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I refuse to do this! [Ricky M. Over]

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I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Dom Nov 20, 2016 4:03 am

Recuerdo del primer mensaje :

Se desplomo sobre la mesa del comedor, observando su plato lleno de bollos dulces y otras golosinas y su jarra de zumo llena una vez más. Libero un suspiro pesado, cansado, aburrido y hastiado sin poder permitirse disfrutar de sus manjares porque un montón de pergaminos predispuestos sobre la madera tapaban su visual perfecta del paraíso. Bufo una vez más, negándose a prestarle atención a los pergaminos escritos a medias o en blanco, por lo que, haciendo uso de todas sus fuerzas y ánimos, se reincorporo un poco, únicamente para otorgarle una mirada de aburrimiento a su compañero, antes de sentarse bien y despeinarse con frustración mientras suspiraba.

- ¡Detesto esta asignación! -Exclamo con molestia observando a Ricky, mientras extendía sus brazos con molestia, normalmente le pediría a Remus sus apuntes y copiaría de estos haciendo un ensayo rápido, o perdería cinco minutos en la biblioteca coqueteando con alguna chica mientras escribía sin prestar atención y obtendría una buena calificación, pero no, aquello era diferente- ¿Por qué debería importarme la cantidad de disfraces que podemos ocupar? ¿Describirlos todos? ¡Eso es inhumano! -Continúo quejándose cuan niño caprichoso al que le habían quitado su juguete, bufando con molestia de vez en cuando, porque odiaba completamente aquella maldita asignatura, la detestaba, la repudiaba y le aburría aún más que historia de la magia, lo cual era mucho decir.

Tomo uno de los pergaminos, solo para moverlos del camino y así hacerse con uno de sus bollos dulces rellenos de mermelada de frambuesa, dándole un buen mordisco brusco para dar mayor hincapié a su frustración, desviando su mirada con el ceño fruncido mientras comía, sintiéndose levemente relajado por el agradable sabor, pero no lo dejo entrever en su semblante. Bebió algo de zumo, y volvió su mirada hacia su compañero, dispuesto a decirle algo más, a volver a reclamar con los mismos fundamentos infantiles, pero no hizo nada, simplemente suspiro con cansancio y se desmorono una vez más sobre la mesa con una mala expresión- Odio esto… -Dijo en tono cansino sin importar estar recostado sobre los pergaminos que debía completar, en aquel momento podría perfectamente estar con Ekaterina que de seguro no tendría ningún problema con aparecerse en su habitación y ayudarlo con otras tareas, aunque debía ser sincero, tampoco le apetecía demasiado ver a la atractiva joven, puesto ya comenzaba a demandar más atención de la que él estaba dispuesto a otorgarle. Pero de seguro seguía siendo mejor que perder tiempo con aquel trabajo, aunque por otro lado la compañía era agradable, tal vez siendo su compañero la única verdadera razón por la que Sirius seguía ahí en vez de haberse marchado.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Sáb Dic 31, 2016 2:10 am

Guardo el papel en el bolsillo de su pantalón como única respuesta a la petición de Ricky, elevando una de sus manos casi como si estuviera haciendo una de las mayores promesas de la vida- Lo juro solemnemente… -Dijo con un aire pícaro en sus labios ante la gran cantidad de recuerdos que vinieron a su mente con aquellas tres palabras; un sin número de noches de maldades y travesuras con sus amigos, anécdotas sin igual en las que habían descubierto prácticamente todos los secretos de Hogwarts, y vaya que eran una gran cantidad. A decir verdad, extrañaba aquel mapa, sabía que sería sumamente útil tener uno similar de la estructura de la academia, no es que tuviera algún problema para salir a la hora que quisiera, sino que sería algo interesante, tal vez, se propondría hacerlo en un tiempo más. Una sonrisa casi siniestra se formó en sus labios por efímeros segundos, corroborando que realmente le había gustado la idea, y que tendría que estudiarla en un futuro, a solas, aunque sabía no sería lo mismo sin los tres jóvenes, aquello basto para borrar su sonrisa.

Pretendió alejar sus pensamientos de esa dirección por lo que se propuso terminar aquella molesta asignación, riendo divertido cuando escucho que Ricky le cronometraría; eso solo lo volvía más interesante, un buen reto, algo que ganar, además de probarse a sí mismo. Con aquello en mente, se concentró por completo a finalizar el trabajo, olvidándose de todo lo que le rodeaba.

Se estiro con pereza y cansancio mientras su compañero revisaba lo que había hecho, riendo de buena gana cuando escucho el tiempo que había hecho- Bueno, pudo haber sido peor… -Se encogió de hombros sin darle mayor importancia al tiempo que extendía ambos brazos, descendiéndolos con rapidez mientras se hacía tronar los dedos para relajarse, volviendo a reír ante los halagos de su compañero, sonriendo son suficiencia y narcisismo marcado- Por supuesto que lo hago bien, ¿acaso dudabas de mí? Solo doy productos de calidad… -Susurro con aire coqueto mientras le guiñaba un ojo con total tranquilidad- Perfecto, mataría por una cerveza… -Murmuro en tono bromista mientras se levantaba antes de hacer un rápido movimiento con su mano para que los pergaminos completados desaparecieran del lugar. Volvió a estirarse, liberando un gran bostezo antes de hacer una seña con su mano y decir algo indescifrable mientras culminaba la gran boqueada- ¿Qué? Si tenemos estos problemas de comunicación, tendremos que terminar nuestra relación, Ricardiño… -Murmuro con cierta exasperación y seriedad al ver que no le había comprendido antes de suspirar y revolverse el cabello- Que guíes el camino… -Susurro divertido mientras volvía a repetir la seña que había hecho hasta hace pocos segundos.

