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I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

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I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Miér Feb 01, 2017 2:27 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Habían pasado tres semanas de la muerte de su hermano cuando Jeanne regresó a Inglaterra por petición reiterada de Nicholas, quién la había ido a visitar algunas semanas antes pero insistía en que los preparativos de la boda se estaban retrasando demasiado. Al llegar a casa la joven olvidó el verdadero propósito de su regreso. Al subir a su habitación escuchó ruidos en la de enfrente, la que había pertenecido a Geldert. Al asomarse observó con horror como los elfos domésticos se deshacían de sus cosas. Ella nunca había sido demasiado mezquina con aquellos seres pero la rabia la poseyó y a voces obligó a todos aquellos temblorosos seres a dejar todo como estaba y largarse. El terror era lógico ya que el castigo que iban a recibir de Sondra Wadlow era mucho peor que cualquier ira de Jeanne. Recorrió la estancia, rescatando todos esos objetos personales más significativos que pudo encontrar. Dentro de un cajón de la mesilla encontró un pequeño montón de cartas, la chica se sentó sobre el colchón y sacó su correspondencia. La mayoría de cartas eran de mujeres, algunas de ellas de su prometida, pero las que realmente le interesaron llevaban el nombre de su mejor amigo en el reverso.

El corazón se le detuvo por un momento, recordando la última vez que había pensado en aquel nombre. Un malestar generalizado invadió cada célula de su cuerpo, obligándola a detenerse un momento. La información que contenían aquellas misivas no le correspondía a ella, ni a sus padres. Supo bien a quién debía dárselas. Era una idea bien estúpida que en realidad no debería estar tomándose enserio, pero terminó haciéndolo. Después de pasarse todo el día con Nicholas, hablando de la boda fingió estar enferma para volver a su casa antes del atardecer. Evidentemente ese no fue el rumbo que tomó, y eso era lo que la había llevado hasta Bulgaria.

Era de noche cuando llegó. Una figura oscura se materializó en las cercanías de la Academia de Aurores de Bulgaria, levantando un pequeño viento allí dónde su presencia apareció. La mirada de ojos claros de la joven se elevaron hacia el imponente edificio que albergaba a los futuros aurores y la determinación abandonó su cuerpo. El raciocinio había vuelto de manera intermitente a su mente, haciéndola dudar, detenerse en su camino desde Inglaterra. Aquello no tenía ningún sentido, era un suicidio en muchos sentidos. Se había intentado convencer de que lo mejor era dejar las cosas como estaban y dejar de complicar las cosas. Y seguramente era así. Pero otra parte de ella la obligaba a moverse. Nada más llegar a Bulgaria había decidido usar el método tradicional de la aparición para no alargar más aquello, porque cuanto más tiempo pasara, más posible era que se arrepintiera antes de hacer nada.

Durante el camino estuvo rememorando el día del funeral de su hermano. Todo lo que había sentido aquel día seguía con ella, la rabia había menguado hasta casi extinguirse, pero lo demás seguía vívidamente dentro de ella. También permanecía con ella los sucesos, cronológicamente ordenados en su mente, los recuerdos eran completamente nítidos a pesar de la carga emocional que deberían emborronarlos. Por ejemplo, recordaba perfectamente todos los segundos que habían precedido a la marcha de Oliver, la soledad le cayó encima todavía con más intensidad y para dramatizarlo todo todavía más la lluvia empezó a empaparla, calando de frío sus huesos, pegando a ella toda la tela negra que la cubría. No por ello se fue de allí, se sentó en el suelo junto a la lápida de su hermano, apoyando el costado en esta y dejando que sus lágrimas calientes se mezclaran con las gotas frías de la lluvia. No supo cuanto tiempo pasó, no era consciente realmente de lo que sucedía. En un punto dejó de llorar y se limitó a estar ahí sentada con la mirada perdida. Si su padre no hubiera aparecido tal vez todavía estaría sentada en el mismo sitio. Debido a aquello estuvo enferma algunos días pero eso no impidió que regresara a Salem. Era mucho mejor estar ahí que en su casa, además de que no podía perder tantas clases.

Se llevó una mano al bolsillo interior de la túnica, asegurándose de que las cartas seguían ahí. Decidió quedarse debajo de un árbol cerca de la verga metálica que delimitaba el recinto de la institución. No sabía si había restricciones de algún tipo que denegaran el acceso a externos, como en Salem, dónde por ejemplo los hombres no podían pasar y tampoco sabía dónde encontrarlo. Ahí de pie se sintió un poco estúpida ¿cómo iba a hablar con él si no se atrevía a ir a preguntar? No quería que nadie la viera así que no tenía más remedio que esperar medio oculta en las sombras que a Oliver Blackbourn se le ocurriera salir un sábado por la noche, aunque con la hora que era tal vez debería esperar más bien a que regresara.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Jue Feb 02, 2017 1:39 pm

