Volver arriba

False happiness [Priv.]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

False happiness [Priv.]

Mensaje por Caroline Komorowski el Jue Jul 27, 2017 8:43 pm

En cuanto dejó el estadio se vio inundada por un mar de diversas y confusas emociones, por una parte deseaba correr a casa y contarle a su padre inmediatamente, por otra, contraria, sentía pánico de volver a entrar a ese lugar al que ya no podía ver como su hogar. Aun le costaba creer que había tenido que ir nuevamente y pasar el verano en compañía de Miranda, puesto se había jurado no volver a poner un pie allí luego de todo lo que aconteció en navidad, el mero hecho de pensar en volver la hacia estremecer en un temblor fuerte que no dejaba de azotar su cuerpo, entrando en una crisis de pánico horrible, la que se apoderaba de ella siempre que pensaba en su madre y recapitulaba los últimos momentos con ella, más de una vez había tenido que abandonar una clase a la mitad, detener los entrenamientos de Quidditch cuando una bludger la golpeaba fuertemente, cualquier trauma o golpe similar la obligaba a reactivar los recuerdos, bloqueándole, y haciendo imposible ver cualquier otra cosa que no fuera la mirada de odio de Miranda, escuchar sus risas y gritos y sentir una vez más el dolor que esto le producía. Por mera suerte, o azar del destino, había conseguido ocultar aquellos episodios, apenas y logrando controlarse hasta verse completamente sola, y con el paso del tiempo estos habían ido disminuyendo progresivamente, hasta el punto de desaparecer, lo que significaba que finalmente lo había superado, o así lo creyó hasta que su padre le pidió volver en verano a la casa de los Komorowski. Razón por la que la ultima semana antes de verano la había pasado encerrada en su dormitorio, sin salir de su cama, a penas comiendo algunas de las cosas que sus compañeras le dejaban en su mesita de noche.

Y ahí estaba, una vez más, sintiéndose presa del temor al saber que debía volver a ese lugar, donde no podía mirar un solo rincón de la casa sin rememorar un mal momento con Miranda, momentos que le habían arrebatado sus hermosos recuerdos con su padre en aquella casa, porque no importaba cuando tratara de centrarse en ello, siempre se veían superados por los gritos y reproches de su madre.

Se abrazó a si misma ante el ultimo temblor que azoto a su cuerpo, normalmente en invierno podía adjudicarlos al frío y zafarse sin problema, pero en verano aquello se dificultaba un poco más. Liberó un suspiro, echando su cabello hacia atrás, apenas y dando unos pasos sin destino, aun autoconvenciéndose de que debía volver; quería contarle a su padre, pero las cosas con él tampoco estaban del todo bien, desde la conversación que mantuvieron luego del desfile las cosas se notaban tensas, él estaba más estricto, más serio con ella, y Caroline no lo cuestionaba, aceptaba las prohibiciones que le daba, los consejos, las advertencias, y por sobretodo cumplía sus peticiones, razón real por la que había aceptado ir a “casa” para las vacaciones. Habían evitado el tema por meses, siempre tomando otro tópico cuando parecía que el primordial amenazaba con aparecer, y aun no era capaz de decirle quien era su novio. Un nuevo suspiro brotó de sus labios, pesado, conciso, cansado. No quería seguir ocultándoselo, pero sabia lo mal que terminaría esa conversación de tenerla, incluso peor que la anterior.

Tal parecía que sin importar cuanto se esforzara, siempre terminaba decepcionando y dañando a su padre.

Cerró sus ojos, tomo una bocanada de aire, y sin pensarlo demasiado apareció frente a la residencia que había compartido con sus padres durante toda su vida. Perdió el sentido del tiempo observando fijamente la puerta a distancia prudente, denotando como aquella oleada de temor amenazaba con apoderarse de ella nuevamente- No… -Susurró temblorosa. Presionó sus puños, pretendiendo controlarse, y se obligo a respirar calladamente para volver su alterada pulsación a un ritmo normal- Por él -Se recordó, por él debía fingir que estaba bien, pretender que nada malo sucedía, sonreír como siempre aunque ya no tuviera las energías para hacerlo, por él, porque él no supiera la verdad debía volver a esa casa, debía ser fuerte. Por él, siempre por él.