Salió de la cafetería despidiéndose con un movimiento de mano despreocupado del grupo de jóvenes que gritaron su nombre para llamar su atención, sin siquiera voltearse a mirarlas mientras seguía a Ricky fuera del comedor, comenzando a caminar por los extensos pasillos de la academia. No pregunto nada, simplemente se limitó a seguirle, deteniéndose cuando le indicó que habían llegado, esperando un poco antes de ingresar tras de él- Con permis… vaya… y yo creí que James era desordenado… -Comentó con total sinceridad mientras observaba la habitación, era extraño pero a pesar del caos que había dentro se notaba cálida, no como su cuarto que parecía milimétricamente calculado y frio, algo molesto que no había podido evitar, puesto a pesar de las mil fotografías que había colgado, esta seguía sintiéndola ajena. Obviamente no era su habitación en casa de los Potter, por tanto, no era su hogar, tal vez se estaba saboteando solo, estúpido.

Se apoyó en una pared mientras esperaba que estuviera listo, desviando su mirada por la decoración que tenía el lugar, aguardando a que fuera el momento adecuado- ¿Listo? Ahora a mi cuarto… -Susurro antes de voltearse y salir, deteniéndose a mirar que le siguiera antes de seguir por su camino. No tardaron demasiado en llegar al ala contraria en donde se encontraba su dormitorio, por lo que ingreso con rapidez, interrumpiendo su avance en el marco de la puerta, para girarse y observar a su compañero con seriedad- Descuida, no haré nada que no quieras… -Dijo con tono coqueto y bromista a la vez antes de reír e ingresar, haciendo una seña para que le siguiera; su dormitorio era considerablemente más grande que el de su amigo, y estaba completamente ordenado, de manera casi intachable y molesta para él, hasta la cama estaba perfectamente estirada- Ponte cómodo mientras hago que la magia suceda… -Le invito calmadamente antes de dirigirse hacia su closet y comenzar a buscar algún abrigo y bufanda para salir.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Ricky M. Over el Miér Ene 04, 2017 5:20 am

Cuando supo que debían hacer un trabajo dedicado a abarcar un sinnúmero de disfraces, el tiempo de duración que estimó su mente fue mucho mayor. El francés imaginó que tardarían un día entero, pues tomarían pequeños descansos y vivirían momentos de incertidumbre en los que no sabrían cómo continuar el documento. Otra vez, se equivocó suponiendo. Sus aproximaciones se cumplirían de no haber tenido un compañero tan eficiente, capaz de revolotear las páginas de un libro como si estuvieran hechas de aire, y con la misma ligereza revisar su contenido para así plasmarlo con pergamino y tinta. Le habría gustado conocer a Sirius mientras estudiaban juntos en el mismo colegio, quizás le habría facilitado un sinfín de asignaturas con su ayuda, pues para Ricky fue bastante difícil conseguir aprobar las materias exigidas para convertirse en aprendiz de auror.

Oh vale. No me pierdas de vista, Sirius. Seré tu guía en la oscuridad.—Bromeó, abandonando la luminosa cafetería para dirigirse a la zona residencial. Las primeras semanas de academia, Ricky se desorientaba constantemente. Terminaba en diferentes áreas de residencias y, una vez agotada su paciencia, utilizaba un hechizo para intentar encontrar su habitación o preguntaba a algún auror —esto último intentaba evitarlo, pues ninguno derrochaba especial simpatía— No obstante, todo es cuestión de acostumbrarse, en la actualidad el francés sería capaz de encontrar su habitación con los ojos vendados. Cuando alcanzaron la entrada de su cuarto, Ricky dirigió una mirada curiosa hacia las puertas colindantes, seguramente sus amigos estuvieran en la biblioteca realizando el mismo trabajo que ellos ya habían acabado.

La situación económica del francés nunca fue digna de celebración, e increíblemente su capital fue decreciendo con el transcurso del tiempo, actualmente disponía de los galeones justos para subsistir  y costearse una formación. No obstante, su escasez monetaria no afectaba en absoluto a su patrimonio, la pequeña habitación reunía una gran cantidad de bienes materiales, las posesiones del aprendiz. Ningún objeto tenía gran valía —exceptuando, claro, un valor sentimental— eran cachivaches que tardó una vida en reunir, un batiburrillo de objetos mágicos y muggles, la mayoría tenían más bien poca utilidad, o inclusive presentaban evidentes averías. Destacaban álbumes de fotografías, peluches inanimados, novelas, esferas navideñas, fijador de pelo, un secador, entradas de conciertos, una guitarra de juguete.. un mural de recuerdos desperdigados por su habitación. Resultó todo un esfuerzo, pero el francés se empeñó en atestar su habitación en Bulgaria de viejos recuerdos, de modo que pudiera sentir la academia como un nuevo hogar. Irónicamente, no fueron sus cachivaches lo que ayudaron a Ricky a sentir esa paz interior, sino la presencia de compañeros como Sirius.—Perdón, soy un desastre.—Se disculpó con las mejillas arreboladas tras oír su comentario respecto a la desorganización general del cuarto. Tomó unos guantes negros de lana y su vieja bufanda de Hufflepuff, se rodeó el cuello con la prenda y aspiró una bocanada de nostalgia antes de poner rumbo hacia la habitación de Sirius.

Hallarse en dirección hacia las estancias de su compañero aceleró su ritmo cardíaco. Sentía mucha curiosidad sobre cómo sería su morada, tratándose de un chico tan popular —sobretodo entre las féminas— aunque tuvieran una relación de amistad, no le conocía demasiado bien. Caminó detrás de Sirius como un polluelo siguiendo a su madre, tan insistente que cuando Sirius frenó su marcha en el umbral, Ricky casi choca contra él. Aunque supiera que su amigo solamente bromeaba, un balbuceo carente de significado escapó de entre sus labios, limitándose a seguirlo después con la cabeza gacha.—¡Caray! ¡Tienes una de las habitaciones más caras!—Exclamó, contemplando boquiabierto la amplitud del interior.—Tiene hasta mejores vistas.—El francés se acercó a la ventana, pero sintió  un escalofrío cuando su compañero le recomendó acomodarse. Con movimientos mecánicos, como un autómata, Ricky caminó hasta la impoluta cama y tomó asiento a orillas del colchón.

