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The most wonderful day of the year [R. Delacour]

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The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Apolline I. Lefevre el Lun Dic 19, 2016 8:01 pm

21 de Diciembre


La francesa miró por enésima vez su reflejo en el espejo. Lejos de ser un gesto de vanidad, la inquietud era visible en su rostro, ese que estaba acostumbrado a verse adornado con una sonrisa que llegaba hasta su mirada pero que desde hacía un rato no daba cabida a la preocupación; en las anteriores dos semanas las emociones recorrían su cuerpo al igual que un mar embravecido, desde el instante que la sospecha de un posible embarazo surgió y a cada momento que pasó parecía confirmarse, algo en el interior de la rubia le decía que estaba equivocada. Finalmente todo quedó aclarado un par de días atrás al acudir a San Mungo donde unos análisis fueron suficiente para confirmar lo que ya estaba casi claro: Apolline estaba embarazada de unas siete semanas.

Con el sol entrando a través de los ventanales de su apartamento, la semi-veela estuvo esperando la llegada de Richard, con quien quedó para ir juntos a ver una tienda de muebles en el centro de Londres tras haberlo hablado hacía un par de meses a la orilla de playa; sentía un nudo en la boca del estómago, ese que no sabía identificar como las nauseas matutinas que la habían estado acosando o el fruto del mismo nerviosismo. Tenía dudas. Claro que las tenía. Ambos franceses eran pareja formal desde inicios de verano, jamás había amado a alguien como amaba al jugador, encontraba en él todo lo que podía esperar de una persona e incluso más, era simplemente maravilloso; sin embargo lo que estaba ocurriendo en su cuerpo era inesperado, ni si quiera hablaron alguna vez de un futuro tan lejano donde hubiese hijos de por miedo. Tenía miedo. Cerró los ojos e inspiró hondo, sonando el timbre justo después a su espalda.

Pasado un rato caminaba por las calles de Londres a la vera de Richard, desconocía de donde sacó la habilidad para ocultar los sentimientos que rato antes pero lo consiguió. No es que se lo quisiera ocultar pero deseaba encontrar el momento adecuado -¿Alguna idea de lo que vamos a buscar?- preguntó con una mediana sonrisa al castaño -Te diría una estantería donde colocar un trofeo por ganar la temporada de quidditch, pero esa victoria le corresponde a las Arpías- bromeó, tratando de retomar la naturalidad.



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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Richard S. Delacour el Vie Dic 23, 2016 2:37 pm

Las compras del mobiliario para el apartamento del francés podía haber sido realizas con anterioridad por los interioristas que él hubiera preferido, madame Delacour no pudo creer el lugar donde estaba viviendo su único hijo el día que, al final, se digno a pisar Whispering para visitar el lugar donde se iba a asentar finalmente el jugador y quiso contratar a alguien para que hiciera del lugar un verdadero 'hogar'. El francés rehusó de su ofrecimiento en el mismo momento que salió de sus labios, no es que no estuviera interesado en que le ahorraran el suplicio que le iba a suponer tener que buscar pinturas y mobiliario que quedara correctamente en el apartamento, pero ya había hablado de realizar aquello con la rubia.

Dejó el apartamento con algo de antelación para adquirir unas galletas de jengibre por el camino, un pequeño guiño al día en el que se encontraron en la calle, por pura casualidad, y él y la rubia acabaron tomando un chocolate caliente y unas de aquellas galletas típicas de la época navideña del país. Sin contar con el hecho de que fue el día en el que decidió invitarla a la celebración que cada año era celebrada la noche de Navidad en la mansión Delacour en París. Con una pequeña bolsa de papel en la mano tocó el timbre, esperando pacientemente con la mano libre dentro del bolsillo de su chaqueta de paño a que la rubia apareciera por el portón del edificio.

