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Robert W. McKinnon | #ID.

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Robert W. McKinnon | #ID.

Mensaje por Robert D. McKinnon el Vie Jul 01, 2016 5:04 am

Robert D. McKinnon
Lugar de Nacimiento:
Irlanda.
Fecha de Nacimiento:
31 de Diciembre - 36 años.
Estado de Sangre:
Mestiza.
Orientación Sexual:
Heterosexual.
Casa/Ocupación:
Auror.


Personalidad
Entregado, dedicado, esforzado en lo que se merece, sufre de nerviosismo cuando la situación se pone más tensa de lo habitual mas trata de evitar que se le note en todo momento. Sereno y calmado, se enfurece con facilidad cuando tratan de atentar con la seguridad de aquellas personas a las que se juró defender en todo momento.

Sobreprotector, hábil en su materia y conocedor de diferentes aspectos, agudiza su ingenio para someterse a sí mismo, se prueba en el día a día y localiza defectos y habilidades en aquellas personas con las que trata con cierta facilidad, tomándolo a modo de arma y ejemplo para saber cómo actuar en el futuro.

Anciano en sus ideas, senil en su manera de provocar las cosas, rehuye el contacto con la familia no por poca empatía sino por protección. Arisco en ciertos aspectos, afable en el que más le favorece debido a las situaciones que se le presentan durante su trabajo, compagina ambas virtudes (o defectos) para hacerse notar cuando le conviene o pasar desapercibido cuando el momento así lo requiere.

Padre de sus hijas, cariñoso en el ámbito familiar, procura en todo momento estar al tanto de los movimientos de todos y cada uno de los integrantes de su núcleo para evitar encontrarse con desgracias que antaño le jugaron una mala pasada. Callado y reservado, no deja ver en ningún momento sus intenciones hasta que no hay más remedio que actuar o dejar ser actuado.


Historia

Como creces sin saber que sabes cómo crecer.

La familia McKinnon, conocida por su tan afable forma de ser y su compromiso con las cosas, nunca tuvo una historia desdichada hasta la llegada del mayor de los hijos. Robert, que nunca tuvo problemas para ser lo que quiso ser y formar parte de una sociedad donde nunca se le tuvo en mala estima, creció en un mundo rodeado de todas las aventuras que pudieran tener en cuenta para un chico de su edad. Comprometido con las cosas, su relación familiar se veía sumida a un día a día desenfrenado que hicieron de su crecimiento algo apetecible y saludable, rodeado de un ambiente mágico que siempre apreció y al que nunca le dió la espalda... no hasta pasados los años.

Estudió en Hogwarts, así como ahora hacen sus hijos, en la legendaria casa de los tejones. Hufflepuff la acogió en su seno como a otro más, proporcionándole lo necesario para graduarse y poder acceder a todo tipo de situaciones laborales hasta decantarse por la que más llamó su atención en un principio. Guarda buenas amistades de sus tiempos en el gran castillo británico, y a su salida provó diferentes formas de ser útil a la sociedad relacionándose con todo tipo de personas: tanto aquellas que nunca en su vida le han fallado como con otras que, aunque no conozca, le hicieron y marcaron su vida como algo imposible. Y es que el ser auror trae sus consecuencias, más cuando coinciden contigo en la época mentalidades diversas en contra de todo lo que llegaría a formar parte de su vida.

La sangre muggle nunca estuvo bien vista, y todos aquellos que no mostraban ciertas aptitudes para la magia quedaban rechazados a una sociedad paralela que siempre había convivido con la magia como algo banal, carente de significado más que para tretas y artimañas para entretener al público. Robert, que nunca tuvo problemas para relacionarse con nadie, terminó por conocer a la que sería la luz de su vida en una barriada muggle de las afueras del pleno centro de Gran Bretaña, rodeada de un aura que lo envolvió y cautivó hasta el punto de tomarse la molestia, o la gran certeza, de dejar su trabajo como auror para focalizar su atención en formar una familia y ser parte de aquella sociedad muggle que tan mal vista por algunas mentalidades estaba. La amó, la quiso, la adoró, le dió todo lo que pudo darle. La trató con cariño, la encaprichó, la mimó hasta el último día... formaron una familia. Tuvieron dos hijas, gemelas, a cada cual más bella que la anterior por partes iguales. Marlene, vivaracha, siempre fue el ojito derecho de su querido padre, mientras que Alena, más reservada, nunca entendió por qué parecía desarrollar cierta afinidad por la magia antes que su hermana y se veía mejor cobijada bajo la protección de su madre. Pero la protección, pese a no presentar problemas durante sus etapas más infantiles, termina por acabarse. Y eso era algo que ni el propio Robert supo cómo evitar.

La desesperación por el caos entre dinastías, linajes de sangre y familias era notoria. Los McKinnon no habían tenido problemas, se mostraban apartados de la sociedad mágica con el mero pretexto de huir de confrontaciones que no les traían más que problemas. Pero en el departamento de aurores, infiltrados como en todos lados, mentes que no compartían la misma opinión pasaban información de un lado a otro, y el abandono de Robert para enfocarse en una vida mundana, de muggle, no pasó desapercibida. Tanto es así que el accidente llegó tan pronto que ni tiempo hubo para despedidas.

Dos de sus tres más preciados tesoros desaparecieron, se esfumaron, apagaron su vida. Aquellas velas que hoy en día aún descansan en el cementerio se apagaron tan pronto como la vida quiso decir adiós a dos corazones puros, más manchados en sangre por la comunidad mágica. La mente retorcida de algún mago que supo jugar bien sus cartas pasó factura a la familia, y Alena y Samantha perecieron en el intento de llevar una vida sin complicaciones. El fallo fue del rubio, o así lo quiso imaginar durante toda su vida pues desde entonces no se perdona que abandonar el trabajo hubiese convertido su vida en un completo sufrimiento, en un calvario supremo que a día de hoy sigue presentándose como algo siniestro. Y desde entonces, su vida dió una vuelta de hoja.

