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Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

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Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Evelyne Dunne el Dom Nov 27, 2016 12:21 am

Mediados de noviembre

Se dejó caer en su cama, aun levemente cansada, pero con renovadas energías luego de aquella relajante ducha. Sonrió divertida cuando uno de sus gatos se subió sobre su cabeza, desordenando con sus pequeñas patas los rubios cabellos de la mujer que yacían desparramados sobre el cobertor, humedeciéndolo. Se estiro con algo de pereza, aun tan solo con la toalla rodeando su cuerpo, antes de quitar al felino y levantarse lentamente, girándose a observar el closet de cuerpo completo que tenía frente a ella, frunció el ceño sin ganas de levantarse y perder tiempo buscando prenda por prenda, por lo que extendió su mano para hacerse con su varita y en un rápido movimiento se vio completamente vestida, con el cabello seco y en un moño medio alto.

Se volteó a jugar con su gato unos tenues segundos, el cual se vio más divertido por el dorado collar que recaía holgado alrededor del cuello de su dueña, lo que la obligo a reír nuevamente antes de levantarse. Dio un rápido vistazo a su espejo y esbozo una sonrisa ante el atuendo, definitivamente no era un conjunto que usaría solo para estar en casa, pero tal vez no sería malo ir a dar un paseo, o salir un momento después de gastar toda su mañana y tarde en limpiar y ordenar el sótano, sin magia. No, no era estúpida, pero realmente le agradaba encontrar pequeñas fotografías, u objetos de su infancia que la llevaban a un mar de recuerdos, por lo que había tardado únicamente por sumergirse en vivencias del pasado más que por el poco desastre que yacía en el lugar. Es más, en su acción doméstica del día, había encontrado un pequeño cuaderno de partituras musicales que su padre había escrito, eran tres melodías de nivel medio, pero que recordaba perfectamente haber escuchado cuando era pequeña.

Mientras caminaba hacia el salón, movió sutilmente su varita para llenar el plato de comida de sus mascotas mientras pasaba por la cocina, para luego sentarse calmadamente sobre el sillón y suspirar con una sonrisa ante el agradable aroma a lavanda que desprendía el lugar. Con un extraño sentimiento de satisfacción volvió a sacar su varita, para invocar su guitarra, acomodándola sobre sus piernas, y el libro de su padre, que dejo sobre la pequeña mesa de centro antes de comenzar a reproducir las notas allí grabadas por la hermosa y segura caligrafía de su progenitor. Al momento en que la primera nota fue emitida, Finn, su ahora mejor amigo canino, subió de un salto al sillón y se acurruco a su lado, acomodando su cabeza sutilmente sobre la pierna de la joven, entre su abdomen y la guitarra, como si deseara escucharla más de cerca. La joven sonrió antes de acariciar con ternura la cabeza del animal, para luego retomar la melodía sin letra con concentración, tarareando un ritmo imaginario que calzaba con la música que su guitarra componía.

Estaba pensando seriamente el comenzar a escribir algunas palabras en la partitura de su padre cuando un sobre de carta intachable apareció frente a ella, sobresaltándola. Se echó levemente hacia atrás, observando con confusión el color blanquecino y el tamaño medio frente a ella, desviando su mirada hacia ambos costados como si esperara encontrar a alguien ahí- Ni siquiera tienes remitente… -Susurro confundida mientras extendía su mano hacia la carta, denotando un peso extraño dentro de la funda, observo a su perro, el cual ya reincorporado, la observo antes de bostezar y marcharse a hacer algo más entretenido- Gracias por tu interés… -Murmuro la rubia con sarcasmo, volviendo una vez más su vista hacia el envoltorio blanco entre sus manos. Frunció el ceño abriéndolo con cuidado, enarcando aún más su ceja al observar un antiguo, y al parecer costoso, reloj de bolsillo en el fondo de este. Volvió a alzar su mirada, recostando ahora la guitarra sobre su regazo, mirando una vez más por todo su salón sin comprender lo que sucedía. Suspiro antes de llevar una de sus manos hacia su cabello, denotando que no podía desordenarlo como siempre lo hacía, debido al moño que llevaba.

Un tenue peso sobre su hombro volvió a alertarla, volteándose y esbozando una efímera, pero nerviosa sonrisa al reconocer a su gato- Al menos tu pareces más curioso… -Susurro volviendo su atención hacia el sobre, volcándolo, haciendo que el reloj cayera sobre su mano, a lo que todo se volvió difuso. Y sin más, desapareció de su salón con guitarra, gato y reloj en mano, dejando como único ápice de su previa presencia un grito ahogado de sorpresa.

Todo paso demasiado rápido, y como tardo en comprender lo que realmente estaba sucediendo no pudo reaccionar con la velocidad que requirió la situación, para comenzar ella estaba sentada cuando se transportó sin saberlo, porque claro el bendito reloj era un traslador que la llevo a quien sabe dónde, por lo que al aparecer, en quien sabe dónde, perdió el equilibrio con rapidez, no únicamente por la mala posición en la que se encontraba sino por los tacones que se le había ocurrido utilizar, y que si bien poseía maestría para llevarlos con elegancia normalmente, aquella no fue una situación en que realmente se vanagloriara por su habilidad. Pretendió estirar su mano contraria para sostener a su gato, que en pánico ante lo sucedido enterró sus garras en el hombro y espalda de su dueña, produciéndolo un dolor que ignoro en el momento en que denoto que no solo ella estaba cayendo, sino también la preciada guitarra de su padre. Extendió su brazo para sostener la guitarra, casi abrazándola, sin soltar el reloj, antes de estirar la mano libre y contraria a lo que fuera que había para sostenerse y no caer, quedando a pocos centímetros del suelo, en posición insegura, inestable pero que la mantuvo libre del golpe.

Con respiración entrecortada y agitada, se permitió alzar la vista para observar el lugar donde estaba, sin permitirse relajarse, sin siquiera pensar en soltarse del mueble del que obtenía apoyo ni liberar su guitarra del agarre, aunque esta rozaba sutilmente el suelo con su base. No supo cuánto tiempo permaneció en aquella posición, intentando que su mente procesara bien lo que había sucedido, buscando respuestas, a un sin número de interrogantes inconclusas, en el elegante salón que se presentaba frente a ella, sin lograr reconocer nada de lo que veía. El tenue maullido de su gato cuando salto de su hombro al reconocerse a salvo, la despertó, obligándose a levantarse con rapidez, ayudándose del mueble.

Se volteó con lentitud, esperando encontrar en el resto del lugar algo que le diera respuestas, y lo encontró, a él, en todo su esplendor y molesta y despampanante perfección, con una sonrisa altanera que le hizo odiarlo y adorarlo por igual. Ante su simple visión, sintió como sus piernas deseaban fallarle nuevamente al recuperar el último recuerdo que tenia de él, un sutil roce de sus labios que le quito el aliento, el palpable tacto de su mano alrededor de su cintura, que parecía quemarle a través de la delgada tela de su blusa, sus palabras, su sonrisa, todo. Se estremeció levemente antes de retroceder un paso, y liberar un pesado suspiro al tiempo que desviaba su mirada al entender lo que había sucedido, sintiendo el peso de lo que aquello significaba, un mes desde que no le veía, un maldito mes desde aquel efímero roce, semanas desde que se había prohibido pensar en él y ahí estaba, frente a ella, obligándola a sentir todo  aquel mar de sensaciones que le había dejado grabado desde su último encuentro. Volvió a suspirar antes de dejarse caer sentada en un pequeño sillón que había observado al llegar, solo entonces soltando su guitarra, reposándola en el suelo con cuidado. Llevo ambas manos hacia su cabello, negando en un sutil movimiento de cabeza, liberando un nuevo suspiro antes de alzar una vez más su mirada hacia él- Te odio tanto, Anthony Armstrong… -Dijo en un susurro apenas y audible. Mentirosilla.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Anthony Armstrong el Lun Nov 28, 2016 7:51 pm

Vivir en la casa de alguien que tenía todo para que le sirvieran y no saltarse ninguna comida, no estresarse con nada más que llegar, tirarse un rato la piscina, tomar un baño caliente de burbujas y luego irse a la cama, parecía que iba a ser perfecto. Pero fue todo lo contrario. Los nervios y estrés de Tony no conocían la misericordia y lo tenían sumido en un estado constante de baja de peso involuntario, por lo que se veía bastante más delgado que hace un mes atrás y mucho más que hace dos meses. No estaba en los huesos, por supuesto, porque su cuerpo era de un hombre atlético debido a que solía ejercitarse con regularidad, pero sus músculos estaban más marcados y un poco más desinflados que antes también. Ya casi ni quedaba grasa corporal que le hiciera tener más masa, solo quedaban músculos definidos y un poco en decadencia.

