Volver arriba

I hate that I want you {Privado +18} FB

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Dom Sep 18, 2016 11:41 am

Recuerdo del primer mensaje :

El silencio y la calma era el ambiente predominante del departamento de Cooperación Mágica Internacional del Ministerio Británico todos los días de la semana. Aquel soporífero ambiente no ayudaba demasiado a que la tarea, aún más tediosa, con la que tenía que lidiar Jürgen Leuenberger se le antojara más liviana. Llevaba algún tiempo cansado de la rutina, y lo único que hacía al salir del trabajo para distenderse un rato era visitar a su prometida. Aunque tampoco se puede decir que aquello fuera plato de buen gusto, porque entre ellos había una falta total de pasión. No es que Damaris Kozlova no fuera atractiva, porque lo era, sino Jürgen ni se hubiera dignado a considerarla su esposa, era otra cosa. No conectaban, no tenían confianza y el alemán no hacía ningún esfuerzo por acercarse a ella. Se dedicaba a escucharla hablar la mayor parte del tiempo, a hacerle regalos ostentosos o a procurar que la boda no se le fuera demasiado de las manos. No querría nada demasiado ostentoso, porque a pesar de que sabía que debía ser ostentosa para demostrar su posición social, había una línea muy fina entre lo ostentoso y lo de mal gusto.

Estaba haciendo papeleo cuando Jürgen Leuenberger escuchó unos pasos entaconados pasando frente a su mesa, dirigiéndose a otro sitio. Miró disimuladamente el vaivén de las caderas de Käthe Dürrenmatt cuando su compañera de trabajo se levantó de su mesa un momento. A penas lo hizo durante un segundo porque no podía arriesgarse a que absolutamente nadie viera cuanto le atraía aquella condenada mujer. Aunque ya había visto a más de un compañero mirándola disimuladamente cuando creían que nadie les veía. La única diferencia entre esos babosos y él, creía, era que él al menos había conseguido besarla. Aunque quién sabe, a lo mejor no tenía la exclusividad en el departamento. Sacudió levemente la cabeza para apartar esos pensamientos de su mente. Cómo ella había dicho, evidentemente aquello no había significado nada. Y él se intentaba auto-convencer de que para él tampoco. Se había prometido con otra mujer y aunque no fuera por amor, ni  pretendiera serle fiel, tampoco debía importarle mucho una mujer que le había besado en un momento determinado. Un beso tampoco era la gran cosa, ¿no? El problema es que nunca le habían besado como lo había echo Käthe Dürrenmatt,  y lo que más le desconcertaba es que tampoco sabía qué significaba aquello.  

Poco a poco el departamento de Cooperación Mágica Internacional se fue vaciando, como con cuentagotas. Antes de que se diera cuenta, los únicos que quedaban eran él, el jefe y Käthe. El hombre al cabo de un rato se levantó y le dio unas últimas recomendaciones a Käthe, despidiéndose de los dos en general antes de dirigirse directamente al joven. -Y recuerde que debe terminar estos informes antes de irse, señor Leuenberger, los necesito para mañana. -Jürgen asintió y pronunció un “sí, señor” neutro, asintiendo con la cabeza antes de tomar los informes que le pasaba su jefe y echándoles un ojo. El hombre ya se había puesto la chaqueta y estaba a punto de salir cuando se dio media vuelta, regresando a su mesa. El joven alemán lo miró con curiosidad, sin saber muy bien que esperarse por la enorme sonrisa que llevaba en los labios. -Oh, y Leuenberger, me ha llegado la buena noticia. Enhorabuena por su compromiso, me han dicho que la señorita Kozlova es realmente encantadora.  Una preciosidad si se me permite el comentario. -Entonces Jürgen entendió el cambio de humor y forzó una sonrisa. Se levantó, sin moverse de detrás de la mesa y le apretó la mano que él le tendía. -Muchas gracias señor, le comunicaré a mi prometida sus amables palabras.  -Contestó, en un tono suave. -Muy bien, entonces, buenas tardes a los dos. Procuren no trabajar demasiado. -Y dicho esto se fue por la puerta, dejando a solas a los dos empleados de nacionalidad alemana que tenía en su plantilla.