Mientras Sirius rebuscaba en el armario, Ricky se dedicó a juguetear con los flecos de su bufanda bicolor.—¿Qué es la magia, exactamente?—Se atrevió a preguntar, sin desviar su mirada añil de la prenda que envolvía su cuello.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Sáb Ene 14, 2017 12:38 am

Hizo un rápido movimiento con su mano, para restarle importancia al desorden de su amigo, puesto realmente no le incomodaba, solo le había sorprendido, ya que por alguna razón había imaginado que la habitación del ex Hufflepuff debía ser algo totalmente opuesto al escenario que ahora estaba vislumbrando, todo ordenado y casi catalogado en su lugar específico. Sus ojos recorrieron toda la habitación mientras aguardaba a su amigo, aproximándose a una repisa donde reposaban unos cuantos álbumes de lo que suponía eran fotografías, volteándose a los pocos minutos reconociendo como el joven ya estaba listo, vistiendo la bufanda de su casa con orgullo, lo que le hizo esbozar una tenue sonrisa antes de guiarlo hacia su propia habitación.

Rio divertido ante el asombro palpable en los vocablos de Ricky cuando pudo observar su habitación por primera vez, simplemente se encogió de hombros sin darle mayor importancia al hecho de que realmente era una de las habitaciones más caras del complejo, volteándose de manera automática hacia la ventana para comprobar las palabras de su amigo, sonriendo divertido- No es para tanto… -Pretendió bajarle los humos al asunto, observándole casi divertido al reconocerle sumamente tenso, ¿Tal vez se sentía incómodo ante la diferencia de sus situaciones? Realmente esperaba no fuera el caso, pero de ser así trataría de relajarle para que se sintiera cómodo en aquel lugar, después de todo solo era un poco más grande y ordenado, y hasta allí llegaban las diferencias entre ambos dormitorios.

Se encamino hacia su armario, rebuscando entre sus abrigos y chaquetas por algo mejor que ponerse, sobre todo si debían salir de la academia, porque el frio clima de Bulgaria no era adecuado para ir solo con una camiseta oscura, no estaba tan loco para eso. Se volteó confundido ante la pregunta de su compañero, observándole con incredulidad antes de reír fuertemente ante la aparente inocencia con la que había entonado sus vocablos sin apartar sus ojos de la bufanda que rodeaba su cuello, como si temiera posar su atención en algo más- ¿Realmente no lo sabes? -Cuestiono volteándose hacia él, apoyándose en la puerta de su armario mientras se cruzaba de brazos, esbozando una sonrisa misteriosa- Pues creo que tendré que mostrártelo… -Murmuro con aire pensativo, asintiendo, como si realmente fuera a contarle uno de sus mayores secretos. Se encogió de hombros antes de aumentar su sonrisa, y tomar los bordes de su camiseta antes de elevar sus brazos sin soltar la tela, obligando que esta dejara su cuerpo. Sirius se estiro con algo de pereza mientras dejaba caer su prenda, la cual a penas y toco el suelo desapareció del lugar, cayendo en la cesta de ropa sucia que tenía a un costado de la puerta de su baño personal- La magia, mi querido Ricardiño… -Comentó con tono calmado mientras daba unos cuantos pasos hacia él con una sonrisa- Es pasar de esta perfección… -Bromeo señalándose el torso tonificado- a una perfección más cubierta que sigue siendo encantadora e irresistible… -Le guiño un ojo, de manera coqueta antes de reír y voltearse, encaminándose una vez más hacia su ropa perfectamente predispuesta en su ropero.

- ¿Te molesta si me doy una ducha rápida? -Cuestiono sin voltearse a verlo, mientras tomaba una toalla y una nueva muda de ropa, sabía que no tardaría más de cinco minutos, realmente era refrescarse un poco bajo el chorro de agua- Quiero quitarme el olor a pergaminos y libros… -Dramatizó divertido antes de entrar al baño, sin preocuparse por cerrar por completo la puerta.

Se quitó el resto de las prendas que tuvieron el mismo destino que la camiseta que había utilizado en el día, e ingreso a la ducha, apoyando ambos brazos sobre la cerámica que recubría las paredes del interior mientras la fuente de agua caía sobre su cuerpo, cerró los ojos unos segundos permaneciendo en aquella posición, abandonando cualquier pensamiento antes de enjabonarse y culminar de bañarse. Al salir rodeo su cadera con la toalla que había llevado, pasando otra más pequeña por sus cabellos. Se secó un poco, vistiendo sus pantalones, para rápidamente salir a su habitación, aun con la toalla en mano, intercalando el secado de su torso y sus cabellos- ¿Fueron más de cinco minutos? -Cuestiono divertido, colgando la toalla y tomando con rapidez una nueva camiseta de un cajón, se colocó un suéter delgado encima antes de tomar una chaqueta de cuero negra, desordeno sus cabellos con un movimiento de su mano, y se volteó hacia su amigo- Taraaaaan magia… -Dijo esbozando una gran sonrisa mientras extendía sus brazos a sus costados, para luego tomar una bufanda oscura- ¿Encontraste algo divertido que mirar mientras esperabas? -Cuestiono con calma, observando los libros que reposaban sobre su velador.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Ricky M. Over el Dom Ene 15, 2017 6:32 am

