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Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

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Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Jue Feb 09, 2017 2:44 pm

Había sido aquella misma tarde, ni siquiera tuve tiempo para reaccionar. Salí de clase alrededor de la seis de la tarde, ya era de noche debido a que aquel invierno estaba siendo realmente largo en Bulgaria. No conseguía acostumbrarme al frío de aquel lugar, y sus costumbres me seguían pareciendo algo rígidas, pero podía vivir con ello. Echaba de menos los campos verdes de Irlanda, tal vez porque me recordaba a aquellos tiempos en los que mi mayor preocupación era no caerme entre los matorrales y tener que explicarle a mi padre que había vuelto a abrirme la cabeza. Muchas veces habían usado los médicos muggles para que me pusieran lo que ellos llamaban puntos de sutura. Fue una de las experiencias más desagradables de mi vida, sentir como el hilo te traspasa es bastante asqueroso. Dejo de lado aquellos pensamientos y recojo mis cosas, me doy cuenta que soy el último en salir. En los pasillos apenas queda gente, tal vez algún despistado que acaba de llegar y aún no está demasiado ubicado. Pese a eso, hay un tipo que me llama poderosamente la atención, tal vez porque noto sus ojos clavados en mi espalda cuando paso a su lado. No parece alguien que estudie allí, tiene un aspecto que de algún modo me hace mantenerme alerta. Es alto, quizá un poco más que yo, y  bastante más corpulento. Sus ojos son oscuros, llamativos sobre su piel pálida. Intento no mirarlo demasiado, pero cuando salgo por la puerta los pasos tras de mí hacen que me tense.

Intento caminar más rápido, pero sé que no servirá de nada. Pocos segundos después, un golpe seco me impacta en la espalda y caigo al suelo de bruces. No sé qué coño pasa, pero cuando veo al causante, algo me dice que sé quién es. Él no me dirige ni una sola palabra, pero su varita continúa apuntándome mientras me alzo de nuevo. Mi espalda arde, pero es un dolor soportable. Mi mano busca mi varita que encuentra finalmente en el bolsillo trasero de mi pantalón. Apunto a él.-¡Sectumsempra!-espeto haciendo que de mi varita salga una luz que impacta en su cuerpo. Cae y comienza a sangrar, aunque eso no le impide volver a ponerse de nuevo en pie. Nadie nos ve, la oscuridad de la noche nos da inmunidad, y tal vez piensen que somos dos aprendices de auror practicando hechizos. Pero no es así, sé que el tipo que hay frente a mi sería capaz de matarme sin ningún tipo de remordimiento. Intercambiamos varios hechizos más hasta que nos impacta uno a cada uno. Caigo al suelo y con una piedra me doy en la cara, notando como un líquido caliente recorre mi frente. Intento ver dónde está él, pero solo veo su figura en el suelo. No puedo quedarme allí, me matará. Solo tengo una escapatoria. Así que sin pensar en nada más recuerdo los campos verdes que rodean mi casa y desaparezco de allí.

___________________________________________________________________________

Aparezco en el jardín de mi casa. Las luces están apagadas y sé que no hay nadie allí, mis hermanas y mi padre habían ido de visita a casa de mis abuelos paternos. Agradezco que sea así porque no quiero que haya nadie viendo como me dedico a lamer mis heridas. Me acerco a la puerta y busco la llave de la puerta, encontrándola a la primera. No me había dado cuenta de lo mucho que adoraba aquella casa, perdida en medio de los bosques Irlandeses, en un pequeño pueblo y rodeado por campos verdes. Miro la casa de madera del árbol, recordando cuando solo era un crío y subía allí con Lene, donde pasábamos horas. Cojo aire y entro en casa. La sangre de mi ceja está casi seca, aunque cuando me miro en el espejo de la entrada me doy cuenta de que aún está  hinchada. Miro de paso mi espalda y observo una quemadura considerable en la camiseta. Sin darle demasiada importancia me dirijo al baño, conozco aquella casa como la palma de mi mano. Una vez allí, me lavo la cara intentando quitar los restos de sangre. Escuece. El olor resulta nauseabundo, siempre he odiado el olor a sangre y ese sabor metálico que tiene.

Una vez he lavado mi cara pienso que ya tendré tiempo de lavar mi cabello y cambiar mi camisa, antes he de poner aquella casa a cubierto. Cierro todas las persianas aunque intento aparentar normalidad, no quiero que los vecinos nos tomen por una familia extraña. Sé que allí no me encontrarán, mis padres siempre han mantenido a salvo aquella casa. Aún así, si llegase, solo me encontraría a mí y ellos estarían a salvo. -Eres idiota Oliver.-me susurro a mí mismo, pero el único lugar que había venido a mi mente era aquel, tal vez porque era el refugio del niño que fui algún día. Uno siente, cuando es niño, que su casa es el lugar más seguro del mundo.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Jue Feb 09, 2017 3:22 pm

