Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

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Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por G. Robin Fiennes el Miér Nov 16, 2016 4:02 am

Noche del 31 de Octubre
Apartamento de las locas Sinclair y Marlene


No fue muy complicado que la pelirroja accediera a trasladarse desde el lugar de la fiesta a otro más tranquilo. La cabeza le seguía palpitando como si un pájaro carpintero hubiera encontrado en ella el mejor lugar donde crear su nido; el mareo persistía, de hecho, si hubiese tratado de caminar sola lo más seguro es que iría haciendo eses previamente a caer de nuevo al suelo así que no pudo rechazar la ayuda de Sinclair. Aunque de saber que usarían la aparición como método de transporte -una pequeña fracción de su ser hubiera rogado por un autobús muggle-, habría tenido tiempo de advertir a la noruega que lo más seguro es que la hiciera vomitar.

Sin embargo careció de tiempo para ello. Confió en el apoyo que le ofrecía la castaña, ni si quiera tuvo tiempo de preguntar cuando todo se movió a su alrededor de manera brusca y creyó que volvía a desmayarse, que esta vez se abriría del todo la cabeza; esa vez fueron sus pies los primeros en tomar contacto con el suelo pero de no haber estado sujeta a Sinclair seguro que hubiese caído de bruces –Sinclair...- musitó siendo apreciable el malestar en su tono –¿Puedes dejarme caer? Creo que voy a vomitar- le pidió esperando que lo hiciera, a no ser que le tuviera mucho aprecio a la limpieza del suelo, que podría mancharse por la mezcla de suciedad y un poco de sangre. Sólo quería evitar engorrar más una situación que desde un inicio fue complicada.
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por W. S. Sinclair el Jue Nov 17, 2016 3:44 am

Para unas cosas es la más valiente, la primera en lanzarse de cabeza para darse contra el mundo de ser necesario, para otras es la representación física de la cobardía, especialmente cuando se trata de lidiar con sentimientos. No lo entiende, le desconciertan, le aterran. Cobarde. Es una cobarde y ahora mismo debe admitírselo a sí misma, porque de otra manera no podrá darle la cara a Marlene cuando tenga oportunidad de ponerla al tanto de todo. Contradicciones de la vida.  Debe hacerlo, no le queda de otra. Es eso o llevarla a lo que queda de su loft y morir de frustración, o de impaciencia.

Su destino no fue otro que el hogar de la unica persona que habia acudido a su mente en medio del momento de panico. Marlene la entenderia, ¿verdad?.

La estancia, familiar, impoluta, se revela ante sus ojos tras aparecerse sosteniendo a Robin entre sus brazos, mantiene una distancia prudente, pero teme que, de alejarse demasiado, la americana acabe de bruces contra el suelo. Tras meditarlo por segundos nefastos, decidió a último momento que lo mejor sería evitar cualquier oportunidad de estar a solas con la pelirroja, no porque temiese no poder controlar sus propios impulsos -aunque fuesen parte de la razón- sino porque aquello implicaría continuar con la conversación a la que habían dado inicio, y ahora mismo no tiene cabeza para hacerlo. Es consciente de que, bajo presion tiende a decir cosas de las que puede arrepentirse, y no quiere añadir a Robin a la lista de personas que han sido víctimas de sus frustraciones. Ya ha tenido suficiente y la culpa que siente empieza a atosigarla.

Su mirada escanea el lugar ansiosamente, en busca de su salvavidas. ¿Habría regresado ya de la fiesta? Esperaba que si, o su majestuoso plan se derrumbaría sin ver la luz. La voz agobiada de Robin le saca de sus pensamientos, Sinclair le observa, preocupada, y retrocede para poder examinarla. -Respira- pide, su voz destilando la preocupación que le despiertan sus palabras. ¿Ha sido el golpe, o el repentino viaje? No lo sabe, puede ser una mezcla de los dos, lo que tiene claro es que no quiere ser un blanco para su malestar, y que si no hace algo rápido para contenerlo Marlene va a matarla. -Que relación tan bonita tienes con el suelo- ironiza, ubicándose a su costado, rodeando su espalda para alcanzar el hombro más alejado con uno de sus brazos, y asiendo la mano libre sobre el restante. -Cierra los ojos y respira- murmura en un intento por infundirle calma. -Seguramente el viaje te ha revuelto el estomago, pero pasara. Anda, concéntrate en respirar-. Espera que funcione, porque de otra forma acabara limpiando pisos, aguantando sermones y lidiando con la culpa que crece a cada segundo que pasa.

