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You'll come of age with our young nation [Marlene]

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You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Ricky M. Over el Jue Ene 26, 2017 3:27 pm

Cualquiera que viera la expresión de felicidad de Ricky, juzgaría que atravesaba el mejor día de su vida. En cierto modo, así era. Llevaba semanas esperando, desde que la pequeña nació, hasta el momento no encontró un hueco en su agenda para visitar a Lyanna. La academia de Bulgaria exigía demasiado tiempo, y viajar hasta Reino Unido cada vez resultaba más complicado debido a las nuevas medidas aplicadas por el ministro. Según la misiva que envió como aviso, el francés debería haber llegado una hora antes, pero el pobre desgraciado se extravió en el bosque que ocultaba la vivienda de su amiga. Caminó entre los árboles, esperando distinguir la vivienda oculta entre la frondosa vegetación dominante en el lugar.

Sabía que estaba oculta gracias a un encantamiento, pero siendo de confianza, debía tener la capacidad de encontrar la dichosa residencia. Sus pasos le guiaron hasta un claro que iluminaba con su luz natural un hermoso lago, el agua devolvió a Ricky una imagen de su reflejo borroso. Junto al lago se encontraba la vivienda, hermosamente integrada en la naturaleza, el francés no concebía un mejor lugar para crecer, seguramente Lyanna lo disfrutaría mucho. Se colocó frente a la puerta e infló el pecho cogiendo aire, preparándose para conocer oficialmente a la pequeña, temiéndose no causar una buena impresión en ella. Como ofrenda, Ricky sujetaba un total de diez globos amarillos con la zurda, mientras que sujetaba un pastel con la diestra. El pastel era de cumpleaños, pero Ricky consiguió alterar las letras que rezaban «Feliz Cumpleaños» de modo que, en la nueva inscripción, podía leerse «Bienvenida, Lyanna»

Tras sus ejercicios de relajación, Ricky aporreó la puerta con la misma mano que sujetaba los globos, conteniendo un grito de emoción.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Lun Ene 30, 2017 2:16 am

-Entonces tío Ricky y tía Apo se alteraron y no sabían que hacer cuando tú decidiste llegar- contaba al bebé mientras terminaba de acomodarle su pequeño traje para recibir al moreno. La niña sonreía mirando a su mamá y jalando sus rizos de vez en cuando, sin entender ni una sola cosa de la historia que su madre le estaba relatando –luego llegamos al hospital y el lugar estuvo repleto de personas, todos tus tíos y tus tías te querrán ver- susurró tocando su nariz con un dedo provocando que hiciera un puchero e intentara tomarlo para llevárselo a la boca –Te va a agradar tío Ricky, podrás jugar con él, podrás pedirle dulces, y nunca te dirá que no- comentó a la niña en modo de secreto antes de hacer una mueca –Hmmm creo que eso no me conviene a mí- terminó de vestirla y la cargó para ir con ella a la cocina esperando alimentarla antes de que el aprendiz de auror llegara, sabía que se moriría con el trajecito de la niña, le encantaba colocarle todas las prendas divertidas que le habían obsequiado y con esta era imposible que él muriera de ternura al verla.

Tuvo tiempo de dar de comer a la niña, comer ella, preparar unos aperitivos para el día, incluso jugó un rato con los perros mientras esperaba que el moreno llegara. Miró su reloj un poco preocupada, no había pasado más de una hora pero era algo raro en él el ser impuntual. Como si su preocupación hubiera sido palpable, escuchó unos golpes en la puerta que las hicieron sobresaltar a las dos -¡Es tío Ricky!- anunció con emoción a la pequeña que abría los ojos como platos sin saber qué hacer, Marlene dio unos saltos de emocion antes de tomarla en brazos y encaminarse rápidamente a la puerta –Ya sabes, lo haremos como practicamos, tu solo tienes que mirarte tierna y encantadora como siempre, te encantará- dejó un beso en la mejilla de la niña antes de abrir la puerta, asombrándose por la cantidad de bolas amarillas que flotaban sobre la cabeza del moreno –¡Manito!- sonrió de par en par intentando de controlar su impulso de saltar sobre el para abrazarlo –Pasa pasa, la casa es tuya- Anunció haciéndose un lado con la pequeña quien observaba todo con emoción- Lyanna, Saluda a Tío Ricky- ordenó a la niña quien se limitó a llevarse el pulgar a la boca para empezar a degustarlo con hambre.


