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Come with me [Dom]

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Come with me [Dom]

Mensaje por Ekaterina Petrova el Jue Jul 27, 2017 5:16 pm

Recuerdo del primer mensaje :

06 de Jun. 19:00 hrs

Las tonalidades rojizas del cielo lograron cautivar su atención por completo en un determinado momento, haciéndole imposible el continuar avanzando. Con ambas manos dentro de su abrigo permitió que sus ojos se pasearan por las pinceladas de diversas gamas anaranjadas, rojas e incluso amarillas que tenían lo alto durante aquellas horas de la tarde, estableciendo el inicio del ocaso en el horizonte. Sonrió, removiendo los lentes que había llevado hasta hace poco, retomando su andar permitiendo que el viento del atardecer removiera sus cabellos sin preocuparse de como pudieran lucir realmente.

Hace semanas había planeado aquel día, había hablado con Fio para que le ayudara, cerciorándose de que su hermano no tuviera la brillante idea de trabajar aquel día, organizó todo en el hospital para poder ausentarse sin ningún inconveniente, había dejado personal a cargo ante cualquier posible urgencia, porque aquel día no se permitiría volver al trabajo por nada del mundo. No obtuvo mayores problemas, puesto tendía a rechazar sus días libres, por lo que prácticamente la obligaban a salir de urgencias o de su despacho, así que pedirse un día y medio fue fácil de conseguir, solo esperaba que todos los arreglos que había hecho realmente funcionaran y le dejaran celebrar junto a Domenico una vez más, como en antaño, cuando cada año vivían juntos esas fechas especiales. Liberó un suspiro nostálgico, pesado, que se apegó en su pecho con una sensación de vacío, como cada vez que se sumía en las perdidas de años atrás, perdida que era mejor no analizar demasiado.

Alejo aquellos atolondrados pensamientos y sin más siguió avanzando hasta llegar a aquellos hermosas casas en Chelsea, subió las escaleras con paso calmado, y extendió su mano para tocar el timbre, deteniéndose leves segundos solo para acomodar un mechón rebelde de cabello castaño. Presiono el botón y en cuanto la puerta se abrió ante ella, esbozó aquella sonrisa que siempre estaba dedicada únicamente a él, natural, encantadora y perfecta que dotaba a su hermoso rostro de un brillo especial- Regalo sorpresa a domicilio  -Bromeo, guiñándole un ojo con aire coqueto y casual, extendiendo sus brazos a ambos lados, antes de dar un paso hacia el frente y abrazarle, aferrándose a él por menos tiempo del que reconocería que deseaba- Buon compleanno, mi Dom…  -No pudo evitarlo, aquellos vocablos siempre eran pronunciados aquel día, y sus labios los liberaron antes de que pudiera ser consciente de ello. Le estrecho unos pocos segundos más  antes de obligarse a dejar caer sus brazos y dar un paso hacia atrás- Espero estés listo.
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Re: Come with me [Dom]

Mensaje por Ekaterina Petrova el Mar Ago 15, 2017 12:47 pm

No contradijo sus vocablos, ni pretendió perder el tiempo vanagloriándose sobre el porque de su especifica elección de aquel lugar, en aquel instante poco le importaba ganar, simplemente deseaba estar a su lado, disfrutando de su presencia, sus miradas, de su conversación y de aquellas magnificas y escasas sonrisas que conseguían dar sentido a todo. Sabía que en los bar abundaban las cervezas y su diversidad de bebidas se resumía a los tipos de cervezas que existían en la zona, a veces poseyendo licores destilados más fuertes, pero que carecían por completo de botellas sofisticadas o especificas como la que había solicitado, por ello se había encargado de averiguar levemente los tipos de bar que rodeaban la ciudad, seleccionando el que probablemente podría contener lo que deseaba, viéndose agradablemente sorprendida ante la distancia que los separaba del restaurant, ya que le daba un tiempo extra en presencia del italiano, unos minutos más de charla privada, que si bien se había caracterizado principalmente por silencios y respuestas escuetas, seguía valorando.