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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Jue Nov 17, 2016 1:55 pm

Quizás no fue una buena idea asistir a esa fiesta, ahora se sentía cansada, hinchada y molesta consigo misma por no haberse quedado toda la noche tendida en cama. Estaba a pocas semanas del parto y aun así había decidido tercamente meterse en un vestido para ir a aquella ostentosa celebración de la cual tuvo que salir cual cenicienta cuando el reloj marcó las doce. Estaba claro que la Marlene de antes se había quedado encerrada en la torre del reloj y que sería muy difícil volverla a sacar, así que al llegar a casa se dispuso a buscar todas las fotografías que le recordaran a su pasado para comenzar a organizarlas en su diario, tenía que abrir una nueva etapa, comprar otro álbum, no sabía qué, pero su vida estaba a punto de dar un gran cambio con la llegada de Lyanna.

Tomó un baño cuando la mitad del trabajo estuvo hecho, se colocó su pijama y se metió en la cama dispuesta a descansar hasta el día siguiente cuando escuchó unos ruidos en la planta inferior de su vieja casa. Sabía que debía ser Sinclair pues llevaban unos días viviendo bajo el mismo techo, lo que no se esperó era escuchar una segunda voz. -¿Dorcas?-

Se levantó de la cama impulsada por su curiosidad y caminó rumbo a la entrada principal. Tuvo que detenerse en seco al ver la escena, claro, eran un zombie y una pelirroja con un montón de tela negra con a la cual no podía distinguir en la oscuridad -¿Wally?- preguntó encendiendo una de las luces de la habitación para fijarse mejor en la nueva muchacha. La había visto en la fiesta junto a Nadd y los demás, pero no tenía idea quien era –Oh por Odín, ¿Qué pasó?- preguntó abriendo los ojos como platos al ver la sangre en su rostro y su estado de intoxicación. Caminó hasta ellas con rapidez hasta colocarse bajo el brazo libre de la pelirroja y así ayudar a su amiga a llevarla –Hay que llevarla al cuarto de baño antes de que vomite sus entrañas- ordenó a su amiga mientras las guiaba a ambas hasta la habitación.

-Métela en la bañera, si quiere vomitar deja que lo haga, se sentirá mejor, traeré algo que seguro la ayudará un poco, no tardaré- anuncio antes de apresurarse a la cocina donde guardaba todos los ingredientes de la poción levanta muertos que Flinn les había preparado hace unos años a Nadd, Dorcas y ella al ver que siempre terminaban en ese estado luego de una noche de fiesta. La pobre chica se veía realmente mal cuando regresó al baño con un vaso que contenía la poción más asquerosa que Marlene había probado alguna vez –Ah, Hola, ehmm pelirroja- miró de reojo a Sinclair porque ni siquiera sabía el nombre de la muchacha y no tenía idea de cuál era su relación –Soy Marlene y bueno, esto te ayudará, sabe a basura pero te hará sentir mejor, lo prometo- extendía el vaso con cuidado hasta la muchacha esperando que ella o la castaña lo tomaran. Se fijó en la sangre en su ceja y llevó una mano con cuidado a su frente apartando el cabello pelirrojo pegado en su piel -¿Qué diablos pasó?- preguntó esta vez fijando sus orbes azules en los heterocromos de su amiga, notando algo en su mirada de lo que no se había percatado antes ¿Miedo?


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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por G. Robin Fiennes el Jue Nov 17, 2016 6:22 pm

El suelo se le hacía realmente apetecible. El maldito disfraz de Ignotus Peverell la estaba ahogando de calor a pesar de estar en el primer día de Noviembre de Reino Unido, lo suficiente para desear pegarse contra el suelo, mejilla contra frías lozas; sin embargo la noruega no pareció dispuesta a ceder a la casi súplica de una pelirroja que iba palideciendo bajo su maquillaje, ¿Respirar? Como tomara otra bocada de aire muy fuerte se formaría una burbuja de aire en su estómago o Merlín sabe, no podía pensar con lógica en esos momentos –Yo respiro, pero de cara al suelo- murmuró tratando de convencerla que la dejara caer. Por el contrario, Sinclair se movió bajo sus brazos de forma que quedó de férreo apoyo para la americana –Si cierro los ojos es como ir en un tiovivo a cien kilómetros por hora- se quejó con voz queda.