El comentario de Sirius no evitó que siguiera observando la estancia con asombro y admiración, quizás el orden contribuía a que la habitación pareciera aun más espaciosa que la suya propia. A Ricky le costaba considerar su hogar el cuarto que ocupaba en las residencias, no podía evitar asociar el cuarto con las primeras noches que pasó en Bulgaria. Entonces era un manojo de nervios y traumas obligado a viajar a un país desconocido, un chico que acababa de sobrevivir a una guerra que todavía le atormentaba durante las noches. Intentó distraerse con cualquiera de los elementos decorativos, en el afán por distraer su nerviosismo provocado por las bromas de Sirius, que le afectaban como su compañía no imaginaba. Suponía que el descaro de Sirius se debía a que no conocía sus gustos, y tampoco se atrevía a decírselo por si lo tomaba como una declaración o cambiaba su manera de dirigirse a él. Tampoco mentiría o se molestaría en fingir que le interesaban otro tipo de personas, pero no veía necesario mencionar algo que, en principio, no debería tener importancia alguna en su relación de amistad. Su única tarea sería conseguir evitar estremecerse o ponerse nervioso cuando Sirius bromeaba con él, en caso contrario descubriría que lo encontraba más atractivo y encantador de lo que debería admitir.

Incluso después de haber realizado la cuestión, el francés mantuvo su mirada fija en los flecos de la bufanda que formó parte de su uniforme escolar. Aunque no lo viera, adivinaba que Sirius debía estar esbozando una de sus perfectas sonrisas sólo por el módulo de voz que utilizó al hablar.—¿Qué?—Preguntó confundido, volteando el rostro cuando anunció que le mostraría algo. Agradeció no estar bebiendo en aquel instante, porque seguramente habría escupido la bebida sin ningún remedio. Se alteró de sobremanera ante la visión de su torso desnudo, más de lo adecuado considerando que eran compañeros de oficio y compartirían mucho más que algo tan inofensivo. Deseó fervorosamente que el calor que sentía en las mejillas no estuviera traspasando su piel y desvelando un comportamiento improcedente en un amigo.—Siete años estudiando en un colegio de magia y resulta que todos estaban equivocados y que la magia reside en que tú te pongas algo de abrigo.—Razonó, intentando oír su voz por encima de los latidos de su corazón, que debía admitir se aceleró por el acercamiento.

No me disgusta el olor a pergaminos y libros.—Afirmó, encogiéndose de hombros.—Pero tranquilo, date una ducha sin problemas.—Concedió, considerando que unos minutos en soledad le ayudarían a despejarse, la presencia de Sirius podía llegar a ser agotadora en más de un sentido.

En principio se embobó mirando la rendija de baño que dejaba entrever la puerta entornada. Después consideró apartar la mirada, pues no quería violentar la intimidad de su compañero. Dedicó el tiempo libre a curiosear la habitación de Sirius, contradictorio dado que también podría considerarse esa actividad otra forma de violentar su intimidad, aunque sería más inofensiva que verlo como dios lo trajo al mundo. Se centró en una pila de libros, sus yemas acariciaron las distintas portadas, haciendo especial hincapié en repasar los títulos que tuvieran relieve.—No sabía que te gustaba leer.—Exclamó Ricky en voz alta, tras apreciar el grosor de algunos tomos. Le habría gustado descubrir alguna fotografía de su infancia, un pequeño Sirius en compañía de su familia, pero debía conformarse con la escasez de recursos que ofrecía una habitación tan ordenada. Sabía que abrir los cajones sería de mala educación, así que una vez avistado todo lo superficial, Ricky se dedicó a inspeccionar plumas y tinteros como si fueran algo entretenido.

Una voz grave le alertó de su presencia, la visión de Sirius descamisado y alternando el secado de cabellos y torso le pilló desprevenido. Perdió el control de su motricidad y dejó escapar uno de los tinteros que estuvo inspeccionando. El objeto chocó contra el suelo con un ruido húmedo y dejó un charco de tinta negruzca con restos de cristales.—Uy.—Hizo el amago de agacharse a recoger el desastre, pues a causa de su crianza sus instintos solían ser muggles, enseguida reculó y limpió el incidente con un sencillo encantamiento.—Listo.—Cuando se incorporó, el cuerpo de su compañero volvía a estar cubierto en un par de prendas que, debía admitir, le quedaban estupendamente.

Se atusó la bufanda de Hufflepuff y negó con la cabeza cuando escuchó la pregunta.—Eras lo más divertido para mirar aquí.—Aduló.—Aunque me he fijado que tienes un montón de libros, y tus sábanas huelen bien.—Alargó las manos en posición defensiva, sorprendiéndose de sus propias palabras.—No quiere decir que las haya olisqueado, no soy de esas personas que van por ahí oliendo las sábanas de los demás.—La aclaración aumentó su incomodidad, decidió apartar el tema con un carraspeo seguido de una risa nerviosa.—Mejor vamos a tomar esa cerveza que me has prometido, hay un tema sobre el que nunca hemos hablado que me gustaría mencionar.—Comentó, dirigiéndose hacia la puerta y girando el pomo para abandonar la habitación.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Jue Ene 19, 2017 10:57 pm

Rio de buena gana cuando recibió la respuesta de Ricky luego de vislumbrar su gran demostración de “magia”. Asintió con completo convencimiento a sus palabras de falso asombro, por supuesto que en Hogwarts no había asignatura alguna que pudiera explicar cómo podía seguir siendo tan perfecto luego de colocarse una camiseta encima, aun manteniendo su magnífico encanto. Sonrió divertido ante sus propios y absurdos pensamientos antes de encogerse de hombros- Cada día se aprende algo nuevo, querido amigo… -Dijo con tono solemne mientras asentía sumamente convencido de sus propios vocablos, para luego meterse a la ducha con total calma.

