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Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

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Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Gitta E. Drachenburg el Sáb Abr 01, 2017 12:50 pm

Los primeros rayos del sol  ya surcaban el cielo y unos muy traviesos como certeros atravesaban las cortinas viejas de la habitación en donde se encontraba ella junto con sus hermanos, y por mucho que le molestaran al iris, se permitió que estos iluminaran su mirada por un rato. El día comenzaba cálido y bastante azul, justo como a ella le gustaba. A su lado derecho se encontraba Garret comenzando a refunfuñar por el sol, mientras Gearoid a su izquierda, la sostenía con firmeza por la cintura y se escondía cada vez más en su cuello huyendo de la claridad.

Disfrutaba dormir con ellos cada vez que podía y más cuando los temores nocturnos la atacaban. Aun no estaba tan segura de como el coco podía aparecer por el armario siendo tan pequeño, pero cada vez que papá la dejaba en su cuarto, ella tomaba su mantita y al inseparable señor pelusa e iba al cuarto de sus hermanos para acurrucarse en el medio de ellos. La hacían sentir tan segura y tan llena de confianza, pero aun así, mantenía sus piernitas bajo las sabanas para que ningún monstruo que se encontraba debajo de la cama la tomara por sorpresa. Un ruido en la puerta la distrajo y pudo distinguir a su padre entrando al cuarto. Se escondió como pudo debajo de las sabanas para que no la notara, pero aun así, sintió los fuertes brazos de su padre retirando la frazada para luego alzarla en el aire acomodándola en el trascurso en sus hombros.

– No creas que no pude verte. Pequeña tramposa. –Le dedico una sonrisa más comprensiva que aprehensiva. – Gitta, ya hemos hablado de eso. No hay ningún monstruo en tu recamara, nena y si hubiera uno, papá jamás permitirá que te haga daño. –Acto seguido le guiño el ojo para darle un beso en la frente mientras ella se dedicaba a soltar una risotada infantil. Sin duda, el mejor lugar del mundo eran los brazos de su padre. –Garret, Gearoid. Ya es hora de levantarse, campeones. Es un nuevo día. –Como pudo y con ella encima, se inclinó hacia la cama en donde reposaban sus hermanos para luego acariciar el cabello de cada uno hasta que abrieran los ojos. – Mamá les preparo a cada uno un tazón de avena con fresas. ¿Se les antoja? –No concluyo la frase cuando sus gemelos ya se habían levantado de un salto mientras corrían a la cocina arrebatando una sonrisa del rostro a su padre. Se permitió perderse en aquella mueca mientras la guardaba en su memoria.

Podía ser tan solo una niña, pero bien sabía lo que podían ser los placeres de la vida y sin duda, la sonrisa de su padre era uno de ellos. Era tan fresca y perfecta que le daba miedo perderla, por eso rezaba de noche para mantenerlo junto a ella. No quería que ningún príncipe azul de los cuentos que mamá le recitaba, la salvara, quería que su papá lo hiciera. Quería que la llevara siempre en sus hombros en busca de aventuras que ambos pudieran enfrentar, que mataran dragones y rodaran por colinas cuesta abajo mientras ambos reían. Quería todo con su padre, el hombre más grande del mundo.
Su padre se volvió a mirarla con la misma sonrisa y le guiño un ojo para luego llevarla con él a la cocina donde la esperaba su madre quien se encontraba sirviendo los tazones mientras sus gemelos peleaban por su “cuchara favorita”.

– Buenos días princesa, ¿Otra mala noche? Prometo dejar un conjuro muy fuerte en tu habitación que te proteja del coco. –Dijo su madre mientras se secaba las manos en el delantal que tenía en la cintura y luego se acercaba a donde estaba ella en brazos de su padre tomándola con cuidado mientras le depositaba un beso en la frente. – ¿Alguno de los tres hizo sus tarea rutinarias? –Le pregunto a su padre mientras este solo negaba en señal de respuesta. – Bueno, hasta que no vea esos dientes bien blancos y unas caras libres de sueño, nadie tomara el desayuno. ¿Entendido? –Pronunció en un tono autoritario sin abandonar el dulce y cariñoso que siempre la acompañaba. A continuación de eso, la depósito  en el suelo mientras le retiraba la cuchara de las manos a sus gemelos quienes acto seguido, corrieron al baño proclamando que quien llegaba primero se la quedaba. Ella por su parte camino con paciencia al lugar, no sin antes dar una última mirada a la cocina donde ahora el cuadro era distinto. Sus padres se saludaban ambos con un beso mientras papá le ayudaba a lavar los trastes a mamá. Sin duda tenía la mejor familia.

El desayuno transcurrió en calma, y lo decía por ella, ya que sus hermanos se habían dedicado a jugar con la comida en distintas competencias absurdas mientras ella no soltaba al Señor Pelusa y comía con tranquilidad y algo de desorden. De todas maneras aún era una niña y sus manitas no coordinaban bien las acciones. Sus padres retiraron los platos y limpiaron la mesa mientras los tres –Incluyendo ella misma–  se habían retirado a la sala para comenzar la típica rutina de juegos que luego fui interrumpida por la presencia de su madre.

– Niños, papá y yo vamos a ir a la ciudad. Yo necesito vender algunos trabajos como entregar otros, papá por otra parte debe pagar y comprar algunas cosas. –Una sonrisa acompaño todo su dialogo. – No se preocupen, no se quedaran solos. Un amigo de ambos vendrá a cuidarlos y adivinen, es mago. –Les guiño el ojo con complicidad mientras sus hermanos festejaban entre risas y ella se dedicaba a abrazar su peluche. –Necesito que se porten bien y eso va para ti, Garret. –Lo miro e hizo énfasis en su orden. –Deja de retar a tu hermano a que haga cosas que no quiere, ustedes son el ejemplo para Gitta y no creo que…–No pudo continuar porqué unos golpes en la puerta principal la distrajo. –Debe ser él. Como les dije, necesito que se comporten. ¿De acuerdo?

– De acuerdo…–Dijeron en coro ambos niños en un tono bastante cansado y aburrido que solo logro que su madre entrecerrara los ojos en una silenciosa amenaza para ambos. Gitta se dedicó a esperar nuevas instrucciones que no llegaron, pues su madre se retiró del lugar para encontrarse con el extraño del que le hablaban.