Pero seguía siendo un escandalosa y perfectamente hombre guapo. Nadie podría negarlo. Salvo que le faltaban un par de cazuelas.

El salón de estar del ala oeste de la mansión era lo que se podría concebir como “pequeño” en comparación al resto de la mansión. Allí es donde había programado el traslador para que Evelyne apareciera dentro de pocos minutos. Por lo que se apoyó en uno de los pilares a la espera, con las manos metidas en los bolsillos y pensando en la última vez que se vieron. En esa ocasión había logrado irse rápido antes de que su imaginación se tornara en realidad y las cosas se salieran de control. Podía decir que Evelyne le comenzaba a importar de una manera real, de modo que no quería meter la pata como siempre lo hacía. Aunque, con el descubrimiento de su novia embarazada, cualquier intento con la profesora se quedaría en nada debido a su esfuerzo por ser un padre perfecto para la criatura que venía en camino.- Thomas me va a matar. –Es todo lo que se repetía una y otra vez cuando estaba a solas. Porque así es como iba a ocurrir.

Sintió un golpe en el piso, lo que le advirtió de la llegada de su invitada, por lo que se volteó* sonriendo. Pudo haber sobresaltado ante la sorpresa del ruido, porque había llegado su invitada y lo había encontrado pensando en un asunto delicado, pero la imagen que se encontró fue de lo más peculiar. Una guitarra, un gato y ella. Inclinó la cabeza intentando encontrarle una forma lógica a lo que estaba viendo y desistió de ello cuando la vio ponerse de pie y luego sentarse allí sin que nadie se lo indicara. Su sorpresa había sido tal que no fue capaz de acercarse para ayudarla. Tampoco había venido un elfo para ayudarla. ¿Qué clase de anfitrión era?

Te odio tanto, Anthony Armstrong.

Dudaba en sobremanera que fuera verdad, pero no le llevó la contra ni le replicó aquello. Quizás Evelyne se merecía una explicación, pero él no se la daría puesto no era capaz de averiguar que ella la necesitaba. O quizás iba a empezar a hablar como un idiota, a desvariar por todo lo que había ocurrido. Se pasó una mano por el cabello antes de acercarse a ella con la otra mano metida en el bolsillo:

-- Quería invitarte para que vinieras. –Explicó con su característico desinterés en lo que podía ocurrir. Una sonrisa de “aquí no está pasando nada” vestía su rostro, parecía sacado de un ensueño, de alguna idea utópica que alguien pudiese tener acerca de un hombre.- Pero, la verdad, es que no sabía cómo hacerlo. –Terminó por decir como si aquello fuera obvio. Invitarla a ir a una casa que ni siquiera era suya y explicarlo todo de principio a fin parecía innecesario y confuso en la cabeza de Anthony.- Esta no es mi casa, por cierto, pero es mi residencia temporal. Por un tiempo que todavía no defino cuánto será. –Anthony se caracterizaba por su vida errante, a la deriva, jamás tener una casa o un hogar donde establecerse de manera definitiva. Ni siquiera consideraba la residencia de los Armstrong como un lugar al que volver. Un nómade porque la vida lo eligió así.- Si te lo estás preguntando, sigues en Gran Bretaña, en Inglaterra. Estamos a las afueras de Londres. –Explicó antes de que la mujer abriera la boca para protestar o preguntar lo obvio.- Y, si te lo preguntas también, esta casa pertenece a mi ahijada, que es casi como mi hija realmente. –Continuó explicando con una sonrisa, frente a ella sin acercarse más. Básicamente porque no quería caer en la tentación otra vez. No con Taylor embarazada.- Su nombre es Cassandra Wright y es hija de un amigo que murió.Que murió. Se repitió en la cabeza aquellas dos palabras.

En ese momento apareció un elfo doméstico con la ropa más limpia que cualquier otro elfo que jamás hubiese conocido Anthony. Él les ofreció una copa de brandy a lo que Anthony aceptó encantado.- Gracias, Krykzo. –El elfo principal de su ahijada. Luego, desapareció con un sonoro CRACK.- Me estoy quedando con ella porque fue una promesa que le hice a mi amigo, que no iba a dejarla sola. Así que, si te lo preguntabas, no he dejado Gran Bretaña de manera definitiva. –Dijo con una sonrisa en el rostro antes de alzar la copa y absorber el aroma del licor para guardarlo en su cerebro. Le recordaba a tiempos mejores, de gloria y estabilidad en todo sentido.- Ella ahora no está, se fue ayer a pasar unos días en Nueva York. –No explicó si por vacaciones o trabajo. Era información innecesaria. También decir que había sido liberada de Azkaban hacía poco más de un mes.

En ese momento se fijó otra vez en el gato porque se acercó a él de manera curiosa y desconfiada. Anthony sonrió y se puso de cuclillas para poder estar más cerca de él y alargó la mano sin moverse ni un centímetro más. Los gatos eran criaturas extrañas que necesitaban que les demostraran un poco de sumisión para ellos mostrar la propia. Anthony era un amante de los animales y sabía bien aquello.- La invitación a este lugar solo era para tu ama, no para ti, entrometido. –Le habló al gato. Este por fin se acercó a él y pasó su cabeza por la palma de la mano del empresario para hacerse cariño. Tony sonrió y rió por lo bajo.- Pero me caes bien, así que probablemente permita que te quedes.  -Se puso de pie otra vez y miró a Evelyne.- ¿A qué se debe la guitarra? –Preguntó esta vez sí con una nota de burla en los labios y un brillo de diversión en los ojos, como siempre.- Parece que te saqué de una interesante sesión de música con tu gato. –Rió antes de beber un poco de su brandy.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Evelyne Dunne el Lun Nov 28, 2016 9:23 pm

Volvió a suspirar pretendiendo no mirarlo, desviando su visual hacia cualquier parte del extenso y elegante salón, para así, no fijarse en su atractiva figura caminando hacia ella y alejar los continuos recuerdos de sus labios rozando los propios que amenazaban con alterarla. Observo las altas cortinas que caían con una armonía envidiable por las marmoladas y altas paredes haciéndola sentir completamente fuera de lugar. Hasta hace poco estaba en su humilde y pequeña sala y ahora se encontraba en un salón que parecía más grande que el terreno completo de su casa. Desvió sus ojos hacia un mueble sin prestar demasiada atención en las decoraciones que lo ostentaban, únicamente enfocándose en la situación en la que se encontraba y en intentar controlar la gran molestia e indignación que comenzaban a crecer dentro de ella y es que no podía recordar un momento previo en su vida en el que se hubiera sentido tan furiosa, ni siquiera cuando Thomas había tirado algunas de sus mejores pociones se había molestado así. Se sentía totalmente pasada a llevar, y es que ¿Quién en su sano juicio transportaba a alguien sin aviso? ¿Desde cuándo darse el maldito trabajo de enviar un traslador era más sencillo que enviar una invitación? Si quería verla, ¿Por qué simplemente no se lo decía? Y ¿porque justo ese día? ¿Por qué precisamente un mes después de verse? ¿Por qué cuando ella ya había logrado dejar de pensar en él y de esperar a que apareciera? ¿Por qué?