Caminó con la mano que antes se encontraba apresada en su bolsillo rodeando la cadera de la rubia para mantenerla cerca de él, incluso llevando la bola de papel en la mano se olvidó de ofrecérselas puesto que quedó obnubilado, como en cada ocasión que estaba junto a ella, de su belleza. Atrapado completamente en su persona. —Esa estantería ya la tengo— rió alejando la mano de ella y percatándose de la bolsa. —¿Estás mejor? Pregunté por ti a tus compañeras de equipo y me dijeron que estabas enferma— comentó a la par que le ofrecía la bolsa de papel donde habían dos galletas de jengibre, ambas de formas diferentes, y le daba la opción de elegir la que gustase. —Siento no haber podido venir a verte o preguntarte directamente, estas fechas son muy ajetreadas para mi familia y, prácticamente, cada día salía del entrenamiento e iba directamente a París— intentó disculparse por no haber podido estar tanto tiempo como le hubiera gustado con ella.
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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Apolline I. Lefevre el Vie Dic 23, 2016 4:44 pm

Se acomodó la densa bufanda en torno a su cuello para protegerse de las ligeras brisas que azotaban a la pareja de franceses mientras avanzaban por las calles y doblaban alguna esquina, no deseaba acatarrarse en esos momentos; de hecho se preocupaba por nimiedades que en ocasiones pasaba por alto, siendo ese uno de los cambios a destacar en su comportamiento desde que supo de la noticia -Si, creo que ha sido un virus o algo así. Al principio me tomé un par de días de descanso pero acabó siendo más- explicó pobremente al castaño -Nada que no mejore con algo de descanso, quizás fue por algo de estrés, ya sabes, la temporada está siendo bastante complicada- se percató de la bolsa que Richard le ofrecía así que no dudó en tomarla analizando seguidamente su contenido. No pudo evitar contener una ligera risa pasados un par de segundos, esos en los que comprendió el mensaje del par de galletas de jengibre que reposaban en el interior; iba a hablar respecto a las galletas mas él se adelantó con una disculpa por su ausencia en las recientes semanas -Lo entiendo, imagino que tu madre estará realmente ocupada organizando la fiesta de Navidad, es mucho trabajo- le restó importancia e incluso agradecía que la señora Delacour hubiera acaparado a su hijo para la organización, eso le permitió estar a solas para pensar en lo que se venía encima, aunque por otro lado lo hubiese pasado mal al no poder hablar del tema más allá que con Marlene.

Se estiró un tanto para alcanzar a besar la comisura de los labios ajenos, sacando del paquete una de las galletas que tenía la forma de un árbol de Navidad -Mm, está deliciosa- halagó una vez tragó el mordisco que se llevó a la boca -Es aquí- anunció mientras contemplaba el escaparate de lo que parecía una tienda de muebles y decoración. Dio un mordisco más al dulce al percatarse que este, a diferencia de muchos alimentos en esos días, no le estaba sentando mal; de hecho trataría de comprar más galletas luego.

Una vez se adentraron en la tienda las orbes azuladas de Pollie apreciaban el mobiliario con curiosidad, tratando de hacerse a la idea de lo que necesitaba Richard para su apartamento -¿Qué es lo que más te urge?- le preguntó directamente -Si tienes mucho que guardar podrías conseguir un aparador para tu habitación, con cajones- recomendó -Podemos empezar con los muebles o la pintura, como prefieras, la pintura está por allí- se puso de puntillas tratando de alcanzar a ver a lo lejos los pasillos donde se veían los botes -Mira, también tienen cosas de Navidad- tomó entre sus manos un gorro de Santa Claus y en un movimiento coronó al francés, comenzando a reír.



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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Richard S. Delacour el Vie Dic 23, 2016 7:37 pm

Observó a la de cabellos rubios con cierta nota de preocupación en su mirar. Aunque no había podido estar junto a ella, ni contactar, sí le preguntaba cada día a sus compañeras de equipo si habían hablado con la rubia  últimamente. Era bastante irónico el hecho de que ya no pelearan constantemente, que hubiera una especie de ‘tregua’ fuera del campo entre los integrantes de ambos equipos. —Descansa todo lo que debas— dijo con voz tranquila pero casi pareció una orden. No le gustaba la idea de que Apolline se encontrara mal y se arriesgara a enfermar por querer hacer las cosas demasiado rápidas e incorporarse lo antes posible al equipo. Le sonrió al verla comer la galleta de jengibre que le había entregado dentro de la bolsa de papel pero aún más cuando entendió a lo que se estaba refiriendo. Enredó la diestra en su  desordenado y aún húmedo cabello. —Este año quiere que sea diferente y conlleva mucho trabajo— comentó soltando aire y formando una nube de color blanco frente a su rostro. —Los tiempos oscuros han pasado y quiere organizar una ostentosa celebración navideña— le explicó la razón por la que madame Delacour había decidido arriesgarse por completo y salirse del esquema que siempre seguía en la celebración de la fiesta de Navidad.