Última edición por Jürgen A. Leuenberger el Dom Nov 13, 2016 4:31 am, editado 1 vez
avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Sáb Oct 15, 2016 11:06 am

Aquel tono de su voz consiguió o que se proponía, porque cada uno de los sonidos que salían de su boca acariciaban sus oídos de un modo doloroso. Su tono suave como el terciopelo le dañaba más que la indiferencia o el resentimiento.  -No me cabe duda. -Aseguró, en un tono frío, fingiendo una indiferencia que no sentía.  Los celos le atacaban como atacarían a un adolescente atolondrado. No quería imaginarse a Käthe con otro hombre, no soportaba la idea de que alguien la tocara, de que... No podía pensar en ello, porque la calma se evaporaba rápidamente de su cuerpo y no le convenía perder los nervios.

Se sentía irremediablemente pegado a sus preciosos ojos, a su mirada prepotente de mujer inalcanzable, orgullosa, poderosa, de una mujer que sabe que puede mirar a un hombre como su completa presa. Como un fiel perro que le seguirá hasta dónde haga falta. Sus ojos verdes le hacían sentir como un imbécil más en las redes de Käthe Dürrenmat, como un incauto más de la larga lista de presas. Pero no podía remediarlo, simplemente le tenía atrapado. Pestañeó con evidente confusión en la cara, ¿pudo haberlo tenido todo? ¿Se refería a ella? Le gustaría pensar que no, pero en el fondo sabia que la estaba dejando escapar. Pero ya no había vuelta atrás, ella ya no iba a perdonarlo nunca más, y esa mirada gélida en sus ojos verdes-azulados le confirmaba que ya no tenía la oportunidad de tenerla. Que el tren para él, simplemente había pasado. -He echo lo que se suponía que debía hacer, Käthe. Debemos... Preservar la sangre pura. -No estaba muy convencido de sus palabras, aún así era el único argumento que tenía. No quería hijos, no quería a Damaris, pero el daño ya estaba hecho y rectificar es de valientes, y él no lo era precisamente. No de momento al menos.

De pronto fue como si viera un castillo de hielo fundirse, y la Käthe que le miraba con resentimiento, con odio, pasó a una que no conocía.

Aquella Käthe que se presentaba ante él no era a la que él estaba acostumbrado, y la verdad es que le desconcertaba. Aquella mirada suave, su falta de prepotencia, le causaron un sentimiento horrible de culpa. Observó en silencio, extrañado, como empezaba a desabrocharse la blusa. Sus ojos azules recorrieron, más bien devoraron, con la mirada cada pedazo de piel que ella dejaba al descubierto. No comprendía muy bien que pretendía, pero si quería distraerlo para echarle un maleficio, claramente lo había conseguido. Tuvo que controlar sus instintos para no saltar sobre ella, por un momento el raciocino del chico le sirvió de algo. -¿Qué...? -Pero las palabras murieron en su boca cuando vio como se acercaba a él.

El leve peso de la joven alemana sobre sus piernas le reconfortó como pocas cosas antes lo habían echo. Fue como si después de una larga jornada, de una temporada solo, por fin llegara a casa, por fin alguien le recibiera y alejara de él ese sentimiento de soledad y de abandono.  Al verla, al oírla... Era como si se quedara sin aire, como si le hubieran vetado el acceso a cualquier tipo de oxígeno. Nunca la había visto así, tan... Vulnerable, tan poco orgullosa. Le dolía verla así, y ni siquiera podía alejar de él esa sensación de culpa que le ahogaba. Pero entonces, sus labios, suaves y deliciosos, se encontraron con los suyos y todo dejó de existir. Todo excepto Käthe. Todo excepto ellos dos. Una de sus manos pasó suavemente, en una dulce caricia, por su mejilla hasta llegar al nacimiento de su cabello, dónde enredó con cuidado sus dedos. Su otra mano se deslizó lentamente por su abdomen hacia su baja espalda, dónde dejó algunas caricias casi imperceptibles. El tacto con su sedosa piel le estremeció con un escalofrío.