Lo peor de todo es que a cada pregunta que se formulaba en su cabeza, a cada minuto que seguía dándole vueltas al asunto, más comenzaba a dejar la molestia a un lado pasando a la vergüenza, al rememorar como había llegado. Y aún incluso peor había sido darse cuenta de cuanto estaba deseando alzar su mirada para verle, para observar aquella maldita y exquisita sonrisa altanera que tanto le molestaba, pero encantaba al mismo tiempo. Por todos los dioses inexistentes ¿Qué le había hecho ese hombre? ¿En algún momento había bebido algún derivado de amortentia en su presencia?

Suspiro una vez más con pesadez, sobresaltándose tenuemente cuando escucho su voz. Quiso observarlo, pero se contuvo, manteniendo su mirada en una hermosa lámpara que se encontraba junto a ella sobre una mesa de cristal. Sabía que permanecer molesta iba a ser más difícil si lo miraba en aquel momento, y realmente quería estar molesta. Bufo, colocando sus ojos en blanco ante sus primeras palabras, sintiendo un tenue ápice de culpa al escuchar que no sabía cómo invitarla. Se iba a adelantar diciendo que las personas comunes enviaban invitaciones, pero entonces una pequeña voz en su cabeza le dijo algo que ya sabía: “Anthony Armstrong no era alguien normal”, lo que sumado a la explicación de que aquella mansión no era suya, termino por seudo convencerla.

No dijo nada, pero sintió un gran alivio al saber que seguía en Inglaterra, denoto como parte de la tensión de su cuerpo desaparecía ante esa nueva información. Más sin embargo la mención de una ahijada la obligo a voltearse a verle con interés, maldiciéndose internamente al segundo en que su imagen entro en su campo visual, entreabrió sus labios con leve preocupación mientras le observaba con detenimiento al escuchar de la muerte de su amigo. Wright, Marcus Wright, y todo hizo un leve click en su cabeza.

Echo levemente su cuerpo hacia adelante aun sentada, dispuesta a preguntarle algo cuando el elfo domestico más pulcro que había visto en su vida apareció, por Merlín estaba segura que su simple conjunto costaba más que el que ella portaba en aquel instante. Asintió en silencio recibiendo la copa con real agradecimiento, de verdad necesitaba un trago en aquel momento- Gracias… -Susurro entonces sus primeras palabras luego de su declaración falsa de odio eterno. En cuanto el elfo se marchó escucho las nuevas palabras de Anthony con atención, solo entonces fijándose realmente en él; su sonrisa seguía siendo la misma, encantadora, perfecta y atractiva, sus ojos mantenían el intenso color azul cielo en el que le fascinaba perderse, pero había algo diferente, era un cansancio silente grabado en sus pupilas, una delgadez extrema en su rostro que se extendía por todo su cuerpo con un aire cansino y agotado, aquel no era el Anthony que un mes atrás había cenado con ella y coqueteado con descaro, aquel no era el hombre imponente que ella recordaba, si seguía siendo sumamente atractivo pero parecía que un sin número de males hubieran acontecido en esos días en que no se habían visto, y una preocupación inmensa se predispuso sobre ella, obligándola a olvidar cualquier mínima molestia que hubiera podido sentir hacia él, al obligarla aparecer sin aviso alguno.

- Por favor dime que esa lasaña y strudel no fueron lo último que comiste… -Murmuro con un tenue atisbo de sonrisa, haciendo referencia a la cena que habían mantenido juntos hace varias semanas, con un tono de preocupación e interés palpable en cada vocablo expresado y cada mirada que le entregaba.

Su sonrisa culmino su aparición sobre sus labios, enternecida, cuando observo como el hombre se arrodillaba para hablar con su pequeña gata quien parecía más que encantada con la atención que este le prestaba, es que incluso con los animales tenía un encanto impresionante. Riendo sutilmente cuando escucho que le permitiría quedarse- Agradece que tome el traslador cinco minutos después, o tendrías un gran perro corriendo por tu salón… -Bromeo sonriente, desviando por tenues segundos su mirada hacia la pequeña felina atigrada que extendía sus patas para hacerse con la atención de Anthony, girándose una vez más hacia él ante la mención de su instrumento, observando la guitarra por tenues segundos antes de reír ante su pregunta, frunciendo sutilmente el ceño con falsa indignación al escuchar su burla- Lo creas o no, era un momento sumamente interesante hasta que decidiste interrumpirlo… -Y mejorarlo. Completo la frase en su mente antes de encogerse de hombros- Era un tenue momento de descanso luego de un día ajetreado… -Confesó sin más, restándole importancia mientras atraía la copa hacia sus labios, bebiendo un poco de brandi antes de suspirar, sin apartar su mirada de él en ningún momento.

La pesadez sutil dentro de una de sus manos le obligo a romper el contacto visual, antes de extender el reloj de bolsillo hacia él, con una leve mirada acusatoria- Creo que esto te pertenece… -Susurro con calma mientras se acomodaba sobre el cómodo sillón- Dime, Anthony, ¿Qué es lo que hago aquí? -Cuestiono sin rodeos absurdos. Si, le había dicho que había querido invitarla, pero ¿para qué? ¿Por qué? ¿con que fin? ¿Por qué ese día y en ese momento?- ¿Acaso tú vas a cocinar algo para mí esta vez? -Cuestiono en sarcasmo puro mientras esbozaba una sonrisa divertida, puesto sabia la respuesta a aquella pregunta sin siquiera tener que escucharla.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Anthony Armstrong el Lun Nov 28, 2016 10:36 pm

-- Por supuesto que no. El cuerpo puede sobrevivir solamente unos pocos días sin comer. Estaría muerto. –Sabía que era una pregunta retórica, no obstante, quiso responder de igual forma debido a su obsesión por siempre quedar como el todo lo sabe. Obsesión de niño y que sus más cercanos siempre se burlaban. Sin embargo, lo importante no era este punto, sino que su delgadez era visible incluso para Evelyne que apenas le había dirigido la mirada desde que había tomado asiento en uno de los sillones del salón. No era que no comía, sino que su cuerpo estaba demasiado estresado como para recibir todo lo que necesitaba o procesar la comida de manera correcta y que se quedara con lo bueno. “Tony, debes comer más proteínas” es lo que continuamente le decía Cassandra, a lo que él contestaba: “¿Lo dice la mujer esqueleto?”. El estado de delgadez de su ahijada después de Azkaban era extremo, aunque de a poco había ido mejorando. Él era todo lo contrario. Ahora parecía más estresado que antes, con esa figura delgada y rostro con ángulos más marcados.

-- No pensé que podía molestarte. Me disculpo por eso. –Dijo con seriedad, mirándola. Se paseó en frente de ella y fue a sentarse a un sillón al otro lado, justo para quedar mirándola a los ojos. Allí dejó la copa de brandy sobre la mesa pensando sobre cómo es que pasar el rato con un gato y una guitarra podía ser en algún grado interesante. Más tarde loa veriguaría.- ¿Tienes perro? No me parece haberlo visto en tu casa la última vez.-Comentó con cierto entusiasmo en la voz. Realmente le gustaban los animales y no importaba si era un gato aburrido o un occamy decidiendo si pasar por una cañería o un túnel de vehículos. Le gustaban todos por igual, aunque fuera una tortuga de agua hibernando. Aunque, de cierto, los favoritos siempre serían sus dragones y los thunderbirds.