La chica negó suavemente con la cabeza, mirando el papel arrugado, hecho una pelota en la palma de la mano del chico. Ella no hablaba de Geldert, era consciente de la mala persona que había sido en vida y ahora muerto no pretendía enaltecerlo. Fue un buen hermano, porque con ella fue siempre bueno, pero en general, en balance, fue una mala persona. Un asesino despiadado. -No estaba hablando de mi hermano. Él no fue una buena persona. -Se abrazó a si misma, sintiendo todavía más frío al decirlo en voz alta. Costaba reconocer ese tipo de cosas, aunque las tuviera asumidas, no era lo mismo escucharse a uno mismo diciéndolo. -No creo que la conocieran, es evidente que no era algo personal. La causa que creían justa era lo que era realmente les motivó a hacerlos. -Eso tal vez empeoraba la sensación del chico, pero era la verdad. Ninguno de los dos hablaban de ninguna víctima en aquel pergamino con afecciones personales, era más bien como una lista de tareas, cosas a hacer. No eran personas para ellos, eran deberes. Había leído como hablaban de tantas personas, a veces ni siquiera de objetivos fijos, simplemente ir a algún pueblo concreto y deambular hasta encontrar una familia de muggles que les sirvieran... Era sumamente frío, esterilizado, impersonal, cruel.

Sus palabras se clavaron como dagas en su pecho. Levantó los ojos de nuevo a los de él, quedándose pegada a su mirada, pero no porque le gustara como la miraba sino porque más bien la horrorizaba. En el fondo tenía razón, no eran capaces de querer nada más que a la sangre pura, su estatus y su propio ser. Las personas con otro tipo de sentimientos eran rápidamente neutralizadas, se acababa con esas naturalezas capaces de sentir otra cosa que no fuera odio por los demás o amor por si mismo o el del deber para con la sangre. No se permitían otros sentimientos. Su madre se lo había dejado claro cuando no era más que una niña, bastante alegre, atípica en el ambiente en el que se criaba. Se preocuparon de modelar a su hija a su gusto, a asegurarse que iba a ser una mujer purista como debía ser. No se lo contradijo porque era cierto, el amor que eran capaces de sentir se centraba en ellos y en su apellido.

El desprecio que emanaban de los ojos de Oliver la hicieron sentir pequeña, un ser repugnante y odioso que no merecía ni cruzarse en su camino. Quería desviar la mirada pero el horror que sentía la mantenía unida a esa mirada furibunda. Finalmente desvió la mirada a sus propias manos, incapaz de seguir soportando aquella mirada. Era demasiado para ella. -Una vez te dije que yo, al igual que tu, querría venganza. Y supongo que también es mi manera de terminar con esto. -Suspiró con pesadez al escuchar como le pedía que se largara, sí, sería lo mejor. Sin decir nada más se dio media vuelta, dándole la espalda al chico y decidida a dar el primer paso para alejarse de él. No lo soportaba más, era demasiado cobarde para todo aquello. Entonces un viento fuerte la sacudió, dejándola un momento en el sitio. El viento se intensificó bastante y por algún motivo eso detuvo su huida. Seguramente porque había estado esperando una escusa para hacerlo. Volvió a girarse para mirarlo, buscando su mirada y antes de dejar que hablara se puso de puntillas tomándolo de las mejillas y le besó en los labios. Mantuvo sus labios presionados con intensidad sobre los de él, inmóviles durante unos segundos, luchando por no llorar. Al menos se despediría, aunque ahora él la apartara de un manotazo. No le importaba, ya hacia rato que había perdido su orgullo. Se había humillado en el instante en el que había ido a buscarlo, ya no tenía nada que perder. El miedo se afianzaba en su pecho y eso hizo que se le amargara el beso, odió el beso en el preciso instante en el que se lo dio. Sabía a odio, a despedida y a dolor. Había sido una estupidez.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Jue Feb 02, 2017 2:18 pm

Ella niega la cabeza y me sorprende que admita la verdad, que su hermano era un monstruo capaz de matar sin necesidad de tener verdaderamente motivos. Para mi, el hecho de que mi madre se hubiese enamorado de un muggle era algo normal, tan sencillo como respirar, pero para ellos era una abominación para la magia y sobretodo para la sangre pura que poseía mi madre. Miro a Jeanne intentando comprenderla pero no veo nada, no entiendo por qué, después de las evidencias, sigue empeñada en quedarse allí, dejando las cosas pasar.-Tu hermano era incapaz de comprender por qué una mujer de sangre pura, como mi madre, se enamoró de un muggle como mi padre.-susurro.-Ninguno seríais capaz de comprender eso, para vosotros es algo que si sucede debe ser eliminado. Tal y como hicieron.-añado. Así había sido, les habían usado para que mi madre desapareciese del mapa. ¿Qué iba a hacer mi padre? Era muggle, de un solo movimiento de varita sería tumbado. Aquel hombre que antaño solía tener un porte elegante...Lo había visto consumirse de pena desde que ella se fue. De nuevo noto esa punzada de dolor en mi pecho y miro a la chica con cierta rabia por haberme recordado todo aquello. Algo se aclara en mi mente cuando pronuncia las palabras "causa justa".-¿Te parece una causa justa?-le pregunto, esta vez clavando mis ojos en ella sin poder evitar que la curiosidad aflorase.