– ¿Cómo creen que sea? Seguro es un ogro, mamá dijo que existían cosas como ese tipo. –Escucho decir de su hermano Garret mientras se hacia el valiente, cosa que no era tan así. Sabía que su hermano perfectamente podría ser un héroe, pero seguía siendo un niño.
–No digas tonterías, Garret. Debe ser una persona como mamá, además, asustaras a Gitta. ¿Es lo que quieres? .–Le cuestiono Gearoid con una voz taciturna.– Además, no vayas a meternos en problemas y comiences con tus bromas estúpidas. –Concluyo con algo de maldad con la intensión de que el mayor se picara, cosa que sucedió, pues este mordió el anzuelo demostrándolo con un ceño fruncido y molesto.
– ¿Qué has dicho cabeza hueca? Yo puedo hacer lo que quiera y cuando quiera, para eso tengo magia como mamá. –Le saco la lengua mientras le daba un zape, así que lo que comenzó siendo una ligera intensión de conflicto, termino siendo una guerra de verdad entre ambos en la alfombra de la casa mientras se halaban de los cabellos.

– Oigan, no peleen… Papá y mamá van a regañarnos.–Hablo por primera vez ella en toda la mañana pero no fue suficiente para detenerlos, quienes continuaron rodando por la sala hasta que llegaron en donde ella a quien empujaron sin querer y esta, a su vez, fue a dar contra lo que parecía las piernas de alguien. Alzó la vista y unos ojos verdes azulados le devolvieron la mirada con una sonrisa alegre que no le dio confianza en lo más mínimo pues solo se apartó esta vez cayendo al suelo mientras se ocultaba tras su peluche.

– ¡Oigan! ¡¿Qué les había dicho?! Discúlpame Arthur, normalmente no son así. Tiene que haber una explicación, ¿Cierto? . –Cuestiono la voz de su madre tras el hombre que aun la miraba fijamente y había logrado que sus ojitos se humedecieran del miedo. Unos brazos tras ella la alzaron y de inmediato los reconoció. Eran los de su padre. Su lugar de paz.

– Hombre Arthur, que bueno verte. –Saludo al extraño en cuestión con su mano disponible mientras dejaba que su madre por otro lado, les reprochara a sus hermanos. Su infantil mirada nunca se apartó de aquel ser extraño que se encontraba frente a ella y ajena a todo, solo pidió que no fuera el ogro que Garret había mencionado hace rato. ¿Dónde estaban las espadas y caballeros de los cuentos cuando se necesitaban?
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Arthur M. Green el Mar Abr 04, 2017 9:19 am

A pesar del rotundo no de su padre, Arthur se las había ingeniado para escapar de aquella mansión en los campos de Devon para encontrar su lugar en  la universidad de Cambridge. El inglés no estaba acostumbrado a pasar tanto tiempo entre los muggles en lo absoluto, a pesar de que siempre le habían sido curiosos debido a su hermano, todavía le costaba adaptarse. Su magia sería percibida ante el más mínimo error, incluso tenía un compañero de cuarto, cosa inimaginable para alguien de su porte casi aristocrático. Y si hubiese estado entre magos la situación no hubiera sido diferente, solía estar en un lugar acomodado, pero ahora que su padre lo había rechazado, el dinero ya no venía de arriba. La realidad es que nunca había logrado avanzar sus dotes de sociabilización. Tenía lo suficiente para vivir adecuadamente gracias al dinero que le pasaba su madre por debajo, pero no era la gran cantidad y debía ingeniárselas solo. Tuvo la suerte de que un conocido estuviese por allí, guiándolo y evitando que no chocara contra las leyes que habían ideado los muggles para una buena convivencia, no eran muy diferentes a las del mundo mágico, pero había pequeños detalles que eran mucho más complejos. No se imaginaba que tendría que inmiscuirse en libros de leyes y comportamiento del tráfico. Se trataba del esposo de una compañera de colegio llamado Aidan, sin embargo no estaría demasiado tiempo allí con él. El hombre estaba terminando ya su carrera y Arthur apenas podía lidiar con las matemáticas del comienzo de ésta, algo que conocía apenas por arriba y allí parecían un montón de números que bailaban por sus hojas. Era lo suficientemente inteligente para cogerle rápido el hilo a las cosas, pero esto no era lo que esperaba al cien porciento. Cada vez que entraba a un aula, se daba cuenta de lo superior que era su hermano respecto a él. Su habilidad en la magia siempre había sido increíble, el mejor de todos, sin embargo aquí era uno más intentando comprender los jeroglíficos que dibujaban los profesores en el pizarrón.

El día que Aidan le pidió para ir por el cuidado de sus tres hijos, Arthur se sorprendió. Aún sabiendo su capacidad casi inexistente de tratar con seres humanos lo había escogido a él. Debía estar definitivamente muy desesperado, pero rechazar una fuente ingreso, por más mínima que fuese, no le era conveniente en su situación. Aceptó sin pensarlo dos veces y en las posibles consecuencias de tener a tres niños magos apenas descubriendo sus poderes merodeando por una casa. Teniendo en cuenta que su máximo trato con niño fue en Hogwarts, ayudando a uno de los ingresantes con tutorías sobre astronomía, las cosas apuntaban a terminar mal. Sin embargo, en los pensamientos de Arthur todo sería más fácil. Eran pequeños, ¿por qué debería costarle? Además no sería demasiado tiempo, tal vez leerles un libro o darles de comer. Acostarlos a dormir. Recordaba lo que su mamá hacía con él y su hermano, ¿serían igual de tranquilos que ellos? Arthur solía cantar mientras su hermano tocaba el piano cuando apenas tenían cuatro y seis años, William era demasiado bueno en todo el que hacía y él quería llegar a ser como el mayor de los Green. Recordaba seguirlo como patito, un deje de nostalgia se mostró en sus labios, una sonrisa triste.