El beso, que había comenzado incluso podríamos decir tierno, pronto se tornó en algo incontrolable. En un derroche de pasión desmesurada, en algo eléctrico, magnético. El joven dejó de pensar, empezó a moverse por impulsos, por puro instinto. Apartó su mano de su rostro, para buscar a tientas su varita encima de la mesa, apretando con la otra mano el cuerpo de la chica contra el suyo. Al encontrar su varita, con dos simples movimientos de muñeca y sin tener que separar sus labios de los de ella para conjurar un hechizo, la puerta se cerró automáticamente. Sólo la podrían abrir desde dentro, y de todas formas tendrían tiempo de separarse si alguien aparecía. Dejó la varita sobre la mesa de nuevo, despegando sus labios de los de ella para descender un camino de besos por su cuello. El embriagante aroma de su perfume le dejó un momento extasiado, pero no por ello se detuvo. Repartió algunos besos por su escote, sin quitarle ni una pieza de ropa más. Mientras sus manos, ambas en su espalda, acercaban suavemente su torso a él. No quería soltarla.

Le asombró darse cuenta de algo aterrador, de algo profundamente turbador. Algo evidente, pero que hasta entonces no había sido capaz de ver con tanta claridad. Y es que Jürgen no quería que aquello fuera su despedida de soltero: al contrario, quería que aquello fuera su día a día. Pero debía admitir que tal vez ya era demasiado tarde para hacer ese tipo de peticiones. Conformarse con un momento de Käthe Dürrenmatt era mucho mejor que quedarse absolutamente sin nada... Aunque después de haberla tenido en sus brazos, a lo mejor dejar que se alejara iba a costarle demasiado.


Última edición por Jürgen A. Leuenberger el Dom Nov 13, 2016 3:19 am, editado 1 vez
avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Miér Nov 02, 2016 9:58 pm

La disyuntiva en su interior no mermaba, más bien consiguió acrecentarse en cuanto estuvo tan cerca de Jürgen. Su mente, por un lado, le susurraba palabras de aliento para que diera finalmente paso a la desbordante pasión que tenía acumulada, para que saciara la necesidad de su curiosidad y para que pudiera calmar el deseo de sentirse victoriosa por sobre el ojizarco. Eso es lo que podía hacer, lo que debía hacer. Mas, eso no era lo que quería la alemana. La otra parte de su ser necesitaba que todo fuera diferente, ansiaba que lo fuera porque así se sentía siempre que estaba cerca de él y lo que menos quería era que eso se evaporara con una simple sacudida. Meneó la cabeza y de sus labios emanó un suave sonido para que guardara silencio. Tenía miedo de que el escucharle decir algo, lo que fuere, consiguiera que se arrepintiese. Porque de lo único que estaba segura Käthe Dürrenmatt, era que el rubio se trataba del único que había conseguido que dejase de ser muchas cosas.

Acalló un quedo suspiro en sus labios al sentir la caricia que le obsequió, no acostumbraba a las caricias lentas pues las asociaba con devoción, lo que implicaba que habían sentimientos de por medio. Por lo que no tardó en desconectar su cerebro, desenchufando así cualquier pensamiento que se dispusiera a asaltarla y a inmiscuirse en eso que no tenía ni tendría explicación alguna. Se dejó llevar por la embriagante sensación de su boca sobre la propia, de los delicados pero seguros trazos que realizaba sobre su piel. Dejó que sus cálidos dedos abrazara cada centímetro de su piel, que la calidez la traspasara y abrasara cada nervio de su menudo cuerpo. Llevó las manos hasta su rostro, acunándolo con una finura que en otro momento le hubiera sorprendido pero que ahora entendía no existía otra forma con la que tratar a Jürgen. No había prisa entre ambos, no había necesidad de pasar a algo más enseguida. No quería que acabara, no quería que todo eso terminase en un lacónico clímax. Se negaba rotundamente a que eso pasara. Deslizó las manos hacia su cuello, enredando los dedos entre su cabello y de pronto concluyó que podía pasar minutos, horas enteras con los dedos traveseando entre sus dorados mechones y que nunca se cansaría, que siempre encontraría un motivo nuevo para hacerlo.