- ¡He vuelto! -Ingresó con rapidez, sonriendo con alegría al inmiscuirse a casa, ignorando los gritos que se apoderaban de su mente suplicándole que saliera de ahí- ¿Papá? -Llamó, dejando el pequeño bolso que había hechizado en una silla continua, ocultando allí todo su equipo de Quidditch para que él no sospechara nada hasta recibir la noticia, y es que le había dicho desde hace días que iría a visitar a Allison aquella tarde, para que no sospechara y poder sorprenderle.

Al recordar aquello, al recordar lo que deseaba comunicarle, su sonrisa se volvió natural y sincera, y comenzó a recorrer el primer piso en busca de su padre, de manera ansiosa, casi infantil, entre risas.
avatar
If your going to do something, do it right.
Mensajes : 467
Hogwarts

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Dobromierz Komorowski el Sáb Jul 29, 2017 6:08 am

Su capacidad de adaptación no funcionaba, y es que estaba tan acostumbrado a su habitación en Hogwarts, que verse obligado a adaptarse de nuevo a la convivencia matrimonial resultó un completo suplicio. Pasaba cada día en silencio, evitando cualquier tipo de discusión, limitándose a responder con asentimientos o negaciones. De las acusaciones de Miranda, de sus suposiciones sobre la falta de fidelidad, ya no podía defenderse, así que cambiaba de tema o contraatacaba con evasivas, rehusándose a confesar la verdad. El sentimiento de culpa no le permitía conciliar el sueño, y por tanto pasaba horas despierto, tendido sobre la cama mientras contemplaba la melena pelirroja de la madre de su hija. Hasta parecía inofensiva mientras dormía, ignorante sobre los sentimientos de su marido, y los acontecimientos que simplemente mencionaba por cerciorarse de la lealtad de su esposo, y no porque hubiera sospechas reales de un adulterio. Se sorprendería. Aparentemente, el hogar Komorowski continuaba siendo el mismo de siempre, aunque no la mayoría de sus habitantes.

Durante el día, el patriarca de la familia encontraba entretenimiento y consuelo en su rincón de paz personal, el pequeño invernadero ubicado en el jardín trasero de la vivienda muggle. Se preparaba un total de cuatro tazas de té diarias, y con la infusión a mano, se dedicaba a tratar las plantas mágicas. Los especímenes no eran peligrosos, el tipo preferido de Dobromierz, puesto que se trataba de una estructura pequeña que no dejaba lugar para plantas de gran tamaño. Invertía horas, abstraído con la botánica, evitando volver a entrar en casa más que cuando caía la noche, ocasionando que su mujer saliera a buscarle.

Pensaba mucho en la conversación con Míra, y en la promesa que hizo a Caroline. Buscaba las palabras adecuadas para expresar a su esposa la verdad sobre sus sentimientos, para terminar con un enlace que tanta infelicidad provocaba en las mujeres de su vida. Se planteaba numerosos escenarios, imaginaba posibles reacciones por parte de Miranda, y terminaba sintiéndose perdido tras descubrir que no sabría cómo reaccionar a ellas, y que cualquier expectativa sería superada por la realidad. Quería un cambio en su vida. Irónicamente, Miranda parecía capaz de leer su mente, pues a veces se mostraba más complaciente de lo que nunca fue en diecisiete años de matrimonio, logrando así aumentar el sentimiento de culpabilidad por querer poner fin a todo. No la quería, pero terminar con ella y abandonarla, llevándose consigo a la hija de ambos, le parecía un desenlace cruel, un final horrible que deshonraba la decisión que en su día tomó un Dobromierz más joven, obligado por sus padres.

Le entristecía comprender que su matrimonio nunca funcionaría, fracaso de carga compartida, pero fracaso al fin y al cabo.

Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, veía un futuro brillante, repleto de posibilidades. Hasta podía permitirse fantasear con una felicidad no tan lejana e inalcanzable como creyó en su día, estaba próxima, al alcance de sus manos.

En el instante en que sonó la puerta, Dobromierz se hallaba bajando por las escaleras, pues acababa de darse una ducha y se disponía a preparar su segundo té diario antes de encerrarse en el invernadero. La voz de su pequeña subió cada peldaño, siendo la causa de que el polaco bajara el resto de las escaleras apresuradamente para comprobar que no eran delirios lo que oía. —Cariño—. La recibió con un abrazo, de esos que tanto irritaban a Miranda. —Creí que estarías en casa de Allison, ¿qué estás haciendo aquí? —. Colocó ambas manos sobre sus hombros, manteniendo contacto directo con el legado de sus ojos azules. —¿Está todo bien? ¿Os habéis peleado?— preguntó, en un tono paciente y comprensivo, aunque sin disimular su preocupación. No creía que fuera el caso, Caroline no solía discutir con sus amigas.

Vamos a la cocina, estaba a punto de prepararme una taza de té, ¿querrás?
avatar
Mensajes : 223
Instructores

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Caroline Komorowski el Sáb Jul 29, 2017 12:11 pm

Los pasos raudos en la escalera le hicieron detenerse en medio del salón, congelándose en primera instancia al verse su mente sumida en el terror de encontrarse a solas con su madre, abandonando rápidamente aquella idea al permitirse pensar racionalmente; su madre no podía bajar la escalera a tal velocidad, y sus pisadas simulaban más a un dragón intentando bailar. La voz de su padre la sacó de sus absurdas cavilaciones, girándose con rapidez ante los deseos de verle y corriendo a su encuentro, aferrándose a él como si no le hubiera visto en semanas, abrazándolo con cariño presa de un agradecimiento ilimitado al saberle con ella dentro de aquella pesadilla. No quería soltarle, no quería dejarle ir, quería sentirse refugiada entre sus brazos, donde aún creía que ningún mal podía alcanzarla, donde ni siquiera la mirada de odio de su madre importaba, donde simplemente podía permitirse cerrar los ojos y respirar con tranquilidad después de meses, volver a sentirse quien realmente era, pero no, él finalizo el abrazo para enfrentarla levemente con ojos preocupados, aquel océano que tanto la amaba y que solo consiguió hacerla sonreír mientras negaba para calmarle, porque detestaba verle acongojado por algo, más si era por su culpa.

Asintió a su invitación, aferrándose a su brazo de manera terca y caprichosa, como si le dijera “haremos lo que quieras pero no voy a soltarte”, casi imitando su comportamiento infantil, aunque en años anterior quedaba colgando en el aire al no alcanzar el suelo luego de dar su mejor salto para aferrarse a su padre- El té que preparas es mi bebida favorita -Aclaró con una sonrisa, sintiéndose realmente feliz, y es que últimamente podía hacerlo, al menos cuando conseguía sacar a Miranda de su cabeza, o cuando su padre la volvía a tratar como antes, cuando estaba a solas con él, o cuando podía ver a sus amigos de forma despreocupada a y su Lu, porque ellos, aunque costará, lograban opacar un poco el condicionado temor que Miranda le había producido.

Ingresó a la cocina aun sin querer soltarle, y es que ¿Cuándo deseaba alejarse de su padre? Nunca, o tal vez las veces que se molestaba, pero el resto del tiempo luchaba por estar cerca de él, disfrutaba de sus atenciones en clases sin siquiera preocuparse de que alguien reprochara por el favoritismo, incluso le agradaba que todos supieran que ella era especial, para él- ¿Quieres una galleta? -Había pasado a su pastelería favorita por algunos dulces caseros; galletas recién horneadas y unos pequeños bizcochos con crema que le fascinaban, por lo que dejo la cajita en medio del mesón antes de dar un paso hacia atrás y suspirar- Te he mentido -Declaró, sin dar mayor aviso, y mucho menos dejar tiempo para que su padre sacara suposiciones, por lo que alzo sus dos manos como si dijera “espera”- Realmente quería darte una sorpresa… no he ido donde Allison -Aclaró comenzando a jugar con sus manos de manera nerviosa, puesto aun no creía la noticia que tenía para él, sonrió, mordió su labio inferior y salto para besar la mejilla de su padre presa de la emoción antes de salir corriendo de la cocina en busca de su bolso, escuchándose un- Aguarda… -Entre su carrera, no tardo más de treinta segundos, porque la distancia no era demasiada y porque sus ansias la obligaban a moverse con rapidez.