Mientras el agua caía sobre su cuerpo, su mirada se desvió de manera automática al relicario de plata y tonalidades verdosas que colgaba de su cuello, libero un suspiro pesado mientras una de sus manos lo tomaba con cuidado, colocándolo a la altura de sus ojos, para observar cada mínimo detalle, sabia a quien había pertenecido y por tanto reconocía el valor histórico que tenía el objeto, pero no comprendía el valor emocional que habría tenido para su hermano, y eso le molestaba, le perturbaba enormemente no comprender porque Regulus lo había llevado consigo hasta el momento de su muerte, y menos aún porque él lo había tomado, sin poder quitárselo desde que vio el cuerpo inerte y sin vida de su hermano. Suspiro, alejando aquellos pensamientos mientras soltaba el relicario que volvió a caer sobre su torso, sobresaltándose levemente ante las palabras de Ricky que lo trajeron de vuelta a la realidad. Se forzó por sonreír mientras suspiraba para recomponerse y asentir- Al menos no te sorprende que sepa leer. -Alzo su voz con tono de falsa indignación antes de negar con su cabeza, y cerrar la llave, saliendo de la ducha con rapidez, como si de aquella manera los oscuros y sombríos pensamientos que le habían embargado se quedaran atrás, sin poder seguirle a su nueva realidad.

Ya con sus pantalones puestos, abrió la puerta del baño mientras secaba sus cabellos, deteniéndose extrañado al observar como Ricky, casi como si se hubiera olvidado de que él estaba ahí, se sobresaltaba con su presencia, soltando una botella de tinta sobre el suelo. Sirius ladeo sutilmente la cabeza para mirarlo pretender agacharse, enarcado una ceja mientras le observaba como si estuviera loco, ¿acaso no tenía varita? ¿acaso no era un mago? Pero no alcanzo a reprocharle nada, porque su compañero se percató de su propio error. Rio divertido antes de voltearse y vestirse sin tardar demasiado tiempo, volteándose cuando el desastre ya había desaparecido, sin siquiera dejar rastro de su existencia.

- Tienes buen sentido del gusto para elegir donde posar tu atención… -Reconoció luego de oír sus halagos, aumentando su sonrisa mientras acomodaba el cuello de su chaqueta bajo su bufanda de tonalidades escarlatas y doradas, sintiendo un extraño sentimiento de añoranza y nostalgia ante el sin número de recuerdos que esta prenda le traía- Tal vez estudiar obligadamente no me agrada, pero eso no quiere decir que no lea de vez en cuando sobre temas que me interese -Se defendió ante sus primeras palabras, observándole con cierta confusión ante el comentario de sus sabanas, lanzando una gran carcajada cuando su compañero comenzó a defenderse con rapidez ante lo extraño que había sonado sus propio comentario, sin lugar a duda, aquel chico era una buena compañía para él, le hacía reír de maneras inesperadas, y en parte su propia timidez, que contrastaba con su carácter, era un buen cable a tierra que en aquel país distante le hacía falta- Cierto, ¡cervezas! -Casi había olvidado el fundamento primordial que lo había llevado a su habitación a tan tempranas horas de la tarde.

Iba a seguir al joven, pero de un momento a otro se detuvo abruptamente- Espera… -Dijo con tono serio, antes de voltearse con rapidez hacia su cama, aproximándose a esta y hundiendo su rostro sobre sus propias sabanas para luego levantarse con aire pensativo- Tienes razón, huelen bastante bien, ahora entiendo porque duermo tan cómodamente… -Bromeo divertido mientras se encaminaba hacia la puerta, desordenando el cabello del joven a su lado antes de salir y comenzar a caminar por el extenso pasillo mientras su puerta se cerraba tras de sí al realizar un mínimo movimiento con su varita, la cual guardo de inmediato.

- Entonces, ¿A dónde crees que irían a beber un Hufflepuff y un Gryffindor juntos? -Cuestiono sonriente mientras caminaba hacia la entrada principal de la academia- Aquello ha sonado casi como el inicio de un muy mal chiste… -Susurro pensativo aun caminando.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Ricky M. Over el Sáb Ene 21, 2017 5:16 am

Una vez las esquirlas de cristal volvieron a unirse y el charco de tinta se succionó de la alfombra para volver a su frasco, Ricky suspiró. Creía haber cambiado, pero la torpeza y los nervios todavía dominaban su cuerpo en determinados momentos. Sus actos fallidos podían parecer inofensivos e incluso graciosos en compañía de un amigo, pero durante una misión le podrían costar la vida. El francés mantenía aferrada dicha idea desde meses atrás, cuando un instructor de sigilo pronunció las mismas palabras en tono severo. Debía admitir que sentía cierta esperanza hacia sus propias habilidades, se ilusionaba pensando que, una vez estuviera en una misión, algo se activaría en su mente como un interruptor y le ayudaría a evitar torpezas o estupideces. En cualquier caso, sus sospechas no verían confirmación hasta dentro de dos años, cuando pudiera presentarse a sí mismo como Ricky, el auror.

Para el francés no pasó desapercibido su marcaje de tendencia, apreció que la bufanda de franjas también cubría el cuello de Sirius. Sintió añoranza tras reconocer el escarlata y dorado, muchas de sus amistades en el colegio fueron alumnos de Gryffindor, desconocía el paradero de la mayoría, quizás estuvieran muertos, como Bluebelle. Espantó la tristeza como a una bandada de avispas, con un millar de punzadas de dolor como resultado, por fortuna los aguijones de pesar no dejaban marca así que pudo disimularlos con una sonrisa.—Ya te lo he dicho antes, tú juegas el papel de sabio en nuestro equipo de dos.—Concedió con cierto retintín, como si estuviera insultándolo en lugar de anunciarlo inteligente. Ricky no leía, cuando vivía en el castillo sus visitas a la biblioteca se limitaban a entregas de última hora y a conseguir libros de medimagia que prestar a su padre, que sentía gran curiosidad por los remedios mágicos. A Jesse Over le fascinaban e indignaban a partes iguales, pues consideraba que podrían salvarse demasiadas vidas si el mundo mágico quisiera compartir sus secretos con las personas comunes. El francés se imaginó a su padre como lo recordaba, con el uniforme verde de médico que solían llevar en el hospital londinense en el que trabajaba antes de volver a su país originario.