Todavía le era algo complicado manejar los transportes muggles, sin embargo, había tomado la bicicleta que le había prestado uno de sus compañeros milagrosamente y con todos sus esfuerzos había logrado arrancar. El equilibrio que no conseguía por su cuenta era compensado con magia, después de todo, no sería algo que se notase, una técnica que sabía usaría mucho de ahí en adelante. Decir que no estaba ansioso, nervioso, sería una mentira. Recordaba que hacía unos años desprestigiaba a los mestizos, aunque con el tiempo se había acostumbrado a ellos por los azares del destino. No eran muy diferentes después de todo. Su padre no tenía la verdad absoluta, y a pesar de que había tardado en asimilarlo, le costaba acostumbrarse a ese pensamiento del todo. Abrir su mente era mucho más complicado de lo que podía decirse. Sus manos sudaban al tocar el timbre, un ding dong que le implicaría una responsabilidad a la que no estaba acostumbrado, puesto que hasta ese momento la mayor que le había tocado, había sido la de estudiar. Y lo hacía duro, no podía negarlo, pero esto era completamente distinto. Pronto la mujer abrió y Arthur saludó con una mueca, bajando su cabeza y levantando su mirada, sus ojos azules brillaron cuando vio la calidez que impartía ese hogar, todo lo contrario a las grandes habitaciones de la mansión Green que se sentían solitarias a pesar de los elfos domésticos, y mucho más sin su hermano. Podía recordar el eco de sus pasos en el pasillo cuando corría hacia la habitación de William en busca de un refugio tras ver las películas de terror que al mayor tanto le gustaban. Siempre recibía una tunda luego de eso.

Luego de ella, vino el padre, hizo exactamente lo mismo, extendiéndole su mano derecha para estrecharla, y luego... luego vinieron los niños. La pequeña fue la primera en aparecer, Arthur le sonrió, se veía asustada, no entendía el por qué sin embargo, la sensación de rechazo no fue como la de ningún adulto. Le dio ternura. Así que acomodándose frente a ella, extendió su mano como lo había hecho con su padre. —Hola pequeña— le dijo intentando suavizar su voz, sus labios dibujaron una sonrisa y se presentó. —Me llamo Arthur—. No sabía que lo había llevado a comportarse así, ese definitivamente no era él. Sin embargo había algo en ese lugar que reconfortaba y llenaba ese vacío que, podía decirse, había tenido durante demasiado tiempo. En algún lugar de su corazón sentía envidia, pero la sensación negativa no era algo que quisiese salir y arruinar el único momento que tendría en un entorno tan cálido e inocente.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Gitta E. Drachenburg el Lun Abr 17, 2017 5:36 pm

Enterró sus deditos en el cuello de su padre mientras retiraba su cabeza hacia atrás. Aunque su padre se encontrara saludándolo con tranquilidad, ella no podía actuar como si realmente no le importara quien era esa persona. Desde que nació, tanto ella como sus hermanos en todos sus pocos años de vida hasta ese momento, no había entrado en contacto con otra persona. Ni si quiera un saludo, una sonrisa o una mirada. Sus padres jamás los llevaban al pueblo junto con ellos y tampoco habían sido visitados por otro ser humano, por lo tanto aunque aquella sonrisa parecía tan amigable y sincera, por su corta edad y mínima experiencia interactuando con los demás, solo dejo que un puchero se formara en su boca mientras escondía sus ojos llorosos en el cuello de su padre.

Pudo escuchar el suspiro de su padre mientras este volteaba la cara en su dirección y depositaba un beso en su mejilla como pudo.–  Lo siento, Arthur. No esta acostumbrada a la visita de otras personas, de hecho probablemente seas la primera que viene hasta nuestra casa... Ya sabes que ser ermitaño es lo mío.–Bromeo seguramente para aliviar la tensión que se había formado. Sin duda su padre era el que más la entendía, pues jamás la presionaba y siempre estaba dispuesto a encontrar un punto medio entre "las ordenes de un padre" y "las sugerencias". A su corta edad tal vez no entendía que era en sí lo que su padre lograba con todo ello, pues su madre si se dedicaba a educarlos con carácter pero de lo que estaba segura, es que tanto ella como sus hermanos, adoraban y preferían el tono conciliador de su padre.

– Lo bueno es que me tienes a mi para acompañarte en tu vida de oración y sacrificio.–Escucho decir a su madre pero no comprendió el tono de burla que había usado para las últimas palabras. Cosas de adultos, tal vez.  
Levantó la mirada del cuello de su padre aprovechando que desde su posición podría divisar a sus hermanos y los encontró.  Garret evitaba con la mirada lo más que podía a Gearoid mientras cada vez apretaba más sus brazos entrecruzados y el último, por otro lado, se encontraba mirando directamente a donde se encontraba ella con sus padre con una expresión bastante obvia de aburrimiento. Eran tan diferentes y a la vez tan iguales en lo físico que le causaba mucha risa. Por mucho de que su hermano Gearoid dijera que Garret era un idiota con todas las letras, ella sabía lo mucho que disfrutaba las ocurrencias de esté y además, aunque las cuestionara, era el primero en ayudarlo a realizarlas. Unas manos trataron de apartarla de los brazos de su padre y se aferro con fuerza captando la atención de Gearoid quien inmediatamente cambió su expresión a una de preocupación para luego mirar a su hermano con reproche. Dedujo a su corta edad, de forma tan rápida y brillante, que gracias a los comentarios de este había logrado asustarla; Garret por su cuenta luego de darse cuenta, cambio su expresión de enojo a uno de pena y vergüenza mientras bajaba la cabeza en son de arrepentimiento.

– Gitta, es mamá.–La escuchó pero aun así se aferro a su papá con fuerza.– Vamos pequeña no puedes ser tan tímida, de todas maneras, pasaras la mañana y posiblemente la tarde con Arthur.–Hizo un nuevo intento de separarla pero no lo logro. Gearoid quien no perdía un solo detalle de la situación, fue el primero en acercarse donde ella suponía aun se encontraba aquel extraño y a continuación lo escucho presentarse. Asombrada, levanto su cabeza con mucho recelo del cuello de su padre y observo como su hermano extendía su mano para saludar de manera formal al invitado, luego  fue Garret quien hizo acto de presencia en la escena.