Volvió a detenerse frente a su padre con el bolso en mano antes de abrirlo y sacar el uniforme que acababan de darle, estaba hecho a su medida, la túnica azul marino poseía dos varas doradas que se cruzaban en el estampado, y en la parte de atrás bordado en dorado remarcaba el apellido “Komorowski”- He ido a las pruebas hoy… -Confesó con la voz temblorosa y ojos brillantes por la emoción mientras sus manos se aferraban al uniforme extendiéndoselo a su padre, porque realmente era por él que podía amar aquel deporte, gracias a él había aprendido a volar, y nunca dejaría de estar agradecida por ello, por su constante apoyo, ya que de no haber contado con él jamás se habría siquiera atrevido a intentarlo, no habría confiado en sus habilidades sino fuera por él- Soy la bateadora titular desde el próximo partido… -Las lágrimas se atiborraron en sus ojos antes de desbordarse, llanto que por primera vez en mucho tiempo solo respondía al sentimiento de gratitud y felicidad que la embargaba, sonriéndole a su padre como lo hacía antes de los sucesos de la navidad pasada.
avatar
If your going to do something, do it right.
Mensajes : 467
Hogwarts

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Dobromierz Komorowski el Mar Ago 01, 2017 4:25 pm

Un haz de luz, solitario y único, filtrándose a través de los muros gruesos de una habitación en penumbra, burlando el gran obstáculo para aclarar las tinieblas; para Dobromierz, eso era Caroline. No simplemente un radiante rayito de luz que traía alegría y matices a la gris vivienda; sino el único haz de luz que, durante diecisiete años, iluminó su vida y la llenó de sentido. Últimamente, el polaco hallaba en la vida alicientes aparte de su primogénita, pero ella seguiría siendo la razón primordial de todas las decisiones que tomara, y su felicidad quedaría por siempre condicionada a la de la pelirroja. A raíz de las previas declaraciones, y aun teniendo para la tarde un plan bastante decente, nada se comparó con descubrir que su hija estaría junto a él, y el propósito de escarbar tierra en el invernadero quedó relegado a otro día.

Las paredes empapeladas que conformaban el hogar inglés, testigos inanimados de las aventuras de padre e hija, desde la ocasión más especial hasta la situación más cotidiana. El primer paso de Caroline sobre el mismo suelo enmoquetado, con su padre celebrándolo tanto como celebraría la victoria de su equipo de Quidditch, o incluso más; relatando el acontecimiento durante semanas a sus pocos conocidos. Momentos repetidos hasta la saciedad, como Caroline ayudando a su padre a vaciar las bolsas de la compra, o Dobromierz peleándose con los mechones pelirrojos para terminar con sus enredos. Escenas inolvidables, muchas retratadas en álbumes de fotos repartidos entre el altillo y los muebles del salón.

Una vez en la cocina, Dobromierz aceptó el ofrecimiento de buena gana. No le apasionaban los sabores dulces, prefería los amargos, pero no rechazaría una galleta mientras se la ofreciera su pequeña. Se dispuso a preparar el té, mas las declaraciones contrarias frenaron toda acción, y el polaco levantó las cejas, susceptible a cualquier palabra. De nuevo, más mentiras, su corazón volcó mientras su cerebro maquinaba nuevas noticias de mayor gravedad que las recibidas durante su último arranque de sinceridad. —Caroline…— comenzó a decir, pero ella ya no estaba. No tardó en volver, aunque para Dobromierz cada segundo valió por un año, su preocupación fue en aumento a la par que su capacidad inventiva.

