Hip-Hip [Summer]

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Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Heimdall R. Fitzgerald el Sáb Oct 22, 2016 6:34 am

El irlandés no terminaba de creer la situación absurda que estaba viviendo, y sin embargo allí se encontraba, en San Mungo por uno de los motivos más estúpidos que sus empleados atenderían. Todo por culpa de un compañero de estudios, un asiático llamado Hiromi al que decidió enfrentarse en un duelo por puro aburrimiento. No esperaba que la academia ubicada en Singapur aceptara alumnos tan ineptos como para dar uso a hechizos todavía en construcción. Y así fue, Hiromi practicaba en su tiempo libre la invención de una mejora del encantamiento del hipo, su principal finalidad: torturar al desgraciado alcanzado por el maleficio. Heimdall, sinónimo de desgraciado, hipaba sin descanso desde hacía ya dos horas. Al enterarse de que Hiromi no tenía preparado un contrahechizo, su reacción fue incontrolable. Habría matado al asiático de haber sido capaz de pronunciar una maldición imperdonable, pero el hipo interrumpía cada sílaba e impedía que su varita obedeciera. Ambos chicos, tras el fallido intento de homicidio, probaron con todo tipo de contraencantamientos, mas cuando parecía que lo conseguían, Heimdall hipaba tras dos minutos de preciado silencio. Probaron también encantamientos destinados a silenciar o manipular la lengua, y en una medida desesperada, Heimdall recurrió a los típicos remedios muggles contra la aparición del hipo. Bebió diez buches seguidos, aguantó la respiración, intentó asustarse.. pero todo fue en vano.

Heimdall se aseguró de evitar que sus dos mejores amigos se enteraran del incidente, puesto que se sentía humillado, y sus queridos amigos no dudarían antes de reírse de él hasta el siglo XXI. Tampoco podría acudir a su hermano mayor, pues no descartaba que se echaría también unas risas a su costa, y no quería molestarle con una estupidez de minúsculo calibre. Acudir al hospital fue en principio su último recurso, pero a medida que el día transcurría, el hipo se tornó más y más insoportable, y sabía que no podría seguir ocultándolo a sus amigos durante más tiempo.

Para el irlandés resultó una tarea tediosa la de hacerse entender entre constantes hipos, y la bruja que atendía en la recepción del hospital no ayudaba interrumpiéndolo a cada rato. Media hora después, cuando comprendió que el hipo no era un agregado sino el motivo de su visita, le indicó que se dirigiera a la cuarta planta del hospital, donde se encargaban de atender a los enfermos víctimas de daños provocados por hechizos. Por fortuna, consiguió hacerse entender en la recepción de la cuarta planta, le asignaron un número de habitación al que debería dirigirse y esperar la aparición de un profesional que pudiera atenderle. Se encaminó hacia la habitación 54, encontrándose en su camino con más de un mago malherido, uno de ellos con el brazo desencajado y otro con unas orejas que llegaban al suelo. Aparentemente, Heimdall parecía estupendo, no era hasta que abría la boca que se desvelaba el molesto motivo de su visita.

El rubio abrió bruscamente la puerta de la habitación, estaba vacía. Entró dentro y empezó a tocar todo lo que le parecía curioso, desordenó algunas sábanas y jugó con una carretilla repleta de frascos rellenos de pociones que olían a rayos. Estaba a punto de cometer la insensatez de beberse una, hasta que escuchó la puerta y se subió en una camilla de un brinco. Sentado esperó con los labios prensados, blanquecinos por la fuerza, intentando evitar sufrir un nuevo ataque de hipo. Pero su función se acabaría pronto, cuando tuviera que volver a explicar su problema, esta vez al medimago en cuestión.



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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 22, 2016 10:56 am

Los días se hacían largos últimamente. No sabría decir por qué, pero las horas comenzaban a hacerse eternas y en especial en días como aquel en los que el trabajo brillaba por su ausencia. Los enfermos parecían haberse recuperado milagrosamente, así que me había dedicado a escribir en un par de historias y después a estudiar. Leía pero no lograba concentrarme, a los pocos minutos me encontraba mirando por la ventana. Londres era un lugar gris, así era también en mi memoria. Siempre había nubes cubriendo el cielo y en muy pocas ocasiones recordaba haber visto el Sol brillando, cuando eso ocurría, todos parecían volverse locos. Me fijo en todas las personas que pasan por la calle, tan ajenas a todo lo que ocurre a su alrededor. Parece que unas gotas comienzan a empañar los cristales, pero son apenas dos o tres, no parece que vaya a ponerse a llover en serio. Resoplo y empaño levemente el cristal, después le paso la mano y continúo leyendo.