Sonrió ligeramente internándose en el recinto donde se podían vislumbrar muebles y decoración, tanto clásica como navideña, en el escaparate. Una vez dentro no supo exactamente hacia donde dirigir su mirar. Pasillos y pasillos se mostraban ante ellos en un recinto que, en el exterior, no parecía contener ni una cuarta parte de lo que albergaba. Ojeó las estanterías sin saber exactamente que era lo que buscaba, si por él fuera ni siquiera estaría en aquel lugar buscando un mobiliario que hiciera que su apartamento pareciera más acogedor. —Pintura estaría bien para saber de qué estilo escoger los muebles— comentó sin estar del todo convencido de sus palabras y adelantando sus pasos hasta un pequeño mapa donde indicaban en qué dirección se debía ir para encontrar lo que buscaban. —Cuarto pasillo a la derec…— sus palabras fueron cortadas en el momento que un inesperado gorro de Santa Claus aterrrizó sobre la cabeza del francés que quedó sorprendido. —Has sido poseída por el espíritu navideño— bromeó meneando la cabeza.

La atrajo hacia él, no sin antes coger otro gorro de Santa Claus y se lo puso a ella. —Todo Santa Claus tiene a su señora Claus— acto seguido la besó apenas unos segundos para hacerle un gesto con la cabeza en la dirección que se encontraban las pinturas.
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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Apolline I. Lefevre el Sáb Dic 24, 2016 11:17 am

Comprendía en cierto modo el deseo de la señora Delacour por llevar a cabo una fiesta sin precedentes, en lo que los tres anteriores años se refiere, esos en los que la comunidad mágica había sufrido ante las tenebrosas sombras y que a menudo se veía azotada en sus mayores celebraciones o eventos concurridos; aunque recordando la gran celebración llevada a cabo las pasadas Navidades, el primero al que acudió junto a Richard, le costaba imaginar como podía superar todo lo que otros años al parecer preparaba. Es decir, orquesta tocando en directo, un buen catering, espacio de sobra para los invitados, la decoración cuidada al milímetro... No cabría duda que nadie olvidaría ese año cualquier evento montado por la madre del francés.

Por desgracia su suegra no tardó en ser agua pasada en la mente de la rubia una vez se adentraron en el local. Desconocía el tiempo que se llevarían ahí dentro pero al recordar todo lo pendiente que tenía por hacer el bateador de los Puddlemore en su apartamento, nadie le quitaba al menos una hora, teniendo en cuenta que debían empezar prácticamente desde cero; eso significaba elegir antes que nada la pintura. Por ello estaban tratando de averiguar en que zona se encontraba cuando Pollie no pudo resistirse a la tentación de poner sobre Richard uno de esos gorros de Santa Claus. La semi-veela comenzó a reír ante su sorpresa, seguida de la broma formada por el mismo castaño -No pude resistirme- confesó mientras era atraída a él, retomando la risa cuando acabó con otro gorro sobre su cabeza. Correspondió al breve beso, esbozando una liviana sonrisa al separarse y se encaminó hacia la parte de pinturas -Ya tengo decorada la casa pero hay tantos adornos aquí...- fue la forma más discreta de dejar caer que seguro dejaban la tienda con algo más que mobiliario y pintura.

-Mira, ahí hay brochas, rodillos, rejillas... ¿Qué más podremos necesitar?- quiso hacer esa pregunta para sí misma pero acabó pronunciándola en voz alta. Ojeó los diferentes utensilios con aire distraído antes de voltearse a Ric -Sé que estás ayudando a tu madre con su fiesta de Navidad, aunque había pensado que este año podríamos hacer algo más... ¿Familiar? Había pensado en invitar a Gaspard y su novia, Alexis, a cenar en mi casa- movió entre sus manos una brocha fina, con cierto nerviosismo -Sólo si quieres, imagino que tu madre querrá verte por la fiesta después de dedicar tanto tiempo en montarla- bajó la mirada a sus manos percatándose de como estaba mareando el ancho pincel, decidiendo que mejor era soltarlo. Todo ello sin fijarse que la bola de algodón del gorro de Santa Claus caía hacia delante, sobre sus cejas.