Sonrió ante sus vocablos, permitiendo que el océano de sus ojos se dedicara por completo al contrario, aun sintiéndose presa del anhelo de preguntar, pero conteniendo sus dudas por el mero hecho de no desear arruinar aquella velada, de no querer presionarle, de desear que las cosas entre ellos simplemente fluyeran con naturalidad como siempre lo habían hecho, sin presiones ni maquinaciones. Si había algo que ella debiera saber, él se lo diría, tenían aquella confianza, y cuestionarlo de manera absurda e imprevista rompería aquella perfecta dinámica, era algo ajeno a ellos, algo que se sentía erróneo, y por tanto no debía ser— ¿Quieres verme todos los días? —Preguntó sonriente, alejando sus tontas cavilaciones, dedicándose a lo que realmente importaba, él; ellos. Pues el resto del mundo simplemente desaparecía a su lado, siendo el Garzón clara víctima de aquello; los ojos de la rusa no pudieron apartarse de la silueta de Domenico, ni siquiera mientras agradecía los vocablos del joven, a los que apenas y había prestado atención, simplemente agradeciendo por su rápida atención y contar con el pedido entre sus manos. No fue consciente, así mismo, de la atención exagerada que este le prestó. No importaba, su atención estaba prendada de algo, a alguien mucho más importante para ella, sino quien mas le importaba.

La sonrisa ilumino aun más su rostro al ver que imitaba su acción, culmino de alzar su copa antes de guiarla hacia sus labios en un movimiento sutil, bebiendo un ligero trago, para luego depositarla silentemente sobre la mesa. Reacomodó su cabello, riendo ante sus comentarios mientras se encogía de hombros— Llevo pocos meses aquí y ya estoy aburrida del aire inglés, supuse tu caso sería más severo —Bromeó, desviando su atención por unos instantes a la copa con el contenido burbujeante, su sabor era dulce y suave, con un toque fresco perfecto para la ocasión— Además, mi único objetivo el día de hoy es complacerte por completo —Aclaró volviendo su mirada azulada hacia él, esbozando una parsimoniosa sonrisa complice que fue iluminando su rostro a medida que se posesionaba con mayor ímpetu— Así que si hay algo que quieras, por favor no dudes en solicitarlo, mi querido cumpleañero —Su voz se entono con alegría, aunque aun no completaban el recorrido que tenía previsto, no le molestaría en absoluto dejar algo de lado por cumplir algún capricho de Domenico, aunque conociéndole, probablemente se dejaría guiar por sus planes a gusto, sin objetar, haciéndose bajo su voluntad. Aquel pensamiento consiguió que su sonrisa aumentara, reclusa de los recuerdos similares que la embargaban ante su compañía, más de una vez había hecho todo lo que ella deseaba sin contradecirla, solo para complacerla, cuando ella lo único que deseaba era lo contrario, y aún así ambos guiados por el mismo deseo se veían satisfechos ante la mera presencia ajena.

— Recuerda que aun no debes pedir tus tres deseos —Susurró aproximando una vez más la copa hacia sus labios, aceptando el agradable sabor del líquido que embargaba su boca. El cáliz, medianamente lleno, reposó una vez más a su lado, mientras la rusa relamía con delicadeza una gota de champagne exhibida en su labio inferior.
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Re: Come with me [Dom]

Mensaje por Domenico H. De Sica el Jue Ago 17, 2017 6:02 am

En ningún momento se había presentado en su mente la posibilidad de pasar un día como aquel junto a la rusa; se trataba de una especie de viaje en el tiempo que, aunque no le desagradaba, no terminaba de asentarse por completo en su mente. Demasiados recuerdos bombardeaban su mente cuando estaban juntos, muchos de ellos eran complicados de ignorar, dejar a un lado y centrar su mente en el presente, dejar de fantasear con el pasado que no era nada más que eso. El pasado. Anhelado  y adorado. Pero pasado a fin de cuentas. Suficientes problemas tenía en su cabeza como para tener que abordar otro más, otro que estaba más que olvidado pero que regresaba a su mente junto a la presencia de Ekaterina. De Dea. Negó con la cabeza, en relación al debate interno que estaba teniendo, viéndose contrariado por pensar en los tan olvidados y abandonados sentimientos que nunca más había sido capaces de penetrar bajo la dura armadura que el italiano puso sobre su cuerpo en el momento que dejó atrás toda su vida, sabiéndose merecedor de la peor de las suertes.