BUH!:
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Ricky M. Over el Jue Feb 02, 2017 3:25 pm

La espesura de los árboles a su alrededor no impidió que un rayo de luz solar iluminara la superficie del lago que protegía la vivienda familiar, y también iluminó al visitante que aguardaba con cierta impaciencia frente a la puerta cerrada. Parecía imposible que pudiera mostrarse más feliz, sin embargo, su sonrisa ensanchó una vez abierta la puerta, revelando la presencia de Marlene junto a su hija.—¡Hermanita!—Saludó efusivo, sin esconder la emoción que sentía. El canto de las golondrinas silbó a sus espaldas, dotando el encuentro de cierto aire encantador.—Estás muy guapa.—Aduló, sincero. La maternidad iluminaba su mirada de igual modo que el sol arrancaba destellos a sus rizos dorados, parecía más feliz que nunca. Sin embargo, aunque Ricky disfrutara de su hermana postiza, bajó de inmediato su mirar azul y centró la atención sobre la recién nacida, cuyo entrañable atuendo le provocó una expresión de ternura. El francés se inclinó hasta quedar a la misma altura que el bebé, entretanto contemplaba con fascinación sus regordetas y sonrosadas mejillas.—Hola, Lyanna. Soy tu tío Ricky.—Estiró la mano hacia ella tras la presentación. El francés no había visto nada tan increíble en toda su vida, ni cuando conoció el mundo mágico, ni cuando se enfrentó a una gigantesca hidra. Frente a él se aparecía la representación de la vida y la inocencia, una niña nacida en un mundo lleno de oscuridad que se presentaba como una luz esperanzadora. Valía la pena convertirse en auror, intentar hacer el mundo mejor para Lyanna, para el resto de niños que carecían de maldad en sus corazones.—Estás muy guapa con tu disfraz de corderito, te pareces un poco a tu abuelo vestida así.—Se dirigió a Lyanna, propinándole un toquecito en su diminuta nariz. Resumió el tono de su voz a un mero susurro.—No le digas que te lo he dicho.—Murmuró, incorporándose para retornar su atención sobre la madre primeriza.—Tu hija es adorable, Marlene, me muero de amor.—Fueron sus palabras, sin molestarse en esconder la emoción que las envolvía con un abrazo.—Mírala, ¡es una hufflepuff en potencia! —Exclamó, conteniendo las ganas que sentía de apretar sus mejillas y llenarla de besos.

Desde que renunciara a todo contacto con su familia, sus amigos se convirtieron en lo más parecido a una que tenía. Catrina, Marlene, y ahora también Lyanna. Ricky adoraba estar con ellas, hacían su vida más llevadera, aunque al mismo tiempo alimentaban su gran sentimiento de añoranza hacia Francia y las personas que allí se encontraban, preguntándose sobre su paradero. Asintió con la cabeza, aceptando el ofrecimiento y adentrándose en la curiosa vivienda.—Tu casa es una pasada, me encanta que esté en mitad del bosque, aunque me he perdido.—Reconoció, depositando el pastel de cumpleaños sobre la primera superficie sólida que encontró a su paso. Antes de girarse para observar a ambas chicas, soltó los globos amarillos, que ascendieron hasta el techo y quedaron suspendidos sobre este.—Siento la tardanza, no he tenido mucho tiempo libre y últimamente viajar es más complicado.—Se disculpó, sin hacer hincapié en el tópico, quería evitar centrarse en asuntos políticos puesto que se encontraban en época de celebración.—Tendrás que contarme todo lo que me he perdido, desde el parto hasta hoy.—Le pidió, distrayéndose justo después en hacer muecas a Lyanna, que le miraba entre extrañada y divertida.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Sáb Feb 25, 2017 1:04 am

Conocer a Ricky resultó ser una de las mejores cosas que le habían ocurrido en la vida, era una constante fuente de energía para la rubia, le recordaba un poco a su vieja yo, esa que aún seguía en su interior pero se mantenía un poco guardada desde el último año. Era su alma Hufflepuff y su corazón tan generoso, simplemente no podía no llevarse bien con él, encajaba perfectamente en su vida y por eso lo amaba, era como el hermano que siempre quiso tener. –Gracias Ricky, tú también te ves muy guapo- admitió con una sonrisa sincera mientras lo invitaba a pasar.

La niña parecía maravillada con todo lo que estaba ocurriendo frente a ella, Ricky cargado de globos y cosas y su sola presencia era algo difícil de asimilar en un instante por lo que fácilmente se convertía en una situación maravillosa para cualquier persona, sobre todo para un bebé que apenas estaba descubriendo las sorpresas de la vida. Lyanna parpadeó un par de veces intentando entender a su tío y elevó sus manos buscando tomar uno de los globos que flotaban lejos de ella en ese momento –Sería divertido comprar un traje de cordero para papá, lo pasaría tan mal pero lo usaría por Lyanna, estoy segura- soltó con una sonrisa confidente imaginando la cara de amargura que pondría su progenitor – yo también me muero de amor cada vez que la veo, aún no puedo creer que sea mía- susurró alegremente correspondiendo a
su abrazo.