– Buenos días, señor Arthur.–Se presento el mayor de los tres luego de su hermano.– Disculpe a mi hermana menor, es solo que hice un comentario que tal vez la asusto demás... Es muy pequeña y a veces no entiende algunas cosas.–Dijo como todo un adulto, de hecho, daba impresión de que fuera mayor por años y no por minutos. Entorno la mirada hacia donde se encontraba su madre y la encontró observándola con una sonrisa comprensiva, casi como invitándola a repetir lo mismo que sus hermanos, y es que el que ellos se hayan acercado, lo hacían más allá que por simple educación o por parecer agradables, con sus añitos ya había vivido situaciones de miedo en donde ellos daban el paso siempre para enseñarle a ella que todo estaba bien. Apretó con su mano izquierda a su gato de peluche el Señor Pelusa, y miro al extraño aun con mucho miedo pero dejo salir de sus labios pequeños una tímida mueca parecida a una sonrisa. Prefirió no decir nada por el momento, de hecho, ya había sido demasiado.

– En vista de que al parecer Gitta aun no esta lista como para acercarse con la misma confianza de sus hermanos, ¿Quieres un café o Té, Arthur? Así podremos charlar de los asuntos pendientes y así le damos tiempo a que Eithne preparé lo que le hace falta. ¿Te parece?.–Tomo el ritmo de situación su padre mientras la depositaba en el suelo con cuidado. Ella por su parte no pudo evitar realizar otro puchero pero antes de que sus lagrimas se escaparan de sus cuencas, Garret llego a su auxilio tomando su mano derecha con delicadeza mientras Gearoid le dedicaba una sonrisa. Nuevamente miró al señor que aun estaba de pie en el mismo lugar y dejo salir un suspiro mientras su madre caminaba lejos de la escena dispuesta a realizar lo último que debía. No estaba tranquila aun, pero con la compañía de sus hermanos tal vez podría fingir que no estaba asustada y así poder observar mejor todos los movimientos del aquel ser. Si no era un ogro fingiendo ser una persona, ¿Entonces que era? Pues para ella, había algo fuera de lo normal que la dudar. Miró a sus hermanos de vuelta y pudo ver en Garret una pequeña chispa de picardía que le gusto, y es que sabía que él también veía lo mismo que ella. Sonrió esta vez con sinceridad debido a que aquella pequeña señal que había notado en su hermano era una invitación silenciosa a investigar y esta vez, no estaría de acuerdo con Gearoid de detener cualquier travesura o artimaña que realizara. Pronto sabría la verdadera identidad del "No-Ogro, No-Humano".
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Arthur M. Green el Dom Abr 23, 2017 4:38 pm

La reacción de la pequeña fue adorable a los ojos de Arthur, ¿por qué era todo tan diferente a la realidad? Como si de un momento para otro hubiera saltado a otra dimensión, donde él no era él y donde su corazón se veía afectado por la empatía que percibía como el vidente que era. En algún momento de su niñez había aprendido a controlar esa parte que llevaba sobre sus hombros a pesar de no haberlo pedido, y ahora se había descontrolado, por así decirlo; no tenía el miedo de la niña, porque eso habría sido demasiado, sin embargo sintió como esta se aterraba de su presencia. Tal vez hubiese sido algo obvio para cualquier otro ser humano, pero no era el caso de Arthur. Al ser tan reservado siempre le había costado  comprender las emociones ajenas, fue su don el que lo salvó de quedar tan aislado del mundo. Todavía trabajaba en su socialización, pero era algo que manejaba y esperaba que otros aceptasen, después de todo no podía dejar de ser él. Ser hipócrita como su padre era lo último que quería.

El inglés se limitó a seguir sonriendo, sin saber muy bien que responder a las palabras del contrario, no quería ser alguien desagradable como solía serlo, era extraño tener un jefe o lo que fuera que sea el padre de los niños. Su sarcasmo no estaba permitido en la conversación ajena y ya estaba sintiendo el dolor en sus mejillas. Con sus acciones limitadas, Arthur decidió dedicarse a observar a los pequeños, nombrándolos, recordando cual era cual, pues eran tan parecidos entre ellos, incluso sus nombres empezaban todos con G, cosa que no hacía más que confundirlo en creces. Estaba Gitta, la menor, la niña; luego estaba el del medio, Gearoid y por último, Garret, el mayor de los tres. Su nacimiento había sido una complicación según se había enterado, tenía apenas dieciocho cuando los conoció por primera vez, al salir de Hogwarts. Bebés de un año tan movedizos que escapaban de sus manos. Por alguna razón, con la que mejor había congeniado era con la única hermana del trío.

Como su relación con las criaturitas había sido casi nula, no sabía cuan bien o mal podían llegar a caerle los niños, esto definiría su relación con ellos de ahora en más. Aunque era consciente, que como todos, cada uno poseía una personalidad diferente, Gitta, la más tímida, solo lograba pensar que era adorable, mientras que los otros dos lo inhibían un poco, ¿qué debía hacer si se portaban mal? Arthur temió. Pero entonces vino el mayor y lo saludó, con inocencia. Sus palabras no lo calmaron en lo absoluto, decir que había causado que le temiera significaba demasiado. Sus palabras tenían peso sobre los otros dos. —No te preocupes— intentó ser amable con él, sin saber que hacer realmente.

Cuando el hombre mayor de la familia lo invitó a la cocina, un suspiro de alivio escapó de sus labios, era su momento para evadir todo esto que ni siquiera había empezado y ya lo sentía como cientos de costales de papa sobre sus hombros. —Té está bien— dijo, siguiéndolo hasta la cocina. Tímido. Una sensación que no solía afectar a Arthur demasiado, pero ahora, era palpitante.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Gitta E. Drachenburg el Miér Abr 26, 2017 6:32 pm

Luego de que los tres se quedaran en la sala, se formo un silencio un poco extraño, pues siempre que los tres se encontraban en un lugar, lo menos que reinaba era la tranquilidad. Su infantil mirada bailaba entre su hermano Garret y su para nada sonrisa inocente, y la mirada acusadora de Gearoid. No sabía en que momento exacto comenzaría la hora de las definiciones, pero aquellas silenciosas miradas combativas que se daban sus hermanos, la ponían nerviosa y por que no, un poco ansiosa. Estaba esperando que algo sucediera y es que no quería pasar ese día con alguien más que no fueran sus padres, pero tampoco le serviría de nada hacer una pataleta o tratar de convencerlos, pues su madre daría la última sentencia y su padre solo se dedicaría a mirarla firme esperando a que o aceptara; pero para su suerte, tenia  dos ases bajo la manga que por alguna extraña razón, ninguno había tomado la delantera y ya la estaban desesperando.