Miró el reloj de bolsillo en las delicadas manos de Evelyne y se quedó pensando sin moverse del sillón en donde estaba.- Quédatelo. Te llevará de vuelta a casa y, después, podrás acordarte de mí con él. –Dijo en un tono de voz que no llevaba a la certeza de si estaba hablando en serio, se burlaba de ella, estaba coqueteando o simplemente era sarcasmo. O cuál parte de todas era cierta. Simplemente, con él jamás se sabría.

Sin perjuicio de ello, la pregunta que vino a continuación era la que sabía que vendría pero había rogado a Odín para que no viniera. ¿Qué hacía ella en la Mansión Wright? Sonrió a su mirada azul e inspiró aire para responderle, pero ¿qué le iba a decir exactamente? Durante el último mes, las cosas se fueron juntando y sobrepasando al siempre ordenado y calculador Anthony. La noticia del embarazo de Taylor era una bomba que todavía no lograba digerir y que no sabía muy bien cómo enfrentar. Se suponía que él jamás volvería a tener otro descendiente, eso era completamente injusto para Thomas quien era el legítimo y único heredero de los Armstrong. Por otra parte estaba el asunto de la maldición de los Armstrong. ¿Qué se supone que iba a venir? ¿Una niña rubia de ojos azules con instintos homicidas cada vez que “la otra parte” venía y se adueñaba de su personalidad? ¿O iba a ser una asesina desde los primeros días de vida? Recordaba la historia que una vez le contó Gudmund, su padre, acerca de un niño que tuvo un final trágico debido a que a los tres años ya había asesinado personas. Thomas era un caramelo al lado de aquel Armstrong.

Entonces, ¿qué hacía ella en la Mansión Wright? Su presencia allí obedecía nada más que al egoísmo de Anthony, al anhelo de tener una compañía que fuese tranquila, pacífica, que no lo juzgara por todo, que no se colgara de su cuello y le succionara su poca energía; alguien que con su sola presencia iluminara un poco su día. Necesitaba de un amigo, una amiga, una mano que le tomara la suya y la apretara en son de confianza y apoyo. Anthony se sentía solo, cargaba con un gran peso y necesitaba a alguien que le ayudara a sostenerlo de vez en cuando. Ese alguien era Evelyne.

Decidió ignorar por completo la segunda pregunta.- Sé cómo va a sonar esto, pero lo diré de todas maneras. –Y sabía exactamente cómo iba a sonar, como una frase cliché sacada de una revisa rosa barata. Pero que nadie se confunda, Anthony no solía decir estas cosas: - Desde la última vez que nos vimos, no he podido dejar de pensar en ti. –Dado todo lo que ocurrió, desde que supo del embarazo de Taylor, lo primero que pensó era en cómo iba a decepcionar a Evelyne. Pero, ¿por qué iba a hacerlo? Apenas se conocían. Ella no sabía casi nada de su vida y él apenas sabía un par de cosas que pudo averiguar y que ella misma le había soltado.- Tu presencia es agradable y me gustaría contar más con ella. –Sí, era incoherente haberlo pensado durante más de un mes.- Quizás debí contactarme antes contigo, juntarnos o algo. Pero… –Se llevó el índice y el pulgar a los ojos y presionó con fuerza sus lagrimales, en un intento vago por limpiar su vista y sus pensamientos.-…pero no pude. –Suspiró y se acomodó innecesariamente en el sillón, pasando una pierna por encima de la otra. Esta vez dirigió la mirada hacia los ojos de Evelyne que estaban justo al otro lado cruzando la mesita que los separaba.- Y eso no responde tu pregunta, lo sé. Pero no puedo ofrecerte otra respuesta. –Hizo una mueca con los labios hacia un lado, insatisfecho por no poder decirle nada más. Hablaba un hombre cansado, alguien que necesitaba un alto en su vida y compartir una noche entre risas y un par de tragos. Estaba harto de las mentiras y la vida que llevaba, no poder compartirla con nadie.

Pero eso fue lo que escogiste, imbécil” se dijo a sí mismo mentalmente, sin quitarle los ojos de encima porque era toda una vista privilegiada ver a Evelyne que se veía tan atractiva, más que la última vez.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Evelyne Dunne el Lun Nov 28, 2016 11:45 pm

Le observo atónita al momento en que sus oídos captaron sus palabras de disculpa, parpadeo confundida, con sus labios entreabiertos, mientras le seguía con la mirada en su tenue andar, reparando entonces en lo delgado que se veía aun a pesar de conservar su musculatura y buen cuerpo (Trasero perfecto. MIJITO RICO). Sacudió sutilmente su cabeza alejando su mente de aquellos pensamientos, y así mismo obligándose a apartar sus ojos de la silueta que se paseaba frente a ella, casi como si deseara tentarla a propósito, si, estaba delgado, pero seguía teniendo un cuerpo escultural que se remarcaba bajo su ropa a pesar de que esta le quedaba mucho más holgada que la última vez que se habían visto. Volvió a centrarse en los previos vocablos, su disculpa; le había sorprendido de sobremanera, puesto jamás espero realmente escuchar una por su parte ante su acción, simplemente creyó que obviaría el asunto como siempre hacia.

Aquello era más preocupante de lo que había pensado en un principio.

Alzó su mirada, algo perdida cuando escucho la pregunta sobre su perro, formándose de forma inmediata una sutil sonrisa sobre sus labios ante el recuerdo de su querido nuevo mejor amigo, más aún al comprobar el entusiasmo palpable en la voz de Anthony, a lo que asintió con rapidez, reacomodándose sobre el sillón mientras le observaba- Lo adopte hace dos semanas… -Informo aumentando su sonrisa- Su nombre es Finn, y es realmente adorable, de seguro te agradaría… Tal vez algún día puedas ir a conocerlo… -Libero el tenue intento de una invitación inacabada con tranquilidad antes de llevar nuevamente la copa hacia sus labios, bebiendo está vez un trago mayor de licor, antes de girarse y depositarla suavemente sobre la mesa a un lado.

Respiro, relajada, casi olvidando por completo que hace menos de diez minutos estaba molesta con él, volteándose a observarle frente a ella, fijándose una vez más en cada una de sus facciones y expresiones, sintiendo como a cada segundo la preocupación que la embargaba crecía, dejándola con una afirmación creciente que ya no se podía permitir negar; realmente le importaba Anthony, y no como cualquier otra persona. Se vio alejada de sus pensamientos, lo que agradeció en parte, enarcando una ceja al escuchar los fundamentos por los cuales le ofrecía quedarse con su reloj, a lo que rio sutilmente antes de negar con su cabeza, mientras sus dedos se cerraban alrededor de la delicada pieza antigua, acariciándolo sutilmente- No necesite de un reloj para acordarme de ti este tiempo, dudo mucho necesitarlo ahora… -Susurro con suma sinceridad, manteniendo su sonrisa, volteándose por leves segundos para guardar el reloj en el bolsillo de su chaqueta, permitiendo que la cadena de plata colgara con sutileza por sobre la tela, aceptando así de manera silente su oferta.

Se permitió echar levemente su cuerpo hacia atrás, recostándose sobre el respaldo suave del sillón sin conseguir apartar su mirada de los ojos azules de Anthony, le intrigaba el brillo ausente que poseían, con aire agotado, extenuado, casi frustrado como si se viera consumido por males innumerables que luchaban por despedazarlo por mucho que él se forzara por mantener su entereza, se sentía intrigada y preocupada al ver la lucha injusta que sus ojos reflejaban, negándose a rendirse pero casi deseando hacerlo, y es que parte de ella extrañaba observar el verdadero brillo altanero reflejado en sus orbes azuladas cuan cielo, deseaba ver como él le devolvía una mirada típica de sarcasmo, y coquetería extrema, no aquella versión lastimada que solo la obligaba a sentir la necesidad de cobijarlo, de ayudarle, sin siquiera detenerse a preguntar que le sucedía, no necesitaba saber qué era lo que lo aproblemaba, no quería saciar su curiosidad, solo quería ayudarle, sacarlo de aquel estado y darle algo de paz, un descanso, por mínimo que fuera para que pudiera respirar con tranquilidad, para que aunque fuera por un minuto pudiera ser el hombre que ella había conocido, aquel narcisista galante que le provocaba un sin número de sonrisas.