Quizá pasan un par de horas hasta que parece que comienza a animarse el lugar. Ha venido un accidente con dragones que ha necesitado que varias de las personas de mi planta acudan a ayudar. Las heridas por dragón siempre resultan de lo más espectaculares, recordaba haber visto una hacía medio año, cuando un colacuerno se había salido de control. Esos dragones son del todo imprevisibles. Pese a eso, últimamente habíamos tenido sobretodo heridas de guerra, la gente que luchó aún no estaba recuperada al 100%. Ruedo los ojos, pienso que podría morirme de aburrimiento allí sentada, así que comienzo a ordenar mis cajones hasta que escucho la puerta. Alzo mis ojos y me encuentro con la jefa de enfermeras.-Summer, necesito que vengas.-me comenta antes de volver a desaparecer por el umbral. Me levanto como si tuviese un muelle y la sigo hasta que se detiene frente a la habitación 54. Esta no era mi planta, pero la verdad es que a nuestro alrededor había bastantes magos que habían tenido algún tipo de incidente con sus hechizos. No digo nada y miro de nuevo a la enfermera. Ella me hace señas para que entre antes de desaparecer por el pasillo, acompañando a un hombre cuya nariz no para de crecer descontroladamente.

Me giro sobre mis talones y abro la puerta. Dentro, todo parece en calma, excepto por un chico que está sentado en la camilla con la boca fuertemente cerrada y algo alterado. Camino con media sonrisa hacia él y le miro con curiosidad, aparentemente parece estar en perfecto estado, aunque prefiero esperar a que sea él mismo quien lo diga. -Soy Summer Bell, seré quien te atienda.-me presento con una sonrisa cálida. -Dime, ¿qué te ocurre?-pregunto con curiosidad fijándome en que sus labios están blancos de tanto apretar.
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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Heimdall R. Fitzgerald el Sáb Oct 22, 2016 1:16 pm

Revolvió el trasero en el asiento, incómodo en una cama que supuestamente debía ser cómoda para los enfermos. La cama de Heimdall en la academia tampoco era tan cómoda comparada con la del colegio, aunque definitivamente era un lecho de nubes de algodón si se la comparaba con el catre que tenían en el orfanato. Sus orbes claras fijas en la puerta, esperando la aparición de un médico que le curara el hipo en cuestión de segundos y le permitiera volver a Singapur antes de que sus amigos repararan en su ausencia. Lo que sucedió a continuación distaba mucho de parecerse a sus expectativas. Cuando la puerta se abrió, un coro de ángeles entonó una melodía celestial e iluminó con su luz blanquecina a la diosa que atravesó el umbral, con el largo cabello castaño ondeando a su alrededor gracias a una ráfaga de viento incoherente. Pero no, en la realidad nada de eso sucedió, sólo fue producto de Heimdall y su mente hormonada. Lo que sucedió fue que una enfermera muy guapa cruzó la habitación para acercarse a la camilla en la que el irlandés estaba sentado, fantaseando con ella.

El rubio se deleitó por un rato más con la silueta de la joven, y después miró detrás de ella, esperando que apareciera por la puerta un medimago de verdad. Intuía que la chica era una simple ayudante, un bonito objeto de decoración, pero nada más que eso. Para sorpresa de Heimdall, no apareció nadie más, la chica se presentó y despejó toda duda cuando confirmó que sería la encargada de atenderle. No esperaba quedar a cargo de una mujer, y no una mujer cualquiera, una joven y atractiva. Alzó los hombros cuando escuchó la pregunta, resignándose a tener que explicar su problema por tercera y, esperaba que última vez.