No me contradice, por lo que asumo que tengo razón. Ella, su familia y todos los que la rodeaban eran de aquellos capaces de amarse solo a sí mismos, serían incapaces de llorar una muerte de un ser querido. Aquella tarde en el cementerio no vi ni una sola lágrima en los ojos de sus padres, la pérdida de un hijo no debería ser llorada así nunca, seas del bando que seas. La observo sin poder despegar mis ojos de los suyos, tan llenos de pena que no sé si creerla esta vez. Jeanne ha demostrado ser una mentirosa, alguien de ser tan voluble como inconstante. No estaba seguro de cuáles eran sus anhelos o sus creencias, se mantenía tal y como esperaban de ella, limitándose a existir sin llamar la atención.

Sus palabras hacen que una sonrisa irónica aparezca en mis labios, haciéndome negar con la cabeza. -Esto no ha hecho más que empezar.-susurro.-Pienso acabar con todos ellos aunque eso me cueste la vida.-añado con la voz queda. No pienso escatimar en esfuerzos, esa carta ha hecho que me de cuenta de lo poco que les importaba matar a mi madre. La muerte no me daba miedo, así que no pensaba echarme atrás ahora. Ella se dio la vuelta y pensé que se marcharía, pero no lo hizo, el viento actuó en forma de pared. Se quedó unos segundos quieta y yo no pude apartar mis ojos de ella, relajándome por primera vez ahora que no me miraba con aquellos grandes ojos llenos de culpa. Mi sorpresa es mayúscula cuando ella se gira y toma mis mejillas entre sus manos, juntando sus labios con los míos una vez más. Me quedo completamente inmóvil, sin comprender nada. ¿Qué quería decir eso? Mi cabeza intentaba buscar una explicación mientras ella me besaba. Sentía una contradicción partiéndome en dos, queriendo besarla y apartarla a la vez, pero al final actuó la más sensata. Puse mis manos en sus hombros y la separé, lo justo para que dejase de besarme pero sin ser brusco. Por primera vez la miraba, estaba tenso pero había dejado el desprecio a un lado.- ¿A qué viene esto ahora?-pregunto sin comprender nada.-No sé cómo jugáis vosotros, pero yo no sé jugar a ese juego.-le susurro, esta vez dejando ver algo de tristeza arrastrando mis palabras.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Jue Feb 02, 2017 2:56 pm

Jeanne no supo que contestar. Nunca se lo había planteado. Para ella no existía la posibilidad de enamorarse y mucho menos de un impuro. En su educación no se planteaba esa posibilidad. La única opción que tenía era casarse con alguien de su estatus y a poder ser sin enamorarse. Seguramente la madre de Oliver había recibido la misma educación pero al final había escogido su propio camino, eso era admirable aunque ponía el vello en punta el pensar cómo había tenido que pagar por aquel atrevimiento. Desvió la mirada de nuevo de él, sin saber qué decirle incluso después de darle vueltas al tema. Ella no tenía ninguna opinión propia formada al respecto y la aprendida no sabía si se la creía. -Yo no he dicho que me pareciera justa, sino que a mi hermano se lo parecía. -Contestó, con diplomacia, sin mojarse. Pero la rabia que traslucía en sus ojos hizo que dudara, haciéndola querer añadir algo más. Sólo, por Merlín, que dejara de mirarla así. No podía más. -Pero no. Sólo ha traído muerte y sufrimiento, una causa que sólo hace daño no es justa para nadie, es una aberración. -No podía decir que no creyera en la pureza de sangre porque no lo sabía ni ella, pero lo que sí sabía es que no valía la pena ni morir ni matar por ella. Al final se habían perdido más familias puras de las previstas con la desaparición de los Wadlow, por ejemplo.

También se quedó sin palabras el escuchar la vehemencia con la que reclamaba su venganza, Oliver iba a terminar muy mal. No tenía ni idea de lo que decía, la gente a la que iba a enfrentarse eran asesinos de verdad, gente a la que no le temblaría el pulso llegado el momento, que lo mandarían al otro mundo de una simple luz verde sin dudarlo. El beso no duró mucho, él la apartó pero ella llevaba segundos queriendo hacerlo, pero no tenía el valor necesario porque sabía que hacerlo significaba muchas cosas. Y ninguna era de su agrado.-He sabido que era un error en el momento que lo he hecho. -Murmuró, con humildad, soltándolo inmediatamente y alejándose un paso. No soportaba su cercanía, la destrozaba por completo. Inhaló profundamente, intentando ordenar sus ideas por un momento. Observó la tensión de su cuerpo, su desagrado. Realmente quiso llorar. Vio el asco que le provocaba y una vez más quiso huir y no mirar atrás. Iba a hacerlo, pero sus palabras la retuvieron.