Jeanne estaba ocupada trabajando en un trabajo para sus estudios, concentrada buscando unos ingredientes en la estantería provisional que había colocado en uno de los múltiples cuartos vacíos de la casa de los Griffin. Nicholas se había empeñado en que cuando fuera a Inglaterra viviera con él y de todos modos no era mucho peor que estar en su propia casa. Lo que más echaba de menos era la elfina doméstica. Estaba concentrada, sola, cuando escuchó unos pasos detrás de ella acercándose. Nicholas, por supuesto. Las manos del rubio recorrían los brazos de la joven y sus labios se concentraron en su cuello. Jeanne no pudo evitar poner una mueca de asco, de hastío, en su rostro que por suerte él no podía ver. No quería que la tocara. -Esta noche no, Nicholas... -Murmuró, empujando suavemente a su prometido en un intento de sacárselo de encima que evidentemente no surgió efecto ya que el chico consiguió girarla y la acercó aún más a su cuerpo, abrazándola por la baja espalda y tocando por debajo de este sin ningún reparo. Se acercó para besarla pero antes decidió replicar. -Estás toda la semana fuera, Jeanne... Y últimamente no quieres nunca... -La castaña abrió la boca para contestarle algo, cualquier cosa con tal de que dejara de tocarla... Pero por suerte o por mala fortuna, en ese momento un elfo tocó la puerta de la habitación. El pequeño ser tembló ante la mirada airada de su amo, que acababa de soltar a su prometida y Jeanne se le adelantó para evitar que aquella criatura sufriera la frustración de Nicholas. -¿Qué pasa? -El elfo les miró tembloroso. -Ha venido el señor Jonathan... Dice que necesita su ayuda. -Nicholas rodó los ojos y salió de la habitación hecho una furia. Jeanne al reconocer e nombre del joven sintió un escalofrío y agradeció que el rubio se le hubiera adelantado. Corrió escaleras abajo detrás de él, entrando en la sala justo cuando su novio ayudaba a sentarse en un sofá a su amigo.

-¿Qué ha pasado? -Preguntó el rubio, mandando a los elfos que trajeran algo para curarle las heridas. -Blackbourn, un idiota... -Murmuró entre dientes, claramente dolorido. Nicholas resopló y Jeanne sintió como si el corazón se le detuviera. Por un momento sintió que el mundo se le caía encima, le faltó el aire... -Lo conozco, menudo grano en el culo ha sido siempre. -El joven enarcó una ceja, mirando al herido. -¿Has terminado con él...? -Jeanne quiso gritar, querría haber dicho algo, hacer algo, pero sólo pudo quedarse ahí de pie, temblando ligeramente. De todos modos él enseguida negó. -Porque no he podido. Maldito bastardo, se me ha escapado por poco. Se ha desaparecido en el último momento el muy cobarde. -Y de nuevo, Jeanne pudo volver a respirar, notando como el nudo que se había formado en su estómago se aflojaba. -Pero creo que ha quedado peor. La próxima vez no tendrá tanta suerte. -Refunfuñó, pegándole un manotazo al elfo que intentó curar una de sus heridas. Jeanne volvió a sentir angustia, deseaba que estuviera exagerando y que Oliver estuviera bien... El Sectumsempra que habían usado contra él era bueno, aunque él lo contenía bastante bien. -Jeanne, guapa, ¿no tendrás nada para esto, verdad? -La chica observó con fingida preocupación al joven y negó lentamente, mintiendo. -No, aquí no. Pero en Salem sí, puedo hacerte una poción. -El joven pareció pensárselo. -¿Y cuanto tardas? -La chica respondiendo rápidamente, añadiendo horas a la suma de una poción que de todos modos ya tenía hecha. -Pues poco más de un día. -Nicholas refunfuñó por lo bajo y la miró. -No tardes. -Más que una petición, fue una orden y ella, complaciente le sonrió y se dio media vuelta para irse. Aunque por mala suerte no se libró de que él la siguiera y le robara un beso antes de irse.

Jeanne subió corriendo, con el corazón en un puño, latiéndole con fuerza, molestándole en el pecho. Recogió todas las pociones curativas que tenía hechas, de modo preventivo, y sin más que una capa echada encima se desapareció. La oscuridad reinaba en la Irlanda en la que se apareció. Ni corta ni perezosa buscó dentro de su bolso extensible una poción que se aplicó en las muñecas en abundancia. Murmuró unas palabras, un hechizo, y pensó con intensidad en la persona a la que quería llegar. Una imagen fue visualizándose en su mente, y antes de que se desvaneciera, se desapareció con la imagen en mente. Frente a ella se materializó una pequeña pero adorable casa que en ese momento parecía desierta. Ella sabía que no era así, ¿a qué otro lugar podría haber ido? Además, la poción no solía fallar y no le habría mandado ahí si no hubiera estado cerca de él. Sólo funcionaba en distancias cortas. Se acercó a la puerta y tocó, aún sin quitarse la capa, deseando que fuera él quién abriera la puerta. Que estuviera suficientemente bien como para hacerlo.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Jue Feb 09, 2017 4:25 pm