Despegó los labios, deseando haberse curado inexplicablemente, pero en cuanto abrió la boca el hipo salió de su escondrijo. Un ruidito agudo, repetitivo y ridículo que ningún chico joven desearía emitir jamás frente a una chica despampanante como ella. Heimdall intentó mantener la compostura, incapaz de contener su actitud coqueta ni en una situación extraña como la que estaba protagonizando.—HoHipóla, guaHipópa—Realizó una pausa, conteniendo una bocanada de aire que esperaba le ayudara en la segunda ronda de habla, resultaba frustrante ser incapaz de pronunciar una palabra entera sin que su propio cuerpo le interrumpiera. Su mente se trasladó a Singapur, a Hiromi y sus estúpidas manipulaciones del dichoso encantamiento, se prometió que, de no encontrar los medimagos un remedio contra su hipo, Heimdall volvería a intentar asesinar al asiático y esta vez su plan no fracasaría.

Tengo un pro-hip-blema—Sus ojos cielo hicieron una revisión de la enfermera de cabeza a pies, cuando terminó sonrió seductor, satisfecho con lo visto.—Estaba enfrent-hip-ándome -hip- valerosa-hip-mente contra un -hip- delincuente y me ha lan-hip-zado un ma-hip-leficio de hipo—Mentira piadosa, puesto que la verdad era tanto o más ridícula que la situación actual. Al ser la oración más larga que conseguía articular en las últimas dos horas, tuvo que tomarse un pequeño descanso antes de poder seguir hablando. Entrecerró los ojos, escrutando con ellos a la enfermera sexy.—Creo que -hip- podría cu-hip-rarse con un beso -hip—Bromeó, con una franqueza propia de Heimdall, un joven directo rozando el límite de la mala educación. Acto seguido estiró el cuello, cerró los párpados e hizo morritos con los labios, esperando un beso o en su defecto un tortazo.



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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 23, 2016 1:08 pm

A pesar de que estaba nublado, por la ventana se colaban algunos rayos de Sol que calentaban un poco la piel. Miro mi reloj antes de entrar en la habitación y encontrarme con aquel chico. Parecía joven, quizá de mi edad. Estaba tenso y me miraba con cierta expresión de asombro, aunque estaba acostumbrada ya que muchos paciente me creían incapaz de tratarlos simplemente por mi juventud. Pese a eso, mi formación consistía en esto. Mis ojos le miran con curiosidad mientras él parpadea tras unos instantes en los que se había quedado completamente ido. Es un chico agradable, rubio y de ojos celestes. Mantengo mi sonrisa cordial y espero a que él de respuesta a mi pregunta.

Parece incómodo ante la posibilidad de hablar, pero necesito saber a qué ha venido ya que nadie acude a San Mungo por placer, ni siquiera nosotros. Espero pacientemente hasta que él entreabre sus labios y un sonoro ruido sale de ellos. Mantengo mi sonrisa aunque no puedo evitar que una breve risa escape de mi boca.-Perdón, continúa.-digo poniéndome la mano sobre los labios y mirando al chico con tranquilidad, esperando que su incontrolable hipo le dejase mediar palabra. Sus ojos me recorren antes de proseguir y no puedo evitar que mis mejillas se coloreen. Nunca se me han dado bien esas cosas, y el hecho de sonrojarme con rapidez no resulta de ayuda.

Él continúa su discurso y aunque ya había resultado obvio, viene para un remedio para su hipo. Su último comentario me pilla por sorpresa y me sonrojo de manera más que visible, viendo como el chico se inclina hacia mí y pone sus labios a mi disposición. Suelto una pequeña risa nerviosa y no digo nada, en ese momento no puedo. Espero pacientemente a que se me pase y consigo formar palabras.-No creo que un beso solucione tus males, siento ser yo quien te lo diga.-susurro mirándole con cierta diversión, una vez pasado el momento de apuro.- Te daré una poción contra el hipo, si no ya miraremos soluciones alternativas.-le comento guiñándole un ojo divertida. Me giro de nuevo y comienzo a buscar los ingredientes de la poción. Solemos tener por allí algunos para poder realizarla en un momento. Mientras voy preparándola pienso en el chico.- ¿Contra qué tipo de delincuente te enfrentabas?-pregunto con curiosidad.- ¿Te has herido?-añado preocupada mientras sigo mezclando ingredientes. - Creo que no me has dicho tu nombre...Don Juan.