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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Richard S. Delacour el Dom Dic 25, 2016 11:07 am

Poco había pensado en lo que precisaba para hacer de su apartamento no un mero lugar donde dormir sino convertirlo en su hogar, ya que lo había adquirido y ya era de la propiedad del francés. Las razones por las que había decidido llevar a cabo aquel acto eran medianamente desconocidas para el de cabellos claros que se pocas cosas dejaba al azar en su vida; siempre teniendo todo meticulosamente organizado para poder hacerse cargo, y frente, a la ingente cantidad de obligaciones que poseía debido al título de hijo único de la familia Delacour que recaía sobre sus hombros. Quizás no con tanta fuerza como si hubiera acabado, finalmente, dedicándose y haciéndose cargo de las empresas familiares, pero las obligaciones seguían cerniéndose sobre un francés que no las rehusaba por mera cortesía y educación, además del hecho de que sabía que les debía aquello a sus padres después de haberles ‘decepcionado’ en cierta medida con sus decisiones pasadas.

Camino por los infinitos, o al menos así se le asemejaban a él, pasillos del comercio. Rodeados de cientas de estanterías con cajas perfectamente embaladas, algunas de las muestras se dejaban ver para llamar la atención de los clientes y, en especial, la  decoración navideña que reinaba en cualquier lugar con la suma del ligero cántico de villancicos que reinaba en el ambiente. —La última vez que fui a tu apartamento por navidad había bastante decoración—  inquirió con un ligero movimiento de cabeza a modo de negativa. Había acabado con una amante de las fiestas navideñas; en cierto modo le extrañaba que no le hubiera insistido, en alguna ocasión, para decorar el sobrio apartamento del francés.

Mientras él se acercó hasta el estante donde se dejaban ver botes y botes de pintura apilados perfectamente, la rubia se esmeraba en la búsqueda y explicación de cada utensilio que encontraba a su paso. Cogió un bote de pintura blanca y la giró en sus manos para poder ver las indicaciones de los días de secado, podría aprovechar su marcha a París para dejar todo aquello hecho y se asentara en su ausencia. El bote casi resbaló de sus manos y tuvo que cernir bien los dedos alrededor del objeto cilíndrico. —¿Cenar en Navidad?— dejó la pintura en el lugar donde se encontraba inicialmente y se desordenó el pelo de la parte posterior de su cabeza. —Claro que quiero pero tendría que mirarlo, mi madre solo me pide una noche al año— torció el gesto acercándose hacia ella —intentaré mirarlo, ¿de acuerdo?— sonrió retirando la bola de su gorro del rostro de la rubia y acariciando su mejilla. —En cuanto salgamos de aquí hablaré con ella— prometió tomando el pincel que tenía en la mano.

Volvió sus pasos hasta donde había dejado el bote anteriormente. —Creo que blanca o cruda no estaría mal, así los muebles serán más fáciles de escoger— explicó tomando dos botes de pintura del estante. Mejor llevar dos para si en alguna ocasión surtía algún percance poder tener el tono correcto a mano.
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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Apolline I. Lefevre el Dom Dic 25, 2016 1:11 pm

Se mordió el labio conteniendo una sonrisa cuando le increpó que su apartamento ya estaba lo suficiente decorado para las fechas, lo cual era cierto, fue con la visita de Marlene cuando sacó todos los adornos de la caja donde esperaban durante todo un año y comenzó a dotar su vivienda de ese toque acogedor -Lo sé, pero no lo decía por mi casa- respondió sin poder contener la sonrisa, esa que trató de ocultar alzando una bola para el árbol de un tamaño medio, dejándola en su sitio para continuar el avance por los pasillos en dirección a las pinturas.

En el instante que la idea de realizar una cena familiar se hizo presente en su cabeza, también lo hicieron los diversos problemas que podían surgir: el compromiso de Richard con su familia, la ligera molestia de Gus hacia el jugador, su propia desconfianza hacia Alexis… Ni si quiera entendía cómo podía mantener aún ese posible plan rondando en su mente. Y por la reacción del francés pudo ver que él tampoco esperaba aquello. Escuchó con atención su respuesta, esa que a pesar de previsible no fue por ello menos desalentador; Pollie torció ligeramente el gesto, un tanto decepcionada, incluso más de lo ella misma hubiese esperado. Lo cual le llevó a preguntarse si era su verdadera reacción o una alimentada por todos los cambios por los que estaba pasando -D´accord- murmuró tratando de esbozar una sonrisa para no preocuparlo.