Para nada esperaba semejante sorpresa, tan grata, tan fascinante. La visión del uniforme personalizado privó a Dobromierz de habla, estaba ante lo que siempre soñó para sí mismo y, por supuesto, también para Caroline. Una corriente de sincera felicidad se apoderó de su cuerpo, de su expresión y de sus acciones. La noticia de oída, con la voz de su pequeña, le emocionó todavía más, y hasta irrumpiría en lágrimas de emoción, de no haberse visto dominado por otra reacción. Una carcajada, seguida de otro par, brotó desde la boca de su estómago, ruidosa y alegre. No tomó el uniforme que le ofrecían, no le prestó mayor atención cuando decidió apartarlo cuidadosamente para abrazar a la muchacha que se ocultaba detrás. La abrazó, ufano, entre risas joviales que pillarían por sorpresa a Miranda y a cualquier persona del vecindario, todos acostumbrados a su neutralidad general. —Enhorabuena, cariño— felicitó, alzándola y haciéndola girar varias veces antes de volver a dejarla en el suelo. —¡Qué feliz estoy! — exclamó, riendo una vez más. Con sus ojos dispares, analizó los contrarios, valiéndose de sus manos para apartar unas lágrimas que ya conocía, pero que nunca antes se alegró de ver. —Estoy muy orgulloso de ti, Caroline— anunció, por si no fuera evidente. Colocó una mano sobre su hombro, mostrando la blanca dentadura que formaba su sonrisa. —Hoy el Puddlemere United ha ganado más de lo que has ganado tú, se llevan un diamante en bruto—. Halagó, guiñándole el ojo después.
avatar
Mensajes : 223
Instructores

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Caroline Komorowski el Lun Ago 14, 2017 5:56 pm

Cerró con fuerza sus manos alrededor de la tela del uniforme al sostenerla, extendiendo sus brazos casi con la intención de cubrir su silueta con los colores de su nuevo equipo, viéndose incapacitada en controlar el temblor que azotaba a su cuerpo, sin importar el esfuerzo que pretendiera predisponer sobre aquel deseo. Las palabras habían brotado atropelladamente de sus labios, viéndose presa de sus emociones al confesarlas a su padre, había esperado años para aquel momento, imaginado por demasiado tiempo aquel escenario en que finalmente podría confesarle su sueño vuelto realidad a quien más quería y admiraba, de poder hacerlo sentir orgulloso, de dejar de decepcionarlo, de retribuirle al fin todo lo que había hecho y abandonado por ella. Finalmente podía comenzar a cumplir el sueño de ambos; el mayor anhelo de su padre.

Había visualizado de tantas formas aquel instante, tantas posibles reacciones por parte de su padre; lágrimas y felicitaciones, un abrazo sorpresivo y gentil, que se centrara en el uniforme, e incluso había llegado a temer una reacción contraria; un casi desaire por atreverse a pisotear y robar su sueño, aunque sabía su padre jamás reaccionaria de aquella manera, el temor ante su despreció siempre existía en el pecho de la pelirroja. Pero a pesar de haber formulado aquel momento por años, nunca llegó a imaginar lo que estaba llevándose a cabo frente a sus ojos. Caroline dejo caer sus brazos con el uniforme lentamente mientras con expresión contrariada y confundida observaba a su padre. Con detenimiento poso sus ojos turquesas en el semblante de su progenitor, en como sus perfectas facciones adjudicaban una expresión que pocas veces había conseguido presenciar, entreabrió sus labios descubriendo sin palabras ante el abrumador y cálido sentimiento que la infundo; su padre estaba riendo.

Dobromierz Komorowski, el “amargado profesor de Herbología”, el esposo de la bruja de Miranda, su padre, aquel que tendía a tener el semblante fruncido estaba riendo, y no una simple sonrisa o una leve risa de cortesía como cuando ella hacia alguna estupidez y él se la celebraba para animarle, no, esta era una carcajada de alegría, rebosante con su melodiosa voz que inundo sus sentidos y toda la cocina antes de escucharse otra más, aún más perfecta que la anterior, mientras avanzaba hacia ella.