Aún así hizo caso a las palabras de la castaña, llevando una respiración pausada durante unos minutos. Ni si quiera era consciente de la relativa oscuridad que las envolvía hasta que un haz de luz le arrancó un sonido que quedaba entre quejido y gruñido; a esas alturas Robin no se percataba de algunos detalles. No era del todo consciente de la cercanía de Sinclair excepto cuando escuchaba su voz tratando de sosegar su malestar en su oído, tampoco se percató de una segunda chica en la escena ni de como fue llevaba hasta un baño.

Cuando quiso darse cuenta estaba metida en el interior de una bañera, sentada y a decir verdad, lo agradeció enormemente. Pegó su mejilla al lateral de la bañera, disfrutando del fresco hasta que, por mucho que trató de respirar y evitar que sucediera, acabó inclinándose hacia delante para vomitar lo que el alcohol hasta entonces no logró –Ug...- abrió los ojos poco a poco –¿Cuándo comí nubes de gominola?- preguntó con cierta confusión aunque al menos ya sentía un notable alivio –Lo siento- ni sabía por qué pedía perdón, era una costumbre que adoptó con cada borrachera donde acababa echando los restos en cualquier lado. Esa noche, dentro de una bañera. Volvió a apoyar la mejilla sobre el frío lateral de la bañera, cerrando los ojos deseando poder dormirse mas no parecía que eso fuese posible para ella –¿Hmh?- murmuró cuando fue nombrada, cruzando su mirada castaña con la azulada de la rubia –Encantada- olvidó por completo presentarse. A decir verdad a esas alturas tenían que dar las gracias porque hubiese logrado mantenerse despierta hasta el momento.

Estiró la mano para agarrar el vaso que le ofrecía y si en un inicio se lo llevó con buenas intenciones a los labios lo retiró en cuanto percibió el olor –Por Seraphina... Huele como un wampus muerto y podrido- se quejó, alzando la vista y buscando los ojos de Sinclair para mirarla de forma suplicante. Como tomase eso temía volver a vomitar.

Que te cuente ella...- respondió ante la última preguntar de Marlene sin muchas energías.
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por W. S. Sinclair el Vie Nov 18, 2016 12:39 am

Tal vez no fue sensato implicar a Marlene en aquel embrollo dado su estado. Se supone que debe guardar calma, cuidarse y no pasar disgustos. Parte de la razón por la que Sinclair se encuentra brevemente hospedada en su hogar es esa, brindarle compañía tras la marcha de su padre  y evitar que cometa alguna locura justo en las últimas semanas del engendro, y sin embargo hela ahí, al pie del cañón, inmiscuyéndola casi a la fuerza en un  enredo que ni si quiera le corresponde. Los sucesos se desenvuelven demasiado rápido para la cordura de la noruega, que apenas y se limita a seguir las indicaciones de la rubia como si de un títere se tratara. Se relega a la discusión en su fuero interno y se sumerge en la mar de pensamientos que se contradicen, y le impiden actuar como lo haría en calma. En todo momento se aferra a la americana porque teme que su reticencia a acercarse llegue a empeorar la situación; ¿Quién sabe? Robin aun puede tropezar con el aire y llevárselas a todas, colectivamente, de cara al suelo. Nada conveniente.

A pasos escuálidos e inseguros se las arreglan para llegar hasta la bañera y, con cuidado, acomodan a la americana como pueden. Marlene menciona algo sobre una poción y desaparece, dejando tras sí un silencio sepulcral. Sinclair no habla porque se le ha comido la lengua el ratón, y Robin seguramente se preocupa más por mantener sus intestinos en su lugar, pero falla. Finalmente y a pesar de sus esfuerzos, a la pelirroja le es imposible ganar la batalla contra su malestar. Por suerte para todas lograron contenerlo a tiempo, pero no con ello se acaba el problema. Sinclair toma asiento en el borde de la bañera y extiende una mano dubitativa hacia su rostro, intentando retirar el cabello que le estorba. -Dudo que sean las nubes de gominolas las que nos han traído hasta aquí- murmura sosegadamente, sin intenciones de reprochar. Suficiente castigo tendrá con su indisposición.  Obtiene su varita de entre las capas de su disfraz, y con un sutil "Tergeo" se deshace del...desorden.  Lo último que desea es que el olor o la visión cause otro accidente más.

