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Deal or no deal? {Orlena N. | Flashback}

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Deal or no deal? {Orlena N. | Flashback}

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Lun Ene 09, 2017 3:10 pm

Interpretando a: Sonja Nordàhl Dürrenmatt
Catorce días después de la aprensión de Käthe.


Todo el sitio le pareció tan… indigno de alguien como ella. La humedad impregnada en las paredes y la salinidad del ambiente viajaron en una bofetada hasta su olfato acostumbrado a las más finas fragancias. Su nariz, respingada y ligeramente alargada, se torció en un intento de espantar el hedor que buscaba impregnársele. Ni siquiera la generosa cantidad de perfume francés que aplicó sobre su cuerpo y su ropaje conseguía amilanar el olor que parecía caracterizar a la casa de su hermana. Basha, la pobre e ingenua Basha, siendo víctima de su enamoradizo corazón. Ella se lo advirtió. Una y diez veces le reprendió por entregarle su corazón a quien no la merecía, dos y cien veces le recordó cuánto valía ella como para dejarse llevar por un sentimiento tan corriente como el amor, tres y mil veces le increpó por el error que cometería si seguía embelesada por las falsas promesas. Pero no llegó al cuatro. Sonja Dürrenmatt no era de las que realizaban doble advertencia sobre amenaza, con Basha lo hizo porque se trataba de su hermana mayor y no quería que alguien se aprovechara de ella como si se tratase de una cualquiera. Mas, estando frente a la degastada puerta de madera, Sonja no pudo evitar esbozar una sonrisa de medio lado. Una sonrisita que gritaba un sordo y altanero «te lo dije» bailó en sus carnosos labios.

Porque Sonja Dürrenmatt siempre tenía la razón. Y cuando las cartas estaban en su contra, hacía uso de todas sus artimañas para que la suerte estuviera a su favor.

Desenvainó la varita, en un movimiento felino como todos, y acercó la punta al oxidado pomo que resaltaba entre la monótona madera. Un toque y otro más. Dos toquecitos de su varita bastaron para que las manijas de la puerta principal le cedieran el paso al interior. Era la segunda vez que Sonja llegaba hasta el humilde hogar de su hermana mayor y si todo salía como lo planeó, aquella sería también la última vez que sus zapatos de gamuza pisaban un suelo no apto para ellos. Guardó entonces, luego de adentrarse un par de pasos a la casa de playa, su varita en la túnica de viaje hecha de tal manera que acentuara y revelara sus pronunciadas curvas. Sus manos, de piel tersa y de un exótico tono oliváceo, viajaron hasta la capucha de lana y revelaron la apatía que ensombrecía su rostro y el interés que brillaba en sus ojos.

No le significó sorpresa alguna el que su hermana pasase los últimos días de su vida en la vieja casa veraniega de los Nordàhl ubicada en la costa italiana, aunque sí le otorgaba un poco de crédito por haber conseguido mantenerla escondida bajo un encantamiento protector para que nunca pudieran encontrarla. Ridícula al pensar que ella, la esposa del Ministro de Magia alemán, buscaría reanudar relaciones con una parte de su familia que no haría más que exponerla a una indeseable vergüenza. Nadie nunca debía enterarse que no era hija única, que compartía su sangre con otra bruja que comenzó a perder el juicio cuando el mago de quien se enamoró la abandonó sin más. No iba a mancillar su imagen por algo así. —Entonces, ¿qué es lo que decidió la princesa sin trono?—preguntó Sonja Dürrenmatt, sin rodeos ni vacilaciones, a su única sobrina en cuanto la divisó acercándose hacia donde se encontraba. El plazo había vencido, dos días era tiempo suficiente para tomar una decisión.

Tampoco era algo tan difícil de cumplir lo que le propuso.


Última edición por Käthe Dürrenmatt el Sáb Ene 14, 2017 7:44 pm, editado 1 vez
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Re: Deal or no deal? {Orlena N. | Flashback}

Mensaje por Invitado el Miér Ene 11, 2017 2:07 pm

No se había percatado de lo grande que era su hogar hasta la partida de su madre. El silencio la atravesaba como dagas de doble filo y la cordura le comenzaba a tambalear peligrosamente. Habia incendiado aquellos invernaderos que con tanto recelo habían cuidado con su madre, pero que ahora solo se habían vuelto duros recuerdos. Se sentía sola, abandonada y así era. Hasta en su intento mas vivaz por mantenerse lucida, elegante, segura fracasaba ostentosamente.

Minutos atrás había agitado la varita en un  intento por dejar reluciente el lugar en un vano intento por hacerlo lo mas digno posible de aquella mujer que no tardaría en imponer su presencia, pero la verdad es que no contaba con tales lujos. Aun no comprendía cómo su madre le había dado la espalda a tales cosas, pero si de algo no tenia dudas es que no dejaría ir una posibilidad como aquella. Estaba dispuesta a hacer la diferencia en lo que fue su madre y en lo que era ella.

Tenia muy buen oído, aun mas ante tanto silencio, por lo que se dirigió hacia la entrada ni bien sintió como el picaporte giraba lentamente. Recibió a su tía, aquella mujer de notorio poder, con una amplia sonrisa. Si bien no le gustaba lo que oía era incapaz de contradecirla, ya que ciertamente no estaba tan errada. -No hubo mucho en qué pensar- Comento a la vez que divisaba sus maletas preparadas al pie de la escalera. Allí llevaba mas que nada sus elementos de trabajo e investigación y poco de su ropaje, ya que sospechaba que nada de su placar se asemejaba con la fachada de su prima.