Arde. Noto como mi espalda quema de un modo poco común, tal vez la quemadura que tengo sea más de lo que pienso, aunque tampoco puedo verla. Me dirijo a la cocina ya que la herida ha dejado de sangrar, pero tal vez un poco de hielo no me venga mal para bajar el hinchazón. Noto como el ojo me palpita, tal vez por el golpe contra el suelo. Coloco el hielo contra mi ceja y me apoyo en el mármol de la cocina, pensando por unos minutos en el tipo que me había atacado. Estaba seguro que era uno de los nombres que se mencionaba en la carta, aquella que aún guardaba en la chaqueta. Me habían encontrado antes de que pudiese ser al revés, jamás pensaría que se molestarían en venir a eliminarme, pero quizá tenía lógica ya que yo quería hacer lo mismo con ellos. Pese a eso, me di cuenta que necesitaba entrenar, que no podía enfrentarme a ellos sin estar preparado, porque podría morir antes de conseguir lo que quiero. Miro a mi alrededor, hace algo de frío en aquella casa que lleva varios días vacía. No me he molestado en encender las luces, solo unas cuantas velas iluminan la estancia. Aquel era el hogar de mi infancia, ahora convertido en un escondite. Suspiro y una idea pasea por mi mente, hacía años que no pisaba aquel lugar.

Cojo fuerzas y decido subir al piso superior, donde se encontraban todas las habitaciones. No presto atención a ninguna excepto a la que está adornada con la letra "O" en la puerta. Entro con cuidado, como si todos los recuerdos fuesen capaces de saturarme con su intensidad. La habitación sigue igual que un par de años atrás, tal vez ya fuesen tres. Con sus paredes de color azul y aquel enorme mapa del mundo que adorna la pared derecha, donde de niño solía señalar aquellos lugares donde quería viajar cuando creciese. Era la habitación de un adolescente, con su armario, su cama grande y un escritorio donde hacía aquellos deberes durante el verano, sobretodo cuando iba a la escuela muggle. Sonrío con cierta nostalgia pero al hacerlo me doy cuenta que me duele todo, por lo que pienso que será mejor sentarme en el sofá. Bajo de nuevo las escaleras con cierto esfuerzo y enciendo la chimenea que hay junto al sofá, después consigo sentarme.

No sé cuánto tiempo pasa. Me quedo dormido en aquella posición y me despiertan unos golpes en la puerta. Me tenso de inmediato, ¿y si me ha encontrado? Podría darme el golpe de gracia sin mucha dificultad, pero algo me dice que si fuese el mismo tipo ni siquiera se hubiese tomado la molestia de tocar a la puerta. Pese a eso, saco la varita y me dirijo a la puerta de entrada. Observo la mirilla pero solo veo una sombra con una capa oscura que tapa gran parte de su rostro. Sé que el visitante no se irá aunque lo ignore, no está allí por casualidad. Abro la puerta y me asomo apuntando al extraño con la varita.- ¿Quién eres?-susurro. La oscuridad es la mayor aliada de aquella sombra, por lo que alzo la varita.-Lumos.-susurro y lo que veo me sorprende. Reconozco el perfil de ese rostro, y cuando el extraño alza la cabeza puedo ver los ojos azules que vuelven a tensarme.-¿Qué haces aquí? -pregunto con curiosidad. No entiendo qué la ha llevado hasta allí después de nuestra última charla.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Vie Feb 10, 2017 12:48 am

Jeanne no dejaba de darle vueltas a la situación, el miedo le encogía el corazón, le hacía temblar en la oscuridad. Pero no era el tipo de miedo cobarde de otras veces, esta vez era pura angustia, puro miedo de que Oliver estuviera realmente herido. No se paró a analizar ese miedo, esa preocupación insana por él, esa necesidad de ayudarlo, de protegerle de todo peligro, de alejarlo de esa mierda que iba a terminar con él si no tenía más cuidado. Por Merlín, menos mal que sólo había ido uno, de haber sido dos habrían terminado con él. El corazón le latía con más fuerza mientras esperaba que abrieran, mientras iba dándole vueltas al asunto. Sentía que podría llorar, gritar y maldecir a alguien todo a la vez. La tensión la consumía, la preocupación nublaba su juicio y lo único que quería era escuchar su voz. Aunque fuera para echarla, aunque fuera para dirigirle palabras de odio. Lo que fuera, pero que fuera él.

Cuando finalmente abrieron la puerta y escuchó su voz, recelosa detrás de una rendija de puerta abierta, sintió como si todo el peso del mundo se desplazara de sus hombros. Había tenido tanto miedo de que algo le hubiera sucedido... Jonathan no era precisamente compasivo, y tampoco era imbécil. Además, la cantidad de magia negra que conocía le pondría los pelos de punta a cualquier persona con dos dedos de frente. En parte por eso se había refugiado en las Pociones y nunca había querido saber nada de Encantamientos, si hubiera desarrollado habilidad por ellos le habrían forzado a aprender las mismas técnicas y a unirse a los mortífagos. Y ya como Pocionista en prácticas había tenido que ayudar a más de un herido, pero lo que recibían los de su bando no era nada alarmante. Lo peor era la parte que se llevaban los otros, lo que infligían los mortífagos que ella curó en más de una ocasión a los demás. Un escalofrío recorrió su espina, en parte de miedo porque él podía estar más herido de lo que parecía y en parte porque le aterraba pensar que tal vez no podría ayudarlo. Por mucho que hubiera curado en múltiples ocasiones los estragos del tipo de magia que lo había afectado ya que ella misma había sido víctima de la magia negra.