Notó el tinte de tristeza que desprendían sus palabras pero aún así, le molestaron, despertaron lentamente en ella la semilla de la rabia. -No estoy jugando a nada, Oliver. Lo creas o no. No todo lo que hago es para hacerte daño y tampoco pretendo manipularte. -Su delgado cuerpo empezó a temblar, aunque no sabía si era de rabia o de frío. Era la primera vez en mucho tiempo que había sido algo parecido a valiente y sin duda tardaría mucho en volver a hacer nada tan estúpido e irresponsable. -¡Maldita sea, Oliver! Acepta mis malditas disculpas para que pueda seguir con mi vida. ¿No entiendes que traerte la carta es mi maldita manera de intentar redimirme? Ya no puedo humillarme más por ti. ¿Qué más quieres? ¿Que te suplique? -El volumen de su voz aumentó ligeramente y unas lágrimas empañaron sus ojos, aunque no llegaron a caer. Tal vez no habría reaccionado de ese modo si no se sintiera tan rota por dentro, si no lamentara toda aquella situación, si ya no le quedara ni un ápice de orgullo al que aferrarse. -Perdóname. Dime que me perdonas, aunque sea temporal, aunque sea mentira... Por favor. -El vacío que sentía en su pecho le daba ganas de echarse a llorar, de romper algo y de encerrarse en su habitación a pensar. Tal vez cuando regresara se dedicara a estudiar, quizás haría una poción para dormir porque de otra forma no iba a poder conciliar el sueño, no iba a poder encontrar consuelo, porque sabía que aunque él accediera a perdonarla lo haría por pura lástima, por su propia presión estúpida. Era demasiado bueno. -Déjalo, no te quiero obligar a que me perdones. No tiene sentido, es una contradicción en si misma. -Se pasó una mano por el pelo. -Mejor olvídalo. Suerte con lo de tu madre. -Y quiso añadir que esperaba que ella no se interpusiera en su camino porque temía que él no iba a tener ningún reparo en llevársela por delante ahora, después de todo. La sensación que le quedaba es que la odiaba, de verdad, y que no podía hacer nada más. Simplemente la había cagado y ahora debía vivir con las consecuencias. Aunque tal vez en el fondo era lo mejor, así podría volver a su vida segura de siempre, sin más preocupaciones que elegir qué vestido caro ponerse o como hacerle entender a todo el mundo que no pensaba dejar de estudiar para casarse y que no pensaba tener hijos con tan poca edad, por mucho que se casara.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Jue Feb 02, 2017 4:11 pm

Veo como se debate entre lo que ella considera bueno y lo que no, entre la causa que llevó a su hermano a matar a gente inocente y la causa que ella realmente considera justa. La observo con detenimiento y curiosidad, intentando encontrar un ápice de humanidad en ella, algo que me demuestre que aún hay personas entre los puristas, personas en toda la extensión de la palabra. Sabía que mi madre no era lo habitual, que normalmente no solían renegar de aquello que les habían enseñado de pequeños para hacer su propia vida. Escucho sus palabras y las siento vacías, no me aportan nada que no sepa. Sé que su hermano consideraba esa causa justa, pero yo no he preguntado eso. Algo me impulsa a saber si también lo es para ella, si lo considera justo, si cree que hay que terminar con aquellos que son traidores o impuros.-Si te pareciese justa, deberías terminar conmigo aquí y ahora.-le digo sin ningún tipo de filtro. Soy un mestizo, hijo de un muggle y una bruja, mi sangre está sucia y mis ideales también, dudo que a su hermano le hubiese temblado el pulso para matarme. Su siguiente reflexión me tranquiliza, no sé por qué, pero me calma saber que ella no es un monstruo, que sería incapaz de matar por esa causa.-Una causa que te llena las manos de sangre, nunca es justa.-susurro.

Suena irónico que yo diga eso cuando estoy dispuesto a entregar mi vida por venganza. Pero no puedo dejar que aquellos que la mataron sigan haciéndolo, ya no es por mi madre, es por todas las madres, hermanas o hijas que van a matar sin que nada de ello pese en sus conciencias. No puedo entender como hacen de la muerte algo tan cotidiano, cómo pueden vivir rodeados de ella sin que ni siquiera les tiemble el pulso, sin sentir que el corazón les da un vuelco. Son tan fríos como aparentan. Todo eso se desvanece cuando sus labios besan los míos, me quedo completamente inmóvil, como si hubiese quedado completamente helado debido al frío viento que nos golpeaba. Era curioso cómo habían cambiado las cosas, hacía unas semanas, hubiésemos sido capaces de derretir hasta el último iceberg de Islandia, sin embargo, ahora nos estábamos dejando llevar por el frío que hacía en Bulgaria, sin oponer ningún tipo de resistencia. Mis ojos la miran, pero esta vez dejo a un lado la decepción. Me limito a mirarla como si hiciese tiempo que no la veía. No contesto a su pensamiento, me quedo paralizado.

La escucho con cierto asombro, no sé qué pensar. La verdad es que parece que ella es capaz de besarme y golpearme al mismo tiempo, sí que parece un juego a pesar de lo que dice. La veo desesperarse, gritarme y el eco que eso provoca en aquel lugar tan vacío, aquella noche tan oscura. La observo con fascinación y a la vez incredulidad, para después sorprenderme aún más cuando ella suplica que la perdone. No entiendo por qué necesita mi perdón, ¿qué cambia eso? -¿Por qué necesitas que alguien como yo te perdone?-pregunto en un susurro. Quiero saberlo, que por fin deje de esconderse detrás de ese caparazón de hielo. Me quiebro por dentro cuando escucho su voz suplicándome, haciéndome pensar que tal vez ahora sus palabras sean sinceras. Soy incapaz de decir ni una sola palabra, así que vuelvo a la realidad cuando la escucho retractarse, aunque si la miro me doy cuenta que lo hace solo por recuperar los pedazos de su orgullo perdido. La miro, pero no siento lástima por ella, está dónde quiere estar, es incapaz de salir de ese agujero donde ella misma ha decidido estar. No sé qué me lleva a hacerlo, pero mi cuerpo actúa más rápido que mi mente. Mi mano atrapa su muñeca y la atrae hacia mí, mis labios buscan los suyos, besándola con rabia. Recuerdo el sabor de esos labios. Pocos segundos después me separo en busca de aire y la miro.-No puedo perdonarte, las palabras no borran los actos.-susurro.-Solo los actos hacen que se puedan olvidar otros anteriores.-añado, aunque esta vez en un tono más cálido.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Sáb Feb 04, 2017 6:44 am

