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Blanca Navidad (Godric)

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Blanca Navidad (Godric)

Mensaje por Invitado el Lun Dic 23, 2013 10:13 am

Recuerdo del primer mensaje :

Era la última clase de Historia de la Magia, ¿O todavía faltaban dos o tres clases más de ese tostón? Lo sentía profundamente por el profesor Luke pero no había forma de mantener los ojos abiertos y tenía más que claro que no pensaba volver a poner un pie en su clase hasta el siguiente año, cuando terminó la clase sentí un profundo alivio y al salir del aula, una de las muchas personas que vi fue Godric, sin dudarlo ni un instante me abalancé sobre él saltando a su espalda y aferrándome a él cual garrapata para no caerme al suelo, después de ese peculiar saludo me bajé y charlamos alegremente, a sabiendas de que las navidades para él eran complicadas lo invité cordialmente a pasarlas en mi casa junto con una proposición indecente para ayudarle a dar ese pasito y acceder a venir.

Cuando el día en el que los alumnos podían irse a sus casas durante las fiestas o pasarlas en el castillo llegó, ambos salimos de Hogwarts en dirección a Hogsmeade con el equipaje preparado, hacía frío, pero la ropa que compré con Calliope semanas atrás me estaba siendo de impresionante utilidad para no morirme congelada, estaba tapada hasta las orejas, chaqueta, bufanda, un jersey debajo de la chaqueta, guantes… parecía un esquimal, pero teniendo en cuenta que era italiana y que aquí hacía un frío capaz de congelarlo todo a su paso, no era una imagen tan sorprendente. –Tengo que comentarle a mi tío a ver si puede conectar la chimenea de casa a la red de polvos flu, dar esta caminata siempre que quiero ir es mortal- Dije congelada, cuando hacía buen tiempo era incluso agradable, pero bajo estas circunstancias era un suicidio para mí. –Pero tengo alcohol allí- Le guiñé un ojo de forma cómplice y seguimos andando y conversando, cuando llegamos a Hogsmeade fuimos al Callejón Diagon mediante polvos flu y de allí pasamos a la Londres muggle, donde finalmente llegamos a la casa de mi tío, que a efectos prácticos se podía considerar mía… ¿La odisea de Ulises? Un cuento para niñas comparado con esto.

-Ya hemos llegado- Dije mientras abría la puerta para que pudiéramos pasar, me puse de puntillas para salvar esos centímetros de más que me sacaba y le besé tranquilamente la mejilla, la casa no era nada del otro mundo, en el recibidor había una mesita con una libreta y un lápiz para apuntar lo que fuera necesario y una percha para dejar los abrigos, también había un pequeño armario colgando de la pared para dejar las llaves, me quité el abrigo, la bufanda y los guantes y lo tiré todo en el sofá, el comedor estaba junto con la sala de estar, donde lo más destacable era la mesa de madera con cuatro sillas mal contadas y un sofá cómodo, en el centro de la mesa había una planta que yo misma cuidaba como podía, una del mundo muggle llamada ciclamen, en las estanterías que decoraban la sala había varias figuras que hacían referencia al mundo mágico de forma discreta, tales como una escoba normal con una persona encima o la mítica imagen de una bruja de negro con una verruga en la nariz removiendo un caldero con cara de malas pulgas.

En la cocina había lo básico, fogones y encimeras de color negro más un horno y una tostadora para cocinar rebanadas de pan con algo, en la nevera había una nota que avisaba de que la comida estaba bien de cara a las fiestas y que nada se iba a caducar pronto, dentro había una colección de alcohol que duplicaba antes de consumir para no tener que ir a por más, ¿Acaso le iba a importar al Ministerio que copiara no más de cinco botellas de alcohol muggle? Mi tío lo hacía y sigue haciendo y yo también, nuestros actos no desestabilizaban el comercio muggle ni mucho más, como él decía “Esto es un uso inteligente de la magia y ser vagos”.
El cuarto de baño era simple y no hacía falta entrar en detalles, era como el de cualquier otra casa pequeña, nunca entraba en la habitación de mi tío y la mía… era lo mejor de la casa, como era de esperar, en el escritorio había una pila de pergaminos nuevos y otra más pequeña de pergaminos utilizados, un tintero y plumas terminaban de darle ese toque de estudiante, que junto con una pila de libros terminaba de rematarlo, en los cajones había más material para escribir y en las estanterías infinidad de libros, los muggles estaban a la vista y los mágicos escondidos en un cajón de la mesilla de noche, donde también guardaba cuatro cosas más sin relativa importancia y un despertador, una ventana daba a la calle y al lado de esta estaba mi armario, lleno a rebosar de ropa de todo tipo con la que esperaba dejar a Godric babeando, la cama estaba bien hecha y la sábana más gruesa que la cubría tenía un tejón y los colores de mi casa, además, había un cuadro colgando que era la fotografía del animal característico de Hufflepuff.