Marlene reaparece con lo que, se supone, sería la solución al malestar de la joven. -Bebe- pide con toda la tranquilidad que puede acumular en ese momento, que en realidad es poca; ha sonado mas a una orden. -Te hará sentir mejor- añade, tras encontrarse con la suplica en su mirada. -Aun necesito limpiar tu herida, y después podrás descansar-promete, esta vez con mas gentileza , apartando la mirada y carraspeando para aclarar su voz en cuanto se percata de que no están solas. -El Señor Peverell aquí presente probablemente ha comido hasta hartarse, y se ha bebido hasta el agua de las plantas. A eso súmale que tiene dos piernas izquierdas y es mas terca que yo- relata, casi de mala gana, pero sin poder apartar la mirada de la americana. La observa, cual ave rapaz, examinando cada uno de sus movimientos, intentando ocultar la angustia que le despierta su estado en general, y evadiendo las orbes azules de Marlene que siempre parecen escarbarle el alma. -Lo siento mucho, Mar. No sabía a quien más acudir, la hubiese llevado al loft, pero con la mudanza de Trystan todo está hecho un desorden- Le sorprende al facilidad con la que miente; es un pequeño sacrificio que está dispuesta a asumir por el momento, ya se disculpara debidamente con Marlene... y con Robin.
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Vie Nov 18, 2016 2:19 am

Estaba bien, la chica no moriría aunque seguro como el infierno que querría hacerlo en la mañana cuando despertara con una de las más maravillosas resacas. La poción no era perfecta, estaba creada para evitar que el malestar siguiera luego de una borrachera, te permitía dormir como un bebé o sentirte como alguien que ha renacido, pero no evitaba el efecto de la mañana. Era un infierno al que su amigo Flinn prefería llamar karma.

Se alejó un poco hasta sentarse sobre el retrete estudiándolas como si intentara armar un rompecabezas, carraspeó un poco ante la gentileza en la voz de su amiga y por alguna razón tuvo que apartar la mirada para dejar que ellas dos siguieran hablando. Era como si de un momento a otro se convirtiera en una simple espectadora de la situación, estaba claro que eran más que conocidas y que la morena realmente se preocupaba por ella. No sabe cuánto tiempo pasó, quizás solo fueron segundos pero entonces Sinclair habló otra vez, esta vez en general incluyéndola a ella. Observo a la pelirroja cuando su amiga mencionó su disfraz y asintió como si en ese momento todo tuviera sentido –La recuerdo en la fiesta, estaba con Nadd y los demás- respondió fijando su mirada en Sinclair quien no apartaba la suya de la pelirroja.

-Ahmm, no te preocupes Wally, mi casa es tu casa- se levantó del servicio rápidamente y sacudió su pijama antes de acercarse a la bañera fijándose en el estado de la chica extraña –Pelirroja Peverell, será mejor que te tomes eso porque aunque huela a mierda, es muy efectiva- le advirtió sin sonar realmente amenazante. Se giró dispuesta a salir del cuarto de baño por un momento pero se detuvo en la puerta de este –Buscaré un poco de ropa, creo que tienes la talla que solía tener nueve meses atrás- sonrió levemente dando una última mirada a la pareja –Si me necesitan o quieren contarme por fin lo que ha pasado estaré en la habitación, solo tienen que gritar-


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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por G. Robin Fiennes el Vie Nov 18, 2016 5:28 am

Todo iba sucediendo en torno a la pelirroja como si de secuencias de una película se tratase, apenas se fijaba en estas, tan sólo las dejaba ir sin prestar mera atención. Ésta de por sí era escasa por lo que, dadas las circunstancias era demasiado pedir que pudiera concentrarse más allá de la simple tarea de mantener los ojos abiertos; por otro lado estaba el alivio de haber soltado parte de lo que le hacía sentir mal, literalmente, ahora sólo le quedaba ese persistente dolor de cabeza que nacía sobre su ceja y se extendía por toda la zona frontal de su cabeza.