– No se que tan cierto sea, pero en los libros que papá tiene en su cuarto, creo haber leído una vez de que los vampiros no se reflejan en los espejos y que tampoco pueden estar bajo el sol, ¿Creen que sea cierto? –Dijo Garret como quien no quiere la cosa después de un rato. Por la cara que hizo Gearoid, comprendió que a lo que se refería su hermano, no era para nada bueno.–  Digo, creo que es obvio que ese señor tiene algo “raro” y no puedes negar Gearoid, que se que te atrae la idea de averiguar que es.–Le insinuó como todo un zalamero a su hermano del medio.–  ¿Y tú, Gitta? ¿Estas dispuesta a desentrañar este misterio? Te juro que si no tengo la razón, les daré a ambos de mi ración de galletas.–Al escuchar la mención de su nombre, se escondió tras su muñeco mientras evaluaba las posibilidades de que tal vez los castigaran. Gearoid, por otro lado, se notaba que estaba en total desacuerdo pero con el simple hecho de que habían unas galletas de por medio, su rostro se encontraba entre demostrar lo desacuerdo e interesado que estaba.

– Espero estés preparado para perder ese paquete galletas.– Intervino su otro hermano.–  Pues aunque tengas la razón y tal vez no sea tan humano como parece que es, dudo mucho que sea un vampiro o cualquier tontería que se te ocurra.–Asintió ella a lo dicho por su hermano y solo por la razón de que esperaba que este ultimo tuviera la razón y no se tratara de un “lame cuellos”. Ya bastante tenía con la idea de que fuera un ogro.

Garret, dejo salir una risotada que a los oídos de los demás fuera infantil, pero para el conocimiento de sus hermanos, escondía todo el deseo y las ganas que tenía el niño de comenzar a fraguar las acciones o pasos que debían dar en el día, luego, se acerco a ella tomando su mano y llevándola con cuidado a la cocina mientras le dedicaba una mirada especial.– Te prometo que te protegeré pase lo que pase y además, te voy a necesitar. Eres la figura principal en lo que se me esta ocurriendo.– A continuación, después de decirle aquello solo le guiño un ojo mientras soltaba su mano ya que ambos habían llegado a la cocina y camino hasta donde se encontraban ambos hombres, como si fuera uno de esos leones cazando a su presa que había visto en la televisión. Por su parte, ella se quedo en el marco de la puerta observando la conversación de los adultos y pudo sentir como un cabeza se posiciono en su hombro derecho. Cuando dirigió la vista al lugar, encontró a su hermano Gearoid atento a los movimientos de su hermano.
– No te preocupes, buscare la forma de que salgamos bien parados de todo esto.– Le aseguro sin retirarse de su hombro, de hecho la abrazo por la espalda mientras entrecerraba los ojos. Conocía bastante bien ese gesto, significaba que estaba pensando o buscando alternativas, debido que la opción de acusar a Garret no era un código que manejaran. Ellos eran uno para todos y todos para uno, así que con lo que había dicho, también incluía a su hermano.

– Por lo visto no se te da muy bien eso de ser encantadora, Arthur. ¿Sigues aun prendado de aquella chica?.– Preguntó con incredulidad su padre mientras servía dos tazas de té. Lo más seguro es que mientras ellos estaban en la sala, le había dado chance de calentar el agua.– ¿Amy? ¿Arya? ¿Anna? Discúlpame, no soy bueno recordando nombres aunque si pueda hacerlo con los rostros, y aquí entre nosotros, tampoco es que sea muy bueno con las fechas.– Una sonrisa se escapo de sus labios mientras le entregaba la taza al invitado.– Bien que Eit me ha echado la bronca por olvidar nuestro aniversario de bodas, y por más que le diga que si acaso me alcanzó de recordar el cumpleaños de los niños pues es el mismo que mi fecha, siempre termino igual.–Les dio un vistazo rápido a los tres para luego regalarle un sonrisa tanto a ella como a Gearoid que aun se encontraban en el marco de la cocina. No sabía su hermano, pero para ella, esa sonrisa se le antojaba bastante hermosa y a la vez como si tratara de excusarse con ellos también.–  La vida de casados no es nada igual a la que te venden en los libros y las historias. Pasas de tener un baño para ti solo y tardes de solo acostarte y dejarte llevar por el ocio, a un baño con todo tipo de esencias y perfumes que no sabes cual es cual, además de oficios y poco tiempo personal.–Le dio un sorbo al té y luego le paso la taza a Garret que se había acercado silenciosamente  pedirle un poco.–  ¿Realmente estas seguro de querer hacer esto? .– Poso su mirada en el invitado mientras le preguntaba.– Eithne y yo comprenderíamos si no estas seguro.–Esta vez, no era tan solo ella. Eran los tres quienes miraban al hombre bastante interesados en lo que respondería y sobre todo Garret, que aunque lo veía por el filo circular de la taza que reposaba en su boca, se le notaba bastante ansioso de oír la respuesta. El destino de su día estaba en manos de lo que aquel ser respondiera, y sorprendiéndose de si misma, ella también esperaba una respuesta afirmativa.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Arthur M. Green el Mar Mayo 16, 2017 8:52 am

Como un ser de pocas palabras tan solo asintió nuevamente al ofrecimiento del té. Tomándolo con ambas manos y dejándolo sobre la mesa con el porte aristocrático al que estaba acostumbrado. Totalmente desencajado de la actual situación. Su meñique paró todo sonido que pudiera hacer la porcelana al chocar con la mesa, absorbiendo el movimiento brusco. El cuchicheo de las criaturas llamó su atención, por lo que levantó una de sus cejas, esperando que los niños descubrieran que Arthur sospechaba de sus extrañas intenciones. El cuidado que todos ponían sobre él no le había impedido poder tantear el ambiente de la situación con certeza, y la picardía de aquellos varones, era extremadamente resaltante a la vista. Un plan contra él que quería descubrir, puesto que sentía la curiosidad de la curiosidad de los tres hermanos.