La cadena de Andrea se hizo pesada en torno a su cuello;  había momentos en los que, más que una placa, sentía el peso de la muerte sobre su hermana, tirando de él hacia abajo en busca de aplastarlo. Instintivamente llevó la diestra al lugar donde se encontraba, sintiéndola contra su piel. Arqueó la mirada, fijando sus frías y oceánicas orbes en las contrarias, buscando alguna pista sobre lo que podía rondar su mente para que se encontrar con una expresión tan ausente reflejada en el rostro. No era curioso, podía estar ante una persona que reflejara mil dudas en su gesto pero él no preguntaría ni una vez sobre ello; pero sí se sentía intrigado por las que rondaban la mente de su acompañante. —No sería tan mala idea hacerlo.— contestó sincero. Sería y no sería un problema, dos acepciones discordantes juntas. Disfrutaba de su presencia pero el mero hecho de tenerla cerca conllevaba connotaciones negativas que él ya casi había olvidado; como la razón por la que se alejó de ella.

El alcohol hacía ligera mella en sus pensamientos, no bizquearía ni tropezaría con sus propios pies, pero si había momentos en los que perdía la capacidad de dominar su mente y lo que pasaba por ésta. Su único objetivo del día era complacerlo por completo, se le ocurrían mil maneras de hacerlo, y todas ellas incorrectas, indebidas. Sus ojos quedaron prendados de ella, consiguiendo vislumbrar en su sonrisa a la joven con la que compartió tantos abrazos, besos y caricias. Negó con la cabeza, volviendo a tomar la copa y bebiendo. —El simple hecho de tu presencia cumple con el objetivo que te has marcado.— aseguró. Nunca  había sido bueno pidiendo cosas a los demás, mucho menos si su mente no era completamente clara y las ideas que cruzaban sus pensamientos no debían ser pronunciadas en voz alta, ni siquiera eran correctas en su mente. Como siempre había hecho, se conformaba con su presencia, cediendo a realizar todo lo que ella deseara, seguir sus planes a pie juntillas sin esbozar una mala cara o una palabra negativa con respecto a lo que hubiera propuesto. Volvió a fijar su mirada en el escaso contenido de su copa, quedando absorto en las hileras de burbujas que ascendían desde el cáliz, esbozó una sonrisa torcida. —Acabo de recordar que te mentí en demasiadas ocasiones— comenzó a decir, entrelazando los dedos con la copa y haciéndola hacia un lado. —, siempre que me indicabas que pidiera mis deseos te decía que lo había hecho pero era mentira— reconoció lentamente —. No tenía nada que desear que ya no tuviera.— agregó negando con la cabeza y alzando el rostro en su dirección tras haber confesado con tal naturalidad los recuerdos que atenazaban su cabeza. Sin ser capaz de contenerlos enfocó su mirar hacia sus labios, dejándolos allí cuando relamió el inferior y un click resonó en su cerebro. Carraspeó mirándola directamente. —¿Y bien? ¿Cuál es el siguiente plan?— cuestionó queriendo retirar el tema de conversación que él mismo había sacado y, además, distraer su mente dándole algo en lo que pensar.
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Re: Come with me [Dom]

Mensaje por Ekaterina Petrova el Mar Ago 29, 2017 6:32 pm

No, realmente no sería una mala idea, de hecho sonaba a un plan sumamente tentador para la rusa, algo que no le molestaría concretar diariamente. Debía ser sincera consigo misma, la mera posibilidad la emocionaba, aun a pesar de saber que no eran más que vocablos vacíos que serian llevados por el viento, arrastrados lejanos a su realidad, consumido una vez más con todos los deseos relacionados con el italiano, guardados, ocultos, sepultados, y olvidados. Pero, ¿Como podía permitirse olvidar todo al tenerle frente a ella una vez más? Su fuerza de voluntad por alejarse y cumplir la promesa que se había impuesto por seguir los deseos ajenos se volvían turbios y casi imposibles al verle nuevamente, al escucharle, al ser presa de aquella mirada oceánica, al sumirse con tanta facilidad en los recuerdos amenos que compartían, que mantuvieron juntos por tantos años, incluso desde antes de establecerse como pareja.