La calidez que los brazos de su padre le otorgaron la obligo a despertar de su ensimismamiento, había quedado prendada de la risa de su padre, más aun de la imagen de su rostro iluminado por una sonrisa semejante. Caroline correspondió el gesto lentamente, apegándose a su padre antes de sonreír cuan niña pequeña al verse girando entre sus brazos, rememorando tantos hermosos momentos de antaño. Esta vez se sintió contagiada de su alborozo, sonriéndole mientras se perdía en el océano de su mirada, casi olvidando por completo las lágrimas que su padre se dedico a limpiar, pero que amenazaron con brotar con aun más intensidad al escuchar sus siguientes vocablos: “Estoy muy orgulloso de ti”. Lo había conseguido, luego de tanto tiempo simplemente provocándole amarguras, comenzaba a recompensarle lentamente los malos momentos que le había entregado aquel año. Su labio inferior tembló, y antes de siquiera prestar atención a las palabras de ovación de su padre, se lanzó a sus brazos, dejando caer el uniforme sin preocuparle su destino, ocultando su rostro en su torso, temblando contra él- Lo siento tanto, por todo… nunca quise decepcionarte -Lloró entre sollozos inentendibles, ocultando aun mas su rostro mientras le abraza- Perdoname… yo… -Su voz se consumió ante la utópica posibilidad de confesar toda la verdad, extinguiéndose la declaración sobre lo sucedido en navidad, ahogando todo lo que Miranda significaba para ella, cuando necesitaba con urgencia liberarse de aquello y hacérselo saber, pero como siempre, la posibilidad de dañarlo, y la inminente y obvia reacción que tendría su padre se lo impedían. Ella cargaría con todo, con tal de librar a su padre de la cruda verdad, no aceptaría causarle más sufrimiento, y aún así la culpabilidad que la invadía al mentirle comenzaba a ahogarla.

- Lo siento… -Susurró logrando recuperar su compostura, separándose con un tenue salto mientras le sonreía, limpiando sus lagrimas lentamente- Ha sido un año algo abrumador… creo, y esto me ha puesto más emotiva -Confesó con sinceridad, sonriéndole a pesar de lo enrojecidos que remarcaban sus ojos- Ahm… -Carraspeó había algo más que quería decirle, arreglando un mechón de su cabello tras de su oreja con rapidez, como cada vez que estaba nerviosa. Alzando su mirada hacia su padre antes de descenderla inmediatamente, jugando con sus dedos torpemente- ¿Q-quieres… acompañarme al primer entrenamiento?


Última edición por Caroline Komorowski el Mar Oct 17, 2017 11:10 am, editado 1 vez
avatar
If your going to do something, do it right.
Mensajes : 467
Hogwarts

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Dobromierz Komorowski el Vie Ago 25, 2017 10:47 am

El mundo se resumió a la grandiosa noticia, a la alegría que proporcionó el ver cumplido su sueño a través de la persona que más amaba. Olvidó la infusión, la principal razón que situaba a padre e hija en la cocina, olvidó tener en cuenta la mentira y, por supuesto, olvidó lo amargas que resultaban las vacaciones veraniegas en compañía de una esposa como la suya. El sentimiento de euforia se abrió paso por un terreno desconocido, la alegría rebosó por vez primera en el hogar de la familia Komorowski. Hasta sintió la imperiosa necesidad de ponerse en contacto con sus padres con la intención de comunicar la novedad, aun cuando rara vez se comunicaba con su familia polaca, pues la relación familiar seguía tirante desde que Miranda quedó embarazada. Los abuelos Komorowski adoraban a su nieta, pero nunca perdonarían a su hijo el haber arruinado tan temprano un futuro prometedor. No les podía culpar, él tampoco se lo perdonaba.