Dio un sorbo de té cuando habló el mayor de los Drachenburg, esperando para nada esa afirmación, que provocó una contracción de su vientre y el sorbo de té que había tomado salió de su boca como un sifón de soda, medio ahogándose, ya tosiendo. Difería con lo de encantador, por algún extraño motivo tenía éxito con las mujeres, un poco culpable al haber conocido las sábanas de su esposa en algún momento de su vida. Sin embargo lo que realmente provocó esa reacción en él, fue la simple evocación de la mujer. Ni siquiera recordaba haberla mencionado, pero su cabello negro y ojos azules golpearon su cabeza como una pelota de golf desenfrenada, y su pecho como una daga lanzada directamente a su corazón. —Lo siento— se disculpó, limpiando con una servilleta el desastre que había causado, aún con la mirada ida. Sin hacer realmente ningún comentario sobre la parte que más lo había ofendido. Su orgullo herido retiró todo remordimiento que podría haber tenido sobre meterse con Eithne.

—Eith no tiene muy buen carácter que digamos— dijo con un semblante tan travieso como el de un niño que había cometido una travesura, en intento por deshacerse de aquella inhibición que lo había atacado momentos atrás. Con su mirada fija sobre la madre de los niños y su gesto cómplice. —Siempre hay una primera vez para todo— respondió al hombre con una sonrisa, confiado como no lo había estado. El rabillo de su ojo era tan curioso como para observar al trío, guiñando a aquellos dos que ahora los miraban con tanta peculiaridad.

No podía mentir sin embargo, que la presión seguía sobre sus hombros tan pesada como cuando había cruzado el umbral de aquella puerta hacia la aventura desconocida. De todos modos, ya estaba viviendo en un mundo completamente ajeno para él, ¿qué importaba ya? Tenía confianza en que podría con esos pequeños, al menos un poco. Si no, la magia siempre ayudaría con sus cometidos. Con un padre muggle, ésta sería la primera vez de los pequeños viendo una resolución diferente a la de su madre. Alguien un poco más osado a lo que respectaba con el uso y control de ella. La novedad siempre sería un buen recurso, y más ahora que practicaba duramente esto de pasar desapercibido entre los no magos.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Gitta E. Drachenburg el Mar Mayo 30, 2017 1:17 pm

Una risotada salió de los labios de Garret una vez que el "Señor Extraño"–Como había decidido llamarlo– se ahogó con el té que le había ofrecido su padre. Una mirada de advertencia de parte del anterior mencionado, su suficiente para que su hermano quedara en completo silencio y bajara la mirada avergonzado. Sin duda alguna, su padre siempre demostraba porqué era el hombre de la casa.
Gearoid por su parte, en ningún momento se deshizo del abrazo que la tenía presa, por lo tanto solo relajo su cuerpo e hizo lo mismo con su peluche. Lo apretó fuerte contra su pecho y cambio de un pie a otro el apoyo. En todo ese momento, una indudable intención de sonreír se apodero de los músculos de su cara, y es que aunque no iba a admitirlo o demostrarlo, estaba bastante complacida que el "Señor Extraño" hubiera aceptado cuidarlos, ¿Qué niño no se alegraba con la idea de que tal vez pueda cometer una travesura divertida? Ella era bastante diferente a sus hermanos, pero seguía siendo una niña que amaba la aventura y las bromas.
Su padre se mantuvo bastante ausente por unos minutos y no sabía tenía idea del porqué, pero el semblante pensativo que tenía mientras con su mirada que en ese momento parecían dos lanzas sobre el invitado, le hacía sentir un poco de inseguridad. Algo le decía que  su padre tenía una idea en la cabeza que lo estaba atormentando y más cuando sus mandíbulas poco a poco empezaban a tensarse. Tal vez estaba lo suficiente molesto con la actitud de Garret… O tal vez era algo más que no comprendía. Una presencia más en la cocina hizo que apartara de la vista de su padre y pudo observar la sonrisa que su madre le dirigía a este mientras entraba en la misma habitación donde estaban todos. Camino con la elegancia que la caracterizaba y se acercó a su esposo mientras lo abrazaba por la espalda depositando un beso en la mejilla de este. Los brazos de Gearoid se removieron un poco en sus hombros, mientras que Garret quien extrañamente también se encontraba en silencio, hacía un gesto de desagrado y apartaba la vista de sus padres. Mientras que para ella las muestras de afecto entre sus padres eran lo más hermoso que podía ver, para sus hermanos eran lo suficientemente incomodas para no querer ser testigos nunca.

Todo está listo para partir. –Anunció su madre sin borrar la sonrisa de su rostro mientras nos repasaba con la mirada – ¿Sucede algo? Digo, hay demasiado silencio como para que no haya pasado nada. –Su mirada regreso a encontrarse con la de su padre en busca de una respuesta y este solo abandono su anterior estado para sonreír nuevamente como lo solía hacer siempre y a continuación deposito un largo beso en los labios de su confundida esposa que a sus ojos, tal vez era maravilloso, pero como niña pequeña solo atino a apartar el rostro un tanto avergonzada como sus hermanos anteriormente. Si tan solo hubiera mantenido la mirada en el lugar, hubiera sido testigo de cómo su padre finalizaba el beso mirando directamente al extraño.

No pasa nada. Solo le preguntaba a Arthur una vez más si estaba de acuerdo en quedarse con los chicos, pero confió en su juicio –Lo observo–, y confió plenamente en que los niños sabrán como comportase ¿Verdad niños? –Sabía cuándo su padre les estaba advirtiendo algo y cuando les estaba dando una orden, por lo tanto se sorprendió bastante cuando con una sonrisa su padre estaba alentando la picardía de Garret, de hecho, al parecer, no era la única que había entendido el mensaje debido a que su hermano mayor ahora tenía un gesto de emoción pura. Su madre, un tanto ajena a aquel mensaje solo se mantuvo mirando a su esposo con  una interrogante grande el rostro pero no pudo preguntar puesto que su padre tomo sus manos y comenzó a caminar hacia la puerta de la cocina trayéndola con él, en dirección a ella y su hermano Gearoid.  Se agacho a la altura de ambos y deposito un beso en su mejilla para luego revolver el cabello de su hermano quién aún seguía sin soltarla.