Sus ojos se clavaron en él cuando finalmente abrió la puerta, con precaución y apuntándola con la varita, como era lógico. No hizo ningún movimiento brusco para que no la maldijera por error y esperó a que él conjurara un Lumos. Levantó la cabeza y sus ojos buscaron su mirada, quién parecía sorprendido. El alivio momentáneo que sintió hizo que levantara más la cabeza, dejando caer la capucha, pero le fue completamente indiferente. -Me he enterado de lo que te han hecho. -Susurró a modo de toda respuesta, no quería entrar en detalles, no quería contarle que el que le había hecho daño no sólo había sido amigo de su hermano sino que ahora era un buen amigo de su prometido y que encima le había ido a pedir ayuda a ella. Creyendo que era de los suyos, creyendo que a Jeanne le importaba que le hubieran herido cuando atacaba a una persona inocente, creyendo que iba a ayudarlo. Le avergonzaba todo eso, le avergonzaba sobretodo porque si se lo contaba sabía que se ganaría su rechazo. Pero ella sólo quería ayudarlo, quería curarlo. Una mano se elevó inconscientemente hacia él, con lentitud, con cuidado de no asustarlo, y se colocó sobre su mejilla, haciendo que se quedara quieto y la mirara. -Gracias a Merlín. -Murmuró, aliviada mirándolo fijamente. Sus ojos repararon en la herida sobre la ceja y frunció levemente el ceño, no parecía profunda y ni siquiera tenía pinta de haber sido hecha con magia negra. Eso no podía ser todo, Jonathan afirmó que había quedado peor que él y el Sectumsempra que era capaz de contener con su propia magia era bastante malo, pero al menos Oliver podía moverse y hablar, definitivamente había visto cosas peores. Que la reconociera también era bueno, había ciertos tipos de magia que le habrían hecho perder la memoria y el juicio, podría haber intentado atacar incluso a su familia. No parecía que fuera el caso. -Estás bien...  -Suspiró, bajando la mano y bajando la mirada para sacar una bolsa de dentro de su capa. -Déjame ayudarte. Sé como tratar las heridas que tengas. -Sus ojos le miraron, implorando que le permitiera hacerlo, que no la echara, que no la odiara por ser tan cercana a su atacante que incluso sabia lo que le había sucedido, avergonzada pero decidida. Si no la dejaba ayudarlo iba a quedarse ahí con los remedios en la mano hasta que al menos los tomara él por su cuenta.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Vie Feb 10, 2017 5:35 am

Los golpes en la puerta me tensan. Miro el reloj que marca más de las diez de la noche y me extraño, está claro que no será ningún vecino ya que a aquellas horas, todo el mundo debía estar en casa. Los inviernos en Irlanda eran fríos, así que cuando el Sol desaparecía, todos se ponían frente a las chimeneas de sus casas. Me pongo nervioso porque después de lo ocurrido no quiero visitas, no estoy en un buen momento para fingir que todo va bien. La herida de la ceja no me preocupa, pero la espalda me arde y lo peor es que no puedo ver los daños. Suspiro y decido que es mejor ir a ver quién es, de todos modos no creo que sirva de nada fingir que no estoy allí cuando había encendido la chimenea. El frío era fuerte y la casa estaba helada, por lo que únicamente se podía estar frente al fuego, que chisporroteaba de una manera realmente hipnotizante.

Me levanto de mi asiento, notando como cien mil agujas se clavan en mi espalda. Maldigo todo lo que sé y después me dirijo a la puerta, donde soy capaz de identificar a mi visitante solo por la mirilla. Me veo obligado a abrir la puerta y mantener mi varita apuntando a la sombra. No puedo ver su rostro, aunque no parece la figura del tipo corpulento que vino a atacarme. Era más baja que yo, más delgada y si no me equivocaba, era femenina. No soy capaz de saber quién es hasta que alza el rostro y sus ojos se encuentran con los míos. Esos grandes ojos azules, sería capaz de reconocerlos en cualquier lugar. Parecen destilar preocupación, aunque estoy seguro de equivocarme. La última vez que la había visto no habíamos terminado precisamente bien, me había llevado una profunda decepción con ella. Pensaba que podría ser capaz, que tendría el valor para romper con aquello a lo que la ataron de pequeña. Que no querría acabar como su hermano. Pero ella me había dejado claro que tampoco quería acabar como mi madre. Me pregunté durante muchas horas, aquella noche, si realmente sería capaz de pasar toda su vida al lado de alguien a quien no ama y sin creer en lo que todos defienden, teniendo que inculcárselo a sus propios hijos.