Se sintió un ninja por conseguir cambiar de tema tan rápidamente, dejando atrás el incómodo lapsus de las sábanas, aunque en apariencia lo incómodo para uno resultó desternillante para el otro.—Las cervezas no te perdonarán que te olvidaras de ellas, les has partido el corazón.—Bromeó, prácticamente abalanzándose sobre la puerta con la intención de abandonar el cuarto con olor a Sirius y respirar una bocanada de aire fresco con fragmentos de realidad. Sin embargo, no pudo hacer otra cosa que girarse cuando el joven se volvió para oler sus propias mantas, confirmando el comentario de cierto tejón azorado.

Abandonó el cuarto mientras se repeinaba el cabello que Sirius se encargó de alborotar. El gesto no terminó de gustarle, le hizo sentir como un infante, cuando sin motivo aparente pretendía lucir como un hombre adulto. Quería granjearse la aprobación de sus superiores, que alguna vez le subestimaron a causa de su aspecto delicado y su carácter jovial en exceso.—Espero que el chiste no termine con alguien tropezándose con una cáscara de plátano, porque todas las apuestas apuntan a que yo seré la víctima.—Bromeó, caminando contra el viento que agitaba su cuerpo entero y la prenda nostálgica.

Aparecerse habría sido genial, pero ninguno de los jóvenes conocía suficientemente el país como para conseguir lograr una aparición conjunta con éxito casualmente frente a un bar. Tuvieron que abandonar andando el complejo de residencias e introducirse en las grises calles búlgaras en busca de algún local abierto. Por suerte, si algo no faltaba en la mayoría de países eran bares.—Allí hay uno.—Señaló. No tenía especialmente buena pinta, se trataba de un pequeño local que despedía un fuerte olor a comida rancia. Tenía una terraza con un par de mesas, pero estaban vacías, en cambio el interior del bar se encontraba atestado de nativos. Entrar les costó un esfuerzo y las miradas curiosas de los búlgaros, que siempre se sorprendían ante la presencia de evidentes extranjeros. Ricky ocupó uno de los taburetes de la barra, fijándose en el rollizo camarero que estaba ocupado atendiendo a otros clientes.—Bueno, pues aquí estamos.—Comentó, frotándose las manos para conseguir calor.—¿Tienes idea de cómo se dice cerveza en búlgaro?—Cuestionó, gritando por encima del alboroto.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Dom Ene 22, 2017 12:45 am

Su expresión de superioridad se desfiguro por completo en cuanto la traición a sus preciadas cervezas fue reconocida y pronunciada, ahogo un grito de asombro e incredulidad mientras observaba a Ricky con teatrera expresión, cubriendo sus labios con una de sus manos mientras negaba con su cabeza- Prometo que las recompensaré por acción tan horrible, por mi honor juraré no volver a olvidarlas… -Formulo sus palabras con decisión mientras sonreía comenzando a caminar por el pasillo, pasando uno de sus brazos alrededor de los hombros de su compañero en gesto de camaradería y confianza, mientras transitaban por la academia hacia la salida de esta, para dirigirse al hermoso objetivo: el bar más cercano y que sirviera una buena cerveza.

Rio sin poder evitarlo ante el comentario que su compañero libero por el chiste mencionado, negando con su cabeza intentando dejar de reír para responderle- Descuida, seré tu caballero de reluciente armadura y te salvare del cruel destino final de aquel chiste… -Dijo con tono solemne llevando una mano hacia su pecho para dar mayor hincapié a sus vocablos mientras le observaba con ojos brillantes y una gran sonrisa divertida, continuando con su camino de salida.

En el intertanto soltó comentarios banales para conversar de cualquier posible tópico mientras recorrían el lugar, saludando con una efímera sonrisa o rápido gesto de mano cuando escuchaba su nombre o alguna chica le sonreía de manera coqueta e insinuante, ignorando la posible doble intención sin siquiera detenerse a saludar con mayor detenimiento, simplemente siguiendo su camino, prestando casi toda su atención a su acompañante. Pasearon calmadamente por las calles de la ciudad buscando un pub, y le habría gustado poder decir que buscarían un buen lugar, pero realmente solo quería sentarse en algún banco, alejado de las paredes que tendían a encerrarlo en la academia y beber una cerveza, y para eso no requería un local de cinco estrellas ni nada parecido, solo que tuvieran la competencia necesaria para darles su pedido de manera correcta y ya. Alzó una ceja en cuanto escucho que Ricky había detectado un pub que cumpliera con aquellas exigencias, aunque obviamente solo podía darse el lujo de cumplir aquellos mínimos requerimientos, y si bien Sirius podía decir que había estado en lugares peores, nunca había sido en un país extranjero- Podría ser peor. -Murmuro divertido antes de seguir a su compañero, dejándole entrar primero antes de guardar una de sus manos dentro de sus bolsillos e ingresar en silencio, reparando en cada mínimo detalle del lugar y en cada persona que estaba, observándoles con desconfianza, pero sin ninguna intención de parecerles dispuesto a buscar pleito- Henos aquí. -Aceptó las palabras de su amigo, mientras se sentaba a su lado, removiendo la bufanda de su cuello y dejándola doblada sobre sus piernas.