Vendremos en un rato –Su mirada azul se posó en la verde de ella– Discúlpame por esto, preciosa. Sé que no te agradan los extraños, pero puedes confiar en que él no te hará daño ni a ti, ni a tus hermanos; además, traeré para ti un poco de fruta de la que tanto te gusta como recompensa ¿De acuerdo? –Asintió levemente y su padre nuevamente volvió a besarla pero esta vez en la frente para luego pararse y salir de la cocina en busca de lo que tal vez eran los bolso que su madre había preparado, por otro lado, esta repitió la acción de su marido mientras besando la misma mejilla que su padre había besado y luego despidiéndose en su saludo silencioso del invitado. No pasó mucho tiempo cuando escucho la puerta de la casa cerrarse y fue cuando los nervios la atacaron nuevamente. Ya no estaba papi y mami para defenderlos, estaban solo los tres para apoyarse el uno al otro en cualquier situación que se presentara ese día. Gearoid por fin se deshizo del abrazo y con mucho cuidado, camino en dirección a la mesa sin dejar de mirar al ‘Señor Extraño” bajo la atenta mirada de Garret quién aún no había terminado con la taza de té. Ella por su parte se mantuvo en la puerta como un testigo de lo que parecía ser el preludio de una buena mañana llena emociones nuevas.  Sus hermanos parecían dos leones verdaderos con la intención de acorralar una gacela, pero la pregunta que saltaba a su cabeza era, ¿Realmente eran ellos los leones o eran ovejas en piel de león? No podía saberlo de momento, pero apostaría porqué fueran lo primero.

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No es la mejor respuesta que he hecho, pero no quería caer en ausencia D: ¡Prometo responder mejor la próxima vez!
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Arthur M. Green el Mar Jun 27, 2017 6:43 pm

Arthur no pudo evitar que una risa interna y traicionera se apoderara de él, después de todo parecía que el tener hijos no afectaba de forma inmediata en la madurez de una persona, ni mucho menos en su relación de ver a los demás individuos. Tal vez su padre siempre había sido un cuadrado de puntas filosas y duro metal, una reflexión que vino a su mente al ver ese gesto del mayor que no supo bien cómo interpretar. Mas ignoró aquello y volvió a enfocarse en su tarea con respecto a los pequeños magos. Decir que no estaba aterrado hubiera sido una gran mentira, era cuestión de ponerse en su situación, encargarse de unos niños que jamás habían interactuado fuera de su familia, y él, un hombre que jamás había tratado con niños o siquiera algo parecido. Estaba la barrera de su casi nula interacción social, al menos positiva. Cuando los padres del trío se levantaron, la soledad en aquella mesa apartada se volvió tensa como haber encallado en una isla desierta, provocando una tos seca en la garganta del sangre pura. Eithne parecía comprenderlo con algo de lástima, pero no se veía demasiado dispuesta a acercarse para darle instrucciones, al menos no como lo había hecho el padre de la familia. Fueron los saludos silenciosos lo último que pudo ver antes de que el tic tac del reloj comenzara a sonar luego del portazo.

Y ahora daba inicio la travesía, una en la que no tenía ni idea de cómo empezar siquiera, ni una mínima pista. Retractarse y huir a buscar al matrimonio se vio como algo sumamente tentador, pero algo lo retuvo allí, a pesar de que ambos varones parecían dispuestos a atacarlo para hacer estas pocas horas miserables. Era sabido que el inglés estaba lejos de ser tonto, no se iba a dejar acorralar por el par de niños. Se levantó de aquella silla sin dar más preámbulos y levantó al que parecía mayor de sus axilas para sentarlo sobre la mesa. —Tu eres el líder, ¿verdad?— preguntó al niño como si se tratara de una manada de pequeños lobos, pensó que si convencía al menos a uno, los otros también se comportarían. Tan sólo debía ganarse la confianza de éste que parecía ser el que más influencia llevaba. Otorgarles rangos de importancia, era una buena estrategia, o eso suponía. —Te necesito... Necesito que vayas a buscar las tareas de los tres— le dijo, otorgándole una tarea. Por lo poco que había entendido en clases de pedagogía, hacerle creer a los niños que eran importantes, daba una ventaja... ¿O algo así?

Movió con apenas un dedo todas las sillas alrededor de la mesa, completamente encantado al lograrlo. Desde pequeño trabajaba con hechizos sin la varita o sin recitarlo, pero en sus recientes prácticas, buscaba fusionar ambos métodos. Algo esencial para pasar desapercibido entre los muggles. Empezando por cosas pequeñas, como revolver el café, había llegado hasta ese punto donde podía mover cosas enteras con un simple movimiento. Cosa que deseaba suprimir, pero por ahora todo parecía ir correctamente con respecto a sus habilidades. Llamó entonces a los otros dos para que se sentaran, emplearía el plan B en caso de necesitarlo, porque claro, el inglés no llegaría a una situación tan comprometedora sin un uno. Al menos no ese día. —Si se portan bien les daré galletas— dijo entonces al trío presente mientras sacaba de su manga una bolsa de tamaño considerable con distintas variedades de dulces mágicos.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Gitta E. Drachenburg el Vie Ago 25, 2017 10:15 am

Contuvo la respiración una vez que su hermano mayor fue alzado por las axilas y quiso compartir su preocupación con una mirada fugaz y nerviosa en dirección a su hermano Gearoid pero no encontró una de regreso, de hecho, ni si quiera se había volteado a observarla pues se mantenía con la mirada fija en la escena casi como esperando alguna señal. Una señal para que comenzara el caos. Una señal para atacar.
Garret por su parte se mantenía completamente erguido en el aire como si estuviera bajo un conjuro de los que tanto su madre les hablaba. Lo podía percibir —A pesar de la distancia— bastante nervioso y probablemente, lo suficientemente intimidado como para cometer una tontería. Por alguna extraña razón, aquello no le causaba ningún tipo de seguridad y más cuando el “Señor Extraño” comenzó a hablarle directamente a él sin reparar en ella y su otro hermano, realmente estaba esperando algo más, algo como lo que Gearoid también estaba deseando.
Apretó a el Señor pelusa y se escondió tras de este mirando solo por medio de la curvatura del cuello del mismo. ¿Había escuchado bien? ¿Les quería encargar tareas a los tres? ¿Y cuáles serian? Esperaba que no fuera la de buscar animales para complacer sus deseos de 'lamer cuellos'. Se estremeció ante la idea de ver a su gato mascota siendo víctima de un ataque de parte de un extraño chupa sangre y que ella ante su corta edad y pequeños brazos, no pudiera hacer nada para evitarlo. Puede que fuera una idea descabellada, pero al ser tan pequeña y en la plena etapa de la inocencia, el descubrimiento y la imaginación, era una de las infinitas posibilidades que cruzaban su mente.