Y así era mi casa, fuera como fuera, me giré hacia Godric una vez dejé la ropa que me había quitado en el sofá sin mucho cuidado y lo miré sonriente. -¿Te preparo algo? ¡No! Mejor que veas tú mismo lo que hay- Sin esperar respuesta lo cogí de la mano y lo llevé a la cocina y abrí la nevera, mostrando la colección de bebidas alcohólicas que había que rivalizaban con la comida que había, mi tío ya se había tomado la libertad de abastecer las provisiones. –Tú y yo aquí, solos, se me ocurren muchas cosas- Susurré cerca de su oído juguetona para después inclinarme y coger una botella de vodka simple, la abrí y bebí un poquito, lo justo para entrar un poquito en calor gracias a lo mejor que habían hecho los rusos, fue un trago tan minúsculo que ni me molesté en duplicarla, volví a dejar la botella en su sitio y me eché a un lado para que él pudiera sacar lo que quisiera. –Tengo varias cosas que enseñarte…- Dije con falsa inocencia mientras sonreía, estas vacaciones iban a ser muy buenas.

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Re: Blanca Navidad (Godric)

Mensaje por Invitado el Dom Mar 16, 2014 2:49 pm

No sabía cómo actuar cuando acarició mi rostro y detuvo su pulgar en mis labios, estaba nerviosa y por dentro me inundaba el miedo por lo que pudiera decir, tragué saliva mientras notaba esa clásica incomodidad que sientes cuando no sabes ni dónde meterte, lo miré a los ojos tal y como hizo él sintiéndome como un venado indefenso ante la mirilla del rifle de un cazador, algo bastante gracioso teniendo en cuenta que minutos antes, cuando todavía no habíamos entrado en el peliagudo tema de nuestros sentimientos, todo parecía indicar que era yo la que estaba jugando en mi terreno.
Mirarle era como sentarse en la playa y perderse en la lejanía del océano, por muy profundo que mirara dentro de él no veía nada, por lo que empecé a suponer que el alcohol estaba haciendo efecto en él, incluso me pregunté si estaba actuando por voluntad propia o de forma inconsciente, o tal vez era incapaz de ver nada por culpa de mi nerviosismo.
Cuando habló me quedé igual que antes, atónita, nerviosa, sorprendida y sin tener la menor idea de qué hacer, si bien lo siguiente me dio bastante más tranquilidad, poco a poco se formó una sonrisa boba en mis labios y no puse impedimento alguno cuando introdujo una de sus manos dentro de mi camiseta, dejándola en mi vientre, si bien por mi parte me quedé quieta porque seguía siendo incapaz de moverle, cual estatua de carne y hueso, fueron sus besos los que me hicieron reaccionar para rodear su cuello con mis brazos, algo que siempre solía hacer cuando empezaba la primera parte de nuestras guerras particulares, la “introducción” por nombrarla de algún modo, le devolví todos y cada uno de los besos con la misma intensidad, delicados al principio y algo más brutos a partir del tercero o el cuarto, por un momento pensé que a partir de ahora las palabras iban a sobrar y que los muelles del sofá y de la cama iban a pasarlo muy mal, pero no, volví a quedarme tan o más helada que antes en el hipotético caso de que era posible, me había dicho la posibilidad de ver cómo sería nuestra relación siendo pareja.

Tardé una cantidad de tiempo indeterminada, podían haber sido tres segundos o cinco minutos, el transcurso del tiempo se paró para mí mientras hacía todo lo posible para disimular mi sorpresa, repasé mentalmente todo lo que había pensado antes, lo que sentí cuando le hablaba, tardé una eternidad por lo compleja que era la situación, incluso me había olvidado de lo que quería hacer. –De momento no me veo capaz- Enfaticé mucho ese “De momento”, quería hablar con él sin alcohol de por medio, le miré y me acerqué un pelín más a él cuando rodeó mi cintura y tal y como pasó antes actué como un espejo: él me besaba y yo se los devolvía.