Y entonces, aunque tardía, llego la respuesta a su cuestionante del porque su presencia en aquel lugar. Ladeo su cabeza con interés mientras le observaba, expectante ante sus palabras, abriendo sus ojos con sorpresa al tiempo que un tenue sonrojo se apoderaba de sus mejillas puesto no esperaba una respuesta sincera y menos libre de dobles intenciones; “no he podido deja de pensar en ti”. Lo supo, en cuanto escucho su voz pronunciando aquellos vocablos; su corazón dio un vuelco, casi como si se hubiera detenido por un segundo antes de volver a latir con intensidad incrementada. Ahogo un tenue suspiro entre sus labios mientras se perdía en su mirada ausente, atenta al resto de su discurso, sin poder evitar que una nueva sonrisa se pronunciara en sus labios- También disfruto de tu presencia, mucho… -Respondió casi sin darse cuenta, en un susurro, centrándose en sus acciones, reparando en la tenue pausa que hacía y como llevaba una de sus manos hacia sus ojos antes de culminar. ¿No había podido contactarla? ¿Qué tantos problemas lo abordaban y preocupaban? Se mordió sutilmente el labio ante el termino de sus palabras, más aún ante la frustración latente que observo en su semblante, como si deseara hablar más a sabiendas de que no podía hacerlo realmente, era como si no pudiera liberarse del peso de una verdad inminente que parecía consumirlo al mantenerse en secreto, siendo esta la única opción. Pero ella no deseaba verle o saberlo consumido por una verdad que no podía ser contada, por problemas que ella no alcanzaba a comprender, ni saber.

- Eso no es del todo cierto… -Respondió con rapidez, queriendo quitar un poco de aquel peso que lo embargaba, aunque fuera un poco, mientras le sonreía, sin intención alguna de juzgarle o reprochar la falta de información como cualquier persona haría en su situación- Has dicho que te agrada mi presencia y querías invitarme, creo que es una razón lo suficientemente buena para tenerme aquí… -Confeso con tranquilidad mientras se encogía de hombros, bebiendo un nuevo trago de su brandi. Evelyne era alguien sencilla en ese aspecto, y el extrañar a alguien, para ella era suficiente razón para desear verle y cumplir aquel capricho, ¿Por qué se necesitarían razones más complejas que eso? ¿Para que buscarles tantas respuestas complicadas a los placeres sencillos de la vida?

En un rápido movimiento se levantó de su posición, con copa en mano antes de dar unos cuantos pasos frente a Anthony, desviando su mirada por la sala, deteniéndose finalmente en el centro de la habitación, girándose hacia el hombre con una sonrisa cómplice- Dime la verdad, esta es la sala más pequeña de la residencia, ¿no? -Cuestiono con un tono de broma mientras sonreía, no iba a obligarle a hablar, no si no deseaba o no podía, por lo que se centraría en lo que si podía hacer con la carencia de información que poseía; distraerlo, alejarlo un poco de sus preocupaciones. Con calma retomo su andar hacia una de las hermosas pinturas que decoraban la pared trasera, deteniéndose frente a esta, admirándola mientras movía juguetonamente la copa en su mano- De seguro mi hogar parece una casa de muñecas comparada a esta… -Susurro permitiéndose perderse en la pintura unos cuantos segundos, antes de voltearse a observar de reojo a Anthony, con cierta ternura en su mirar- ¿Ya cenaste?
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Anthony Armstrong el Mar Nov 29, 2016 6:39 pm

-- Te tomaré la palabra. Me encantaría conocerlo. –Dijo sonriendo, entusiasmado con la idea. Le encantaban los animales, pero no tenía dónde mantenerlos. Podría tener un perro, pero en la casa de los Wright no estaban permitidos debido a que su amigo tenía un TOC que le era imposible mantener un animal cerca por la suciedad, asimismo su ahijada no soportaba a los animales por algo parecido. Entonces, sin un lugar en donde asentarse, era complicado mantener cualquier tipo de relación, incluso con un animal. Creyó escuchar algo de sus labios después de eso, pero fue dicho tan bajo que no supo si fue verdad. La miró.- ¿Has dicho algo? –Preguntó confundido.

No obstante, cuando respondió que ella también disfrutaba de la presencia del empresario, sonrió mirándola de lado. Eso le decía que, aunque pudiera mostrar un poco de molestia por la manera en que la había llevado hasta su residencia temporal, ese sentimiento era opacado por su compañía. Sonrió. Obviamente le subía el ego. Pero, ya que había sido otro susurro, ahora si que estaba seguro haber escuchado algo antes, no respondió y solamente asintió bebiendo de su copa de brandy. En ese momento escuchó también que ella pensaba que había algo de fundamento en su respuesta. La observó con curiosidad puesto había mucha información guardada en su cabeza y no revelada como para que ella simplemente se quedara con un “te extrañaba” implícito. Bebió el resto del contenido de su copa de un solo trago.

La vio ponerse de pie y acercarse a él. La siguió con la mirada porque sintió en alguna parte de su cabeza que los pasos de la mujer eran felinos aunque no se lo propusiera. Admiraba esa manera sencilla de ser de ella, no necesitaba hacer mucho para llamar su atención por su simpleza de carácter y sensualidad innata. No se imaginaba a ningún hombre que no pensara así de ella. Además, resultaba que esa misma simpleza de carácter era un punto clave como para entablar cualquier tipo de conversación con ella sin tener que recurrir a artimañas elaboradas para desviar la atención de temas sensibles. En el fondo, sabía que ella se daba cuenta de muchas cosas, pero no las decía. ¿Por empatía? ¿Por desinterés? ¿Por respeto o desconfianza? No lo sabía .- No. La sala más pequeña de la residencia es el cuarto de baño de invitados. –Respondió con sarcasmo, aunque era cierto. Se levantó de su asiento con la copa en la mano, la cual se rellenó sola, y la siguió hasta uno de los cuadros. Pero no lo observó, porque ya lo conocía de memoria, sino que se dedicó a mirar las facciones de Evelyne.- Tu casa es perfecta… –Dijo mirándola aunque luego sonrió.- Quizás chica en comparación a otras. –Bromeó. Aunque la verdad es que no le veía nada malo. Ni siquiera hablaba en serio cuando dijo lo de convertirla en una tienda de varitas.

Escuchó su siguiente pregunta y se dio cuenta de que no lo había pensado hasta ese momento.- ¿Cenaste ya tú? –Preguntó mirándola aún, sobre todo porque ella había volteado a mirarlo. Esas preguntas y esa mirada parecían tan simples en comparación al problema de traer un nuevo hijo al mundo.- Dada la hora que es… –Miró su reloj de pulsera*, inspeccionando aunque sabía la hora debido a que el traslador fue preciso.-…siendo las 22 con 14 minutos de la oscura noche londinense, la cena fue hace tres horas aproximadamente. –Explicó bajando su zurda para mirar a su invitada otra vez.- Pero si no te di tiempo de cenar antes de venir, puedes comer cualquier cosa que desees, solo debes decirme. –Aseguró como si fuera lo más normal del mundo que una persona pudiera comer lo que quisiera cuando quisiera en su propia casa. No añadió nada más acerca de la comida, de todas formas, porque si ella no deseaba cenar, el empresario se había adelantado en hacer que prepararan algunos picadillos para acompañar algunas copas de algo. AL recordar eso, bebió de su brandy pensando en que pronto iba a necesitar algo más fuerte.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Evelyne Dunne el Mar Nov 29, 2016 9:58 pm

Escuchar a Anthony tan emocionado por la mera posibilidad de conocer a su perro, la sorprendió sinceramente, por lo que por un momento se encontró observándole con algo de perplejidad que se fue transformando en una gran sonrisa mientras le observaba con alegría, puesto que aceptara significaba que iría una vez más a su casa en un futuro, que volverían a tener tal vez una cena o conversación agradable, por lo que asintió sin más- Por favor hazlo… -Respondió con rapidez antes de dejar pasar la pregunta que le hizo con una tenue negación, si no había escuchado su comentario sobre el reloj era mejor, o al menos eso creía, puesto sentía que se estaba dejando en demasiada evidencia frente a él, y no era algo que le agradara demasiado, o no totalmente.