Aquel comentario le dolió, le pareció completamente fuera de lugar e incluso cruel. Ella no había hecho nada tan aberrante como matar por una causa. Sí, había martirizado a más de un impuro en el colegio pero nunca había llegado a hacerles daño físicamente. Simplemente se limitaba a hacerles desaparecer cosas, como libros, como los pantalones. Siempre a aquellos que veía débiles, por supuesto, no era tan valiente como para enfrentarse a alguien que pudiera plantarle cara. Había sido bastante cruel, fría e indiferente a los sentimientos de esas personas pero dentro de lo que hacían los demás, lo suyo era incluso suave. Excepto esa vez que le hizo la vida tan imposible a una Ravenclaw, un año menor, que estuvo apunto de dejar el colegio después de intentar tirarse de la torre de Astronomía. Pero al menos supo ver que era el momento de dejarla en paz y paró de molestarla. -Yo no soy una asesina. -Contestó en un tono seco, cortante. Sintió un pinchazo en el pecho pero lo ignoró, desviando la mirada. No fue capaz de contestar a su próxima reflexión. Si hubiera querido devolverle el comentario hiriente habría sido fácil, con decirle que su venganza entonces no tenía sentido, que si su madre pensaba así la estaba traicionando intentando vengarla. Pero no lo hizo, dejó que él le hiciera daño porque creía que tal vez así las cosas se compensarían. Ella ya le había hecho suficiente mal.


Su pregunta le hizo pensar, no se lo había planteado. ¿Porqué necesitaba el perdón de Oliver? Había dicho y hecho cosas peores, a esa Ravenclaw nunca le pidió perdón y nunca le importó como se sintiera. Sin embargo pensar que le había dañado a él le hacía sentir realmente mal. Se notó que le daba vueltas al tema porque se quedó en silencio, mirando un punto indeterminado detrás de él. Lentamente la razón, la que ella creía que era la verdadera razón, afloró en su pensamiento y salió sin más de sus labios. Sin filtro, sin pensarlo. -Porque nadie antes había esperado nada bueno de mi, nunca había decepcionado a nadie. Y odio esta sensación de culpabilidad. -Seguramente no iba a gustarle lo que le decía, la tacharía de egoísta. Pero era la verdad, no soportaba el dolor que le había causado. -Pero si odiándome te vas a sentir mejor, no me perdones. Viviré con ello. -Se resignó, alejándose otro paso de él. Oliver, que había sido capaz de darle calor en el pecho, ahora le resultaba lo más frío de la noche. Pensándolo mejor no quería su pena ni su compasión porque eso solo le recordaba lo mala persona que era comparándose a él.  Ella no lo habría perdonado seguramente.

El beso la tomó completamente por sorpresa y no pudo ni corresponder. La rabia con la que la besaba la dejó aturdida, aunque al menos era un sentimiento. Lo que más detestó fue su indiferencia, si la odiaba ya era algo a lo que aferrarse. Se dejó besar, que él se desahogara, dejando sus labios relajados al igual que su cuerpo. No se pareció en nada al beso que ella le había dado en dónde él, rígido, le había dado a entender que no tenía permiso. Ella le daba su consentimiento para hacer  lo que quisiera con ella, aunque hacia la mitad fue capaz de besarlo de vuelta, más suavemente, como si quisiera calmar su rabia. Cuando se separó se quedó inmóvil unos segundos, abriendo los ojos para mirarlo, ahora trasluciendo la desesperación que sentía. -¿Qué más quieres que haga? He hecho todo lo que sé. -Susurró, con la voz completamente rota, conteniendo las lágrimas que volvían a amenazar con mojar sus mejillas. No quería llorar, no quería hacerle sentir culpable a él porque en realidad todo era culpa suya. Pero le conocía lo suficiente como para saber que si lloraba iba a hacerle sentir mal, no entendía del todo su bondad. Ella sería mucho más cruel con alguien que le hubiera hablado como ella le habló y no era una persona dada al perdón. Era bastante rencorosa. Pero aún así a él no creía que le fuera a guardar rencor si no la perdonaba, como ya le había dicho, si eso iba a hacerle sentir mejor... Sería su carga y su penitencia por haberse acercado a alguien que no debería, ya no por la estupidez de la sangre o de los bandos, sino más bien por como era él y por como era ella. Debería haber sabido que le iba a hacer daño en algún momento.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Mar Feb 07, 2017 7:14 am