Precisamente fue eso lo que activó un par de neuronas adormiladas y atontadas, la luz brilló en el interior de la cabeza y me separé de él con una de las sonrisas más picarescas que se puedan hacer. –Pues tendrás que alejarte un poco, tengo algo que enseñarte- Dije dulcemente mientras apoyaba mi dedo índice entre sus labios. –Pórtate bien, volveré enseguida- Junté nuestros labios brevemente antes de levantarme, no sin antes mirarle bien de cerca. –Sobre la felación… luego hablaremos sobre eso, ¿Vale? Y cierra los ojos- Pasamos mucho tiempo sin lanzarnos indirectas ni calentando el ambiente, teníamos que remediarlo ya, esas cosas no podían faltar en esta clase de encuentros entre nosotros.
Veloz como el rayo fui directa a mi habitación, abriendo el segundo cajón del armario donde guardaba libros de magia y cosas de importancia, allí estaban a salvo de miradas curiosas, saqué uno de los conjuntos de lencería que compré con Calliope semanas atrás en la que fue un memorable asalto a una tienda de ropa, entramos con nada y salimos con un arsenal de piezas para todos los usos, todos, fuera como fuera cerré la puerta por si Godric se pasaba de curioso y me desvestí lo más rápido que pude para ponerme el conjunto que saqué, formado por un sujetador y tanga de encaje negro que ella misma me recomendó, también me puse unos zapatos con tacones no muy elevados para no ir descalza por casa, terminé de ajustarme la ropa y sonreí para mí misma muriéndome de ganas por verle la cara.

Así pues, salí de mi habitación y cerré la puerta sin hacer ruido procurando caminar de vuelta al sofá de la forma más sigilosa posible, que por cierto era bastante pésima, al verle no pude ocultar esa misma sonrisa que se formó en mis labios instantes atrás. –No los abras todavía- Insistí mientras apoyaba ambas manos en sus rodillas, separándolas un poco e inclinándome hacia él. –Ahora sí, ¡Sorpresa!- Exclamé alegre y animada por hacer algo diferente, la primera vez que hacía esta clase de cosas con un chico, pero si le gustaban no iba a ser la última ni de lejos, al estar en esa posición parte de mi melena caía por delante de mis hombros, sumando eso a una mirada de depredadora esperaba que se llevara una grata sorpresa al verme, fuera cual fuera su reacción algo me decía que la próxima vez que viera a Calliope iba a estar torturándola explicándole mis aventuras con el tejón, además, aposté a que no iba a durar ni un minuto con el vestido puesto o sin hacerle o recibir cosas para adultos, a ver cómo iba a actuar…
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Re: Blanca Navidad (Godric)

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 05, 2014 3:26 pm

Estuvo sentado con los ojos cerrados el tiempo suficiente como para dormirse un par de veces, debido a la cantidad de alcohol que ya había ingerido y al cansancio del viaje, pero se mantuvo despierto, imaginando que podía ser lo que le fuera a enseñar: alguna especie de preservativo o juego sexual nuevo, o a lo mejor algún tipo de alcohol especialmente duro, posiblemente muggle. Puede que, siendo chica, fuera una noticia terriblemente horrible que no le fuera a gustar a Godric en absoluto, son cosas que las chicas hacían a veces esperando que uno pudiera alegrarse por ellas en lugar de querer pegarse un tiro. Se le dibujó una estúpida media sonrisa al recordar que Eliel tenía cosas más de chico que de chica, y pensó que tal vez eso hiciera que ambos estuvieran tan bien siempre. Bueno, tan bien ellos, lo que no quería decir que sus vidas fueran tan bien, como la vez que les castigaron por... estar haciendo cosas no debían. Se pasó una mano por el pelo algo nervioso y ladeó el rostro hasta hacer crugir levemente su cuello -¿Falta mucho? -preguntó, como apremiándola a aparecer. Y, de pronto, asustándose levemente por ese tacto que conocía pero que no esperaba, las manos de la joven llegaron a sus rodillas, y él pudo percibir donde estaba. Tras el susto inicial, volvió a dibujar una media sonrisa y se mordió el labio, al tiempo que abría los ojos y le miraba, notando esa mirada suya tan de... negó con la cabeza y se mordió el labio al tiempo que la estudiaba. ¡Ajá! Así que era eso.. se relamió los labios al tiempo que estudiaba la lencería negra y la acariciaba ligeramente con los dedos- Seguro que esto es caro de cojones... es muy suave.. y sexy -murmuró, mirándole un instante a los ojos antes de volver a los pechos de la joven y sentirse tentando a morderlos- ¿Estás más alta? -preguntó, como si fuera una tontada, antes de bajar con su mirada a través del perfecto culo de la joven, por sus piernas llenas de lujuria hasta los pies de la joven, con zapatos de tacón cortos- ¿En serio? -no pudo evitar reírse a carcajadas al ver aquello y acercó su rostro al de la joven para besarle- Se me hace raro verte con tacones... te pega más en plano -se encogió de hombros antes de colocar sus manos en la cintura de ella y acercarla al tiempo que le besaba y sus manos bajaban hasta la lencería de la joven para irla separando de su pompis-Pero esto.. si que me gusta.. -musitó entre los besos antes de morderle la nariz levemente- ¿A ver...? -murmuró, al tiempo que la apartaba levemente y le tomaba de la mano, como haciéndole girar frente a sí mismo.