Bebió un poco más, intentando apaciguar y acallar sus propios pensamientos, ahogar sus recuerdos y silenciarlos, llevándolos al recodo más olvidado y nefasto de su mente, pero solo bastaban sus vocablos, aquellas precisas palabras dedicadas únicamente a ella para que todo sus intentos fueran en vano. Sonrió, sin siquiera desear evitarlo, mientras le observaba, prendada de sus ojos y de las confesiones que sus labios liberaban. Le estaba prácticamente confesando, como un sin número de veces antes, que todos sus planes eran inútiles porque a él solo le bastaba su presencia, y al igual que cada vez que escuchó aquellos vocablos anteriormente, solo pudo permitirse sonreírle con sinceridad y gratitud, por el mero hecho de estar allí con ella, de permitirle una nueva oportunidad de celebrar aquella fecha tan difícil para él.

Contrario a todo, sus siguientes vocablos lograron desvanecer parsimoniosamente la sonrisa de sus labios, casi como la declaración de termino seis años atrás, aunque aquella vez su sonrisa desapareció instantáneamente sin aguardar esperanzas de estar escuchando una broma de mal gusto. Quedó con la coma a mitad de camino hacia sus labios, observando con confusión al italiano por los segundos que duro su silencio, el cual se torno eterno para la castaña, anhelando la continuación de su discurso, esperando con ansias que aquella no fuera la confesión que estaba temiendo desde el desfile, verdad que hubo deseado conocer en aquel instante, pero que ahora reconocía repudiar la posibilidad de escuchar. Sintió resequedad en su garganta, una pesadez indescifrable en su pecho que solo la hizo sentir mayor temor de su propia actitud, de los sentimientos que la embargaron en aquellos escasos segundos, ¿Que significaba todo aquello? ¿Tal terror ante una mera y mínima posibilidad? ¿Era normal tanto rechazo ante una opción de la que ella se había convencido en antaño? Lo era, por Smethwyck, era absurdo, impensable, imposible e inconcebible.

No estaba bien, no era correcto, no. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ser escucha de la continuación del discurso, alzó su mirada con un dejo de esperanza renovada, sonriendo de manera inconsciente ante el significado real que sus vocablos no se esforzaban por esconder, pero así mismo sintiéndose confundida ante sus propias cavilaciones y temores previos, algo que decidió ocultar, ignorar. Por un segundo había dudado de su capacidad por contener la copa en su mano, detestaba que aquellos gloriosos vocablos de Domenico se vieran nublados por sus propias dudas previas, por aquel creciente temor que había decidido ignorar, al que no había dado mayor importancia desde que él había regresado a su vida, pero que allí, frente a él, había tomado forma y poder. Cerró sus ojos unos segundos, manteniendo su semblante calmado, centrándose únicamente en lo que importaba— Siempre fuiste mi deseo —Confesó antes de darse cuenta, antes de siquiera analizar sus vocablos, simplemente ante el anhelo de responder algo, de salir de aquel silencio que se había predispuesto ante el acoso de sus propios pensamientos. Ella se había predispuesto a avanzar, era momento de obligarse a hacerlo, de dejar el pasado como pasado y solo eso, ella ya no era su futuro, él no podía ser el suyo.

Abrió sus ojos con una sonrisa, dando un nuevo trago al champagne, culminando la copa que se lleno con rapidez una vez la dejo sobre la mesa. Bendita magia. No espero un segundo mas, y volvió a beber un poco, como si así pudiera ahogar y enterrar todas sus ideas retorcidas, serenarse, volver a ser la de siempre.

— Si esas son tus mentiras, no me molestaría escuchar otras más —Sonrió, con ánimos y energías renovadas, sin dejar ver aquel ápice de dolor indescifrable que previamente se había apoderado de sus ojos. No fingía, frente a él no podía hacerlo, siempre se veía obligada a sonreír al verle, era algo automático, casi natural para ella al verse frente a Domenico.

Al encontrarse presa de sus propias cavilaciones, las miradas intensas del italiano pasaron desapercibidas para la joven, quien ante su pregunta, simplemente culminó su segunda copa con rapidez, antes de levantarse, tomar su abrigo y extender su mano hacia él, aumentando su ya radiante sonrisa— Es una sorpresa —Declaró, aguardando la acción ajena antes de salir del bar.
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Re: Come with me [Dom]