-Ponte cómodo, quítate la chaqueta si quieres, ¿Quieres algo de tomar?- preguntó mientras caminaba de un lado a otro organizando el regadero haciendo equilibrio con su varita y Lyanna en un lado –Llevará la gloria a nuestra casa, Apolline le regaló un uniforme de quidditch que tiene el apellido de Sirius y el mío grabados en la espalda, creo que se convertirá en un tono amarillo cuando sea elegida para nuestra casa- tenía la esperanza de que así fuera, aunque no sería una madre que impusiera, bien podía terminar en la casa de las serpientes si quería, aunque definitivamente no estaría feliz con esa opción.

Se acercó al moreno cuando terminó de organizar todo y se sentó a su lado entregándole a la pequeña quien aceptó tranquilamente el cambio de brazos –Gracias, solía ser un campamento de verano para muggles, mi abuelo lo compró hace mucho tiempo y lo preparó para tener un lugar tranquilo durante la guerra- confesó dando una ojeada a la estructura de su hogar –Tiene hechizos protectores que no permiten que nadie con malas intenciones encuentre la casa- lo miró de reojo alzando una ceja –Pero creo que tú te perdiste por torpe, no por otras razones- bromeó recostando la cabeza en su hombro hasta escuchar sobre sus complicaciones –Te entiendo, viajar con la niña se me ha hecho más difícil por eso, no me gusta usar trasladores ni la aparición con ella- suspiró tomando la manito de la niña quien parecía entretenida con la nariz de su tío –No ha pasado mucho a decir verdad, duermo menos que antes, me preocupo más que antes, no tengo sexo, pero por lo demás, todo bien- se encogió de hombros mirándolo con diversión –aunque estoy pensando retomar los estudios, quiero seguir entrenando con mi antiguo tutor aunque no sé si el seguirá enseñándome luego de salir de Azkaban- suspiró recostando la cabeza en el sofá - ¿Y tú? ¿Cómo te va en la academia? ¿Es todo más fácil luego de un tiempo o se pone peor?- sabía que estudiar para auror no sería fácil, pero aún quería intentarlo, quería luchar por un mundo mejor para su hija, por más cliché que eso sonara.

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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Ricky M. Over el Sáb Jun 10, 2017 5:12 am

Desestimó la devolución del cumplido con un ademán, negando con la cabeza mientras lucía una sonrisa perenne.—Te agradezco el gesto, pero no mientas delante de tu hija—bromeó. La invitación fue aceptada instantáneamente, quería averiguar si la vivienda familiar resultaba tan hermosa por dentro como por fuera. Cierto era que, en otras circunstancias, su impresión ante semejante hogar se hubiera representado doblemente exagerada; sin embargo, su atención no residía en la idílica vivienda, sino en la bebé risueña que consiguió ganar su corazón en un tiempo récord.—Me apunto, siempre he querido tener una buena excusa para disfrazarme de cordero—comentó tras la confidencia, mientras su mirar añil seguía atento a cada movimiento de Lyanna.—Tampoco puedo creer que sea tuya—respondió, mirándola de soslayo.—O sea, se parece a ti, ambas tenéis madera de Hufflepuff, unas mejillas adorables, babeáis y os fascinan los globos—improvisó tras percatarse de que la bebé no apartaba sus ojillos de los globos amarillos; «pero eres muy joven», pensaba agregar, reculando tras comprender que Marlene debía estar cansada de escuchar cosas así.—bien pensado, sí que puedo creerme que sea tuya—sentenció alegremente, frotando con cariño la espalda de la madre primeriza.

Obedeciendo las corteses sugerencias de la guapa anfitriona, el francés se quitó la chaqueta y se la tendió a Marlene para que la dejara en un lugar propicio.—¿Zumo de calabaza?—preguntó, pues nunca desaprovechaba la oportunidad de tomarse una botella de su bebida favorita.—No quiero ser un invitado exigente, pero de poder elegir.. me gusta que esté fresquito—.Emplear la palabra gustar fue su manera de suavizar la verdad, en realidad le encantaba que el zumo de calabaza estuviera frío. Con admiración, observó como Marlene hacía malabares para desenvolverse a la perfección, manejando la varita mientras sostenía también a su hija.—¿No quieres que te ayude en algo?—.Se aproximó a ambas con expresión de apuro. Sin contenerse, reincidió en sus halagos hacia Lyanna, y el tema de conversación volvió a centrarse en ella.—Seguro que su padre se pillará un berrinche cuando la escojan para nuestra casa—bromeó, siguiendo la corriente a su anfitriona.