Si de algo se encontraba Käthe convencida era que convertiría aquel momento en su más preciado recuerdo, lo guardaría en su memoria para todas esas noches en las que la soledad se cernía sobre ella y displicente la arropaba. Que la envidiara desde ese instante, que sintiera rabia por saberse imposible de arrebatarle tal recuerdo.

Y no se arrepentiría que así fuera.

Gruñó, por lo bajo, en cuanto el rubio comenzó a moverse debajo suyo. Un gruñido de puro instinto, pasional que delataba esa repentina necesidad de sus labios y de no separase de él por nada. Sus párpados, cerrados hasta ese momento, se separaron levemente y vio lo que intentaba hacer. Atesoraba cada sensación que dejaba sobre su piel, agradable y excitante, genuina y pecaminosa. Jadeó, entonces, presa del descontrol y víctima del camino descendente que emprendió sobre su pecho. Víctima y no victimaria, la revelación resultaba, con diferencia, tan gratificante hasta el punto de poder acostumbrarse a ella. —Grábate en mí.la súplica en su voz podía resultar dolorosa de oír, pero era la sinceridad y la necesidad las que conseguían que el hilo de su voz no se perdiera como un lamento. Se lo rogó abriendo, finalmente, los ojos y fijándolos en los suyos, quedando maravillada y extasiada por la sed que vio en sus ojos azules. Así que decidió actuar.

Se removió un poco sobre su regazo, lo justo para poder tomarle la barbilla con la zurda y alzarle el rostro hasta quedar a su propia altura. Rozó sus labios, jugando con la incertidumbre de si besarlos o morderlos, adueñándose de su aliento con cada inhalación. Porque por esos minutos, ella sería dueña de sus besos y de sus caricias, de su aliento y de su pensamiento. Más rápido de lo que predijo, se incorporó del regazo de Jürgen llevándolo consigo por las solapas del traje que vestía. —Estorbo. —le regañó, mientras retrocedía los pasos necesarios hasta llegar al escritorio. Sin despegar sus ojos de los ajenos, coló las manos en su traje y procedió a quitarle la primera pieza. Sin más dilaciones, se impulsó para quedar sentada sobre el escritorio con las piernas separadas con el ancho perfecto para que él cupiera en medio de estas. Nuevamente lo atrajo hacia ella, hacia sus labios que picaban de deseo por volver a besarlo. Un beso urgido, como si en sus labios encontrara agua luego de meses en el desierto, como si estos estuvieran untados con el mismísimo néctar del infierno y se hubiera convertido una adicta al sabor.
avatar
Tëthe
Mensajes : 1167
Criminales

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Dom Nov 13, 2016 4:29 am

Jürgen quería recorrer con sus labios cada centímetro de piel de la alemana, quería desnudarla y hacerla suya, explorar cada recoveco de su anatomía. Odiaba las prisas, odiaba el lugar. Le habría encantado llevarla a la intimidad de su casa, dónde nadie podría descubrirlos, dónde la oscuridad los protegiera de miradas curiosas, dónde poder complacer a Käthe Dürrenmatt como se merecía. Pero sabía que si se separaban el embrujo terminaría y la cosa quedaría ahí, y no le bastaba. Necesitaba más de ella, lo necesitaba todo y sin embargo sabía que no tenía derecho a nada. No había nada más doloroso para él que saber que se había equivocado. No tendría que haberse comprometido con Damaris, nunca debió pensar en casarse con nadie que se pareciera a su madre. Odiaba a su madre. ¿Cómo iba a poder pasar toda la vida con una persona como ella? ¿Cómo iba a poder acostarse con ella y no desear estrangularla?

Una vez Käthe le había dicho que ella no quería casarse y tener sexo rutinario, que ella quería fuego y pasión. No quería ser la sumisa de nadie, quería un compañero. Sus palabras se habían quedado gravadas a fuego en su subconsciente porque nunca nada le había apetecido tanto. Ni siquiera la causa del Señor Oscuro le había atraído tanto. Quería ser el compañero de Käthe, no el esposo de Damaris.