La verdad es que estaba muy deseable; como siempre, pero más. Asintió con la cabeza en silencio mordiéndose levemente el labio y llevó su otra mano hasta una de las piernas de la joven, tomándola con determinación, fuerza y delicadeza, mientras subía la mirada por su cuerpo adolescente hasta sus ojos de loba. La acercó levemente y le guiñó un ojo -Tengo sed.. y no sólo de alcohol... -murmuró con aquella sonrisa suya prefiestaEliel mientras se ponía en pie, haciendo que esos tacones apenas acercaran a Eliel algo más que de costumbre a sus labios. Besó los de ella con fuerza, antes de morderlos levemente. Se mordió su propio labio yendo hacia la mesa para tomar la botella que habían dejado allí y le dio otro trago bastante largo, antes de suspirar y dejarla sobre la mesa y girarse hacia la joven- Y ya no tengo sed de alcohol -se rio levemente al tiempo que se quitaba la camiseta y dejaba al descubierto su cuerpo trabajado- A esto me he dedicado estos días.. aunque no se si es tan vistoso como tu perfecta ropa... espero que la lleves siempre a partir de ahora.. bueno, siempre no -comentó, quitándose poco a poco las deportivas y los calcetines y lanzándolos lejos de sí- ¿Te importa? ¿O debería ir a cocinar? -dijo, con una sonrisa
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Re: Blanca Navidad (Godric)

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 07, 2014 8:47 am

Como era de esperar me estaba muriendo de nervios, si bien procuraba disimularlo lo mejor que podía, desde siempre daba por sentado que una sorpresa como esa volvería loco a cualquier hombre, por lo que eso debería alegrarle la vista y la moral a Godric, pero siempre estaba esa pequeña sensación de duda, ¿Y si se esperaba otra cosa? ¿Y si no le gustaban estas picardías? Esas dos eran las primeras preguntas que me hice y las que más me estaban torturando.
Tenía que admitirlo, la forma en la que reaccionó no era la que me esperé en un principio, primero sí lo fue: esa media sonrisa y la forma con la que me miró me bastaron para quedarme muchísimo más tranquila y relajar todo mi cuerpo, aunque claro, su comentario sobre lo caro que debía ser eso me provocó algo de gracia, me lo imaginé preocupándose más de lo que había costado que de quitármelo, algo que me habría puesto las hormonas por las nubes si es que no lo estaban ya, pero el alcohol debía hacerle mella sí o sí, por lo que en el fondo no me pareció una reacción tan extraña. –Sexy… ¿Eh?- Pregunté con una leve inocencia fingida para después morderme el labio inferior al ver que me estaba mirando los pechos, la noche apuntaba bien para los dos.

Cuando se dio cuenta de que llevaba tacones me reí con él y le di inmediatamente la razón, eso sí, de una forma sugerente mientras le acariciaba la mejilla. –No me culpes, los tengo desde hace mucho y conjuntan- Susurré mientras le miraba a los ojos y después le guiñaba el izquierdo pícaramente y me contoneaba ligeramente de un lado a otro como simple picardía para él, cuando me besó ataqué sus labios sin dudarlo ni un momento, los necesitaba urgentemente y saber que iban a estar a mi alcance durante tanto tiempo solo incrementaba las ganas que tenía de no separarme de él, aunque después lo hice para dar una vuelta completa para que pudiera apreciar mejor las vistas, clavé mi mirada en la suya en todo momento y ronroneé como una gatita cuando noté una de sus manos en mi pierna y su mirada depredadora, a veces yo era quien protagonizaba ese papel y desnudaba al otro con la mirada, en esta ocasión me sentí como un animalito inofensivo y asustado delante de un león hambriento, aunque claro, la comparativa dejaba mucho que desear porque me gustaba que él me mirara de ese modo, me hacía sentir deseada y eso no dejaba de ser un halago, además, ambos teníamos ganas de sexo salvaje, el típico nuestro, mañana no me iba a poder levantar por mi propio pie.