Se alegraba de haber visitado a Marlene para conocer a la hija y charlar con la madre. Poco después de cada respuesta, el francés se inclinaba frente a Lyanna para hacer carantoñas y bufonadas que pretendían hacerla sonreír. Ni consiguió ni pretendió disimular su emoción cuando, tras sentarse ambos, Lyanna fue cedida a sus brazos. Ricky la sujetó con delicadeza y cariño, envolviéndola con un brazo y afianzando el contacto con ayuda de otro.—Creo que me perdí porque tengo malas intenciones, me están entrando ganas de robarte a tu bebé—respondió sin apartar la mirada de Lyanna, que se revolvía de vez en cuando entre sus brazos. La franqueza de Marlene tras ponerle al día sobre su vida consiguió hacerle reír, aunque apenas se movió porque la bebé estaba entretenida tocándole la nariz.—Yo tampoco tengo sexo, quizás he tenido un bebé y no me he dado cuenta—bromeó, mirando hacia el suelo como fingiendo buscar la mencionada razón de su abstinencia. Por primera vez desde que Lyanna pasó a sus brazos, observó a Marlene con afecto.—Sería genial que siguieras entrenando, no debes olvidar tus objetivos y siempre puedes unirte a nosotros si tu antiguo tutor no está por la labor—sugirió, meciendo suavemente a la niña.—además, piensa en lo mucho que presumirá Lyanna en el colegio, le contará a sus amigos que tiene una familia de aurores—agregó jocoso, imaginando la situación. Esperaba que ella tuviera un buen futuro, sin tener que enfrentarse a prejuicios injustos o a situaciones peores.

Le tomó un tiempo pensar las respuestas a las preguntas sobre él, pero se aventuró a responder sin dejar de moverse levemente.—Es cuestión de acostumbrarse, sigues teniendo agujetas y cansancio, pero te acostumbras—sonrió—además, he hecho buenos amigos en la academia, entre ellos el papá de Lyanna—.Instintivamente agachó la mirada, buscando en su pequeño rostro alguna semejanza con las facciones de Sirius.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Dom Jun 18, 2017 4:53 pm

Negó con la cabeza ante el rechazo a sus cumplidos, casi olvidaba como habían sido las cosas en Hogwarts cuando ambos residían en la misma casa de los tejones. Sonrió ante el recuerdo de un Ricky mucho más joven y una Marlene mucho más divertida intentando comérselo a besos y a cumplidos sabiendo que el chico respondería volviéndose tan rojo como un tomate. Soltó una carcajada que sobresaltó a su hija quien interesada se giró para ver por qué se reía su madre, Marlene se limitó a reír ante la imagen de su padre y Ricky bailando alrededor de la niña, ambos vestidos de corderos solo para agradarle, sabía que su padre estaría renuente a hacerlo pero terminaría cumpliendo el capricho de sus pequeñas solo por complacerla –Oh tenemos que hacer eso- suplicó mientras secaba las lágrimas que se habían escapado de sus ojos por tanto reír –Sería tan divertido- besó la frente de su hija mientras acomodaba sus rizos de oro dentro de la pequeña capucha que hacía de cabeza de cordero. -¿Cómo hace el cordero?- preguntó a la pequeña quien respondió con un pequeño maullido. –Bueno, debemos seguir trabajando en eso- sonrió tocando la nariz de su bebé mientras escuchaba las comparaciones que su amigo hacía. –La vida sería muy aburrida si ella no estuviera aquí- confesó admirando a su bebé –Aun así, todo ha sido muy precipitado, y ha sido muy difícil también, sobre todo cuando se enferma y no sé qué hacer, es frustrante pues hace poco yo era también la niña que preocupaba a su padre y ahora que es mi turno, me siento muy perdida- suspiró abrazando a su bebé dejando muchos besos en su cabeza –Aunque si me dieran la oportunidad de regresar al pasado y cambiar todo esto, no lo haría, no me imagino un mundo sin ella- determinó con seguridad. –Además, sería muy difícil para Sirius y a mi hacer otra igual teniendo en cuenta nuestra situación actual- bromeó tratando de aligerar un poco sus palabras.