No pudo evitar reír divertida cuando menciono que el verdadero cuarto más pequeño era el baño de invitados, por lo que asintió con convencimiento mientras bebía un poco más de su copa- Obviamente, no sé cómo no lo pensé antes… -Dijo en falsa disculpa, volviendo una vez más su atención hacia los majestuosos cuadros que colgaban de la pared, cada uno expresaba algo diferente, interpretaban situaciones contrarias y aun así en su posición y conjunto formaban un equilibrio y armonía impresionante que les hacía parecer parte de una misma pieza y exposición. Ciertamente, quien les había seleccionado poseía un gusto y real potencial para reconocer piezas de calidad y hacerles justicia.

Se sintió sutilmente observada cuando él se posiciono a su lado, reconociendo un tenue ápice de nerviosismo que fue capaz de disimular sin problema, volviéndose sutilmente a observarle al escuchar como hablaba de su casa- Por supuesto que lo es, o al menos para mí… -Respondió sonriente, riendo una vez más mientras le daba la razón con un movimiento de cabeza, era obvio que su casa era mucho más pequeña que un montón de otras residencias.

Le observo de reojo, con el ceño tenuemente fruncido al escuchar como atendía a su pregunta con otra, sin darle una verdadera respuesta. Manteniendo su atención en él, se cruzó de brazos mientras bebía el último trago de la copa de brandy que le habían ofrecido, escuchando sus siguientes vocablos, casi siguiendo con su mirada el camino que este realizo hacia su reloj, reparando sutilmente en el accesorio antes de alzar nuevamente su atención hacia él mientras hablaba. Ladeo sutilmente su cabeza antes de esbozar una sonrisa divertida mientras negaba con su cabeza- Pues… -Pretendió comenzar a explicar hasta que sintió unas pequeñas y finas garras enterrarse en su pierna, por lo que descendió su mirada con rapidez, observando como su gata escalaba lentamente por su cuerpo, a lo que sonrió con cierta ternura sin interrumpir su andar, cerrando tenuemente uno de sus ojos cuando sintió como las finas garras se enterraban sobre su abdomen y blusa antes de pasar a su brazo, y prácticamente saltar sobre su cabeza, acomodándose sobre esta mientras guardaba sus garras, utilizando como punto de apoyo el moño alto que su dueña llevaba, despeinándola levemente.

Libero una pequeña risa mientras alzaba su mirada pretendiendo observar a Aina sin realmente conseguirlo, no era algo nuevo que hiciera eso, normalmente pretendía seguirla a todas partes cuando estaba en casa, a diferencia de su otro gato que era mucho más independiente- ¿Sucede algo, bola de pelos? -Cuestiono al animal antes de extender sutilmente su mano con la copa, para depositarla lentamente sobre el mueble dorado que se encontraba frente a ella, para luego alzar ambos brazos y tomar al pequeño felino, aproximándolo hacia su pecho, sosteniéndola con una de sus manos, mientras movía los dedos de la contraria para jugar con ella- Realmente no tuve tiempo de cenar… -Susurro sin borrar su sonrisa ni apartar su mirada de las pequeñas y felpudas patitas de su gato que se movían intentando alcanzar sus dedos- ya sabes, estaba muy ocupada con la orquesta para animales, que he de decir fue todo un éxito… -Bromeo, observándole de reojo por unos segundos, aunque lo que realmente había sucedido era que con todo el orden se le había ido la tarde volando y las horas acontecieron más rápido de lo que había previsto- Pero a decir verdad no tengo hambre en este momento… -Aclaro aun así agradeciendo su propuesta.

Finalmente se volteó a observarle por completo, sosteniendo a su gata con ambas manos a lo que esta comenzó a jugar levemente con su collar- De hecho, creo que es sed lo que tengo… -Murmuro sonriente con un gesto divertido, observando su copa ya vacía- ¿No tienes whiskey? -Se aventuró a preguntar con calma y naturalidad, no es que fuera una gran bebedora, prácticamente no bebía nunca, pero si tenía algunas preferencias cuando lo hacía, y el whiskey de fuego junto a ciertos exóticos tragos, gracias a su padre, eran sus favoritos.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Anthony Armstrong el Mar Nov 29, 2016 11:00 pm

Sonrió con algo de confusión al ver que el gato escalaba a su dueña. Era una visión extraña, pero supuso que algo común que terminara en su cabeza debido a que no veía que Evelyne se incomodara por ello. – No está bien que bebas sin comer. –Dijo sonriente, como siempre. Entonces se dio media vuelta y aclaró la garganta.- ¡Krykzo! –Llamó con voz alta. El elfo apareció junto a otro con un sonoro CRACK. Ambos mantenían sus manos entrelazadas delante de ellos y con gesto de sumisión. Anthony no tomó aquello en consideración.- Comida. Whisky de fuego. Ese licor raro que estuvieron haciendo durante el último año. Ahora. –Las órdenes eran claras, por lo que ambos elfos desaparecieron sin mediar más palabras, dejando el sonido como de algo rompiéndose tras su desaparición. Bebió de su brandy volteándose a ver a su invitada otra vez, alzó la mano para acariciar al gato que por cansancio terminó en los brazos de ella.- Espero que no estés diciendo que no tienes hambre por no incomodarme. Ver comer a alguien es algo íntimo, y tú y yo ya lo hicimos, nos hemos visto. No hay nada de ajeno en ello. –Dijo en voz queda, mirándola a los ojos y acariciando a su gato.

Los elfos no tardaron en aparecer otra vez. En conjunto hicieron que en la mesa redonda del centro se acomodaran de los más variados aperitivos* dulces y salados. Anthony los observó con atención, desviando su mirada hacia ellos y perdiéndose por unos cuantos segundos de los ojos azules de la profesora. Bebió hasta el final su copa de brandy y la dejó sobre el mueble que estaba frente a ella puesto ya no la iba a necesitar, iba a beber de ese extraño licor que Marcus había mandado a hacer a esos elfos del demonio.- ¿Sabes? Tal vez me gane el odio de la dueña de casa con esto, pero... –Llamó la atención de Evelyne tomando un mechón de su cabello entre sus dedos cuando se volteó a mirarla otra vez.-…ella es pocionista también. Tiene una mazmorra, como la de Hogwarts, aunque más iluminada y amplia, donde guarda todo tipo de ingredientes y pociones. También almacena muchos libros. Si quieres, después de comer, te puedo llevar ahí. –No sabía hasta qué punto Evelyne era amante de las pociones, suponía que bastante como para ser la que enseñaba la materia en Hogwarts. Lo iba a averiguar con su respuesta, puesto si era una negativa se iba a perder de mucho de lo que había ahí abajo.