El silencio inunda el lugar hasta que su voz rompe con el hechizo. Lo que me han hecho...Sonrío con cierta suficiencia, ambos sabíamos que aquello podía pasar, de hecho, sabíamos que pasaría. Siempre había dicho que moriría en un duelo, no era capaz de verme muriendo de viejecito. April siempre solía golpearme cuando decía eso, pero era algo en lo que creía desde que decidí vengar a mi madre. No digo nada, aunque el contacto de su mano sobre mi mejilla me tensa y a la vez me calma. Pese a eso, no puedo apartar los ojos de su rostro, parece cansada, bajo sus grandes ojos se insinúan unas sombras que podrían delatar que no ha dormido bien. Pero eso, me lo guardo para mí porque no soy el más indicado para juzgar el aspecto de los demás. Su propuesta me toma por sorpresa. ¿Curarme? ¿Por qué alguien de su bando querría curarme? No entendía nada. Me había dejado claro que no quería dejar lo que tenía, que no sentía el valor necesario para hacerlo. Pese a eso, ahora estaba en mi puerta dispuesta a curar mis heridas después de un duelo con alguien que era amigo de su hermano. No lo comprendía. Aquella chica era capaz de volverme completamente loco.-¿Por qué quieres curarme Jeanne? -pregunto en un susurro sin apartar los ojos de ella.- Si muero en el próximo duelo, todos los problemas se os habrán terminado.-añado. Si yo muero, la verdad es que ella ni siquiera tendrá a alguien que le recuerde que su hermano era un asesino. Todos los problemas relacionados con lo que me rodea se habrán acabado. Cojo aire y después vuelvo a mirarla con cierta severidad.-Además, ¿cómo sé que eres tú? Que no eres él, que viene a rematarme bajo tu aspecto.-susurro, nadie puede decirme que no es él con una poción multijugos, que piensa matarme una vez le haya dejado entrar. No parecen demasiado inteligentes como para pensar eso, pero no quiero arriesgarme. Pese a eso, algo me dice que ella es ella, empiezo a conocer bien las curvas del rostro de la chica.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Vie Feb 10, 2017 10:44 am

La chica notó como él se tensaba por su contacto pero no por eso le soltó, tenía que examinarle lo que al menos podía ver. Al menos su rostro no había sufrido mayores daños, pero por la expresión de dolor de él y por lo abatido que parecía, definitivamente algo peor le habían hecho. Temió que fuera algo que lo afectara por dentro, que fuera algún tipo de maleficio que requiriera la experiencia de un medimago. De ser así se lo iba a llevar a San Mungo a rastras si hacía falta. Con un poco de suerte ella sabría qué hacer y sería poca cosa.

-Porque en parte todo esto es mi culpa... -Murmuró, sintiendo como sus mejillas se enrojecían lentamente. -Nunca debí darte ninguna de la información que te proporcioné, vas a conseguir que te maten. Y... No quiero que te maten. -Susurró, mirándolo con intensidad. No creía que Oliver fuera realmente consciente de dónde se estaba metiendo, pero si empezaba a investigar no sólo podían matarlo, incluso podría encontrar una muerte dolorosa y lenta, una tortura y una extorsión. Le dolió en lo más profundo de su ser lo siguiente que dijo, sintió como si un millar de cuchillos se clavaran en su pecho. No podía creer que acabara de decir aquello, si él se moría ella... Ni siquiera quería imaginárselo, no tenía cabida en su pensamiento. Negó levemente con la cabeza y decidió optar por la opción más diplomática. -Los problemas nunca terminan para aquellos que nunca dejan de buscarlos. Si no eres tu, será otro. -Finalmente sus sentimientos la sobrepasaron.  -Pero por Merlín, Oliver, esto es muy peligroso... -Suspiró, pasándose un a mano por el cabello y echándoselo para atrás, desviando la mirada. Iba a matarla de angustia. La preocupación por él al ver que no pensaba hacer más que seguir con lo que tenía en mente, que no se había asustado, invadió cada célula de su ser.

Los ojos claros de ella se clavaron de nuevo en él, fijamente, en silencio unos segundos antes de volver a hablar. -Soy yo. ¿Quién más iba a saber que yo te querría ayudar? -Hizo una breve mueca, pensando en algo que le sirviera para verificar su identidad. -La primera vez que nos besamos descubriste que tenía un hermano encerrado en Azkaban, la segunda yo descubrí que tu madre había sido asesinada, la tercera vez pues... Yo te seduje, pero antes descubrimos que había una relación directa entre que tu madre fuera asesinada y que mi hermano fuera un asesino. La próxima vez que nos vimos yo te dije cosas horribles para sentirme mejor, intentando superar la muerte de el asesino de mi hermano, cosas como por ejemplo que sólo te compadecías de mi para regodearte. Y la última vez intenté enmendarme dándote información que terminará por matarte y eso pesará en mi consciencia. Fue la última vez que nos besamos, pero fueron unos besos amargos. -Tragó saliva. -¿Te sirve o prefieres hacerme una pregunta más concreta? -Metió la mano en su bolsillo interior, sin dejar de mirarlo y le ofreció su varita, tomándola ella por la punta y por tanto dándole el mango. -Y si quieres puedo tomarme todas las Pociones y ponerme todos los ungüentos antes de dártelos. -Dijo, con decisión. Le daba igual, no iba a dejarlo solo. Iba a ayudarlo, le gustara o no, aunque tuviera que buscar a sus familiares para que se lo hicieran llegar. -Soy yo, Oliver... -Murmuró, suavemente, no sabía cómo hacérselo entender, sólo era ella, sólo quería ayudarlo y que él se dejara ayudar...
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Sáb Feb 11, 2017 2:50 pm