En cualquier caso, la insólita felicidad fue abrumadora, tanto que Dobromierz no supo cómo expresarse más que mediante reiteradas carcajadas, exclamaciones de júbilo y el abrazo que desafió la gravedad de Caroline, haciéndola girar sobre sí misma como cuando tenía siete años. Despreocupado, no vaciló en celebrar armando un escándalo, sin dedicar siquiera un pensamiento a Miranda, que tenía en sus manos la habilidad de arruinar cualquier celebración en cuestión de segundos. Entre risa y risa, se dedicó a hacer cálculos mentales, estimando cuánto dinero gastaría en adquirir la mejor equipación de Quidditch para que su hija se estrenara por todo lo alto. Entonces el llanto incrementó, Caroline lloró entre sus brazos, y las palabras que pronunció generaron en su padre una incredulidad que dominó su alegre semblante. —Basta, no me pidas perdón— rogó, acariciando sus largos mechones pelirrojos con la intención de reconfortar. —A veces tu viejo es un idiota, y te hago creer que me decepcionas, pero nunca vas a decepcionarme, es imposible— tranquilizó, apartándola suavemente y, de nuevo, limpiando las lágrimas que empañaban su hermoso rostro. —Mírame, Caroline— ordenó, colocando ambas manos sobre sus hombros, diminutos en comparación. —¿Crees que tengo cara de decepción?—. Tras la pregunta, sus dientes formaron una desacostumbrada y amplia sonrisa, casi ridícula. —Ya no llores más, pequeña, es un día feliz— sentenció, depositando un paternal beso sobre su frente.

Se agachó para recoger el uniforme que, en un descuido, Caroline dejó caer al suelo. Con el mayor cariño, tratando de no emocionarse al imaginarse a su hija enfundada en el traje aguamarina, lo plegó y lo depositó temporalmente sobre la encimera. En su día, Dobromierz hubiera matado por tener su propio uniforme de jugador profesional, jamás imaginó que le alegraría tanto el hecho de conformarse con sostener uno que no le perteneciera a él, sino a otro Komorowski. Volteó para observar a la pelirroja, frunciendo el ceño tras oír su pregunta, que más bien parecía una broma pesada. —¿Qué si te acompaño al entrenamiento, me preguntas? Por Merlín, Caroline, jamás me perdonaría el faltar. Te acompañaré al primer entrenamiento, al segundo, al tercero y a todos los que sigan. No habrá ensayo, victoria o derrota en la que levantes la cabeza sin encontrarme entre las gradas, animándote, orgulloso de tenerte por hija—. Su convicción no dejó lugar a dudas, mientras así lo quisiera la pelirroja, Dobromierz estaría acompañándola en todo momento en la nueva etapa de su vida.

Pronto comenzaría el que sería su último año en el colegio, y el factor nostalgia contribuía a que Dobromierz sintiera felicidad por tener una buena excusa para seguir acompañándola diariamente aun después de Hogwarts. —Debemos hacer algo para celebrar, ¿quieres invitar a tus amigos a casa?— sugirió, aunque fuera algo que no ocurría con frecuencia. Siempre podían comprar algo de comida e invitar a las personas que Caroline quería, bueno, no a todas. Pensando en diversas maneras de celebrar la feliz noticia, Dobromierz reanudó su tarea de preparar el té. —¿Aún quieres un té caliente, cariño? — preguntó, planteándose mientras tanto algún buen regalo como felicitación por haber entrado en el equipo.
avatar
Mensajes : 223
Instructores

Conservadores


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Caroline Komorowski el Mar Oct 17, 2017 11:32 am

Era imposible sentirse mal en su presencia, cualquier mínima preocupación, cualquier aparente sufrimiento se desvanecían con los vocablos de su padre que se posesionaban cuan viento sin misericordia alejando los problemas de la pelirroja, si bien no de manera permanente, si el tiempo suficiente para que la joven pudiera permitirse respirar y aprovechar el preciado tiempo que podía compartir junto a él. Sonrió sin poder evitarlo, aun con las huellas de sus lagrimas impugnadas en su rostro y sus enrojecidos ojos, asintiendo encantada ante aquella extraña pero hermosa sonrisa que él le otorgaba en su preocupación creciente ante el llanto previo.