-¿Sed de qué?- Pregunté con la misma falsa inocencia que empleé para la otra pregunta instantes atrás mientras le sonreía del mismo modo que él, cuando me besó con esa fuerza arqueé levemente la espalda hacia atrás debido a la sorpresa y a la intensidad con la que se me lanzó encima, aunque rápidamente me acomode como pude y le abracé mientras me pegaba a su cuerpo, acariciando su espalda sin mucha delicadeza siendo la principal intención lograr no separarme de él al menos durante unos largos minutos, alterné entre besos y mordisquitos suaves, ocasionalmente alguna aventura con mi lengua para buscar la suya y unos roces “disimulados” entre mi rodilla y su entrepierna, naturalmente nada brutos, solo quería saber lo que estaba pasando por allí sin romper el abrazo.
Después no me separé de él y le seguí hasta la mesa, viendo como cogía la botella de alcohol y le pegaba un trago mientras yo me limitaba a sonreír levemente, imité su acto y cogí la botella para terminármela, gracias a los tragos que le dio el tejón antes quedaba casi lo justo para llenar un vaso, así que la terminé porque tenía sed y para no tener que guardar una botella que estaba en las últimas. –Yo tampoco- Respondí mientras me mordía el labio y me alejaba para que pudiera quitarse la ropa con espacio, una vocecita en mi interior me avisó de que con el poco aguante que tenía con el alcohol actué mal y precipitadamente al beber, porque si se me subía a la cabeza podía terminar haciendo cualquier cosa por exagerada que pudiera ser, pero poco me importaba.

Acaricié suavemente su abdomen mientras miraba dicha zona durante unos segundos, para después observar sus ojos y deslizar la mano de aquí para allá, de abdominal a abdominal. –Si quieres la llevaré siempre que estemos solos- Respondí con una voz que sonó más lujuriosa que cariñosa y que, en resumidas cuentas, manifestó el apetito sexual que tenía en ese momento pero sin necesidad de decirlo demasiado alto. –Si has trabajado tanto debes estar cansado… ¿A que sí? Y ganaste la apuesta… - Ya sabía lo que me tocaba hacer, algo que me encantaba y que nunca podía faltar en nuestros encuentros, pero decidí recordárselo con palabras por si las moscas, no sin antes calentar el ambiente como era debido –Ven, siéntate- Tomé su mano y lo llevé al punto de partida, el sofá, y lo senté mientras me inclinaba como antaño y le besaba los labios, quedándome a escasos milímetros de su rostro una vez el beso terminó, sin quitarle un ojo de encima mis manos fueron rápidamente a su pantalón y se lo bajaron tanto como pude. –No hace falta que cocines, ya tengo cena- Murmuré con la mente nublada gracias al alcohol y a que estaba excitaba a más no poder al ser conocedora de lo que venía a continuación, la ropa me empezaba a molestar, pero tenía que hacer algo urgentemente antes de quitármela.

Me puse cómoda entre sus piernas y acaricié el bulto que había en su entrepierna mirándole y guiñándole un ojo antes de hablar por última vez durante al menos un cuarto de hora como mínimo. –Déjame jugar un ratito y luego fóllame la boca, y termina donde quieras- No dejaba de ser una petición atrevida, pero habíamos hecho tantas cosas en privado que no iba a ser la primera vez ni la última que se lo rogaba, ahora que ya estaba todo dicho bajé su ropa interior hasta la altura de las rodillas y empecé a masturbarle lentamente con ambas manos mientras mi boca iba directa a sus testículos, mordiéndolos con cuidado, tirando de ellos, etcétera, usaba mi lengua para lamerlos y degustarlos mientras mis manos se encargaban de estimular su soldadito peleón, puntualmente lamía desde la base de sus dos amiguitos hasta la punta de su miembro y viceversa para darle estímulos manuales y orales, pero antes de dar rienda suelta a mi apetito iba a torturarle hasta que me cansara o me implorara que usara la boca de otro modo, si nuestros piques o “torturas” sexuales desaparecían nuestros encuentros iban a perder mucha calidad, eso no se podía permitir.
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