Última edición por Summer O. Bell el Lun Oct 24, 2016 12:15 pm, editado 1 vez
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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Heimdall R. Fitzgerald el Lun Oct 24, 2016 9:00 am

Entre las tinieblas de sus párpados cerrados, el irlandés escuchó una risa femenina que reflejaba cierta incomodidad o nervios. Existía un listado de posibles reacciones, siendo la primera un apasionado beso y ocupando el último puesto una bofetada. Considerando dicho listado, la verdadera reacción de la enfermera no le pareció tan mala, se situaría en mitad de la clasificación. Heimdall ya concebía la probabilidad de un rechazo, y este llegó de un modo más amable que en sus expectativas. Abrió un ojo, mirándola aun con el otro cerrado y con sus labios todavía en posición, a disposición de la muchacha. Resultaba cómica la expresión resultante, y precisamente eso era lo que Heimdall pretendía. De poder escoger, claramente prefería conquistarla, pero hacerla reír también era bueno, mucho mejor que hacerla enfadar.. reacción que a menudo provocaba en otras jóvenes guapas, sobretodo en una concreta.

Contuvo sus protestas mentales cuando supo que recurrirían a una pócima contra el hipo, temiendo parecer un infante rehusándose a tomar su jarabe para la tos. Sin embargo, aunque se contuvo, el irlandés sabía que ninguna poción destinada a ser usada como medicamento podía tener un buen sabor, e inclusive prefería someterse a un tratamiento doloroso antes que verse obligado a beber una pócima que tuviera sabor a pies. La enfermera se giró para elaborar la poción, Heimdall se quedó boquiabierto mirándola el trasero casi sin pretenderlo, como un acto reflejo.—¿Eh? Ah s-hip- , el delincuente—Hipó de nuevo, estaba tan distraído que casi olvidó su propia mentira.—Uno -hip- muy ma-hip- lo—Entornó los ojos y cogió aire para conservar la compostura, harto del molesto ruidito. «Si el hipo fuera una persona, le patearía la cara» —A-hip-hora que lo -hip- dices, me he da-hip-do un buen gol-hip-pe en la -hip- espalda—Tras la mentira se frotó la espalda, como si la joven estuviera mirándole. No existía ninguna lesión, pero quizás así conseguiría que la enfermera guapa le revisara a fondo además de ayudarle con el molesto problema del hipo.

Las comisuras se curvaron en una sonrisa al escuchar el último comentario de la enfermera.—Pue-hip-des llamar-hip-me Don Juan si -hip- quieres—Intentó sonar seductor, tanto como era posible cuando se hipaba a cada nanosegundo.—aunque me lla-hip-mo Heim-hip-dall.—Minutos atrás, Heimdall no creía encontrar en el hospital ningún estímulo que le entretuviera o le hiciera querer quedarse más de lo planteado. Estaba equivocado, el plan de volver a Singapur lo antes posible y asesinar al asiático era ahora menos apetecible, un nuevo plan le había sucedido y tomado su puesto en cuanto a diversión e importancia.—Esp-hip-ero saber el -hip- nom-hip-bre de la en-hip-fermera tan guapa que -hip- has-hip-ta mirarla qui-hip-ta el hipo—Bromeó.



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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 24, 2016 12:59 pm

Miro al chico que sigue con sus labios en forma de beso, no puedo evitar que me divierta y me avergüence en ambas partes.  Cuando él abre un ojo, yo aún estoy intentando debatirme entre mi sonrojo y mi diversión, jamás me había encontrado en esa situación antes. La gente que acude a San Mungo buscan una cura rápida y se marchan, no suelen querer nada más, algunos ni siquiera son capaces de entablar una conversación cordial. No dije nada más y me giré para el escritorio donde tenía los ingredientes para preparar la poción. Fui mezclándolos uno a uno, con cuidado y midiendo las cantidades con esmero. El hechizo del hipo era muy habitual sobretodo en niños de Hogwarts, la misma Madame Pomfrey había preparado varios de aquellos remedios mientras yo fui alumna de la escuela.-Prometo que no tendrá un sabor tan asqueroso como piensas.-comento antes de añadir el último ingrediente y mezclarlo todo con calma. La poción no olía especialmente bien, por eso solía echarle un par de hojas de menta y un trozo de regaliz, eso siempre funcionaba para el sabor.

