientras le escuchaba. Llamaba su atención la forma en la que hablaba, como bajaba el perfil de su trabajo al relatarlo, pero no hizo comentario alguno al respecto, simplemente se mantuvo atenta.

— Creo que entra en la categoría —Rio levemente enternecida ante las dudas que el medimago presentaba al respecto. Se encogió de hombros— Depende de tu apreciación al respecto, hace poco tuve un chico que presentaba un sin numero de síntomas que no aplicaban a ninguna enfermedad común, cada síntoma “contradecía” a otro en el diagnostico, me hizo trabajar arduamente por un día —Recordó con interés y algo de emoción puesto no podía negar que adoraba un buen reto a sus conocimientos y habilidades, más cuando conseguía realmente descifrarlo. Bebió el resto de su café antes de dejarlo sobre la mesa, completamente vacío— ¿Hace cuanto no comes, Bast? —Inquirió sin previo aviso, con una sonrisa misteriosa en sus labios y un brillo especial en sus ojos turqueses.
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