Cuando las sillas de la cocina cedieron ante la orden que él les dio con tan solo un ligero movimiento de dedos, no pudo evitar sentirse maravillada. Ya sabía que el “Señor Extraño” tenia sangre mágica como la de su madre y no era la primera vez que presenciaba un acto de magia, pero la diferencia de los que su madre hacia y lo que acaba de ver, es que los de su madre siempre iban acompañados de una pequeña y muy fina ramita graciosa a la que ella llamaba varita, ya que sin ella no era capaz de poder mover nada o al menos eso creía. Aquel hombre debía poseer un nivel probablemente más avanzado y aunque en un principió le pareció maravilloso hasta el punto de emocionarla, ahora luego de considerar que tal vez fuera más fuerte que su madre, estaba lo suficientemente aterrada como para decidir no moverse ni ante la tentadora idea de un par de galletas y unos dulces. Al parecer, aquella demostración de magia tuvo el mismo efecto en sus hermanos y sobre todo en Garret quién tenia no muy disimulada mueca de miedo en su rostro. A continuación, solo pudo ser testigo de como en un rápido movimiento de pies, Garret logro darle una patada en la barriga al hombre gracias a la posición en la que estaba para luego bajarse de la mesa con rapidez mientras Gearoid, como si todo fuera parte de una comunicación telepática, corrió para tomar el maletín y el botín de galletas y ambos huían de la cocina pasando por el lado de ella sin siquiera alguno tomarla de la mano. Se sintió traicionada y abandonada por los seres que más amaba aparte de sus padres. Estaba segura que ellos esperaban a que ella hiciera lo mismo que ellos y se echara a correr, pero estaba completamente paralizada ante la idea de que tal vez ahora si iba a querer chupar la sangre de los tres luego de aquella patada. Se agacho presa del pánico y se llevo sus manitas a la cabeza conjunto a su peluche favorita como queriendo protegerse con estas. Como queriendo desaparecer del lugar.

Por favor... Por favor, no me chupe la sangre. —Susurro más para ella que para el “Señor Extraño” que aún estaba en la cocina. No sabía si con pedirlo de aquella manera, tal vez la salvara a ella como a sus hermanos y gato, pero por lo menos lo intentaría.
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Re: Mi niñero mágico | FB | Arthur & Gitta

Mensaje por Arthur M. Green el Dom Sep 17, 2017 8:37 pm

Todo había sucedido en un segundo, tan corto que apenas pudo respirar cuando sintió aquella patada justo en sus entrañas, débil, pero que había desencasillado su poca paciencia. Era dificil concebir que todo se estaba saliendo de control en esos pocos minutos en los que había estado allí, dudaba que incluso los padres de las tres criaturas estuviesen siquiera en la esquina. Riendose de él en caso de que lo hubiesen escuchado. Era consciente de que si Eithne se enteraba, sería la burla de los seres mágicos de toda la galaxia. Su varita fue más rápida que su toma de tiempo, detenerse a pensar en los posibles efectos colaterales de la siguiente acción que sería tomada sin sus ideas claras. Tan rápido como la forma en la que defundó su arma mágica, ambos niños colgaban boca abajo sujetados por un halo dorado que los sostenía por sus pies. Arthur fue veloz y sus reflejos también, atrapando el paquete con las galletas que los pequeños demonios le habían arrebatado. —No hay premio si se portan mal— les dijo con su ceño fruncido mientras que con sus largas piernas iba en camino a la cocina. La niña que se ocultaba tras el pequeño muñeco le había dado una idea.

Abrió el primer cajón a su derecha, lugar donde supuso estarían los utensilios de la cocina. Afortunadamente pudo encontrar aquello que buscaba, una bombilla la cual creyó demasiado colorida. Sin embargo serviría para lo que había ideado. Se hincó frente a la niña y a ésta le mostró los objetos que descansaban en cada mano. —Así es— le dijo, levantando su mirada a los niños que colgaban del techo, sabiendo que lo estaban escuchando. —Si se portan mal, usaré esto...— levantó la mano con el trozo de plástico rosa y amarillo —...si se portan bien, les daré esto— Arthur extendió esta vez una de las galletas con chocolate a la niña. No deseaba asustarla más de lo que ya estaba, pues a quienes buscaba asustar era a los hermanos de ésta.

El inglés nunca hubiera creído que interpretaría a un vampiro de una forma tan poco convincente en algún momento del andar de su vida, pero allí estaba. Tan asustado como cualquiera lo estaría ante una situación nueva y desconocida. Por ese lado podía comprender el terror de los niños, ambas partes buscaban tomar las riendas de la situación, y como el adulto responsable, quería creer que era él quien debía hacerlo. Un suspiro escapó de sus labios y miró los ojos de la pequeña, tan azules como los propios. Arthur meditó aquello unos segundos, ¿cuanto tiempo había pasado desde aquello con Eithne?, luego negó con su cabeza y apretó suavemente el tabique de su nariz, extendiéndole su mano a la niña para que esta la tomara. —¿Se portarán bien?— cuestionó entonces al par, que esperaba entendieran sus "amenazas". Bastaba una rabieta más para que terminaran colgados el resto del día, pero ésta vez estaban advertidos de que no podrían hacer de sus travesuras sin sufrir las consecuencias. De lo contrario Arthur creía que podría ser un buen niñero, o al menos apañárselas para que ninguno de los cuatro lo sufriera demasiado.
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