Rio ante la respuesta de su padre, aun secando sus lagrimas mientras negaba con alegría por los vocablos que él le otorgaba, sintiéndose plenamente agradecida de poder contar con él en su vida, y es que, ¿qué habría sido de ella sin su padre? La respuesta no debía siquiera ser pensada, ni adornada con palabras magnificas, era sencillo, simple, cruel y real; nada. Sin él, ella realmente no habría existido, sin él acompañándola no habría sobrevivido a su madre, sin él animándola no se habría sentido capaz de lograr nada, sin él siempre sosteniéndola, dandole su apoyo, y preocupación, Caroline sabia que su vida, de haber existido, habría sido muy diferente, y no de una manera positiva y agradable. Era su turno de retribuirle todo, todo lo que él había dejado por ella, debía devolverle su vida, aunque ni siquiera él supiera aun con certeza cuanto la deseaba de vuelta.

- ¿Te he dicho ya que eres el mejor padre del mundo? -Y ahí estaba, una vez más, aquella pregunta que siempre le dedicaba con una sonrisa llena de cariño y ternura. Se aproximo a él y tomo con cuidado una de sus manos entre las suyas, estrechándola- Cada victoria, cada golpe certero, cada vez que tire a un jugador de su escoba, cada bludger que evite, cada entrenamiento en el que pretendo mejorar, cada cosa que haga en ese campo son por y para ti… y siempre lo serán -Declaró con seriedad, alzando su mirada azulada hacia los ojos de su padre, perdiéndose en la sutil pero atrayente heterocromía que les demarcaba- Sin ti no habría llegado a donde estoy… ni siquiera me habría subido a una escoba -Bromeó para disminuir el sentimentalismo en el que se estaba sumiendo, negando con su mano libre ante la pregunta de su padre- No es necesario, todos están algo rodeados de sus propios problemas y no creo que estén de ánimos, además la mejor celebración que puedo pedir es contigo

Y no mentía. Aunque podría haber faltado una pequeña aclaración; “SOLO contigo”. Tal vez podrían escaparse sin que Miranda lo notará e ir a cenar a algún lugar, tal vez y solo tal vez podrían pasar una velada tranquila, y realmente disfrutar la comida sin preocuparse de los comentarios malintencionados de su madre- Por supuesto, el té que preparas es el mejor -Sonrió, soltándole dispuesta a buscar algunos dulces para acompañar, cuando el fuerte sonido de la puerta al cerrarse la detuvo. Se volteó con rapidez, quedándose congelada en su posición y extendiendo con rapidez su mano hacia el uniforme, atrayéndolo hacia ella en un absurdo intento por ocultarlo tras su espalda.

- ¿El mejor? Yo diría que es muy aguado y carente de dulzor como quien lo prepara -La molesta voz de Miranda acusó a su esposo mientras le fulminaba con la mirada, permaneciendo de pie en la puerta sin moverse ni dejar de observarles acusatoriamente- Así que, ¿comparten un lindo momento familiar sin mi? Siempre a mis espaldas, siempre excluyéndome, y así deseas que esta relación funcione -Cada vez que le escuchaba hablar, Caroline se convencía más de que la estabilidad mental de su madre era un problema, realmente no conseguía comprender su lógica de pensamiento, menos aun sus acciones inconsecuentes. Si deseaba, aunque fuera mínimamente, recuperar a su familia, aquella no era la manera de intentarlo, no tenia sentido, pero al parecer para su madre era la única opción. Alejarlos parecía ser lo único que sabia hacer.


Perdoname:
i loryu (?)
Si quieres podemos ir terminando este tema, por los mil años que acontecen y hacemos uno más actual, donde tal vez se entere de Lucius
Ya comenzaré a volver con más constancia <3 voy mejorando
avatar
If your going to do something, do it right.
Mensajes : 467
Hogwarts

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: False happiness [Priv.]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:

No puedes responder a temas en este foro.