Su contacto hace que me tense, aunque la verdad es que es una sensación distinta a la de hacía unas semanas cuando ella se presentó en la academia. Era una tensión que nada tenía que ver con el rechazo de aquel entonces, si no más bien todo lo contrario, era un acumulo de sensaciones contradictorias y a la vez mucho más poderosas que aquella vez. Quemaba a su paso, era como si el solo contacto de Jeanne hiciese que hirviese mi sangre. Mis ojos se clavan en los de ella con cierta dureza ya que no quiero que piense que aquello es culpa suya. A decir verdad, ni yo mismo había ido a buscar a aquel hombre, él había venido a encontrarme a mí cuando sabía que me encontraría indefenso. Debía admitir que pensaba que sería mucho más valiente que eso. Niego con la cabeza.-No es culpa tuya.-susurro.- Tú me diste lo que me pertenecía. Aunque no sé cómo ese tipo ha sabido cómo y dónde encontrarme, no le he visto jamás.-añado.-Aunque quizá solo intenta borrar sus huellas. Los muertos ni hablan ni pueden defenderse...-comento en un susurro quedo, como si fuese un pensamiento que brota de mis labios.

Tenía razón, la muerte solo induce a más muerte, pero yo no veía otra salida. Ahora todo parecía teñido de un color oscuro, pero no quería quedarme solo en esa visión. Sus palabras hacen que por un momento despeje todo pensamiento y me centre en lo que acaba de decir. Jeanne no quiere que muera. ¿Por qué? Ni siquiera yo comprendía a qué venía aquella preocupación.-Sabía que era peligroso desde el principio.-susurro intentando defenderme.- Si muero, también se terminarán las complicaciones para ti...No tendrás que sentirte obligada a ayudarme, no te pondrás en peligro por hacerlo.-comento. Sé que aquello que ha hecho la chica es una temeridad, por lo que no comprendo nada, no la dejaría poner su vida en peligro así.

Me mantengo receloso. No sé si puedo fiarme de alguien que se presenta en mi puerta justo después de un duelo. Pese a eso, su relato me deja exhausto. Aquellos detalles solo podría saberlos la verdadera Jeanne, porque de no ser así ella estaría muerta. Mi mano sube por su mejilla y recorro la curva de su rostro con la yema de mis manos. Sí, es ella. Me aparto ligeramente para dejarla entrar en casa, no nos conviene mantener una charla en la puerta de mi casa. Cojo su varita y la dejo pasar sin más.-Sé que eres tú.-susurro. Nada más importa, quiero pedirle que se quede allí conmigo, que me cure las heridas como hizo en Islandia con solo su presencia. La observo entrar y cierro la puerta tras de mi, apoyándome en ella y notando como mi espalda arde de una manera más intensa que antes.- Joder...-susurro en voz muy tenue, no puedo verme la herida pero creo que el dolor está yendo a peor. Me deshago de mi camiseta y me dirijo de nuevo hacia ella.-Dime que tienes algo para esto...-susurro con una mueca de dolor.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Dom Feb 12, 2017 3:59 am

Jeanne negó suavemente con la cabeza, algo desesperada porque no había modo de hacerle entender tantas cosas. -No te haces ni una idea de lo que son capaces de hacer y de qué recursos tienen. -Lo miró, fijamente. -Y si ya has empezado a hacer preguntas te aseguro que algún soplón lo ha oído y ha sacado partido de ello. Bastaría con que te vieran merodear por dónde no debes ir y ya sería suficiente para que investigaran de dónde has salido. -Oliver subestimaba a las personas a las que se enfrentaba y no era consciente de los muchos seguidores de Voldemort que habían escapado del brazo de la justicia y paseaban como ciudadanos normales por las calles y no solo seguidores activos, sino también personas que les daría una mano. Gente como Nicholas, por ejemplo.