Dio una vuelta al vaso con olor a animal descompuesto que aún seguía entre sus manos. Su instinto, ese que estaba atolondrado por todo lo acontecido durante la noche, trataba de decirle que eso no debía ser bueno pero apenas lo escuchaba; por el contrario hizo caso a las palabras de ambas chicas llevando el borde de cristal de nuevo a sus labios, tapándose la nariz con un par de dedos libres con tal no percibir el hedor –Ug...- murmuró mientras bebía. Tan concentrada en la tarea de llevar hasta su estómago aquel líquido y a la vez no devolverlo, que ni se enteraba de lo que iban conversando las otras dos chicas pues su cerebro no nada para más acciones simultáneas. Contra todo pronóstico a medida que se vaciaba el vaso, esa extraña poción iba adueñándose de su estómago brindándole fijeza, la seguridad de que permanecería ahí quieta y no tendría la osadía de trepar por su esófago; lo cual fue todo un descanso para la americana.

Tardó un poco pero acabó con toda la pócima, dejando el vaso entre sus piernas al desconocer donde dejarlo ni fiándose de su propia coordinación para ello. Vio a la chica rubia salir del baño y fue entonces cuando algo le pareció raro -si, a esas alturas de la noche- –Sinclair... ¿Por qué la snitch lleva un pijama?- sólo recordaba aquello. El haber visto una snitch revoloteando por la fiesta acompañada de jugadores de quidditch, no se le ocurrió pensar que era una persona disfrazada.

Volvió a apoyar el rostro contra el borde de la bañera, encontrándose con algo más cálido. La pierna de la noruega, que estaba sentada al borde velando por ella.

¿Esto supera a los no-majs del auto-stop?-
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por W. S. Sinclair el Mar Dic 13, 2016 4:17 am

Agradece silenciosamente las palabras de Marlene, sabe que cuenta con su apoyo cuando lo necesite y el sentimiento es reciproco, pero no por eso deja de agobiarle el hecho de tener que molestarla con cosas que bien podría haber solucionado por su cuenta, pues al fin y al cabo Robin es su problema. No obstante, no se considera capaz de lidiar con su estado a solas dadas la circunstancias, por lo que agradece enormemente la presencia de la ojiazul, y tiene claro que algún día le pagara el favor con creces.  La tejona desaparece tras su ofrecimiento, dejándoles a solas de nuevo. Esta vez, al igual que la anterior, la noruega guarda silencio y observa atenta las acciones de la pelirroja, quien bebe la poción a trompicones. Le sorprende que la americana acceda tan fácilmente a tomar el brebaje. Se había predispuesto a tener que lidiar con sus negativas, y a encontrar alguna forma de persuadirla de que lo  hiciera sin tener que recurrir a la magia o a la fuerza. Por suerte para su sanidad y para el bienestar de la menor, no es mucho lo que debe presionar para lograr su objetivo; el contenido del vaso desaparece casi por completo, no sin esfuerzo, tras varios intentos y muchas muecas de profundo desagrado.

Su pregunta le toma por sorpresa, y es tal vez por eso que no logra reprimir la casi imperceptible sonrisa que se dibuja sobre sus labios, y que, sorpresivamente, no desaparece tras sentir el contacto de la joven sobre su pierna. No responde de inmediato, se limita a contemplar sus movimientos aletargados y a escuchar sus palabras con resignación, pero con alivio, pues aquel palabrerío desvergonzado le da a pensar que, tal vez, empieza a sentirse mejor. -Su nombre es Marlene, y por lo que más quieras, no hagas comentarios de ese tipo cuando vuelvas a cruzártela-  pide en un murmullo, esperando que la rubia no estuviese cerca para escuchar ese comentario. -Esta es su casa, y está en embarazo- explica. La interpelación que viene después no solo es inesperada, sino que también logra borrar todo rastro de la sonrisa que adornaba sus labios. No de golpe, lentamente, a medida que los recuerdos plagan su memoria. Sinclair lleva una de sus manos hasta su nuca, la cual masajea insistentemente. Segundos después exhala ruidosamente, como queriendo deshacerse de todos los pensamientos que le impiden actuar con normalidad. -No lo sé- admite con sinceridad -Supongo que sí. Tienes la tendencia de hacer tus apariciones memorables y esta no se queda atras - añade después, en un murmullo que no se hubiese dado a escuchar de no ser por el silencio que les rodea. No está segura de que ningún recuerdo pueda opacar aquel día, muy a pesar de los muggles del auto. A pesar de negarse a admitirlo en voz alta, e incluso a la privacidad de su mente, sabe con certeza que nada de lo que vivan de ahí en adelante podrá superar el día en el que sus caminos se cruzaron.