El gruñido de la chica despertó sus instintos más básicos, más arraigados en su interior. Ahora ya no había vuelta atrás. Sus labios recorrieron en un camino descendente su pecho, pero la posición le impedía descender más así que tuvo que conformarse con su cuello y su escote dónde el intenso aroma de Käthe, mezcla de perfume y de su propia esencia, le volvía loco. Podría imaginarse perfectamente esa esencia en sus sábanas, que invadiera sus fosas nasales por la mañana. Por Merlín, no se reconocía. Abrió los ojos, apartándose ligeramente de ella al escucharla, sorprendido. Sus ojos se encontraron con los de ellas, se bebió su esencia en esa mirada. Enseguida una lenta sonrisa, maliciosa, se fue formando en sus labios. Para posteriormente morderle el labio inferior con delicadeza. Se grabaría en ella si eso deseaba porque por su parte, ella ya ocupaba una porción de él que sería imposible recuperar. Y le daba igual que ella lo supiera, porque en ese momento no se protegían detrás de ninguna fachada, eran simplemente ellos. Se lo decía con la mirada, no necesitaba hablar para hacerle entender que haría lo que ella quisiera porque estaba metida dentro de él. Debajo de su piel, en cada célula de su cuerpo.

Había vuelto a dirigir su cabeza a su cuello para proseguir con lo que había dejado a medias cuando notó como los dedos largos y finos de la chica se colocaron en su barbilla, elevando su mirada a la suya. Se dejó conducir, encontrándose de nuevo con esas gemas verdes que parecía que querían beberse hasta la última gota del raciocinio de Jürgen. ¿Ese poder sobre él tendría algo que ver con su parte veela? Porque sería tan fácil creer que sí, que sólo fuera eso, que no fuera más que una razón puramente mágica. Pero en el fondo sabía bien que ella no estaba usando eso con él, que no usaba esos poderes con él. Era ella. Y no había nada más hechizante en ese maldito mundo para el alemán, ningún tipo de criatura mágica podría superar ese embrujo. Notó como rozaba sus labios, tentándolo, por Merlín, ¿era siquiera medianamente consciente de lo que estaba consiguiendo en él? Pero no lo besó y eso se tradujo en una especie de vacío dentro de él. Ansiaba sus labios como nada.

Al ver que se levantaba su corazón se detuvo, no, no podía irse. Notó el tirón que ejercía sobre él a agarrarlo de la ropa y se tranquilizó. Una vez de pie era bastante más alto que ella. Bastante más corpulento, y sin embargo aquella mujer lo tenía sobre la palma de la mano. Lo manejaba a su antojo. Y quería creer que sólo lo había tenido a él así, que no era un idiota más. Una sonrisa nació en sus labios y clavó su mirada en la de ella, con intensidad. -Incordio. -Respondió en un susurro, ayudándole a quitarse la chaqueta del traje antes de que sus manos se colaran por sus hombros descubiertos y la blusa desabrochada de ella cayera sobre el escritorio.

Se colocó en el hueco que ella había diseñado para él y sus labios buscaron los de ella con urgencia, con la misma necesidad que ella plasmaba. Con una mano se deshizo del sostén de ella, dispuesto a deshacerse de toda su ropa pero iba a ser comedido y a disfrutar de cada nueva porción de su anatomía descubierta. Una mano en su cadera y la otra sobre sus pechos, en una suave caricia como si no quisiera hacerle daño. Separó de nuevo sus labios de los de ella, recorriendo su cuello rápidamente para llegar a dónde le interesaba. Aprisionó un pezón con los dientes y después se dedicó a recorrer con la lengua aquellos dos perfectos senos que se le antojaban deliciosos. Una de sus manos se colocó en la rodilla de la chica, ascendiendo en una caricia por la cara interior de su muslo. La deseaba tanto.
avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Vie Dic 23, 2016 4:30 pm