No entendía que no era peligroso, era mucho más que eso, de un peligro se podía salir victorioso, de eso... Tenía difícil escape, pero si paraba ahora todavía estaba a tiempo... -Aún así, se asemeja más a un suicidio que a otra cosa. -Sentenció, intentando hacérselo entender. Nada de eso iba a devolverle a su madre. Aunque sí que a lo mejor le reunía con ella. Sus palabras se clavaron dentro de su pecho, como pequeñas dagas. Los ojos azules de ella se abrieron con horror, clavándose en él con el iris dilatado. -¿Cómo puedes decir algo así? Para empezar, si hago esto es porque quiero y en segundo lugar, yo no sacaría ningún beneficio de que tu murieras. Ni lo deseo. -El tono fue bajando hasta que se convirtió en un susurro. En parte le horrorizaba que pensara así, pero sabía que en el fondo tenía todo el sentido del mundo. ¿Qué podía esperar él de una persona como ella? Lo que acababa de decirle, básicamente. Que lo considerara un problema, pero el problema definitivamente no era él. Él era el remedio.

Finalmente él pareció creerla, dejar sus recelos atrás, era ella porque aunque no hubiera querido decirlo, sólo le habrían arrancado esos secretos después de torturarla. Y conocía a más de una persona a la que no le habría temblado el pulso al eliminarla por dónde se estaba metiendo. La caricia de su mano consiguió que su estómago se encogiera, como si diera un salto al vacío. Entró en la casa, sintiéndose aliviada cuando escuchó como la puerta se cerraba tras ella. Sólo pudo observar fugazmente lo que tenía frente a ella y bastó para que sus ojos fueran a una foto donde salían cuatro niños y dos adultos. La voz de Oliver hizo que se volviera a girar hacia él. El corazón le latía fuerte y tenía la sensación de que le había subido hasta la garganta. Puso una mano sobre su hombro para hacerle girar ya que en el pecho no tenía nada. Lo que vio la tranquilizo, podía tratarlo y no era tan horrible como se había esperado. Aunque era bastante malo, ella se había puesto en las peores situaciones posibles. -Sí, claro que sí. -Susurró, aliviada, bajando la mano de su hombro. -Pero vas a tener que sentarte o tumbarte porque al principio el remedio duele un poco y agradecerás no estar de pie. Pero te prometo que enseguida sentirás alivio y en unos pocos minutos no sentirás dolor. Tardará un día en curar pero ya no te dolerá. -Ese maleficio le gustaba bastante a su madre sobretodo cuando eran pequeños y más que ella, lo recibió Geldert. A ella le reservaba cosas que no la dejaran marcada. Su padre después les daba los remedios hasta que Jeanne empezó a saber hacerlos.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Dom Feb 12, 2017 7:49 am

Sonrío con ironía. La verdad es que sí sé qué son capaces de hacer porque mi madre provenía del mismo lugar que ella, y sé cómo pueden acabar. Niego discretamente con la cabeza, como si quisiera deshacerme de un pensamiento que me atormentaba. -Sé qué son capaces de hacer, pero no me voy a amedrentar por eso.-susurro. No quiero hablar más del tema, no le debo explicaciones igual que tampoco ella a mí. Éramos personas de mundos completamente opuestos, personas demasiado distintas para entenderse a la perfección. Pese a saber eso, el destino siempre conseguía juntarnos, era una treta macabra y a la vez divertida. Mis ojos se quedan colgados de los suyos, sin ser capaz de evitarlos o separarlos.-No importa, pienso acabar con esto.-añado con decisión. Cueste lo que cueste y aunque me quede por el camino.

Tal vez tuviese razón, pero eso no quitaba la idea de mi mente. Un suicidio si conseguía justicia me parecía un buen final, aunque el único miedo que tenía de morir era que les pudiese suceder algo a mis hermanas. Mi padre...aquel hombre ya no podría aguantar más pérdidas, su rostro y cuerpo habían envejecido una infinidad de años después de la muerte de su mujer, aquella a la que había amado tanto como ella a él. Tenía lógica, ella lo abandonó todo por irse con él, un muggle...cuando eso iba en contra de todas las creencias que le habían inculcado. Los admiraba profundamente por ello. Las palabras de la chica me descolocan, no las comprendo. ¿Qué importaría si muero? La observo mientras ella tiene los ojos abiertos de par en par pero los míos no los esquivan.-No digo que lo desees...-susurro. Aunque el no desearlo no tenía que significar que le importase. Cojo aire y la dejo pasar.

Ella pasa al interior de la casa y se queda observando la decoración del lugar. Era una casa familiar y como tal, estaba llena de fotografías familiares. Había algunas en las que aparecía solo mi madre, aunque en la mayoría siempre había la presencia de alguno de los cuatro niños. De niños habíamos sido muy parecidos. Observé unos segundos las fotos de cada uno. En una se podía ver a Joy, con sus largos cabellos dorados y enormes ojos azules, siempre se había parecido mucho a mi madre, en esa foto tiene unas largas trenzas que le dan un aspecto infantil. Después, en otra foto aparece una niña de apenas dos años, pelo corto y rizado, de color dorado como la anterior y sonrisa traviesa: April.  En la tercera foto aparecen dos niños. Uno de ellos es una niña con vestido de lunares y cabellos rubios, a su lado, un niño de pelo corto y que a pesar de ir vestido con un mono elegante, sus manos y boca están llenas de chocolate. Recuerdo aquel día a la perfección, mi madre se enfadó mucho conmigo cuando ensucié el vestido de Anna, también lo mucho que lloró mi hermana. Finalmente, observo la foto en la que ella se ha fijado. En esa salimos los seis. Mis padres se ven riendo mientras nosotros intentamos posar.- Debía tener unos cinco años ahí.-susurro. Sonrío con cierta nostalgia antes de volver a preocuparme por mi espalda. Ella se gira y me observa, mi pecho está limpio, por lo que veo como la preocupación se desvanece en sus ojos. Asiento y me dirijo al sofá, primero me siento y espero a que la chica se reúna conmigo frente a la chimenea, es el único sitio cálido de la casa. -Vale, estoy preparado.-digo antes de coger un cojín entre mis brazos y prepararme para lo que venga.
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Re: Stand by me, nobody knows the way it's going to be {Jeanne}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Dom Feb 12, 2017 9:49 am