Una vez estuve satisfecha con el resultado, metí un cazo de la poción color esmeralda en un vaso pequeño y me giré de nuevo hacia mi peculiar paciente. -Miraremos lo de la espalda después de solucionar tu problema principal.-susurro con media sonrisa divertida. Su espalda no parecía demasiado dañada tal y como se había subido a la camilla, pese a eso, tal vez tuviese algún golpe debido al duelo. Vuelvo a sonreír cuando me dice su nombre.-Heimdall...no es un nombre muy común.-comento con amabilidad. Tras eso, un nuevo cumplido entre las interrupciones de su hipo vuelvo a hacerme sonrojar. Estaba claro que aquel chico pretendía ponerme nerviosa.-Parece ser que el conquistador tiene mala memoria.-susurro.-Me llamo Summer.-le digo por segunda vez aquel día.

Lo miro de nuevo cuando  termina de hablar y le extiendo el vaso con la poción. He probado muchas y sé que no es el remedio más apetecible, pero era la mejor solución para su problema. -De un trago valiente.-le digo guiñándole un ojo esperando a que coja el vaso.- Prometo que no está tan mala como crees.-añado antes de que finalmente coja el vaso.
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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Heimdall R. Fitzgerald el Miér Oct 26, 2016 1:46 pm

El hedor que emanaba la pócima penetró sus fosas nasales, arrugó la nariz, la enfermera siguió manipulando los ingredientes y consiguió camuflar el olor, que se entremezcló con aroma a menta y algo dulzón. Observó el frasco de cristal, su contenido verde esmeralda no le inspiraba ninguna confianza, la promesa de su compañía sonaba hueca en aquel momento. Se recordó a sí mismo, trece años atrás, pataleando y gritando a las monjas para evitar beberse un jarabe muggle cuyo sabor era repugnante, una combinación de naranja y vómito de sapo.—Soy es-hip-pecial-hip—Agregó tras el comentario sobre su nombre. Poco sabía acerca de su origen o significado, sus padres lo habían escogido y puesto que murieron cuando solamente tenía dos años, tampoco tuvo ocasión de preguntarles. De niño preguntaba muchas cosas a su hermano mayor acerca de los padres de ambos, pero con el tiempo comprendió que no debía ser agradable para Niall recordarlos, así que terminaron las preguntas, y con ellas las respuestas.

La expresión de fastidio ensombreció su pálido rostro. Jamás intentes conquistar a una mujer olvidando su nombre, craso error. Sabía que la enfermera se presentó al entrar, mas en aquel momento Heimdall estaba ocupado sorprendiéndose por el hecho de ser atendido por una diosa y no por un simple mortal. Babeando, incrédulo y esperando la llegada de un medimago real, Heimdall no solamente olvidó su nombre, creía no haberlo escuchado nunca.—Es ver-hip-dad, Sum-hip-mer—Repitió, alegrándose de haber sido atendido por una enfermera con un carácter risueño y amable, de haberse tratado de una cascarrabias ya la tendría de morros por haberse olvidado de su nombre.—Bo-hip-nito como tú—Se limitó a halagar, conteniendo los chistes estacionales que seguramente carecerían de gracia viéndose interrumpidos por sus constantes hipidos.

Sujetó la poción dubitativo, en principio pensando en rehusarse a beber, pero las palabras de Summer accionaron algo en su cerebro. Heimdall, orgulloso ex miembro de Gryffindor, amante de la aventura y de la adrenalina, no podía soportar que cuestionaran su hombría y, sobretodo, su valor. La enfermera guapa acababa de llamarlo valiente, y él no podía faltar a esas palabras negándose a beber la sustancia esmeralda.—A tu sal-hip-lud—Brindó, levantó el vaso y terminó con su contenido de un solo trago, conteniendo las ganas de vomitar. La pócima estaba asquerosa, dejaba un regustillo a menta y regaliz que calmaba las náuseas, pero su repugnante verdadero sabor seguía estando ahí.—Bien, hagamos la prueba—Exclamó Heimdall, sintiéndose extraño por haber pronunciando su primera frase en dos horas sin hipidos de por medio.—Me llamo Heimdall Fitzgerald, estoy con una enfermera muy guapa que se llama Summer y ya no tengo hipo—Habló, para probar si el encantamiento había sido exterminado definitivamente. Al escuchar con claridad su propia voz en una oración tan larga, no pudo hacer más que descargar un grito de júbilo seguido de una enorme sonrisa.—¡Gracias, eres la mejor!—Y contuvo las ganas de levantarse, cogerla de las manos y bailar, porque sabía que su mentira se vería destapada.