Recordar el día en el que se conocieron contribuye a la situación, si algo, la complica aun mas, pues le recuerda a los días que compartieron fuera de pretensiones y sin preocupaciones, en los que todo se resumió a sonrisas sutiles, miradas furtivas, roces tímidos y sonrojos fugaces. La experiencia fue etérea, su presencia casi idílica, pero todo lo bueno tiene su fin, al menos en lo que a la vida de la noruega respecta. Las vacaciones llegaron a su fin, así como aquel lapsus mental en el que se permitió vivir una experiencia que le seria difícil de olvidar, pero que solo se quedaría en memorias. Así lo había decidido, hasta que Robin se presento de nuevo en su vida.  Carraspea, queriendo distraerse y no sumirse aun mas en sus pensamientos. Su prioridad ahora mismo es el bienestar de Robin. Ya tendrá tiempo más adelante para remilgar sobre las tendencias inoportunas del destino. -Marlene nos está esperando con ropa limpia. ¿Te sientes mejor, o quieres esperar un poco más?-
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por G. Robin Fiennes el Vie Dic 23, 2016 8:29 am

Oportuna en todo el sentido irónico de la palabra. De esa manera podrían definirse la mayor parte de los comentarios de la americana, esos que parecía tener almacenados en algún lugar de su mente a expensas de salir en el momento indicado –obviamente aquello también era pura sorna-; dicho aspecto pudo comprobarse de primera mano al soltar la pelirroja tremendo disparate sobre la snitch que les estaba dando cobijo, es decir, Marlene. Incluso con ese maquillaje hecho a base de pociones –de las que ya estaban pasando el efecto, dejando a la vista su piel natural- pudo apreciarse la expresión de conmoción por las palabras de la noruega –Embara... Oh...- la expresión se alargó en su voz, reflejando ese tono de claridad que todos empleaban cuando comprendían al fin hasta el más complicado de los acertijos –Ay- se quejó llevando al instante los dedos al rostro. El simple gesto de alzar las cejas ante la sorpresa la causó un notable dolor –Eso explica muchas cosas, si- murmuró mientras cerraba el ojo que le molestaba con una endemoniada tirantez.

Sus párpados descendieron de nuevo, dando un aire de serenidad a las facciones de Robin quien tras haber echado hasta parte de su alma y el brebaje, iba recuperando algo de bienestar poco a poco al comprobar que su estómago se quedaba en su sitio.

Mis apariciones siempre son memorables, Valkiria-

Una tenue sonrisa asomó por sus labios ante su propio comentario. Esa que incluso cansada y débil, conservaba la picardía natural de la bruja que esa noche se dejó llevar por el viento, como de costumbre; la misma que se tomaba el lujo de seguir con comentarios fuera de lugar o disparatados sin importar las circunstancias tal y como estaba demostrando.

Durante unos segundos que se hacen todo un mundo, la benjamina va siendo vencida por el cansancio de la fiestas, por las emociones de la noche y por la conocida bajada que sufre el cuerpo cuando experimenta una gran dosis de adrenalina. De hecho se habría quedado donde estaba, durmiendo en la bañera con el rostro apoyado sobre la pierna de Sinclair, hasta que la nombrada rompe el silencio haciendo recordar que aún quedan cosas por hacer antes de permitirse la opción de dormir. Robin gruñe a modo de protesta, igual que un niño que no quiere acudir a la escuela. Se remueve por inercia cometiendo así un error –Ay, ay ay...- lloriquea por lo bajo ya que al mover la cabeza recuerda de la peor manera que se hizo algo, aún no tenía claro el qué pero le molestó como un demonio.