Me quedo pensativo con mis propias palabras, pensando que tal vez no debería decir que una causa justa no te llena las manos de sangre cuando yo estaba dispuesto a ensuciarlas para vengar a mi madre. Ella jamás lo aprobaría, mi madre nunca estaría de acuerdo con una meta como aquella. En ocasiones pensaba que lo hacía más por mí que por ella, bueno, realmente lo sabía. Quería matar a sus asesinos porque así creía que podría descansar, que encontraría justicia en la muerte de mi madre. Me culpaba por haber dejado que muriese, por no haber estado protegiéndola. Dolía pensar en ella cada día, por eso intentaba no tenerla muy presente, aunque resultaba imposible. Mis ojos se clavan en los de ella y por primera vez me siento completamente perdido, como si por unos segundos hubiese dejado mi alma completamente desnuda y ella fuese capaz de verme. Había bajado la guardia por un momento y sin darme cuenta ella estaba allí, viéndome. Sus palabras duelen, aunque la creo. Sé que ella sería incapaz de mancharse las manos de sangre, no era su estilo. Aún así la miro con la misma intensidad que segundos antes.-Nadie es un asesino hasta que tiene que defender aquello que ama.-susurro, aunque mis palabras son más una reflexión en voz alta que un reproche. Todos somos capaces de lo que sea con tal de defender a quien amamos.

La escucho con curiosidad, la verdad es que jamás había pensado que podría ver algo distinto en alguien como ella, que podría esperar algo bueno en alguien que ni siquiera sabe lo que es lo correcto. Pero ahora que la conocía, la veía perdida, era como si se estuviese despertando de un largo letargo, se daba cuenta por primera vez de que existía otra manera de ver la vida. No todo es tan malo como lo pintaban. -Ni el malo es tan malo, ni los buenos tan buenos. Esa imagen es irreal.-susurro.-De alguna manera, esperaba que hubieses descubierto otro modo de ser.-añado.-No sería capaz de odiarte después de verte llorar a tu hermano.-susurro con voz queda. La verdad es que después de verla llorando, de rodillas frente aquella tumba, estaba completamente rota y me dolió verla así.

La besé. No pensaba hacerlo pero había sido un acto reflejo, la tenía frente a mí y quise besarla como si un imán se tratase. Ella no responde a mi beso, pero con el paso de los segundos sus labios se mueven de manera suave. En ese instante me doy cuenta de lo nocivos que somos el uno para el otro, dejando de lado cualquier estatus de sangre o de pensamiento. Nos hacíamos daño constantemente, ella era capaz de ser frágil y ahí es donde residía su mayor peligro. Me separo y puedo ver la desesperación en sus ojos, acumulando lágrimas y reteniéndolas para que no saliesen. Sus palabras destilan dolor, mis manos se ponen una en cada lado de su cara, haciendo que sus ojos se claven en mis ojos. -No quiero que hagas nada por mi.-susurro.-Quiero que seas suficientemente valiente de una puñetera vez.-le espeto con cierta frustración.- Ni por tus padres, ni por nadie. Solo por ti. Ten fuerza cómo para saber qué es lo que quieres, quién coño quieres ser Jeanne.-añado. Después observo una lágrima que se escapa de sus ojos, cayendo por su mejilla. Mi dedo pulgar atrapa esa gota.-No llores por favor...-susurro, apoyando mi frente contra la suya.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Miér Feb 08, 2017 12:25 pm

A la chica le faltó el aire, aquel comentario le sentó como si le hubiera pegado un puñetazo en el estómago y de ese modo le hubiera robado el oxígeno que alimentaba sus pulmones. Aquella afirmación era tan cierta, tan rotunda... Pero no era eso lo que le dolió, sino otra revelación que venía en cadena por ella. Ella ya no tenía a nadie por el que matar, por el que darlo todo, por el que convertirse en una asesina. Era triste, pero cierto. Aunque mirado desde el punto de vista con el que le habían criado, era más una bendición que un pesar. El amor debilita, el amor te hace vulnerable y por tanto, puede terminar contigo. Y su madre se lo tomaba al pie de la letra. Tal vez debería aprender de ella y no dejarse afectar por todo. Y tal vez así no le habrían afectado las siguientes palabras del chico. “De alguna manera, esperaba que hubieses descubierto otro modo de ser.” Pero lo cierto es que no. Le dolía reconocerse que no, que no era tan valiente como para eso. Ella no era capaz de cambiar de la noche a la mañana, no era capaz de dar el paso. Le aterraba, sólo veía inconvenientes ¿qué haría? Ni siquiera tenía una profesión, no tendría la herencia, no tendría dónde caerse muerta y tal vez iba a terminar literalmente muerta si se atrevía a humillar a su familia o a la de su prometido renegando de su apellido o de su sangre. No era tan fácil y ella tenía mucho miedo.