Tomó su chaqueta y la colocó en un perchero mientras se dirigía a la cocina para preparar el jugo que había solicitado –Aún recuerdo como te gusta, no te preocupes- comentó desde la cocina, tenía muchos recuerdos de Ricky en la sala común de Hufflepuff, solo era un año mayor que ella aunque nunca fueron tan unidos sino hasta el último año del mayor. –No es necesario no te preocupes- lo tranquilizó mientras preparaba los refrescos y un biberón para Lyanna. –Listo- apareció nuevamente donde estaba su amigo, colocando frente a él el zumo de calabazas y una porción de la tarta de manzana que le había enviado la Señora Potter hace poco –Estoy esperando ese día con ansias, ver la cara de Sirius cuando le gane la casa de los tejones será una sensación maravillosa- bromeó sacando ese lado tan competitivo que según muchos la alejaba un poco de su propia casa. –No te culparía por querer hacerlo, pero prefiero que me avises antes de que lo hagas- bromeó, no sería el primero que le informaba querer robarse a la bebé, era tan adorable que hasta ella se la querría llevar si no fuera suya. Volvió a reír por la respuesta del moreno, imaginándolo sin poder evitarlo, con una barriga de embarazado –Seguro es eso, el embarazo es una gran causa de la castidad de muchos hombres y mujeres- y ella era el mayor ejemplo de ambos casos.

-No creo que le agrade mucho la idea cuando sea mayor, los aurores pocas veces pueden estar con sus familias- suspiró recordando las palabras que le había dicho su maestro meses atrás antes de saber que estaba embarazada, a veces se debían hacer grandes sacrificios por un bien mayor. –Aunque espero que Sirius y yo logremos hacerla sentir orgullosa- todo lo que hacía desde que ella nació lo hacía pensando en ella y aunque la decisión de ser auror había venido desde antes de saber que estaba embarazada, ahora sus ideales habían sido reforzados por crear un mundo mejor para su bebé. –Puedo ver que es muy difícil, lo veo en Sirius también tiene días malos debido al entrenamiento, incluso se ve más delgado ¿Estará comiendo bien?- pensó en voz alta sacando su instinto maternal a la luz. Elevó sus comisuras al escuchar que el moreno se estaba relacionado con el padre de su hija, era una buena noticia que las personas que Lyanna quería lograran llevarse bien pues de esa manera todos podrían convivir pacíficamente en su vida. –Tiene sus ojos- se apresuró a mencionar al ver que su amigo examinaba a la niña –Son grises como los de su padre, a decir verdad, me sorprendió un poco que fuera rubia como yo, siempre la imaginé como él, pero no te voy a mentir diciendo que estoy decepcionada porque se parece a mí, es obvio que los Mckinnon somos mucho más guapos- lanzó su cabello tras del hombro de manera exagerada haciendo reír a Lyanna quien la observaba maravillada –Aunque no heredó mis pecas y no sé cómo sentirme al respecto, las odiaba cuando era pequeña pero ahora grande aprendí a adorarlas y hubiera sido adorable verlas en ella, Sirius se burla de mi porque Lyanna no las tiene- hizo un puchero tocando la nariz de la niña quien imitó a su madre con el mismo gesto.

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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Ricky M. Over el Mar Jun 20, 2017 4:25 am

El francés estaría dispuesto a permanecer en aquella casa cuanto hiciera falta, pero podía darse satisfecho tras conocer a la niña y confirmar con sus propios ojos la felicidad de la madre, tanto que reía a carcajadas y un brillo especial adornaba sus ojos. Alegría y juventud, ¿qué más puede pedirse a un buen hogar? Hasta se sentía afortunado, como si hubiera ganado la lotería, por tener un pequeño hueco en la familia Mckinnon, personas a las que adoraba y admiraba sobremanera. El propio Ricky se sumó a la risa tras el maullido, pasando después a realizar comparaciones innegables para cualquiera con un mínimo de observación. Empático como nadie, el francés sintió la misma angustia que su hermana postiza describió, la enorme impotencia de presenciar el sufrimiento de un ser querido, careciendo de medios y conocimientos necesarios para ayudarlo.—Es normal que te sientas perdida—consoló.— pero conoces a personas que ya han tenido que lidiar con un bebé, y seguramente sus consejos te serán muy útiles—.Fue lo mejor que pudo recomendar, puesto que su experiencia en el cuidado de cachorros humanos era nula, lo más lejos que llegaba era a cuidar de su pequeña lechuza. El mero supuesto de un mundo sin Lyanna horrorizó a Ricky, que la erigía ya como la gran esperanza de una nueva generación, y se sentía en la imperiosa necesidad de proteger a ambas.—Sería un mundo peor, definitivamente—respondió, riendo después tras el añadido de Marlene sobre hacer otro bebé. No tenía muy en claro la relación entre Marlene y el padre de su hija, demostraban mutua indiferencia en términos amorosos, pero nunca se había preguntado el porqué.