La disyuntiva en su interior no mermaba, más bien consiguió acrecentarse en cuanto estuvo tan cerca de Jürgen. Su mente, por un lado, le susurraba palabras de aliento para que diera finalmente paso a la desbordante pasión que tenía acumulada, para que saciara la necesidad de su curiosidad y para que pudiera calmar el deseo de sentirse victoriosa por sobre el ojizarco. Eso es lo que podía hacer, lo que debía hacer. Mas, eso no era lo que quería la alemana. La otra parte de su ser necesitaba que todo fuera diferente, ansiaba que lo fuera porque así se sentía siempre que estaba cerca de él y lo que menos quería era que eso se evaporara con una simple sacudida. Meneó la cabeza y de sus labios emanó un suave sonido para que guardara silencio. Tenía miedo de que el escucharle decir algo, lo que fuere, consiguiera que se arrepintiese. Porque de lo único que estaba segura Käthe Dürrenmatt, era que el rubio se trataba del único que había conseguido que dejase de ser muchas cosas.

Acalló un quedo suspiro en sus labios al sentir la caricia que le obsequió, no acostumbraba a las caricias lentas pues las asociaba con devoción, lo que implicaba que habían sentimientos de por medio. Y entonces desconectó su cerebro, desenchufó cualquier pensamiento que se dispusiera a asaltarla y a inmiscuirse en eso que no tenía ni tendría explicación alguna. Se dejó llevar por la embriagante sensación de su boca sobre la propia, de los delicados pero seguros trazos que realizaba sobre su piel. Dejó que sus cálidos dedos delinearan cada centímetro de su piel, que la calidez la traspasara y abrasara cada nervio de su menudo cuerpo. Llevó las manos hasta su rostro, acunándolo con una finura que en otro momento le hubiera sorprendido pero que ahora entendía no existía otra forma con la que tratar a Jürgen. No había prisa entre ambos, no había necesidad de pasar a algo más enseguida. No quería que acabara, no quería que todo eso terminase en un lacónico clímax. Se negaba rotundamente a que eso pasara.

Deslizó las manos hacia su cuello, enredando los dedos entre su cabello y de pronto concluyó que podía pasar minutos, horas enteras con los dedos traveseando entre sus dorados mechones y que nunca se cansaría, que siempre encontraría un motivo nuevo para hacerlo.

Jürgen la estaba enloqueciendo, la estaba llevando por el sinuoso camino donde la locura y la lujuria convergían de la manera más delirante. La alemana haría lo mismo, le haría arder en el mismo deseo, en el mismo averno donde podría quedarse eternamente junto a él sin importar las consecuencias. Nada importaba si él estaba ahí. Nada importaba si estaban sus firmes y fuertes manos para acariciarla, si estaba su masculino olor para embriagarla, si estaban sus demandantes y exquisitos labios para besarla. Y en definitiva, todo lo demás era irrelevante siempre y cuando estuvieran sus preciosos ojos azules brillando y diciéndole que lo hacían por y para ella. Apretó con los dientes su propio labio inferior, incapaz de la lascivia que dibujaba una sonrisa en su rostro. Incapaz de acallar el gemido que escapó de sus labios cuando, finalmente, la despojó de su blusa.

avatar
Tëthe
Mensajes : 1167
Criminales

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Vie Dic 30, 2016 12:22 pm

Si de algo estaba seguro era de la sensación de que estaba dónde debía estar. No pensaba, por tanto aquello era como un instinto. De algún modo, quizás de un modo animal, Jürgen sabía que aquel era su lugar en el mundo. Junto a ella. Porque no se sentía solo de un modo más profundo, porque sentía que estaba haciendo algo bien, que no se equivocaba. Aquel era su único gran acierto y eso iba a quedarse en él, en la memoria dónde guardaría a Käthe después de aquello, durante todo lo que le quedaba de vida.

avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Vie Ene 06, 2017 3:30 pm

avatar
Tëthe
Mensajes : 1167
Criminales

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Sáb Ene 14, 2017 3:16 pm

avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Mar Ene 24, 2017 1:50 pm



Sólo suya. Sería sólo suya desde ese momento.
avatar
Tëthe
Mensajes : 1167
Criminales