Luego, hizo un ademán con la mano y la invitó a pasar primero a sentarse otra vez a los sillones que estaban alrededor de la mesa circular. No obstante, esta vez él se sentó a un lado de ella y con cuidado de no botar el instrumento musical.- Y, supongo, ya que el destino lo quiso así, no desperdiciaremos esta ocasión para que toques algo con la guitarra. –Dijo señalando el artefacto que él apenas podría distinguir de qué lado iba el puente. Su fuerte eran otras cosas, como servir bebidas y eso fue lo que hizo.- ¿De verdad prefieres el whisky o quieres probar este experimento que hicieron los elfos? –Preguntó con un sentido de la aventura muy propio de él y sin esperar respuestas en realidad, porque él ya estaba sirviendo en ambas copas de aquella botella oscura y una inscripción en runas. El líquido era dorado y cristalino. Tenía un brillo nacarado en la superficie y un aroma intenso a alcohol. Anthony podía diferenciar algo de yerbabuena y uvas.- ¿Cómo se supone que se bebe esto, Krykzo? –El elfo seguía allí acomodando flores en velas en medio de la mesa, haciéndolas levitar para que lleguen a su punto exacto.- El amo debe beberlo con un cubo de hielo. –Anthony asintió y el elfo hizo caer un cubo de hielo en cada copa. Sonrió.- Eso está mejor, criatura. Puedes irte. –Y el elfo desapareció con su característico CRACK dejándolos solos otra vez a profesora y empresario.

Anthony alargó la diestra para entregarle la copa del licor de elfo a Evelyne.- Supuestamente esto lo mandó a hacer mi amigo para beberlo en su oficina. –Comentó con algo de diversión.- Pero es algo nuevo, en realidad, y los elfos no le han puesto nombre. ¿Qué dices si lo llamamos… –Suspiró mirándola y pensó por un breve instante.-… Dunnestrong? –Le guiñó un ojo, chocó su copa con la de ella y bebió. El líquido pasó quemando, era fuerte, como se suponía que era Marcus y la familia Wright, pero también como lo era Evelyne y como debía serlo Anthony. Era perfecto. Con el preciso toque de dulzor y sabor.- Dunnestrong. –Repitió sonriente.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Evelyne Dunne el Miér Nov 30, 2016 12:17 am

Se sobresaltó levemente ante el tono de voz alzado que utilizó Anthony para llamar al elfo de la casa nuevamente, abrazando un poco más a su gata de forma automática, volteándose con rapidez mientras sus ojos se centraban en el aclamado Krykzo y en un nuevo elfo que apareció junto a él, reparando en la expresión sumisa que ambos poseían, sin poder apartar su mirada de ellos mientras las órdenes del empresario eran pronunciadas sin perder el tiempo en palabras innecesarias o de adornos elegantes, eso era lo que significaba tener elfos domésticos a su servicio, le resultaba extraño, ajeno, y algo incómodo a pesar de la supuesta comodidad que debía significar poder pedir siempre a alguien que trajera lo que necesitabas. Su mirada se mantuvo en el espacio que ambas pequeñas figuras habían dejado luego de desaparecer para cumplir con las ordenes de su maestro, desviando su atención al sentir como su gata se removía sutilmente entre sus brazos al recibir las caricias de Anthony, a quien dedico su mirada al escuchar sus palabras.

- No es por eso… -Aclaro con una leve sonrisa, agradeciendo internamente la ternura que el hombre parecía otorgar a su gata en las tenues caricias que le propiciaba- pero no tengo el apetito suficiente como para disfrutar de tres porciones grandes de lasaña… -Murmuro con una leve sonrisa cómplice, volteándose con rapidez cuando detecto nuevamente la presencia de ambas criaturas al servicio de aquella residencia, sus ojos se desviaron a la mesa de centro donde predispusieron una variedad de aperitivos agradables a la vista, de diversos sabores, con una gama de dulzor en las frutas y otras saladas en pequeños bocadillos. La voz de Anthony volvió a despertarla, estremeciéndose sutilmente al sentir el tacto de sus manos sobre su cabello, apartando su atención de las acciones que los elfos realizaban, encontrándose con sus ojos azules al girarse.

Le observo con atención e intriga a medida que sus palabras llegaban a ella, sobre todo al escuchar el vocablo “pocionista”. Sus ojos se abrieron con sorpresa, mientras sus facciones se tensaban sutilmente con interés, sin poder ocultar el intenso brillo de emoción del que se dotaron sus orbes turqueses al escuchar lo que poseía su ahijada en aquella mazmorra que de seguro estaría mucho mejor implementada y cuidada que el prácticamente oscuro calabozo de Hogwarts. En un principio había pretendido declinar la oferta al no desear causarle problemas, pero su corazón dio un vuelvo gigante cuando en su mente se estableció una idea de lo que aquel paraíso podía significar, y es que, si su corazón se ajetreaba por entrar al boticario, no podía imaginar lo maravilloso que sería poder observar la mazmorra privada de una pocionista con los grandes recursos que parecía tener según su vivienda. Asintió antes de darse cuenta mientras una sonrisa se formaba en sus labios con suma ilusión- Me encantaría… -Confeso con rapidez y un tono de ensoñación palpable en cada vocablo, pero entonces recordó sus primeras palabras e intento contener su emoción- ¿D-de verdad es posible? -Sabía que de seguro no existía la palabra imposible en el vocabulario de Anthony Armstrong, pero realmente no deseaba causarle más problemas de los que obviamente ya tenía.

Le siguió en silencio, aceptando su invitación a tomar asiento nuevamente, observándole con leve sorpresa al ver que esta vez se sentaba a su lado, pero no emitió comentario alguno mientras dejaba a Aina sobre su propio regazo, alzando su mirada hacia él con una sonrisa divertida al escuchar la mención de su instrumento- ¿El destino? ¿Tan ególatra eres que así te llamas a ti mismo? -Bromeo divertida en un tono sarcástico antes de encogerse de hombros, no le molestaría tocar alguna melodía, pero no creía fuera algo que realmente le interesara, tal vez, guardaba más sorpresas de las que pensaba- ¿De verdad quieres escucharme? -Cuestiono con algo de incredulidad antes de enarcar una ceja y observarle con diversión al ver que preguntaba que deseaba beber mientras ya le servía una de las opciones- En lo personal prefiero el whiskey más que el whisky… es más suave y selectivo su sabor, y creo que es de mejor calidad sin desprestigiar el labor de los americanos o escoceses -Aclaro con calma sin borrar su sonrisa- Pero como no me estás dando mayor opción… -Murmuro con falsa molestia mientras le observaba- Me encantaría probar aquel experimento que mencionas… -Dijo con total calma y una supuesta emoción en su voz, aun con un aire divertido en cada una de sus palabras y en la curvatura de su sonrisa, riendo sin miramiento cuando escucho la pregunta confusa de Anthony al no saber cómo beber aquel nuevo licor, sintiéndose levemente honrada al probarlo por primera vez junto a él. Observo el tenue intercambio de palabras entre ambos, aun con su vista y atención fija en el elfo doméstico, hasta que este desapareció dejándolos solos una vez más.

Aumento su sonrisa a modo de agradecimiento al recibir la copa observando por unos segundos las tonalidades doradas que llenaban el cristal, observando a su interlocutor cuando escucho la información de su amigo, teniendo la vaga esperanza de que al ser un licor destinado a beber en horas de trabajo no fuera demasiado fuerte, aunque por alguna razón sabía que aquello seria todo lo contrario. Enarco una ceja observándole con cierto interés al escuchar sus siguientes palabras, ¿darle un nombre al trago desconocido? Acercó sutilmente la copa para aspirar tenuemente el aroma, sintiendo como sus sentidos se empapaban ante la clara y fuerte presencia de alcohol, a penas y detectando una nota de frutas en este, sintiendo como el aroma a alcohol prácticamente la dejaba sin aliento cuando escucho el nombre que proponía Anthony.