Tomó asiento y esperó pacientemente el zumo de calabaza, dedicándose mientras a observar con más detenimiento el interior de la hermosa casa, tan en conexión con la naturaleza. Marlene no tardó en llegar, y además de su comanda, trajo también una porción de la tarta de manzana con la mejor pinta que hubiera visto jamás. Hasta el momento no estaba especialmente hambriento, pero su estómago rugió desesperado tras caer en la presencia del delicioso postre.—Muchas gracias—.Bebió un largo trago de zumo refrescante mientras sonreía para sus adentros, viendo surgir el lado competitivo de Marlene.—Claro que te avisaría, no quiero matarte de un susto—.Probó un trozo de la tarta de manzana, y sintió un inmenso placer cuando el dulce sabor rozó su paladar y la masa se deshizo en su boca. Riquísima. Dedicó una expresión de impresión a su compañía y no tardo en dar un segundo bocado, convirtiéndose en la mejor tarta de manzana de entre todas las saboreadas.—Está estupenda, ¿la has hecho tú? —no disimuló su sorpresa ante dicha posibilidad. Terminó con el pastel en un tiempo récord, alternando cada bocado con la conversación.—Seguro que exageras con lo de la castidad, estás más preciosa que nunca, tendrás algún admirador por ahí..—sugirió, alzando varias veces las cejas para brindar a la sugerencia un tono más que evidente.

La opinión de Marlene respecto a los aurores tuvo un efecto inmediato en Ricky, que asoció la situación con su propia familia. Tenía razón. Él mismo se distanció de ellos, porque siendo muggles corrían peligro extra, y temía que les hicieran daño. Él mismo se sintió seguro en su papel como futuro auror, asumiendo que jamás volvería a tener una familia por la que temer; pero la tenía. Estaban en Francia, en la academia de aurores, en una casa en mitad del bosque..—Seguro que se sentirá orgullosa de vosotros, no tiene unos padres cualquiera—halagó, pero no con dicha intención, simplemente aportó su sincera opinión.—Creo que sí, nunca me había fijado en eso—confesó—cuando vuelva me fijaré si está comiendo bien, y le obligaré si no lo hace—.Colocó el puño cerrado en su pecho, justo sobre el corazón, y después lo alzó solemnemente.—palabra de tejón—aseguró muy seriamente. El gesto sorprendió a Lyanna que, aún en sus brazos, intentaba atrapar el puño.

Su mirar añil repasó con implicación el rostro rechoncho de la bebé, y una vez escuchó la mención que hizo Marlene, se volvió más que evidente. Sus ojos, sus ojos grises. Los mismos ojos que en el rostro de Sirius demostraban agudeza y picardía, en el rostro de Lyanna tenían un significado completamente diferente. Ternura, diversión, inocencia.—No sabría decirte, la verdad es que Lyanna ha salido ganando con la mezcla de genes. Tiene unos familiares muy guapos—comentó, sumándose a las risas de la bebé tras el gesto de su hermana postiza.—No te des por vencida, quizás tenga pecas más adelante, cuando esté bajo el sol. A mí a veces me salían algunas en verano, cuando era pequeño—meció suavemente a Lyanna—pero claro, no tantas como a ti, porque las tuyas son insuperables—.Automáticamente pensó en Robert, y descartó que las pecas fueran herencia de su padre.—¿tu mamá tenía?—preguntó con cautela, no sabía demasiado al respecto.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Mar Ago 29, 2017 8:15 pm


Amaba que su hermano postizo demostrara tanto amor por su pequeña, eso le daba esperanzas, porque sabía que si alguna vez ella llegaba a faltar su hija jamás se encontraría sola, tenía una gran familia apoyándola, su propio padre la amaba de una manera que jamás hubiera imaginado, y eso era más de lo que podía pedir. Apreció que él pensara que la tarta la había hecho ella, aunque no pudo evitar soltar una pequeña carcajada –No, como crees, yo soy un asco cocinando- se limpió las pequeñas lagrimas que habían salido de sus ojos debido a la risa –La hizo la señora Potter, tiene un don para la cocina y la pastelería, intentó enseñarme pero vio que era un caso perdido, así que cada vez que James viene de visita me trae algunas maravillas para el paladar- confesó mientras jugaba con los pies de su pequeña. –Gracias Ricky, quizás un día encontremos a la persona ideal- suspiró con la nostalgia de algo que aún no conocía.

Agradeció el gesto y el comentario sobre su maternidad, recordó los temores que había sentido al estar embarazada y los que aún sentía cada vez que se encontraba a solas con su hija, ser madre era un trabajo peligroso y requería mucho valor, su vida ya no le pertenecía pues la dueña de su corazón era el pequeños ser humano que llenaba sus días de alegría –Bien, me alegra saber que Sirius tendrá un niñero personal- bromeó tocando los mechones del cabello de su amigo –Espero que se encuentre bien, ya sabes que su familia es un poco… especial, por lo que somos nosotros, sus amigos quienes debemos preocuparnos por esos detalles, él puede parecer todo un chico rudo e indomable pero al final es un ser humano cualquiera y es frágil aunque jamás vaya a admitirlo-  su lado maternal se extendía en todos lados y sacaba a relucir su preocupación –Ya sabes lo que dicen, papá feliz, bebé feliz- agregó, describiendo en aquella frase toda su preocupación.