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Jürgen A. Leuenberger el Jue Feb 09, 2017 8:20 am

avatar
Mensajes : 146
Gobierno

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Käthe Dürrenmatt el Miér Feb 15, 2017 12:43 pm

Nunca nada se le compararía a la plenitud que la llenaba en ese momento. El éxtasis, que serpenteaba en sus nervios de forma ascendente, buscaba hasta el más recóndito espacio en su cuerpo para hacerse sitio y entonar la más melodiosa de las sinfonías. Todo su fuero interno se había convertido en el escenario para una orquesta, con su corazón encargándose del crescendo de la percusión, con su sangre silbando cual instrumento de viento y con sus piernas temblando, tal como lo harían las cuerdas del más fino violín en manos de un devoto por la música. Devota, la alemana misma declaraba su devoción hacia todo lo que Jürgen significaba en ese momento. Hacia sus manos y hacia sus besos, a esos ojos que le hacían perder el norte y a ese cuerpo que le provocaba encontrarse las veces que fueran necesarias para nunca perderlo de vista. Hacia él, en general y en resumen, en su totalidad y por partes.

Y así fue como Käthe se dejó ir.

En pequeñas partes primero y luego ya sin miramientos, sin detenerse a pensar ni respirar. Cosas triviales, insignificantes que no merecía la pena desperdiciar aire y tiempo en ellas. Dejó que el espiral de placer la absorbiera, la cegara y la hiciese olvidar su propio nombre. Su mantra, aquel que la había mantenido cuerda los últimos días. ¿Por qué querría actuar con cordura, a fin de cuentas, teniéndolo al alemán entre sus piernas, disfrutando de lo que era entregarse no sólo de cuerpo sino también su alma?

Una risa, suave como la seda, se escapó del durazno de sus labios en cuanto los espasmos cesaron, en cuanto su respiración clamó por volver a ser prioridad. No quería separarse, se negaba a hacerlo. No cuando finalmente luego de vagar sin dirección ni destino, había encontrado un sitio en el que sentía la calidez del hogar, la tranquilidad que su tumuluoso ser había perdido como lo hacían las palabras con el viento. Mas no todas tenían el mismo destino. Ella nunca olvidaría sus palabras, la certeza con la que sus labios la pronunciaron y la posesión que tintineó en sus ojos. Una promesa que le dolió tanto como le gustó, que le recordó lo efímero que eran las horas del día y lo amargo que era el adiós. Ronroneó con su beso, sintiendo la piel ardiente y como hincaba por más. Quería más de él, necesitaba todo de él. Le urgía que el tiempo se detuviera en ese momento, que la tarde no muriera y la luna no danzara en el preludio de lo inminente: cuando dejasen atrás las cuatro paredes de esa oficina y cada uno tomase el camino que aguardaba por ellos, todo quedaría en su memoria.

Sintió el pecho encogiéndosele, como aquel corazón que tantas veces se negó a reconocer poseía se resquebrajaba en delgados retazos. No podía hacerle eso, no podía concebir la idea de hacerse a sí misma ella, a negarse lo que ambos merecían. Pero, no había más que hacer. Inevitable era. —Sólo cuando la muerte toque a mi puerta.—sólo ahí podría olvidar todo ello. Y si había vida después de la muerte, doblaría dicho recuerdo hasta poder volver a verlo, a revivirlo como si fuese ayer. —¿Cuán bien cerraste esa puerta?—preguntó, con su rostro ladeado. Sabía que no se reconocería, que en su rostro se vería todo lo que había ocurrido. Mas no le importaba. —Regálame esta noche. —le propuso, consciente de que le estaba entregando todo su ser con esas tres palabras. Las horas que le restaban al día, sin embargo, jamás se compararían a la vida que él compartiría con su prometida. —¿Si?—insistió, acercándose hasta sus labios y mordisqueándolos. Se encargaría personalmente de que nunca encontraran comparación.
avatar
Tëthe
Mensajes : 1167
Criminales

Neutrales


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: I hate that I want you {Privado +18} FB

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:

No puedes responder a temas en este foro.