Marlene ya estudiaba en Hogwarts y, orgulloso como ningún otro padre de saber que su pequeño tesoro había comenzado su aventura en la misma casa que otrora su padre compartiría con más compañeros, se vió abandonada, apartada para convivir con los suegros de Robert por mera protección ante el hecho de que la culpabilidad corría por las venas del mayor de la casa. Dejó a su hija en buenas manos, y lo sabe, más nunca más supo ella de él, pero él si sabía de ella. Se centró en la búsqueda de aquel que se dedicó a amargarla la existencia, volvió a un trabajo en el que fue bien recibido más no bien acompañado, y pese a las antiguas amistades las cosas habían cambiado. La oscuridad se cernía por todos, formar una nueva familia se convertía en algo complicado más no imposible, y pese a compartir la vida con alguien más tras cinco años de pura soledad endulzada por la presencia de la pequeña Marlene a la cuál no dejaba de ver más no se dejaba ser visto. Dedicó su vida a investigar, a moverse entre aquel mundo perverso que los mortífagos se traían entre manos, a tratar de inmiscuirse entre las filas de aquellos que, definitivamente, habían convertido su vida en un infierno.

Y quiere a la persona que a día de hoy comparte su vida con él, a sus hijos y a su hija. Y trata de buscar el momento de verse envuelto nuevamente en la relación que supone tratar tanto como con sus padres, como con sus suegros, como con la que sigue recordándole en todas y cada una de sus maneras a la dulce Samantha.


Linea Familiar
→  Samantha Lowell |Esposa  ✝|
Muggle, murió a los 20 años. Tercera hija. Estaba estudiando enfermería cuando conoció a Robert y quedó embarazada. Salió a comprar flores el día que un automóvil impactó contra ella y le robó la vida.

→  Marlene McKinnon Lowell |Hija, gemela|
La pequeña no tan pequeña de la casa, la única persona que queda viva desde que pasó la desgracia. Actualmente vive con sus abuelos por mera protección, pero Robert no le quita el ojo de encima.

→  Alena McKinnon Lowell |Hija, gemela  ✝|
Nació cinco minutos antes que Marlene pero falleció rápidamente, ella recibió la peor parte en el accidente, por lo que Marlene siempre piensa en ella como su hermana mayor quien le salvó la vida.

→  Peter Lowell |Suegro|
Muggle, 60 años. Cuida de Marlene desde que ella es un bebé. Es muy estricto pero siempre ha sabido dar su brazo a torcer con la pequeña de ojos azules. Nunca ha tenido una relación estrecha con el padre de la niña, en realidad no le agrada y apenas le dirige la palabra cuando lo ve.

→  Sara Lowell |Suegra|
Muggle, 63 años. Cuida de Marlene desde que ella es un bebé. Sabe que la rubia tiene un don pero nunca ha intentado indagar en ello. Siempre supo que la pequeña era especial. Se encuentra enferma del corazón pero lo mantiene en secreto.

→  Samantha Lowell |Esposa  ✝|
Muggle, murió a los 20 años. Tercera hija. Estaba estudiando enfermería cuando conoció a Robert y quedó embarazada. Salió a comprar flores el día que un automóvil impactó contra ella y le robó la vida.

Otros Datos
Ramas de la Magia en las que destaca:
→ Transformaciones, siempre fue su asignatura favorita dentro de la Escuela y supo como crearse un hueco para llegar a ser sobresaliente en la asignatura, cosa que le valió en la vida real para afrontar su día a día.

→ Historia de la Magia, conoce datos, tecnicismos y momentos de la historia que lo hacen tomar parte de debates y encrucijadas cuando su entretenimiento se ve sesgado a beber en bares por el pasatiempo de buscar información sobre su actual misión.

→ Pociones, pese a no destacar si que sabe manejarse con cierta soltura en la elaboración de pociones avanzadas, así como en conocer los ingredientes necesarios para dejarte knockeado sin siquiera tener que mover un dedo.

Varita:
→ Trece pulgadas y media, madera de Ciprés, con núcleo de Pluma de Fénix y sorprendentemente flexible.

Patronus:
→ Águila real.

Boggart:
→ Samantha, cubierta de sangre y sonriendo amargamente.

Otros Datos:
→ Puede llevarse horas sin abrir la boca. Tanto es así que la gente que no lo conoce, cuando se enfrasca en una historieta o trata de contarle algo que le ha pasado, empieza a sentirse a disgusto porque el chico parece no prestarles atención cuando, en el fondo, está atento a todas y cada una de sus palabras.

→ Se obsesiona con facilidad, aprender no es algo que le disguste. El punto álgido de su aprendizaje es aquel en el que te das cuenta de que llevas mucho tiempo sin verlo dar una vuelta por los alrededores de su casa.

→ Si piensa haber metido la pata, se disculpa sin guardar oportunidad a provocar algo más que una simple rabieta. Desde pequeño ha aprendido a cuidar su forma de hablar con las personas, más si consiguen despertar cierto sentimiento de culpa o lástima en su habitual forma de ser.

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Re: Robert W. McKinnon | #ID.

Mensaje por Invitado el Vie Jul 01, 2016 6:48 am

Ficha Aceptada

¡Has completado tu ficha, enhorabuena! Ya puedes completar tus registros para validar el rango de tu personaje. ¡Recuerda divertirte y rolear mucho!

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