Sus ojos se clavaron en los de él, reconfortándose por el calor de sus manos en sus mejillas. Había echado de menos esas manos, esa capacidad de derretirla con solo tocarla. El beso no le había hecho sentir tan vulnerable como esa simple caricia. Aunque sin duda sus besos serían capaz de desarmarla por completo, no fue el caso de ninguno de los que se habían dado. Tan rotos, tan distantes. -No puedo... -Murmuró, suavemente, conteniendo como podía las lágrimas que luchaban por salir. Sus ojos lo miraron intensamente, no sabía cómo transmitirle lo que pasaba por su mente sin que se enfadara con ella. Su pequeño cuerpo empezó a temblar, su corazón se aceleró, por el miedo, por la necesidad de hacérselo entender. -Yo... No quiero terminar mal. -”No quiero terminar como tu madre”, era lo que querría haber dicho, pero no lo hizo. De todos modos sí quedó implícito en la frase, en el ambiente, en la carta que todavía estaba presente entre ellos. -Tengo miedo. -Cerró los ojos, suspirando, antes de volver a abrirlos. El azul cielo de sus irises se oscureció por la desesperación, por el miedo. -Supongo que tu no lo puedes entender y que me detestas por estas palabras, pero... Me aterra. -Sentenció, mirándose los pies. - No conoces a mis padres, más bien a mi madre... Ni te imaginas lo que es capaz de hacer con su rabia y una varita. No lo puedes comprender. -Tembló de nuevo, esta vez de puro terror. Un Avada Kedavra sería un castigo dulce. -Incluso mi padre, que ha demostrado ser más humano últimamente, no me lo perdonaría.

Al notar su frente contra la suya una lágrima escapó de sus ojos, incapaz de contenerla, aunque pudiendo contener el llanto que la acosaba. ¿Cómo podía ser tan bueno, tan comprensivo? Sería todo tan fácil si la odiara, si le gritara, aunque eso la destrozara en ese momento en el fondo era más fácil. Así ella podría refugiarse en su cobardía. Si era tan dulce con ella era incapaz poner escusas.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Miér Feb 08, 2017 3:56 pm

Ella se queda callada y yo siento como si fuese incapaz de mantener el aire en mis pulmones, como si aquel aire se hubiese vuelto tan denso que era imposible de respirar. Mis ojos se mantienen clavados en los suyos, sintiendo un tremendo vacío que no llegaba a comprender, porque todo aquello era completamente nuevo para mi. ¿Por qué me había decepcionado que alguien como ella se comportase tal y como se esperaba? Era un estúpido. Pensé que quizá podía ser distinta, que tal vez solo estaba esperando el momento para salir de aquel oscuro agujero. Pero no, me equivocaba y seguía siendo tan ingenuo como cuando era niño. Yo era como mi madre, creía que podría haber bondad o por lo menos buenos sentimientos en casi todo el mundo, pero con el tiempo había aprendido que aquello no es más que una idea etérea y demasiado ideal. No. Todos tenemos oscuridad en nuestro interior y algunos intentamos potenciar la luz para que la primera no nos consuma. Aún así, la mayoría de las veces somos incapaces de deshacernos de nuestro peor lado. No digo nada, soy incapaz de emitir cualquier sonido, me quema la garganta de tanto aguantarme las palabras.

Nuestros ojos siguen conectados por una especie de hilo invisible. Escucho sus palabras, parecen las de alguien que tiene verdadero pavor a lo que le pueda suceder. La verdad es que no la culpaba, sabía qué quería decir y que el ejemplo de mi madre no hacía más que reafirmar su teoría. Podría acabar muerta si salía de todo aquello que estaba estipulado. Su familia, la de su futuro marido y todo aquel círculo que se suponía era de confianza. -No quieres acabar muerta.-susurro.-No hace falta que evites el tema.-añado. Duele, pero es la pura realidad por mucho que me moleste asumirlo. -Mi madre pudo hacer frente a todo esto porque le merecía la pena...-susurro. Mi madre decidió dejar atrás toda aquella vida para comenzar una nueva al lado de mi padre, un muggle que no conocía nada de la vida mágica. Ella fue tremendamente valiente rompiendo con todas aquellas cadenas, pero la chica que tenía frente a mi era completamente distinta a ella.-Pero tú no te pareces en nada a ella...-añado en una voz queda, apenas audible. Era cierto, era incapaz de ver la valentía en sus ojos. No digo nada más pero me quedo con mis ojos pegados a los de ella, podía hacerme una idea de lo que eran capaces de hacer si alguien rompía con lo establecido.

Mi frente se apoya en la suya, por algún motivo que no comprendo me duele verla llorar. Una lágrima recorre su mejilla de manera discreta, y mi mano la caza.-No llores, no se soluciona nada llorando.-susurro.  No sé qué es lo mejor; si debo marcharme o quedarme, pero no puedo darle la espalda a alguien que está tan roto como ella.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Jeanne S. Wadlow el Jue Feb 09, 2017 12:13 pm

Jeanne le observó, fijamente, prendada de su mirada, incapaz de pensar en otra cosa que en él hasta que habló y la arrancó de ese dulce letargo. Por todo lo que él le había contado sobre su madre tenía claro que ella no tenía nada de parecido con ella. Era una mujer buena, valiente, y que quería a los suyos por encima de lo demás. Jeanne no era así, lo único que compartían esa era devoción por las personas que querían. Pero eso no bastaba. -No. -Tragó saliva,  queriéndose alejar de él pero no lo hizo ya que él la retenía con sus manos en las mejillas, además de que no creía poder alejarse si le miraba fijamente. Se quería quedar junto a él, le gustaría no tener que marcharse nunca. -Yo no soy como ella, yo no soy una buena persona. Ni valiente. -En ese momento supo que debía alejarlo de ella. No iba a terminar bien y era una locura. Sí, era adictivo, nadie le había hecho sentir viva como él, pero eso no valía la pena arriesgar la vida del chico, él no se merecía que le metiera en sus problemas, ya tenía suficiente peligro con los suyos.