Ahora la espalda—Levantó unos pocos centímetros su camisa y se frotó la zona lumbar.—Justo aquí—Imitó una expresión de dolor.



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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 04, 2016 6:23 am

Entendía la repulsión hacia los jarabes y brebajes varios que tenía el chico, yo misma los odiaba. Cuando era niña, las mujeres que se encargaban de nosotros en el orfanatos nos solían dar mucho de ellos cuando alguien caía enfermo. Eran realmente repugnantes. -Si alguna vez has probado los jarabes muggles...es por un estilo.-admito.- Será mejor que lo bebas rápido e intentes no cogerle demasiado el sabor.-añado esperando a que él coja el frasco entre sus manos. El líquido era espeso, esmeralda y con un olor que entremezclaba el regaliz con algo que era complicado de reconocer con cualquier otro aroma. Cambiamos de tema y escuché su nombre, un nombre de lo más peculiar. Pese a eso, noto que él no quiere hablar del tema, algo que no me extraña. ¿Qué le contaría yo si me pregunta sobre el mío? Cuando me acogieron en el orfanato solo me dijeron mi nombre y el de mis padres, para después decirme que ellos estaban muertos y que no me quedaba nadie. Cojo aire pero me mantengo tranquila mientras espero a que él se tome aquel brebaje.

Agradezco que se limite a alabar mi nombre sin hacer más preguntas. El nombre de la estación de las vacaciones, del florecer de las flores...Me hubiese gustado conocer los motivos por los que me había decidido poner aquel nombre. Sonrío levemente cuando dice que es bonito y se queda en silencio. Sin querer me estoy poniendo nostálgica, así que sacudo mi cabeza intentando sacar los pensamientos de mi mente.

Finalmente él toma entre sus manos el frasco con el líquido esmeralda y se lo bebe de un trago. No puedo evitar que una carcajada salga a flote, aunque agradezco que al menos no vomite, no tenía ganas de llamar para que limpiasen los restos de pócima del suelo. Espero con una sonrisa tierna a que le pase el regusto del brebaje de la boca. No digo nada y espero con expectación a que él diga algo, quiero saber si realmente ha funcionado o si tendré que buscar otro remedio. Lo primero que sale de sus labios no se ve interrumpido por los molestos hipidos. Parecía extraño consigo mismo, así que espero a que vuelva a hablar, en esta ocasión realizando una larga oración sin ningún tipo de problema. Me sonrojo levemente con su cumplido, sigo sin acostumbrarme a esas cosas. Miro rápidamente al suelo intentando volver a la normalidad y vuelvo a mirarle con una gran sonrisa, satisfecha por mi trabajo.-Solo hago mi trabajo.-digo con una amplia sonrisa.

Tras la alegría de haber conseguido curar su hipo incontrolable, la atención del chico se detuvo en su espalda. Le doy la vuelta a la camilla para quedar tras él, llevando mi mano justo al lugar donde señala.-¿Aquí?-pregunto tocando su espalda. No parece que haya nada fuera de lo normal, seguramente solo el golpe. -¿Te has caído o solo ha sido el golpe?-señalo con curiosidad. Seguramente todo termine en poner algún ungüento sin más complicación.
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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Heimdall R. Fitzgerald el Sáb Nov 05, 2016 6:16 am

El irlandés distinguió la ligera alteración en el semblante ajeno, hizo acto de presencia un rubor segundos tras haber pronunciado el cumplido, rubor que enrojeció el pálido rostro de la enfermera. La timidez de Summer le provocaba indecisión, pues no ultimaba de determinar si considerarla cualidad o defecto. Acostumbraba a tratar con mujeres más atrevidas, ya fuera en el momento de corresponder o rechazar sus evidentes flirteos. Así que, aunque la sincera modestia demostrada por la enfermera se le antojara adorable, la interpretaba como una señal confusa. ¿Le gustaba el coqueteo, lo consideraba una broma o le molestaba? Le faltaba la respuesta, puesto que Summer sólo correspondía al trato con sonrojos y risillas aisladas.—Anda mujer, no seas modesta, no te quites mérito—Animó cuando la joven desechó sus reiterados agradecimientos, argumentado que únicamente hacía su trabajo.—Si tu trabajo es salvar vidas o rescatar a jóvenes en apuro por un ataque de hipo, al menos debes dejar que te agradezcan el detalle—Sonrió con determinación, reacio a rendirse sin un obvio rechazo de por medio.—Y yo me siento agradecido, querría demostrártelo de alguna otra manera..—Fingió que pensaba, aunque sabía bien las palabras que seguirían tras la pausa.—Como invitándote a tomar algo, por ejemplo.—Propuso. ¿Por qué limitar su relación a un mero encuentro en la consulta del hospital? Quizás la excesiva timidez de la enfermera se debiera a estar en su puesto de trabajo, y por tanto querría comportarse con profesionalidad.