Asintió conforme con la decisión de los colores de la pintura, inspirando hondo en un intento por aliviar el cúmulo de pensamientos -Voy a preguntarle a uno de los encargados si transportarían ellos los muebles al apartamento. Mientras puedes buscar las brochas- dejó un fugaz beso en su mejilla comenzando a avanzar por los pasillos en busca del trabajador que vio hacía apenas un par de minutos; nunca venía mal una opinión externa para esas cosas.

Y por Morgana que la intención de Apolline era esa. Mas sus orbes se desviaron hacia una sección que no vio al llegar y que acapararon su atención por completo, desechando hasta el más mínimo propósito de la semi-veela hasta ese momento; avanzó con pasos lentos, podría decirse que hasta dubitativos, con una entremezcla de emociones acumulándose en su pecho ante la simple imagen. Sus manos acariciaron la madera con sumo cuidado, casi con temor que pudiera pasarle algo a la cuna que tenía ante ella. Los tonos no eran blancos pero si claros, estaba totalmente montada e incluso un móvil con adornos como nubes y estrellas colgaba en lo alto. La francesa tragó saliva, tratando de deshacer el nudo que se formó de un momento a otro en su garganta y tomó una nueva bocanada de aire, cerrando los ojos por unos segundos.



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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Richard S. Delacour el Dom Dic 25, 2016 2:26 pm

Arqueó ambas cejas y no pudo evitar reír ante las palabras de la rubia. Al final sí que ella había planeado acabar adquiriendo algo de decoración que iluminara  el sobrio habitáculo en el que vivía el francés desde hacía unos meses de forma estable. No dijo nada para refutar sus palabras, ¿de qué iba a servir? Le gustaba contentar a la rubia y aquello no suponía un gran sacrificio además de saber que disfrutarían de unas entretenidas horas intentando hacer que todo coordinara y tuviera cierta armonía en el amplio apartamento.

Sus padres no le exigían que ayudara a la organización de la celebración pero siempre habían estado contentos con poder disfrutar de la presencia de su único hijo la noche de Navidad, no pedían mucho más de él. No quería tener que pedirles aquel favor pero comprendía que la rubia también quisiera poder pasar aquella noche junto a su familia y que el año anterior renunció a aquello por aceptar asistir a la mansión Delacour en París. Acarició ligeramente la mejilla de Apolline antes de tomar sendos botes de pintura blanca en sus manos y dirigirse hacia la ingente cantidad de utensilios que se exponían para poder pintar de forma uniforme, moteado, en rejillas… en aquel momento comenzó a arrepentirse de haber rehusado la ayuda de su madre pero no hubiera sido lo mismo tener a alguien realizando todas las compras sin tener en cuenta los gustos del francés, no como en aquella situación.

—No prometo nada— bromeó con una media sonrisa en los labios, sin retirar los ojos de la gran variedad de brochas que se mostraban ante él y no tenía ni la menor idea de cuál sería la adecuada. Dejó los botes apilados en el suelo y luego cogió uno de estos para leer las indicaciones que se daban en el reverso. Su inexperiencia hacía que girara cada objeto que encontraba en su camino para poder leer cual era su utilidad. Lo volvió a dejar en su lugar mirando hacia ambos lados en busca de la de cabellos rubios. No la veía ni a ella ni a ningún encargado del lugar por lo que volvió a tomar los botes en sus manos y se encaminó en dirección a la parte frontal del comercio en busca de alguien que pudiera ser de ayuda.

Cada pasillo por el que pasaba era digno de que el francés mirara para intentar vislumbrar la figura de Apolline hasta que en uno de ellos resaltaron los cabellos rubios de su acompañante. Caminó hasta ella, sin fijarse especialmente en lo que albergaba aquel pasillo, y colocó las manos sobre sus caderas cuando la hubo alcanzado; entonces sus ojos se fijaron en lo que ella estaba acariciando. —No creo que una cuna esté entre el mobiliario que quiero en mi apartamento de momento— dijo arqueando ambas cejas y separando las manos de las caderas de Apolline para observar el pasillo  lleno de diferente mobiliario para bebés.
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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Apolline I. Lefevre el Dom Dic 25, 2016 3:11 pm