La chica cerró los ojos, controlando como podía el llanto, sintiéndole tan cerca pero a la vez tan lejos. -No estoy llorando... -Sentenció en un susurro pastoso, tragándose sus propias lágrimas, su propio dolor. Subió sus manos hasta las de él, cubriendo sus grandes manos con las suyas, más pequeñas, reconfortándose por ese calor. Pero no debía acostumbrarse a él.  Suspiró, alejando sus manos de ella. -Lo siento, Oliver. -Se agachó con gracia para recoger la carta que había caído al suelo en forma de pelota. -Si la quieres es tuya. Si encuentro algo más, te lo haré saber. -Susurró, incapaz de mirarlo a los ojos. Incapaz de despedirse de él y ver sus preciosos ojos. No podía decirle adiós sin que algo se le rompiera dentro, no podía alejarlo de ella y mantenerse entera si lo miraba. Porque sólo con un simple atisbo de ver que le hacía daño, incluso escucharlo, iba a volver atrás. Y por el bien de él, no debía. Ella era una cobarde y el miedo que tenía era superior a cualquier otra cosa. De momento. Podía terminar peor que muerta. Si sus padres se enteraban de que tenía intenciones de romper su compromiso, de vivir por su cuenta, de desligarse de los Wadlow no la matarían, la obligarían a vivir para siempre controlada bajo el yugo de su marido. No le permitirían estudiar, ni trabajar, ni hacer nada que no fuera ser una buena esposa trofeo. Además de que seguramente iba a llevarse una buena dosis de magia negra. Y en caso de que se negara a acatar sus normas, no dudarían en evitar que su apellido estuviera todavía más sucio. A su madre no le importaría perder a su última hija, había escuchado como hablaba con su padre de intentar tener otro varón. Los magos eran capaces de tener hijos a edad avanzada y sus progenitores ni habían cumplido los 50 años.  Entonces Jeanne sería perfectamente prescindible.

Ese pensamiento y el cruel frío búlgaro arrancaron de nuevo una serie de temblores en su cuerpo, peor ya no tenía ni la cercanía ni el calor de Oliver para reconfortarse. Ahora estaba sola, como había sido siempre. Creer que él podía alejar los demonios de la soledad había sido una mentira, una ilusión absurda.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

Mensaje por Oliver R. Blackbourn el Jue Feb 09, 2017 1:53 pm

Sus ojos se quedan colgados de los míos y yo siento que poco a poco todo lo que nos rodea se difumina, pierde importancia y desaparece. Porque yo solo soy capaz de verla a ella, lo demás carece de sentido en aquel momento. Pese a provenir del mismo lugar y tener las mismas raíces, educación y familias, mi madre y ella eran completamente opuestas. Mi madre jamás creyó en aquellos ideales que intentaban inculcarle, fue capaz de romper con todo aquello aún sabiendo las graves consecuencias que tendría y formó una familia al margen de todo aquello, manteniéndonos siempre a salvo. Ella había sabido lo que quería desde el primer momento, pero en la chica que tenía frente a mí no era capaz de encontrar ni un solo atisbo de aquella valentía que había tenido mi madre. Margaret Blackbourn nunca habría dejado de lado sus propios ideales porque eso sería traicionarse a sí misma, algo que ella misma no había obligado a aprender; uno jamás puede traicionarse a sí mismo porque entonces no tienes a qué aferrarte, te vuelves una marioneta en manos de los demás. Y eso es lo que le ocurría a ella. -No se trata de ser buena persona, si no de saber lo que uno quiere realmente.-susurro.- De dejar de ser una marioneta a manos de los demás: tu familia, tu prometido...-añado. Mi madre también había estado prometida, ella era una mujer hermosa, de cabellos dorados y ojos azul celeste, una mujer preciosa en muchos sentidos.

Sí que estaba llorando, pero no quería admitirlo y yo no pensaba llevarle la contraria. Enjugo su lágrima entre mis dedos, aquella gota caliente hace que todo mi cuerpo se tense de nuevo. Sus manos se posan sobre las mías obligándome a bajarlas. La observo cuando se agacha a coger el papel, hecho una pelota arrugada, no recordaba que lo había lanzado. Ella me lo extiende y yo lo tomo entre mis manos, observando durante varios segundos aquella bola perfectamente redonda. Suspiro, pienso ir a por cada uno de ellos aunque me cueste la vida. Subo de nuevo mis ojos hacia ella, sabiendo que aquello no lleva a ningún lugar.-Gracias.-es lo único que sé decir en ese momento, las palabras queman cuando salen de mi garganta aunque quizá sea por todas las que soy incapaz de pronunciar. Finalmente ella se aleja y yo decido terminar con esa cercanía, alejándome hacia mi dormitorio pero girándome a mirarla por última vez.-Adiós.-susurro mientras me giro y alejo. No quiero robarle más tiempo. Cuando la observo de espaldas me doy cuenta de que siento un extraño vacío.
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Re: I believe my little soul has grown. And I'm still so afraid. {Oliver}

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