Rio sin poder evitarlo ante la pregunta que pronuncio Ricky, ¿Cómo pensaba el chico sobrevivir en aquel país sino sabia pedir algo fundamental? Negó con su cabeza sin poder evitar sentirse como el mayor, aunque era totalmente lo opuesto- Por supuesto que sí, es lo primero que aprendí -Exclamo seriamente, con una gran sonrisa sobre sus labios- tendremos que darte clases de búlgaro -Bromeo antes de alzar su mano hacia el encargado y alzar su voz al volumen necesario para hacerse escuchar- * две бири -Pidió con seriedad y de manera precisa, ¿Para qué decir más? Con rapidez el hombre puso dos cervezas frente a ellos, y Sirius se hizo con su jarra alzándola frente a su compañero- ¿Por qué deberíamos brindar? ¿Por zafarnos de aquella molesta asignación? O ¿Por algo más interesante? -Aumento su sonrisa.


*Dos cervezas*
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Ricky M. Over el Lun Ene 23, 2017 12:46 pm

Sus labios liberaron un fingido suspiro de alivio tan pronto Sirius le aseguró protección ante el desafortunado final que deparaba el chiste. Dudaba que su compañía, por valerosa que fuera, pudiera ahorrarle una caída si tropezaba con una cáscara de plátano o cualquier otra cosa, así que por el momento tendría que seguir clavando la mirada en el suelo para evitar tropezarse, práctica bastante común en Ricky. El francés no mentiría si dijera que en más de una ocasión se tropezó con sus propios pies, y que sus torpes caídas debían encabezar una lista de los tropezones más absurdos existentes en la historia mágica y muggle.

El camino de búsqueda resultó bastante agradable, como todos los momentos junto a Sirius. Charlar sobre trivialidades, divertirse, reírse de uno mismo y asentir ante los comentarios arrogantes de su compañía, que ya atribuía a una manera de bromear y no a un exceso de amor propio. Para el francés no pasaron inadvertidas las personas, mujeres en su mayoría, que saludaron a su amigo con gestos y sonrisas. Desconocía el secreto de Sirius para entablar amistades tan prontamente en un país extraño, el propio Ricky se consideraba un chico simpático y aun así sus pocas relaciones en la academia eran casi limitadas a personas conocidas previamente a mudarse a Bulgaria. Aun así no cuestionaría los métodos de Sirius, pues su estrella personal era evidente y su carisma, innegable.

Una risa se abrió paso por su garganta cuando escuchó la conformista opinión de su compañía respecto al local señalado. El antro no tenía buena pinta, estaba cargado con un hedor mezcla de sudor, alcohol y humo.—Podría ser peor.—Repitió Ricky, sus pies dirigiéndose hacia la pequeña puerta que daba entrada al bar.—Podría oler a verdura cocida.—Comentó, en un intento de avivar los ánimos de entrar. Enseguida una mueca de repulsión contrajo su pálida faz.—Odio la verdura.—En su mente se formó la imagen de un plato repleto de brócoli y coliflor, asqueroso. Adentrarse en la estancia fue como entrar a un mundo completamente diferente, fue un hervidero que obligó a ambos a librarse de las prendas que tan orgullosamente exhibieron por el camino. Una vez sentado en el taburete, Ricky imitó a Sirius y dobló con sumo cuidado la bufanda con motivos de Hufflepuff, uno de sus mayores tesoros. No podía ni comprender cómo era posible que un puñado de lana guardase tantas vivencias entre cada hilván, la prenda presenció momentos claves en el crecimiento de su poseedor.

Una expresión sorprendida se extendió por su rostro ante la respuesta positiva de Sirius, que para nada esperaba escuchar.—Te ves bien pronunciando el búlgaro.—Halagó, una vez hubo pedido las cervezas. El francés observó la jarra con contenido amarillento y superficie espumosa, el frío empañó el vaso que contenía la bebida alcohólica.—En realidad ya conozco a alguien que ha intentado enseñarme.—Comentó imperturbable, aunque sintió calidez al pensar en el implicado. No pasaban demasiado tiempo juntos, aunque a Ricky le gustó conocerle y esperaba poder volver a compartir una tarde con él. Salió de su ensimismamiento cuando Sirius alzó su jarra con la intención de realizar un brindis, el francés imitó el gesto.—¿Qué tal si brindamos por tu futura hija?—Preguntó entonces, con total naturalidad. Era el tema que estuvo reteniendo desde el primer momento y que deseaba tratar con Sirius. No conocía los detalles por palabras suyas, más bien tenía una relación amistosa con la futura madre, y además el futuro abuelo fue su instructor por un tiempo. Ricky todavía recordaba la noche que Robert descubrió que su hija estaba embarazada, él estaba presente.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Sirius Black el Mar Ene 24, 2017 10:22 pm

No pudo evitar reír ante el comentario casi infantil de su compañero respecto a lo que podía ser peor en aquel bar devastado, se encogió de hombros intentando imaginar cómo sería posible que un lugar donde prácticamente solo se bebía podría oler a verdura cocida, y luego que un par de ideas descabelladas cruzaran su cabeza, dejo a un lado la inútil problemática, para centrarse en dirigirse a la barra y tomar asiento. La música del lugar no resulto ser de su agrado, pero al menos se mantenía a un volumen medio bajo que permitía mantener conversaciones, es más a veces ni siquiera recordaba que estaba la música entre tanto griterío que a veces se creaba entre los clientes ya más ebrios de la noche.

Se estiró con algo de pereza luego de hacer el pedido, sonriendo de lado al nuevo halago de Ricky, encogiéndose de hombros sin darle mayor importancia porque nunca había reparado demasiado en el posible acento con el que pronunciara la lengua nativa del país en el que ahora se encontraban- ¿Intentado y no conseguido? ¿Debo culpar al maestro o al estudiante? -Bromeo divertido mientras lo observaba, apoyando uno de sus brazos sobre la barra mientras le miraba inquisitivamente- O ¿Te pone nervioso? -Cuestiono con el atisbo de una sonrisa traviesa sobre sus labios, volteándose a penas y reconoció las jarras frente a él. Alzó su propia jarra, proponiendo un brindis olvidando de momento las clases de búlgaro para su amigo y entonces aquellos últimos vocablos le dejaron inmóvil, borrando su sonrisa por un segundo mientras su cuerpo se tensaba y su expresión palidecía.