La chica se lo quedó mirando en silencio unos largos segundos antes de desviar la mirada. Empezaba a dudar si lo que corría por Oliver era valentía o más bien una necesidad masoquista de terminar muerto. Pero lo que sí sabía con certeza era que no se podía razonar con él, no parecía dispuesto a escucharla, a plantearse lo que iba a hacer. Tal vez era la persona más testaruda que había conocido, aunque curiosamente, en realidad conocía a poca gente con esa cualidad. El último gran testarudo que conoció era su hermano, y no había terminado demasiado bien. Pero por supuesto no se lo dijo, no iba a compararlo con el asesino de su madre. De todos modos, aunque en ciertas cosas tenían similitudes, definitivamente eran diametralmente opuestos. Intentó no pensar demasiado en eso ni en el hecho de que sí la considerara tan horrible como para encontrar beneficio alguno en su posible futura muerte. Un escalofrío la recorrió al pensar en la escena de cuando se enterara. Tendría que fingir que le daba igual. A lo mejor a eso se refería. Desvió esos pensamientos, desplazándolos en un rincón de su mente y entró en la casa, afianzando el pequeño bolso de tela dónde llevaba un sinfín de remedios.

No pudo evitar fisgar la foto que estaba justo enfrente de ella, incapaz de desviar la mirada de ella durante unos segundos. Parecían tan felices. Un nudo se le formó en la garganta al pensar que su hermanos había terminado con esa felicidad, que Geldert se había llevado de esa casa la posibilidad de hacer más fotografías de los seis juntos en un futuro. Observó entonces a su madre, preciosa, de aspecto alegre ¿cómo no había terminado sus padres con esa sonrisa, aquellos que ordenaron su muerte? Su propia madre había erradicado de sus dos hijos las sonrisas infantiles y dulces y ya nunca habían reaparecido en sus rostros. Definitivamente era muy diferente a ella. Se sonrojó al escuchar su voz y su mirada se fijó en el único niño de la foto, era realmente encantador. Volvió a girarse hacia él, avergonzada. -Perdona. -Se centró en su herida, pensando en el nombre del ungüento que debía sacar.

Le siguió procurando no fisgonear nada más, aunque no pudo evitar sorprenderse de ver tantas fotos y objetos personales, en su casa el ambiente era completamente opuesto. Las pocas fotos que habían no tenían ese aire tan dulce o familiar, eran más bien frías y altivas, y desde luego no había tantas. Además, la decoración se privaba de tener cualquier relación con sus ocupantes. Se sentó junto a él, poniéndose el bolso sobre las piernas y buscó dentro de este, a la vieja usanza, el remedio que iba a necesitar, ya que él tenía su varita. Finalmente encontró el ungüento y se aplicó una buena cantidad en los dedos. Al escuchar su consentimiento puso una mano sobre su hombro para que avisarlo de que se preparara. Empezó a aplicárselo, notando como él se tensaba por la incomodidad. -Tranquilo, esto se pasa... -Le dijo, con dulzura. Terminó de ponérselo, aplicando generosamente y con cuidado. Cuando su piel lo absorbiera empezaría a notar el alivio y después ya no sentiría dolor. Alejó las manos de él, limpiándose los restos del ungüento con un pañuelo.

Decidió ayudarlo a pensar en otra cosa mientras los agónicos pero escasos minutos en los que le iba a escocer pasaban. -¿Sabes? No he podido sacarme de la cabeza ni uno de los besos que nos hemos dado o de las palabras que nos hemos dicho... Todo lo horrible que te he hecho sobretodo. -Suspiró, agradeciendo que estuviera girado ya que se sentía más segura para decirle todo eso. -No te he podido sacar de mi cabeza ni un minuto... Ni cuando él me tocaba... Solo podía pensar en el asco que sentía y en lo mucho que desearía que fueras tu. -Se acercó un poco más a él y susurró en su oído. -Cuando escuché que te habían hecho daño, aunque no te lo creas, lo primero que pensé es que como te hubiera matado, yo... No respondía de mis actos. Y me hubiera dado igual que se enteraran, pero no hubieran salido impunes.
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