Estaba emocionada. No barajaba las consecuencia que le podían ocasionar sus actos, pero ¿Realmente debía de preocuparse? Estaba segura de que su tía la respaldaría, ya que todo lo que le podía ocurrir seria por su culpa, ¿Podía fiarse? Tampoco es que estaba en condiciones de tomarse el lujo de cuestionar a Sonja quien se mostraba tan segura, tan capaz de todo algo contrario a Orlena, pero ante tanta presencia no iba a titubear, ni mostrarse dudosa, no iba a verse débil porque sabia que no lo era. -Estoy a su total disposición- Acepto viéndola a los ojos. Solo esperaba alejarse de todo lo que la rodeaba, poder por fin costearse de la herencia Nordàhl y por qué no escalar a una buena posición.
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Re: Deal or no deal? {Orlena N. | Flashback}

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Sáb Ene 14, 2017 8:59 pm

Sonja ni siquiera sabía que su hermana seguía viva. Lo sospechaba, por supuesto, incluso luego de que el padre de ambas cesase en sus intentos de encontrar a su hija mayor y sacarla del abismo al que ella misma se lanzó en cuanto se encaprichó con aquel hombre siendo todavía muy joven. Una sospecha que se mantenía latente, como una llama que flameaba contra el viento, gracias al cuadro mágico que había pintado su madre como intento de árbol genealógico. Aquello que sí fue una verdadera sorpresa para ella fue el enterarse de que tenía una sobrina, no muy diferente a la edad de su propia hija. Se enteró de ello meses atrás, cuando Basha murió y su progenitora la visitó para comentarle las novedades del cuadro Nordhàl. Mas, hasta ese momento, la información no había sido útil en absoluto por lo que no le prestó mayor atención a las necias palabras de sus padres.

Pero ahora, meses y semanas después, todo era tan diferente. Ahora, esa información le había sentado de maravilla.

El atisbo de una sonrisa reptó en sus labios. Más de una vez había escuchado ya que Käthe heredó su manera de sonreír, eso y muchas cosas más a decir verdad. Sonja, impertérrita y silente, le dedicó una mirada exhaustiva a su sobrina. A quien, desde ese momento, llamaría hija delante de los diplomáticos del gobierno alemán. En ella corría la sangre de una veela, eso le pareció innegable desde la primera vez que la vio. Cabello rubio, piel tersa y ojos de un color cristalino. Rasgos heredados por todas las Nordhàl. Sin embargo, Orlena carecía de la esencia que caracterizaba a su hija. Esencia que debía cerciorarse la italiana imitara a la perfección para no levantar ningún tipo de sospecha. —Lección número uno: mide el alcance total de tus palabras. —Sonja le sostuvo la mirada con divertido humor negro, como si se tratase de una leona rondando a un cervatillo listo para convertirse en su presa. —Käthe nunca dirá algo como "estoy a su total disposición". —altiva y arrogante, así era ella y así era su hija. Así era como debía actuar Orlena si pensaba interpretar el papel de la hija del Ministro de Magia alemán. Leòpold, su amado Lèopold, ¿seguiría estando de acuerdo con todo esto una vez llegase junto a Orlena?

La semi-veela se acomodó un mechón dorado por detrás de la oreja al mismo tiempo que alejaba tal pensamiento de su mente. Ya lo convenció una vez, podría volver a hacerlo las veces que fuesen necesarias.

Desvió, entonces, la mirada que sostenía en la hija de su hermana y reparó en las maletas que esta había hecho. No pudo evitar enarcar una ceja en un acto despectivo, ¿qué podía posee que quisiera mantener en la nueva vida que le esperaba? Ella nunca había dado pie a ese tipo de sentimentalismo, pero eso no era importante. —Lo más fácil será el que tomes la poción Multijugos y adoptes su físico. La tarea difícil es que imites su comportamiento. —Sonja ya había conseguido varias dosis de dicho brebaje de uno de los mejores Pocionistas de Alemania así que esa no era una preocupación en lo absoluto. —Mi hija... Käthe, conoce cada uno de sus atributos y sabe lo que es capaz de hacer con ellos para conseguir algo que la beneficie. —comenzó, adentrándose un poco más en la casa y alcanzando uno de las butacas del sitio. No tomaría asiento, no iba a permitir que partículas de moho se impregnaran en su túnica. —Por ahora no conocerás a Leòpold, debo terminar de asegurarme que está de acuerdo conmigo que esta es la única solución mientras Käthe está en Az... donde se encuentra. —porque reconocer en voz alto el sitio donde se encontraba su única descendencia todavía le era imposible. —Sus padres, tus nuevos abuelos se referirán a ti como su "kleine Gaë", en alemán quiere decir "pequeña Gaë". Así te llamarás, Käthe Gaëlle. Aunque insistirás en el ridículo apodo de Tëthe cuando sean reuniones con los más allegados a la familia.—fue diciendo mientras su pulgar trazaba el respaldar de la butaca. No la recordaba de sus vacaciones de verano, tal vez Basha la había comprado. —Yo me encargaré de tus clases de alemán. Levantaría sospecha que Käthe reciba clases de su idioma natal. —sólo esperaba que Orlena fuera hábil para aprender lenguas de una manera rápida, que fuera rápida, en efecto, para aprender todo lo que tenía para ser una buena doble de Käthe.
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