Llegó el momento de centrar la atención en su falsa lesión, recurso ideado por el propio Heimdall para retrasar la inevitable despedida. Poco le importaba que hubiera una anciana agonizando, esperando que una enfermera quedara libre, el irlandés tuvo suerte de coincidir con Summer y pensaba explotar al máximo el encuentro fortuito.

Notó los dedos ajenos sobre su zona lumbar y asintió con la cabeza tras oír la pregunta.—Solo el golpe—Respondió enseguida, subiéndose unos centímetros más la camiseta. Esperaba que Summer no descubriera el embuste al no distinguir ningún golpe visible en la zona indicada, con suerte podría tratarse de una falsa lesión interna. No obstante, aunque quisiera aprovechar las casualidades del destino, tampoco podría quedarse en la consulta durante todo el tiempo que le gustaría. Sus amigos no tardarían en notar su ausencia en la academia, y comenzarían las sospechas sobre lo ocurrido, un interrogatorio le esperaría a su regreso.—Volvería a sugerirte el remedio del beso, pero ya veo que no te gustó la propuesta—Recordó coqueto, centrando su mirada celeste en la pared frente a él, pues la enfermera estaba ocupada examinando su espalda. Segundos después, como un niño incapaz de quedarse quieto, Heimdall volvió a bromear.—Sea sincera doctora, dígame que no volveré a andar, lo superaré—Exclamó en un tono melodrámatico, digno de las peores telenovelas muggles.



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Re: Hip-Hip [Summer]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 10, 2016 7:09 am

No estaba acostumbrada a aquel tipo de halagos, de hecho me resultaban algo incómodos porque no sabía como reaccionar. Siempre había sido una chica callada, algo apocada e incluso invisible. Era parte de mi carácter, aunque gran parte de éste fue creado en el orfanato, donde era mejor no sobresalir. Miro de nuevo al chico con media sonrisa escuchando lo que dice con atención.-Eres un descarado.-le digo bromeando cuando oigo su propuesta de tomar algo con él. Miro mi reloj, quedan pocos minutos para que mi turno acabe y lo cierto es que me muero de hambre, pese a eso no sé si es buena idea ir con alguien desconocido. Paso unos segundos sopesándolo.- Está bien, acepto tu invitación. Llevo todo el día aquí metida y me irá bien algo de aire.-le digo con tranquilidad.

Sus comentarios no cesan mientras intento saber cuál es la zona donde le duele. Sonrío levemente con la petición del beso y no puedo evitar soltar una breve carcajada.-No creo que el beso pueda solucionarlo. Además, lo de la cura con un beso es todo mentira.-bromeo antes de escuchar su siguiente broma. Debo admitir que el chico resulta una sorpresa, una tras otra.- Creo que volverás a andar, no te preocupes.-le digo guiñádole un ojo.

Intento centrarme en su lesión de espalda, concentrarme en algo que sí puedo dominar. Mis ojos se pasean por la zona del golpe, aunque no parece que haya nada, ni siquiera está enrojecido o entumecido. Mis dedos pasean por el alrededor de sus lumbares, intentando encontrar alguna anomalía que me dé pistas sobre si hay algo más allá de lo visible a primera vista. Pero no. No hay nada en absoluto. Intento exprimirme al máximo y después pienso en que solo hay una explicación posible para eso, así que sin pensármelo dos veces le doy un pellizco en el lugar donde señalaba tener el dolor y le miro con los ojos bien abiertos y una de mis cejas enarcadas, esperando una buena explicación para tal teatro.-Creo que ahora sí que podrías quejarte de dolor. ¿cómo se te ocurre inventarte lo de la espalda.-le digo con los brazos en jarra.
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Re: Hip-Hip [Summer]

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