Desvió su mirada con rapidez, descendiendo la jarra. No sabía que él estuviera al tanto de aquel tema, y que le ocultará el saberlo hasta entones le perturbaba, se sentía incómodo hablando un tema así con alguien a quien no se lo había comentado por sí mismo, no es que pretendiera ocultarlo como secreto, pero solo su círculo cercano lo sabía, y que él fuera consciente de aquella información le hacía sentir en parte pasado a llevar, como si su vida no fuera privada y estuviera abierta para el mundo, ¿Acaso ya había salido el tema en las molestas revistas de chismes? Suspiró con pesadez aun sin decidirse a mirarlo, el tema seguía siendo algo delicado para él en aquel momento, aún no estaba del todo convencido, aun no se hacía a la idea a ser padre a tan temprana edad, a veces seguía pensando que era un mal sueño, una pesadilla de la que despertaría dándose cuenta que no tenía que hacerse con una responsabilidad para la que no estaba seguro de estar preparado, más que nada sentía pánico a equivocarse con ella, a cometer un error con su pequeña, a no cumplir como un buen padre para ella.

- S-su nombre será Lyanna… -Murmuró aun sin mirarlo, en un tono bajo de voz, sabía que adoraba a su pequeña desde el momento en que observo la pequeña imagen cuando acompaño a Marlene al hospital, pero aún seguía siendo un tema delicado de hablar con alguien externo a sus amigos más cercanos, además que le había tomado por sorpresa el tópico. Liberó un suspiro y sin poder alzar su jarra en brindis, dio un largo trago de su cerveza, vaciando la mitad del contenido antes de dejarla reposar sobre la barra y observar por primera vez a Ricky con mirada seria y algo fría- ¿Hace cuánto lo sabes? -Interrogó sin más.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

Mensaje por Ricky M. Over el Miér Ene 25, 2017 8:16 am

Cada tanto el francés oteaba la estancia con intenciones analíticas. Distinguía carteles que rezaban frases en búlgaro, cuyos caracteres resultaban tan irreconocibles que fue incapaz de leer una sola letra. Hasta el momento, sus conocimientos del idioma foráneo eran escasos y limitados a la comunicación oral. Sospechaba que comprender la escritura búlgara debía ser harto complicado y le llevaría un proceso de años conseguir escribir más de dos frases seguidas. Debían agradecer que su conversación inglesa quedase enterrada por la avalancha de conversaciones combinadas en el bar, pues de lo contrario llamarían la atención más de lo conveniente. Según sabía por palabras de un viejo conocido, la política muggle en Bulgaria se encontraba en situación delicada e intolerante, y eso repercutía en los ciudadanos. Lástima que no existiera un catálogo que mostrase una guía de locales mágicos para visitar en cada país, sería de utilidad incalculable, Ricky ni imaginaba dónde se reunirían los magos nacidos en el país europeo.  

Por primera vez, el francés agradeció la penumbra de aquel zulo que hacían llamar bar, de modo que su vergüenza quedaría oculta en la mezcla de tinieblas y luces irradiadas por bombillas de bajo voltaje. Procedió a explicarse, mientras observaba por el rabillo del ojo como el camarero atendía a la demanda de Sirius, colocando una jarra vacía bajo un grifo de cerveza.—Puedes culparme. Como estudiante siempre he sido bastante lento, te recomiendo no enseñarme nada.—Advirtió, rememorando lo complicado que le resultó conseguir las notas requeridas para acceder a convertirse en auror. Tuvo que estudiar el doble que cualquier otro alumno, y no olvidaba que repitió un curso por haber desaparecido medio año tras sufrir el ataque de un grupo de mortífagos. Su compañía estaba en lo cierto, mas Ricky se libró de confirmar sus sospechas, salvado por la campana cuando dos jarras de espumosa cerveza quedaron frente a ambos.

Dejó caer el comentario antes de brindar, y no tuvo el efecto esperado. Sabía varias cosas a cerca del embarazo de Marlene, pero pocas relacionadas con Sirius, que se comportaba con tanta ligereza respecto a convertirse en padre que inclusive Ricky olvidaba el sorprendente hecho.—Lyanna es precioso.—Afirmó con una pequeña sonrisa, sin renunciar a la naturalidad con la que abordó el tema desde un inicio, no pretendía juzgar a nadie. Consciente de haber estropeado con su osadía toda posibilidad de brindar, Ricky bajó el brazo que hasta entonces sostenía la jarra en espera de una colisión.—Lo sé hace unos meses, desde antes de la guerra.—Fue su respuesta. Hacía tiempo que conocía a la futura madre, pues ambos coincidieron en la misma sala común durante años, aunque su amistad comenzó cuando a Ricky le asignaron como instructor el padre de Marlene. Ninguno de los tejones solía verse habitualmente, pero entre ambos existía la promesa vigente de salir a comprar ropa para el futuro bebé en algún momento.

Bebió un trago de su cerveza, y acto seguido su rostro expresó una mueca de profundo desagrado. Sacó la lengua, como pretendiendo escupir el líquido que ya emprendía camino hacia su estómago.—¡Está asquerosa!—Exclamó, desesperado por exterminar el sabor amargo de sus labios. Acostumbrado a la cerveza de mantequilla, el ingenuo francés olvidó que la cerveza muggle tenía un sabor completamente distinto. Hincó el codo sobre la barra, recostando la cabeza sobre su mano y presenciando a Sirius, todavía con las secuelas de la amargura en su rostro.—¿Estás asustado?—Cuestionó, volviendo al tema dejado atrás. Ricky ni podía imaginar la sensación de ser padre, cuando miraba hacia su futuro no veía más que una inmensa soledad.
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Re: I refuse to do this! [Ricky M. Over]

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