-Dicen que las madres siempre ven guapos a sus hijos por más feos que estos sean- murmuró observando a su bebé cuando el tema de la genética había salido a relucir –Bueno, no creo que sea solo eso, es perfecta- murmuró acercándose a la niña, tomando sus mofletes como si fuera una muñeca –Es hermosa hermosa ¿Verdad que si?- la niña imitó el agarre de su madre en las mejillas de ella, riendo sin entender una sola gota de lo que decía. La pregunta de Ricky la tomó por sorpresa, su madre, Samanta, hace mucho no pensaba en ella ni en su hermana Alena, sería porque hace mucho no se sentía sola. –Sí, heredé las pecas de ella, Alena no tenía, bueno, tenía unas pocas como papá, pero yo heredé las pecas de mamá- comentó con orgullo- Cuando mi abuela me enseño su fotografía dejé de quejarme por mis pecas, se convirtieron en algo que me une a ella- llevó las manos a su propio rostro donde sabía que resaltaban las pequeñas manchas- ¿Tú te pareces más a tu papá o a tu mamá?- preguntó, era raro que en todo el tiempo que se conocieron nunca hablaran mucho sobre sus progenitores, es más, Ricky había conocido a su papá por pura coincidencia y su trabajo era lo que los unía en ese punto en común, pero antes cuando fueron amigos en Hogwarts ella aún no tenía relación alguna con su padre por lo que el tema siempre fue dejado atrás, ahora sin embargo al ser parte de su nueva familia, su conexión con su padre era algo que los unía aún más.

-¿Cuándo regresarás a la academia? Puedes quedarte unos días aquí si quieres, tengo esa hermosa casa de huéspedes que casi nunca se usa y vivir en el bosque es hermoso pero a veces un poco solitario- admitió con esperanza, aunque sabía que su amigo tendría muchas cosas que hacer y seguro debería regresar pronto a sus estudios –Te daré más pasteles marca Potter si te quedas- intentó utilizar el chantaje con pastelillos, que casi todo el tiempo funcionaban.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Ricky M. Over el Miér Sep 13, 2017 8:14 am

Sus carcajadas se unieron a las de Marlene, cesando para seguir degustando el excelente pastel de manzana. Ser una pésima cocinera se correspondía mejor con la locura de su carácter, antes veía a la madre primeriza entre las llamas de una cocina incendiada que preparando recetas perfectas. Tras desear sus sinceras felicitaciones a la señora Potter, cocinera de semejante manjar, terminó con el postre en un tiempo récord, arrepintiéndose después de no haber disfrutado el tentempié con mayor parsimonia.

Contempló a Marlene con gran curiosidad y atención, planteándose cada punto que mencionara sobre Sirius y su supuesta fragilidad. No dudaba que su amigo y compañero de academia estuviera en posesión de un corazón enorme, y le protegería siempre que estuviera en sus manos, del mismo modo que haría con Lene o Lyanna. —No te preocupes por él— exclamó, dedicándole una sonrisa ufana. —Te aseguro que me encargaré de que coma bien, se pondrá hasta gordo gracias a mí, y también le protegeré, hasta le arroparé para que no coja un resfriado. Confía en mí, no quiero que te preocupes—. Guío sus dedos sobre su rostro, repasando el contorno de una gran sonrisa. —, porque ya sabes lo que dicen, mamá feliz, bebé feliz—. Dejó ir la pregunta que levitaba en su mente, asumiendo que no se trataba del momento adecuado, temía estropear una buena tarde, ya indagaría sobre el pasado en su debido momento, cuando sospechara que no pudiera ocasionar daño alguno.

Gustosamente observaría por meses la conversación unilateral entre madre e hija, un halo de ternura abrazaba a ambas, una conexión de la que no podía considerarse partícipe, mas la disfrutaba aun tratándose de un mero observador. —Es hermosa y adorable— mencionó, tomándose la libertad de responder en lugar de la niña, que todavía estaba lejos de desarrollar un lenguaje más allá de tiernos balbuceos y pompas de saliva. Nunca antes conversó con Marlene sobre su difunta madre, razón para temerse haber hablado más de la cuenta, manteniéndose alerta por si urgía un cambio de tópico. —Es una historia muy bonita— susurró tras el corto relato de Marlene, en el que explicó cómo aprendió a amar un rasgo que antes odiaba, gracias a la fotografía de su madre. Mientras la conversación seguía fluyendo entre ambos amigos, el francés acercó su pulgar a la bebé para que se entretuviera jugando a atraparlo. —Físicamente me parezco a mi padre, aunque él siempre decía que tengo el mismo carácter que mi madre, no lo sé porque casi no la recuerdo— explicó, evitando el contacto visual. Añoraba a su padre sobremanera, en ocasiones simplemente quería viajar hasta Francia, dejar atrás sus miedos y encarar el problema dejado en suspensión cuatro años atrás.