Mensaje por Domenico H. De Sica el Sáb Sep 02, 2017 11:07 am

Había conseguido que su atareada mente se distrajera durante unas horas, prestando atención solo a su compañía, merecedora de todas las atenciones que fueran posibles por parte del italiano. El tiempo transcurría con parsimonia y tranquilidad cuando se rodeaba de buena compañía, cuando no era necesario que estuviera constantemente a la defensiva o esperando algún comentario del que tener que defenderse, o el cual tener que apuntar en su memoria como un detalle importante. Era interesante la forma en la que ella aún lo conocía aun con el paso del tiempo, la distancia que impartieron ambos y nunca cercaron; quizás no había cambiado tanto como pensaba, quizás era su presencia la que hacía que sacara de su interior la persona que había quedado enterrada y de la que pocos sabían de su minia existencia. Ni siquiera él se acostumbraba a la facilidad con la que intercambiaba comentarios con ella, la naturalidad con la que, aún, surgía cualquier conversación. Puede que los años no hubieran pasado en balde, pero no parecían haber pasado por encima de ellos, no al menos en aquel aspecto puesto que ya no eran los jóvenes adolescentes enamorados de antaño. La vida, al menos a él, lo había atropellado en innumerables ocasiones, convirtiéndolo en alguien reservado e indiferente con el resto de personas que le rodeaban, incapaz de demostrar algún sentimiento o pensamiento que le rondara la cabeza.

«Quel ch’è fatto, è fatto»

Un gesto de sorpresa, cargado con ciertas notas de tristeza, se dejó ver en su expresión antes de que fuera capaz de controlar los músculos de su rostro. Intentó hacerlo, con cierto retardo provocado y alentado por la cantidad de alcohol que había ingerido en los diversos planes que disfrutó junto a Ekaterina, mostrándose con gesto serio a la par que pensativo. Cualquier persona habría aplaudido su respuesta, su corazón se habría agitado con una virulencia incontrolable, pero no había sido aquel el sentimiento que había embargado el ser del florentino que quedó pensativo. Observándola desde la escasa distancia que distaba entre ambos, sin tener las palabras concretas que pronunciar a su declaración, la cual había preferido no escuchar pero de la que él mismo había sido el causante con la propia. Aunque sus palabras hubieran sido enfocadas al pasado lo habían confundido de sobremanera. Resultándoles satisfactorias y dolorosas a partes iguales. Satisfactorias por ser del pasado, por denotar cierta superación en su hablar; doliendo en alguna parte de su cuerpo al ser eso, del pasado, pero aún más por hacerle rememorar el amargo momento que hubo de sufrir cuando todo acabó entre ambos. Fueron un deseo mutuo que él rompió, pensando que solamente rompía el suyo propio, sin tener en cuenta opinión o sentimiento alguno, solo queriendo no arrastrar a nadie en su caída libre.

—El pasado.— pronunció queriendo alejar la conversación que él mismo inició. Presionó ligeramente el puente de su nariz, separando la mano para dirigirla hacia la copa y apurar el contenido que había en ésta. Nunca se había declarado un aficionado a las bebidas de aquella índole, por más que su familia siempre hubiera sido de distinguido prestigio y, antaño, no hubieran escatimado en los lujos que desearan tanto el matrimonio como los hijos de los mismos. Soltó una carcajada, meneando la cabeza hacia ambos lados en señal negativa. —No me conocías ni me leías tan bien como alardeabas.— se regodeó. Siempre había presumido de saber qué era lo que surcaba, a cada instante, por su mente; la mayor parte era ella la que ocupaba sus pensamientos, pero al final no lo había podido leer tan bien, ahora le tendría que resultar casi imposible, o al menos la mayor parte de tiempo.

Prefirió cambiar el tema, no proseguir por aquel camino que hacía que en ambos aparecieran gestos y surgieran palabras que no eran buenas para nadie. El pasado debía de ser dejado en el pasado, nada bueno podía salir de traer al presente lo que ya no existía o que, si existían, seguía persistiendo las razones del pasado. Razones que no había roto en toda su vida, no debía estar con nadie y no lo había estado. —Vayamos a ver esa sorpresa entonces.— agregó levantándose y colocándose su chaqueta de cuero antes de salir, de nuevo, al exterior. El aire los alcanzó, una brisa fría tan común en el país, sin importar la época en la que se encontraran.

Caminó a su lado, siguiendo su caminar. —¿Qué es lo que ha estado pasando por tu mente toda la noche?— cuestionó directamente. Poco le importaban las preguntas o los pensamientos que cruzaran las mentes de los demás, pero era diferente cuando se encontraba frente a una persona que le preocupaba y que, aunque hubieran pasado un tiempo separado, le importaba.
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