No es por ofender a lgnotus, pero que se pudran sus ropas con él en la tumba-

Fue la manera que tuvo para decir "Si, por favor" a la pregunta de la castaña. Con su ayuda se levantó, teniendo cuidado de no resbalar –Marlene necesita patitos de goma, o se desnucará un día- apostaba que de nuevo sus frases serían un completo sin sentido para Sinclair, poco acostumbrada al mundo muggle; caminó en todo momento con la presencia de su heroína de la noche -de nuevo-, al menos ya tenía algo de mejor equilibrio pero la cabeza le iba a estallar y no controlaba bien las distancias al ir con un ojo cerrado. De hecho casi impacta su hombro contra el marco de una puerta –Quiero dormir- reclamó a la detective que velaba por ella.
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Re: Oh Lord, save me (Sinclair & Marlene)

Mensaje por Marlene S. Mckinnon el Vie Ene 06, 2017 1:59 am

Intentaba hacer memoria de si conocía a la pelirroja o si por casualidad la había visto en otro lugar. Parecía muy cercana a Sinclair y en la fiesta había pasado la noche junto a sus amigos, tenía que conocerla de algún lado aunque no sería raro que no lo hiciera teniendo en cuenta que los últimos meses prácticamente había estado viviendo bajo las rocas. Suspiró mientras sacaba otro juego de pijamas de su gabinete, ropa interior que no había tenido la oportunidad de estrenar aún y otro conjunto para cuando despertara. Observó el pijama con puntos rojos e hizo una mueca sin poder creer que aquella cosa le había quedado en el pasado. –Mira lo que haces, bolita- se quejó arrepintiéndose otra vez cuando la pequeña pateó como queja –Si, si, dejaré de quejarme-. Murmuró colocando los ojos en blanco mientras se acariciaba la barriga y tomaba una cesta donde iba colocando todo lo que necesitaría la invitada accidentada.

Bajó cuando tuvo todo listo, cargando una cesta con ropa, una toalla y cosas de higiene que la chica podría necesitar. Se detuvo rápidamente antes de entrar al ver que ambas chicas iban saliendo, luciendo las dos como un completo desastre. “Quiero dormir” escuchó decir a la pelirroja con un acento que claramente era americano. –Creo que es una buena idea que lo hagas- admitió sin soltar la cesta, alejándose unos pasos para darle un lugar -¿Alguien se divirtió mas de la cuenta?- preguntó lo obvio alzando una ceja a su amiga para luego sonreírle con calidez guiándole con la cabeza que la acompañara a la habitación de invitados –Traje todo lo que podrías necesitar, Ahmm... incluso coloqué unas vendas en la cesta, una pijama y ropa interior- declaró equilibrando la cesta con un brazo dejando una mano libre para abrir la puerta –Lo mejor será que descanses, mañana te sentirás peor- tenía que ser sincera- pero la buena noticia es que hay pociones para la resaca y Sinclair aquí es un As con las pociones, no tienes nada de qué preocuparte- sonrió sin dejar de hablar, sintiéndose un poco inútil y fuera de lugar. –Ehmm, no sé qué más decir, más que eres Bienvenida –dadas las circunstancias- siéntete como en casa y ten cuidado con Rómulo, es un poco gruñón, y Kiara, pero bueno, Sinclair ya sabe eso- soltó una pequeña risa tonta mirando a ambas y luego carraspeó dejando la cesta en la cama. –Será mejor que las deje- declaró palmeando la cesta otra vez –Aquí está todo.

Comenzó a salir de la habitación deteniéndose en el marco de la puerta al recordar que le hacía falta algo –Ah cierto, aún no se cómo te llamas- declaró mirando a la castaña y a la pelirroja- ¿O tengo que seguir llamándote Pelirroja Peverell? Porque soy buena poniendo apodos, puedo pensar en otros, aunque mis amigas Lily y Dorcas ya se llevaron los mejores que tenía para pelirrojas, así que tendré que pensar otros- murmuró por lo bajo quedándose pensativa por un momento, percatándose luego de que quizás estaba divagando con cosas sin importancia.


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