Acepto—. Su respuesta fue inmediata. —No tienes ni que sobornarme con pasteles. La academia exige mucho tiempo, pero estoy agotado y me vendrán bien unos días de descanso. Sabes que os visitaría más a menudo, pero últimamente viajar a Reino Unido es más complicado que antes, así que será mejor que aproveche que ya estoy aquí para permanecer unos días con vosotras, haciéndoos compañía— accedió sin pensarlo demasiado. Por lo visto Marlene se sentía algo sola, y Ricky también, así que podían hacerse mutua compañía, pasar unos días juntos en el bosque y disfrutar de la niña, todo parecía perfecto. —Lo pasaremos genial los tres, seremos como un matrimonio poco convencional— bromeó, acariciando las suaves mejillas de Lyanna, provistas de las pecas que abundaban en el rostro de su madre.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Lun Oct 09, 2017 5:53 pm

Marlene compartía con Ricky el sentimiento de la perdida de aquellas figuras maternas que no los pudieron ver crecer, desde el momento en el que había descubierto parte de su historia y sobre todo, que sus madres compartían el mismo nombre, ella supo, muy en el fondo, que fuera donde fuera, sus madres estaban juntas, observándolos y siendo felices porque sabían que ellos se tenían el uno a otro para comprender aquel sentimiento. Imaginó a la madre de Ricky con su corazón de oro y supo que de haber estado viva, le habría agradado totalmente. –Entonces era una mujer maravillosa, como mi mamá- sonrió tomando su mano con cariño.

Que aceptara su oferta hizo que su día mejorara mucho más de ser posible. Tener su compañía por unos días era lo que necesitaban ella y su hija, la vitalidad de Ricky era contagiosa y sabía que Lyanna estaría más que contenta a su lado. –No tienes que dar explicaciones, sé que entrenar para ser auror es algo extenuante, pero estos días serán como una estadía en el mejor Spa de Todos, Lyanna y yo nos encargaremos de darte masajes de risa para disminuir el estrés- bromeó pinchando su costado levemente, como la amenaza de atacarlo con cosquillas–uuuh mi abuela estará orgullosa de mi cuando le cuente que encontré esposo- dijo con dramatismo antes de lanzarse al moreno y a su hija con un ataque de cosquillas que siempre hacía reír a la niña.


...

A few days  later:

-Si lo haces, será un momento importante en tu vida, nunca volverás a ser el mismo- le advirtió a su hermano del alma mientras lo observaba desde una distancia razonable -No es tan difícil hacerlo, los primeros días requieren de mucha fuerza de voluntad, pero luego te acostumbras y te das cuenta que no es tan malo después de todo- mintió con descaro, ella aún no podía acostumbrarse a la tarea pero disfrutaba al ver como sus amigos se aterrorizaban ante algo tan natural.

Sin embargo no podía culparlos por sentirse retraídos ante la idea, ella aún no comprendía como era posible que una cosa tan pequeña pudiera expulsar tanto excremento.

-Vamos, no la dejarás esperando todo el día- extendió un brazo con unas toallitas pasándoselas al moreno quien se encontraba frente a la mesa de los pañales, enfrentándose a la tarea de cambiar a la bebé –Mira esa carita adorable, ella no tiene la culpa de tener una habilidad impresionante para defecar- intentó esconder la risa que amenazaba con escapar de sus labios pero no pudo más, estallando en unas carcajadas mientras colocaba sobre la mesa todas las cosas que su amigo necesitaría. –Apresúrate o se nos hará tarde para llegar al lago- dejó un beso en su mejilla antes de salir del cuarto de la bebé y dejarlos a ambos en aquella tarea.

Había organizado una salida al lago que se encontraba frente a su casa, el otro lado de este tenía una pequeña playa que era adecuada para tener una tarde agradable, por lo que la rubia había preparado alimentos para la salida y cosas indispensables para su hija. Tenía todo listo, solo hacía falta que la bebé estuviera vestida. –Vamos Ricky, espero que no te desmayaras- llamó desde la cocina mientras empacaba una jarra de mermelada.
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Re: You'll come of age with our young nation [Marlene]

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