- ¿Dunnestrong? -Cuestiono en un susurro confuso, temiendo volver a sonrojarse al observarle. Convenciéndose de que había puesto su apellido primero, únicamente, porque Armdunne no sonaba tan bien como increíblemente lo hacía “Dunnestrong”, era algo pegajoso incluso, y agradable al escucharlo, y así lo comprobó cuando su agradable voz volvió a mencionarlo, mejorándolo con aquella sonrisa que había extrañado. Se decidió a probar el licor, denotando el intenso e inicial ardor por su garganta, que luego se expandió provocándole un tenue escalofrió, sintiendo al cabo de unos segundos el sabor dulzor entremezclado, era fuerte y aun así agradable, con un balance perfecto entre ambos componentes- Es exquisito… -Susurro con un leve dejo de sorpresa antes de sonreír- Creo que va bien con el nombre que has elegido… -Concluyo sinceramente antes de dejar la copa a un lado, observándole de reojo para luego extender su mano y tomar una de las brochetas de fruta, quitando la frutilla antes de llevarla a su boca, mordiéndola calmadamente.

Deliciosa. A penas y finalizo de comer aquel pequeño trozo, se volteó hacia su atractivo anfitrión con una sonrisa- Dime, ¿Qué tipo de música te agrada escuchar? -Cuestiono con interés antes de llevar el resto de la frutilla hacia su boca.
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Re: Mr. Elve & Miss. Hobbit (?) [Dunnestrong]

Mensaje por Anthony Armstrong el Miér Nov 30, 2016 10:20 pm

-- ¡Por supuesto que es posible! Pero debes comer primero. –Puntualizó respecto de la sala de pociones que había en la residencia de los Wright. Anthony llamó otra vez a Krykzo y le ordenó que dejara ese lugar en condiciones para ser visitado a la brevedad. El elfo asintió y desapareció con su característico y sonoro CRACK. Sonrió de vuelta a su invitada. La orden que le acababa de dar a la criatura no era azarosa, ni tampoco que estuviera el lugar sucio o en mal estado, tampoco con pociones burbujeantes. Aquello se debía a que el Armstrong sabía acerca del apego de su ahijada a las artes oscuras y, también sabía, en ese lugar había más de algún ingrediente o poción peligrosa y que se pudiera ligar solamente a un practicante de nigromancia. Claro, desde luego que su ahijada la practicaba, pero eso no tenía porqué saberlo el resto del mundo. El solo encontrar cabellos, sangre o pezuña de unicornio en ese lugar le valdría una revisión de parte del ministerio puesto era ilegal. Y eso era lo más legal que se podría encontrar en la botica de alguien que tenía recursos para comprar cualquier cosa que se le ocurriera. El dinero era sinónimo de poder y benditas las manos que supieran ocuparlo de manera correcta.

-- No pude controlar que vinieras con tu guitarra y tu gato, ¿no? –Bromeó de vuelta, pero la verdad es que se sentía halagado porque pensara en él como el “destino” o cualquier cosa parecida.- Y por supuesto que quiero escucharte, sino no lo habría mencionado. –Aseguró mirándola con la misma sonrisa de siempre, aunque con sinceridad. Tenía curiosidad de su virtuosismo.- Si después de probar el experimento todavía quieres whiskey, puedo hacer que te traigan. –Dijo mirándola mientras ella también probaba el Dunnestrong. En realidad, aunque quisiera beber vino de saúco, todo lo que iba a probar esa noche sería el licor raro de elfo. En cierto sentido lo estaba bebiendo en honor a su amigo, porque no estaba ahí y él debía ocupar su lugar, como lo prometió.

Levantó una mano y acarició la mejilla de ella y sonrió de una manera que le hacía lucir increíblemente sexy. Él sabía eso.- Exquisito, como tú. –Añadió a sus palabras quitando su mano y yendo con ella por algo para comer. Se decidió por uno de los panecillos que tenía un tomate asado encima. El aroma le recordaba a Italia, a la Toscana. Aceite de oliva, de seguro, con un toque de queso mozzarella y orégano acompañaban ese tomate. Estaba tibio, pero antes de echárselo a la boca, respondió la pregunta formulada por Evelyne.- Mis gustos oscilan entre la música orquestada y el rock. Debo confesar que hay música muggle que me agrada, es una de las pocas cosas que hacen bien. –Comentó dejando por completo atrás el coqueteo descarado que acababa de hacer con ella. Mordió la mitad del bocado y comió rápidamente. Luego se limpió los labios con una servilleta.- ¿Quieres escuchar algo mientras comemos? Me gusta el silencio cuando estoy a solas. –Comentó poniéndose de pie. Otra vez no iba a esperar una respuesta para hacer lo que estaba preguntando.

Se dirigió hacia una esquina en donde había un gran tocadiscos, donde hizo algunos movimientos que luego lo dejaron inmóvil. Había hecho todo mal. Frunció los labios y sacó la varita de su bolsillo. Con ella hizo algunas florituras en el aire y, de pronto, comenzó a sonar música.* Al momento siguiente regresó a sentarse en el mismo sitio que ocupaba antes. Allí bebió un poco de su copa que comenzaba a sentirse menos ardiente y más refrescante. También el hielo se había derretido y formando en el centro una aurora boreal. Sonrió recordando Noruega y sus “sol de medianoche”. Cuando este fenómeno no ocurría, era capaz de observar en el cielo las más hermosas auroras boreales.

-- Frank Sinatra. Una de las pocas cosas buenas que han producido los americanos.-Se burló antes de echarse todo un panecillo que contenía una aceituna verde en la corona a la boca. Comió rápido, como siempre, ya que había tragado todo al cabo de pocos instantes.-Como decía, me gusta el silencio cuando estoy solo. Me ayuda a aclarar ideas y centrar mis pensamientos. –Comentó mirándola. Antes de guardar la varita, hizo un movimiento con el que hechizó a la botella para que sirviera del licor en su copa sin necesidad de hacerlo él a cada rato.- La música me ayuda a olvidarlos y me desconcentra. –Continuó. Bebió de su copa una vez más y se sintió más relajado de lo que estuvo en todo el día. ¿Qué le habían echado esos malditos elfos? No, no estaba ebrio ni nada por el estilo, era un efecto potenciado del sentimiento agradable que producía la cerveza de mantequilla.- Y tu compañía es todavía mejor para distraerme de esos pensamientos e ideas. Eres como un bálsamo en medio de un camino áspero. –Habló con seriedad, observándola a los ojos y a sus labios. Quizás estaba yendo demasiado lejos y se suponía que iba a controlarse.

Desvió la mirada y sonrió mientras se sentaba más a la orilla del sillón para ponerse más cerca de la mesa y más lejos de la profesora.- ¿Te gusta la música que estás escuchando? –Bebió del último contenido de su copa, la cual fue rellenada por la botella de inmediato. Luego apareció un hielo a mitad de camino que cayó justo en el centro del recipiente de cristal. Hizo un sonido acuoso y diáfano al contacto con él.- Te diré algo, Evelyne. –Comentó de pronto, luego de beber un corto trago de la copa. La removió en su mano e hizo que el hielo comenzara a deshacerse dejando otra vez una estela parecida a una aurora boreal.- No soy tan idiota como le hago creer al resto. Pero a veces sí soy un verdadero imbécil. –Suspiró, pensando en Taylor y preguntándose si debía comentarle aquello o no a su invitada. Lo tenía en la punta de la lengua. Pero entonces la miró otra vez, a los ojos grandes y expectantes, hermosos, de Evelyne, y se retractó.- Por ello, quizás, no te convenga relacionarte conmigo. –Sabía cómo se escuchaba eso, completamente incoherente. Siguió mirándola de lado y por encima del hombro. Era una hazaña interna controlarse con semejante mujer allí.- No he dicho que no quiero. Pero eres alguien especial y yo soy del tipo de personas que echan todo a perder.Si no me crees, pregúntale a mi novia.

O quizás sí se le habían ido esas tres copas ya a la cabeza. Solo un poco. ¿El alcohol le soltaba la lengua?
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