Fue ahí, frente a ese mobiliario básico para todo futuro padre cuando la francesa fue consciente de lo que se venía encima. Un bebé. Una vida que dependería de ella durante muchos años y a la que protegería a toda costa, a la que amaría por encima de sí misma, a la que daría todo lo posible por su bienestar, esa que llenaría del amor más puro su vida y su alma; exhaló la bocanada de aire de entre sus labios en un corto jadeo donde contuvo toda la emoción que se revolucionaba como átomos en su interior, la misma que escapó bajo la forma de un par de lágrimas por sus mejillas y que se apresuró en borrar rastro. Parpadeó con rapidez, inspiró por la nariz, volvió a exhalar. No deseaba que Richard la viera así pues se preocuparía por ella, cuando su deseo era encontrar el momento oportuno para contárselo.

Y es que el destino, en su infinito capricho, parecía desear poner a prueba a la semi-veela. Había logrado serenarse justo a tiempo de sentir las manos del castaño posarse sobre sus caderas, sus palmas encontraron el dorso de las ajenas previamente a que las palabras resonando en su oído -Richard- si bien fue apenas un murmullo, se pudo advertir cierta urgencia en su voz. Las palmas de Ric habían abandonado las caderas de la rubia pero ésta mantuvo el agarre diestra con diestra, evitando que se alejara demasiado -Yo...- se encontró con aquella mirada que siempre le quitaba el sentido, la misma que observaba expectante. El corazón le latía a la velocidad del aleteo de un colibrí, incluso dolía, estaba demasiado nerviosa -Puede que... que en tu apartamento no, pe-pero... sí en el mío- tartamudeó debido a la inquietud. Por un lado no podía apartar los ojos de él y a la vez deseaba no ver su primera reacción ante el temor de un posible rechazo. Se relamió los labios, esos que percibía repentinamente secos -Es... estoy embarazada- soltó en un jadeo.

Se llevó la mano libre a los labios, bajando la vista una vez dijo lo que la llevaba quemando por dentro en los días recientes. El alivio era sorprendente, pero aún así aquel oleaje embravecido de sentimientos seguía revolviéndola por mucho que tratara de controlarlo.



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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

Mensaje por Richard S. Delacour el Dom Dic 25, 2016 4:19 pm

El contacto que el francés había tenido con algún infante fue, prácticamente, inexistente durante toda su vida. Era hijo único por lo que el contacto directo con uno de ellos no existió por aquel ámbito, sus tíos se denominaban como hombres ‘demasiado ocupados para tener hijos’ y la hermana de su madre era la gran desconocida de Richard. Aquellas eran las razones por las que Richard nunca llegó a relacionarse con un infante, menos con un bebé, por lo que el tema que los envolvía era algo totalmente nuevo para él, otro tema desconocido que estaba tocando aquel día.

Fue a alejarse de ella ligeramente para acercarse a una estantería donde se veían tronas dibujadas en las grandes cajas de embalaje pero no pudo separarse cuando ella cogió su mano y el francés dejó de prestar atención a los artículos de alrededor para mirar a Apolline con gesto extrañado. —¿Pasa algo? ¿Te encuentras bien?— preguntó con cierta preocupación en su voz. Debería de haber pensado antes de invitarla a ir a mirar aquello, tener en cuenta que había dejado los entrenamientos porque se encontraba realmente mal, ya que pocas cosas podían hacer que la rubia se alejara de los campos de juego, y esperar a que estuviera completamente recuperada.

El color desapareció del rostro del francés que se le secó la boca en apenas el trascurso de unos segundos. Ni siquiera había entendido sus palabras iniciales sobre que ella si necesitaría una cuna en su apartamento, en su cabeza no estaba la posibilidad de que aquello pudiera pasar ni por asomo; es decir, habían controlado aquello, ¿no? O no lo habían controlado. —Estás embarazada— dijo en voz alta, como si decirlo fuera a conseguir que lo creyera. ¿Iba a ser padre? No, no era posible, no iba a serlo. Su mano seguía junto a la de ella pero no la llegaba a sentir. —Embarazada— repitió. —¿Cómo que estás…?— entonces si separó su mano de la de ella sin saber como reaccionar hasta que recorrió los escasos centímetros que habían entre ellos y la estrechó entre sus brazos.
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Re: The most wonderful day of the year [R. Delacour]

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